Por la racionalización de horarios: “Spain is different”

_MG_4093La Racionalización de los Horarios y los Tópicos Made is Spain

Por Ana Villarrubia Mendiola – Psicóloga SanitariaColegiada M-25022.

En España no nos echamos siestas, no comemos paella a diario ni nos inflamos a beber sangría. Al menos no en la España que yo conozco donde no sobran ni las horas ni el dinero. ¡Qué más quisiéramos! Mientras seguimos exportando el estereotipo made in Spain del buen vivir y el buen comer lo cierto es que los españoles descuidamos nuestro estilo de vida cada día más. Le somos infieles a la dieta mediterránea, disminuimos el (de por sí poco) tiempo que le dedicábamos al ocio y descuidamos los valores de la familia que forman parte de nuestra cultura y gracias a los cuales sobrevivimos en tiempos de crisis.

Muy al contrario de lo que los grandes números o los índices de productividad se empeñan en demostrar, lo que sí hacemos los españoles es desvivirnos por el trabajo que no ocupa un tercio de nuestras vidas sino más bien mucho más de la mitad de nuestro tiempo. No conozco a nadie que organice su vida entorno al ideal psicológico de ocho horas trabajo, ocho horas dormir y ocho horas para todo lo demás (ocio, desplazamientos, comidas…).

Algo no funciona bien si todo este esfuerzo es en vano.

Precisamente la crisis y la precariedad laboral que la ha acompañado alimentan el miedo a perder o a no encontrar trabajo y, de manera directamente correlativa, vamos siendo capaces de asumir horarios más abusivos y sacrificios mayores. Todo sea por cobrar, algo, a fin de mes. Pero no sería justo decir que la crisis es la culpable o la única responsable. Los horarios laborales en este país también eran incompatibles con la vida en tiempos de bonanza.

El trabajo es importante pero sin olvidar que es necesariamente parte de la vida, y que tan grave es a nivel psicológico no tenerlo como tener uno que invada todas las parcelas de nuestra vida.

¿Cuándo se atiende a la familia? De hecho, ¿cuándo y cómo se crea una familia? Llegando a casa a las 9 de la noche, por mucha prisa que nos queramos dar, los niños ya llegaron, ya merendaron, ya hicieron tarea… Y alguien se tuvo que encargar de ello, y de alguna forma nos las tuvimos que apañar. Porque los españoles sí trabajamos (cuando nos dejan) y además en las familias hemos de trabajar los dos para mantenernos a flote.

Quizá la vida tenga que ponerse en marcha antes y todos los horarios deban adelantarse (entrar antes, salir antes), quizá debamos trabajar menos horas con menos descansos, o incluso olvidarnos de las jornadas partidas que condenan y sacrifican el día entero sin ninguna necesidad. No hay una sola fórmula, hay varias y varias combinaciones posibles también.

Y, ¿por qué no hacer también un poco de autocrítica? También es un problema de mentalidad. El cambio pasa también por modificar algunas de nuestras rutinas, conductas o actitudes: quizá tengamos que prescindir de la posibilidad de comprar cualquier cosa que “necesitemos” a las once y media de la noche, porque si yo quiero estar en casa cuando lleguen los niños del colegio o cuando haya que darles la cena he de comprender, por pura lógica o mera solidaridad, que la dependienta que me atiende también quiere o necesita hacer lo mismo. La liberalización de horarios comerciales nos ha venido muy bien a muchos (yo he comprado cereales pasada la media noche, lo confieso) pero no comprendo que se abra el melón de la regularización de horarios sin hablar primero y de verdad de una lacra social que requiere soluciones urgentes: la imposibilidad de conciliar horarios laborales y necesidades familiares.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

Adultos, Divulgación , , ,

3 comentarios


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  2. Alan

    “En España no nos echamos siestas, no comemos paella a diario ni nos inflamos a beber sangría.”

    Gente guapa en España, pero hay un lema que debe seguirse, “trabajar duro en silencio, deja que el éxito sea tu ruido”. Te (Srta. Ana Villarrubia Mendiola) ves las cosas desde dentro y yo ver las cosas desde el exterior – mirando en

    Miro a la gente de España desde una perspectiva diferente como yo vivía en México desde hace varios años no como un turista americano, pero como estudiante. Nuestro día comenzó a las siete de la mañana y terminó unos días seis de la tarde a veces más tarde.

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