La sexualidad en la adolescencia

DSC_0236Por Nuria Torres Marcos

La adolescencia es, para muchos padres y madres, la etapa más temida del desarrollo de los hijos. Se trata sin duda de una época llena de emociones, situaciones nuevas y posiblemente numerosos conflictos en casa. Son muchas las “broncas” que puede haber en relación con lo “poco que estudian los hijos”, su vestimenta o sus horarios de llegada. Pero si hay un aspecto que preocupa igualmente a padres y madres de esta etapa y, frecuentemente, el menos comentado, es la sexualidad.

La sexualidad sigue siendo, hoy día, un tema tabú y del que no todo el mundo se siente cómodo hablando. Sin duda, la forma en la que podamos hablar de esto tendrá mucho que ver con la forma en la que se haya tratado la sexualidad en nuestra familia de origen. Es importante que padres y madres puedan tomar conciencia de si se trata de un tema que se habló en su casa o no, cuál era la reacción de sus padres cuando aparecía en la televisión alguna escena “subida de tono”, cómo se sienten ellos y ellas con respecto a la sexualidad (si pueden vivirla como algo placentero o si están a gusto con su cuerpo y en el contacto con el otro).

Además, podría parecer que, debido a la cantidad de información disponible (internet, redes sociales, televisión,…), los adolescentes de hoy en día deberían contar con más conocimiento sobre la sexualidad que generaciones anteriores, pero algunos estudios recientes muestran que no es así.

Posiblemente, si resulta tan difícil hablar de esto en familia es porque se trata de una situación nueva, que tiene que ver con algo íntimo y que los padres pueden sentirlo como potencialmente peligroso: enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados, no ver a su hijo o hija lo suficientemente “maduros” o preparados. En esta etapa los adolescentes demanden salir cada vez hasta más tarde, lo que potencia la preocupación de padres y madres: ¿dónde estarán hasta tan tarde?, ¿habrá alcohol o drogas?, ¿volverá en grupo a casa?… En muchas ocasiones los padres conocen al grupo de amigos (por ejemplo, “los del cole”), pero a medida que los hijos crecen esto puede dejar de ser así (por ejemplo, con el paso al instituto). Esto puede hacer que la desconfianza de los padres aumente y que se sientan inseguros.

En esta época se establecen normalmente las primeras relaciones amorosas. Junto con la preocupación de los padres por lo visto hasta ahora, aparece también la inquietud por estos primeros amores, en ocasiones intensos y cargados de idealización del otro. Esta “idealización” de los primeros novios o novias de sus hijos puede ser difícil de sobrellevar; posiblemente, con el fin de evitar que ellos sufran, tratarán de prevenirles y advertirles que tengan cuidado, que “no se enamoren demasiado”…En muchas ocasiones, esta preocupación de los padres y madres porque los hijos e hijas estén bien, les llevarán a querer saber cómo están, dónde están, cómo se sienten…, quizás con demasiada insistencia. Por supuesto, la comunicación entre ambas partes es también fundamental en esta etapa del desarrollo, pero no se debe olvidar lo importante que es la intimidad: por mucha confianza de base que haya, determinadas cosas no serán compartidas y es importante que padres y madre puedan respetarlo y tolerarlo. También podemos encontrarnos padres y madres que, ante la incomodidad que les produce el tema, “casi prefieren no saber” y no tratar de estos temas con los hijos, a pesar de que los hijos intenten contarles determinadas cosas.

Teniendo en cuenta estos aspectos, cabe decir que es especialmente importante que padres y madres puedan hacer un esfuerzo por hablar de sexualidad con los hijos e hijas, preferiblemente antes de que se produzca: cuando se entra en la pubertad, con los primeros cambios corporales, etc. En el caso de que les sea especialmente difícil, pueden contar con libros especializados, la ayuda de profesionales si es necesario (promoviendo charlas en los colegios, psicólogos/as, etc.) o personal sanitario (centros de salud, de orientación sexual…). Esto ayudará a prevenir enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados y, en definitiva, a que la sexualidad pueda ser vivida de forma segura. Además, es fundamental que padres y madres puedan transmitir la importancia de que la sexualidad debe ser vivida como algo bueno y algo de lo que hay que disfrutar, y que si resulta incómoda en cualquier aspecto, es importante poder poner límites, como por ejemplo, ante faltas de respeto o situaciones no deseadas.

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘.

 

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