5 pasos para empezar a ser asertivo

UnknownPautas básicas para ser asertivo

Por Ana Villarrubia Mendiola.

La asertividad hace referencia a la capacidad para expresar deseos y opiniones así como para hacer respetar los derechos que a uno le son propios en el momento más adecuado, sin  imponerse de manera agresiva, sin dejarse pisotear pero sin manipular a los demás o contradecir los derechos del otro.

La asertividad, como conjunto de habilidades sociales complejas, puede y debe ser entrenada prácticamente cada día.

El que se pasa de agresivo agrede a los demás generado conflictos mayores mientras que el que se pasa de pasivo acaba siempre insatisfecho, prioriza las necesidades de los demás por encima de las suyas de manera sistemática y, por tanto, nunca ve satisfechos sus deseos.

Quienes se resisten al cambio y defienden con rigidez sus estrategias de afrontamiento, por muy poco efectivas que esas les sean, dirán que ser asertivo es traicionarse a sí mismo o ser infiel a la identidad de uno. Muy al contrario, la persona asertiva se defiende sus intereses mejor que nadie, sin agredir a nadie y, algo muy importante, con una tasa de éxito mucho mayor que otros perfiles.

Aquí tienes tu guía para comenzar a entrenarte, poco a poco:

  1. Mantén la calma. Entrénate con un psicólogo en una técnica de relajación si es necesario. Cuando perdemos los nervios perdemos la razón. ponerte a la defensiva solo desvela tus cartas y tus puntos débiles frente a los demás.
  2. Habla desde el “yo”. Pocas cosas ofenden más que la cítrica mal formulada. Es posible que el otro haya hecho algo que a ti te molesta pero eso no significa que merezca un juicio por tu parte. Habla siempre en primera persona. Los demás no “tienen que” cambiar porque tú lo digas, lo que sí pueden hacer es entender cómo tu vives su conducta desde tu punto de vista.
  3. Empieza por decir no. Es altamente improbable, por no decir que es  imposible, que a todas horas estés dispuesto a hacer todo por todos y que estés conforme con todo lo que los demás te dicen o te piden. Alguna de las cosas que te exijan no tendrá por qué ser compatible con tus planes o alguna otra podrá ser incompatible con tu forma de pensar. Decir ‘no’ no tiene por qué ir asociado al rechazo por parte de los demás o no tiene por qué implicar que no te importen los demás. Siempre y cuando te expreses con la suficiente consideración los demás habrán de aceptar que a veces puedes estar disponible para ellos pero que otras, muy a tu pesar, te será imposible.
  4. No te disculpes por tener deseos u opiniones. No  hay una razón que justifique qué te guste más esto o esto otro, y no tienes por qué explicar a  todo el mundo tus elecciones, gustos, opiniones o comportamientos, mientras no sean ofensivos. Solo las personas deseosas en exceso de agradar a los demás  creen que deben explicarlo todo y casi pedir permiso por todo. Es imposible que todo el mundo apruebe el 100% de tus elecciones, ellos no son tú y eso también hay que comprenderlo.
  5. Ajusta el tono de voz y el lenguaje corporal. De poco sirve que digas que estás muy tranquilo si se te eleva la voz o si muestras tanto miedo que te cuesta articular palabra, si se te frunce el ceño, si tu cara refleja odio condensado o si la postura de tu cuerpo denota que estás a punto de saltar a por tu presa. Trata de mantener posturas neutras, ni defensivas ni ofensivas.

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Ana Villarrubia Mendiola (Psicóloga Col. M-25022) dirige la  Consulta de Psicología en Madrid  ‘Aprende a Escucharte’

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