Aprender del pasado: Aprender de la adolescencia

Aprender del pasado: Aprender de la adolescencia

Por Marga Gutiérrez del Arroyo.

Imagina que alguien te pide que te presentes en cinco frases. Una manera de hacerlo podría ser:

Me llamo Juan y tengo 34 años. Estoy casado y soy padre de una hija. Me dedico a la informática. Suelen decir que soy una persona amistosa y leal con mis amigos, aunque a veces un poco cabezota e inflexible. Cada vez que puedo organizo una escapada a algún sitio bonito con mi familia.

Para muchas personas, la adolescencia es una fase de búsqueda constante de esa misma información, o bien de respuestas a preguntas tales como: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde me gustaría ir? ¿Qué me gusta? ¿Cómo es mi personalidad? ¿Me siento atraído por los hombres o las mujeres?

El proceso de posicionarse en diferentes categorías es muy complicado y costoso. Se necesita perseverancia y flexibilidad para probar estrategias, actividades y maneras de relacionarse, hasta encontrar la que mejor nos hace sentir.

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El psicólogo James Marcia propone las cuatro maneras de resolver esta crisis, de una manera interesante:

  • Hay adolescentes que no sienten la urgencia de definirse a sí mismos o sus gustos. Estaríamos ante una personalidad difusa, aún sin definir.
  • Otros, por ejemplo, saben perfectamente lo que quieren ser, lo que son, aquello en lo que creen o aquello que les estimula. Sin embargo, esta información no la han obtenido de su propia búsqueda, sino de lo que le han transmitido sus padres. Podemos decir que se trata de una Identidad hipotecada.
  • Aquellos adolescentes que están buscando y probando nuevas fórmulas en muchas áreas de su vida, pero aún no han dado con aquello que les hace sentirse definidos, tendrían una Identidad en moratoria.
  • Solo estos adolescentes serán los que poco a poco vayan definirse y así conseguir alcanzar un Logro de identidad.

La mala noticia es que el logro de identidad no dura toda la vida. La vida es cambio y cualquier cambio cualitativamente grande cuestiona nuestra identidad. Volvamos a tu presentación de antes: Si tu matrimonio no funciona y convenís una separación ¿Podrías presentarte de la misma manera que lo has hecho al principio? ¿Y si perdieras tu trabajo y comenzaras en uno nuevo que no tuviera nada que ver con lo que has hecho hasta ahora?

Los adultos estamos en constante proceso de reinvención de nuestra identidad (buscamos y concretizamos, buscamos y concretizamos,…). Aprendamos de nuestros procesos anteriores de reinvención (los que vivimos en la adolescencia) o exploremos por primera vez si en el pasado no pasamos de una identidad difusa o hipotecada ¡Nunca es tarde para definirse!

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Marga Gutiérrez del Arroyo es una de las Psicólogas Infantiles del Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

 

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