La crisis ha llegado a mi Curriculum Vitae

AR3Por Ana Villarrubia Mendiola – Psicóloga Colegiada M-25022.

La crisis económica que nos ha tocado atravesar a lo largo de los últimos años, junto al bochornoso nivel de desempleo que ha generado, ha sido definitiva para justificar el cambio hacia una mayor precariedad laboral. No solo no se ha generado empleo sino que, ahora que puede empezarse a generar, el trabajador se encuentra en una situación objetivamente más inestable y menos protegida. Los contratos de trabajo indefinidos que antaño fueron prácticamente estándar ahora son excepcionales.

Hasta ahora, uno de los aspectos en los que un seleccionador de personal se fijaba era precisamente este: el tiempo que el candidato había permanecido anteriormente en un mismo puesto de trabajo; entendiendo que si había fluctuado en exceso quizá se trataba de una persona no suficientemente estable o confiable. Los frecuentes cambios de trabajo se entendían como sintomáticos de ciertas características no deseables de la persona, y suficientes como para hacer inferencias sobre su conducta en el futuro. En la mayor parte de los casos esta observación podía ser motivo suficiente para desestimar al candidato casi de inmediato, en beneficio de otro cuya trayectoria denotara, al menos en apariencia, mayor estabilidad, mayor compromiso.

¿Puede hoy en día inferirse tal cosa de una misma realidad? No sería justo. El carácter de provisionalidad ligado al puesto de trabajo ya no se corresponde tanto con la hipotética solidez personal del trabajador sino más bien con la inestabilidad propia del mercado de trabajo, la inestabilidad económica del país y la precariedad laboral.

Así, alguien perfectamente estable desde el punto de vista que los seleccionadores pudieran inferir puede pasar años de su vida buscando un puesto de trabajo que le ofrezca continuidad y perdurabilidad, pero tener que enfrentarse a contratos inciertos y variables extrañas. El cambio permanente es, cada día, una realidad más patente. El CV de esta persona que aquí describimos mostraría continuos cambios y saltos en el tiempo entre una experiencia y otra, sin que pueda extraerse de ello ninguna conclusión sobre sus cualidades o defectos personales.

¿Qué pueden hacer las personas en busca de empleo frente a esta realidad? Poca cosa más que ofrecer sinceridad y franqueza, explicar los motivos de cada cambio sin tapujos ni vergüenzas, e incluso especificar en el CV los motivos de cada cambio en su trayectoria laboral (contrato necesariamente temporal, recortes de personal, cierre de la empresa, sustituciones sin opción a ningún tipo de contratación posterior…). La honestidad y la honradez en este sentido pueden servir, al menos, para que una candidatura no sea desestimada de inmediato y la persona pueda optar a una entrevista personal en la que profundizar en sus explicaciones.

Pero, sin duda la responsabilidad no cae del lado de quien busca empleo sino del lado de quien recluta.

En el panorama actual, no puede juzgarse a potenciales candidatos por características que les son ajenas y que, además, resultan inherentes al contexto laboral.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid

 

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