Claves para conciliar vida familiar y vida laboral (en la medida de lo posible)

Foto pequePor Ana Villarrubia Mendiola – Psicóloga Colegiada M-25022.

Ya nos lo decía la filosofía y nos lo confirma la psicología: el trabajo es para el ser humano una necesidad. Más allá de ser una obligación en muchos casos, el trabajo es necesario desde el punto de vista psicológico en la media en la que representa un valiosísimo escenario para el desarrollo personal y conduce a la autorrealización y a la satisfacción de necesidades superiores.

Tanto en lo personal como en lo económico el trabajo forma parte de mujeres y hombres (el de la igualdad es otro tema que merecer ser discutido a parte) desde la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral consagrada en la segunda mitad del pasado siglo. Y no estamos aún preparados para todo lo que esto conlleva. Largas jornadas laborales, largos desplazamientos y niveles de dedicación en ocasiones sobredimensionados hacen muy difícil que pueda tenerse una familia, atenderse una casa y trabajar a la vez.

Por desgracia este tema debería ser resuelto desde muy arriba: cambios legislativos y cambios en las regulaciones deberían facilitar de manera real y no solo teórica el acceso igualitario de la mujer a un puesto de trabajo digno en el que recibir las mismas oportunidades de desarrollo y promoción que el hombre (por no hablar de los mismos salarios, otro debate a parte).

Mientras tanto, para todas aquellas mujeres valientes y también para todos aquellos hombres solidarios sobre los que también recae el peso de la familia, esto es lo poco (o lo mucho) que podéis hacer para manejar mejor su vida familiar y su vida laboral, dentro de su escaso margen de maniobra:

  • Aprovéchate de las nuevas tecnologías: En la medida en la que optimices tu tiempo y hagas desde casa todo lo posible (desde pagar los recibos hasta la compra) también dispondrás de más tiempo para ti. No es tan grato como ir al mercado pero de vez en cuando te ayudará a ahorrar tiempo y esfuerzos.
  • Pide ayuda. Abuelos, hermanos o primos, todo vale. No hay nada malo en pedir ayuda, es una estrategia de afrontamiento inteligente ante demandas del entorno que te puedan llegar a desbordar.
  • Si puedes elegir, vive cerca del colegio o, al menos, cerca de la familia. Las posibilidades de pedir ayuda y repartir trabajo entre grupos de mamás y papás se multiplican cuando el cole está cerca de casa. Se trata de ahorrar en desplazamientos y facilitar la logística en la medida de lo posible, aunque nadie dijo que fuera fácil: también habrás de contemplar la distancia al trabajo.
  • Organízate. Diferencia lo importante de lo urgente, prioriza y ejecuta por orden. Todo a la vez no se puede y además no es sano. Realiza una jerarquía de tareas semanales y aborda primero lo urgente sin dejar de lado lo importante.
  • Acepta tu realidad, expresa tus emociones antes de estallar y no te sientas culpable cuando no llegues a todo. No puedes hacerlo todo, y mucho menos puedes hacerlo todo solo/a. Es una realidad: nada va a estar perfecto nunca o casi nunca. El desahogo emocional y la búsqueda de apoyo son fundamentales en este sentido, para que puedas sentirte comprendido/a y respaldado/a y dispongas de válvulas de escape.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid

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1 comentario


  1. Artur

    Totalmente de acuerdo con la primera estrofa. No hay más que ver la etimología de la palabra “trabajo”. Si ya lo decían los teutones en letras de hierro…Arbeit macht frei.
    Saludos