Onicofagia: Me muerdo las uñas y no consigo dejarlo

ana_JPor Ana Villarrubia Mendiola.

Si este es tu caso es muy probable que hayas probado ya algún que otro “remedio”. Cuidado con las recaídas derivadas de llevar a cabo el método elegido de manera sistemática. Es importante instaurar nuevas pautas de conducta y esto no se hace en cuestión de días. Conlleva mucha atención, mucho esfuerzo y mucha constancia.

Te resumo aqui algunas de las estrategias que puedes utilizar y que funcionan en un alto porcentaje de casos.

  • Cuida tus uñas. Disfruta de la estética y la higiene de unas uñas renovadas. Es posible que te hagan falta hasta 3 meses, pero merecerá la pena sin duda. Ayúdate de alguien que sepa limarla sien y la saya dando forma. Píntatelas, ponte brillo o endurecedor. Verás como ganan solidez y no tienes que estar constantemente pendiente de que se te rompan.  El cuidado de las uñas te obliga a dedicar atención y recursos de manera consciente para no mordértelas.  En lugar de deteriorarlas dedicarás tus esfuerzo a cuidarlas.
  • Puedes empezar por cuidar solo una uña, de manera que la veas crecer mientras el resto se siguen deteriorando. Es una técnica útil para promover la motivación y el control del impulso.
  • Utiliza protectores con sabor amargo. Uno de los métodos más viejos pero más eficaces para extinguir la conducta de morderse la uñas. Busca apoyo a tu alrededor y nombra un supervisor que te ponga el producto diariamente y te sirva de alerta, motivación y recordatorio para no quitártelo voluntariamente. Es de utilidad, sobre todo, para ser consciente de la cantidad de veces que te llevas la uña a la boca a lo largo del día. Hace explícito lo automático y casi inconsciente y te ayuda a autocontrolarte.
  • Ponte uñas de gel o cualquier otro postizo. no e sal solución ideal pues también pueden deteriorar la uña pero es una manera de agiliza reo lento proceso de crecimiento, al menos de manera estética, y de sensibilizarte con la eliminación del hábito.
  • Controla los estímulos que desencadenan la onicofagia. Un psicólogo puede ayudarte de manera sencilla a lo largo de este proceso. se trata de identificar desencadenantes u otros estímulos asociados a la conducta de morderte las uñas. Estos estímulos pueden ser externos (pellejos, padrastros, no tener las manos ocupadas…) o internos (pensamientos, emociones, reacciones psicofisiológicas relacionadas con respuestas internas de ansiedad…). Identificar los estímulos desencadenantes asociados es el primer paso para poder controlarlo.
  • Ocupa la mano con alguna tarea distractora cada vez que te la vayas a llevar a la boca: pelotas antiestrés, bolígrafos… Sé consciente de qué haces con tus manos y dales entretenimiento cuando sientas que no puedes evitarlo.
  • Si ocupar la mano no te sirve, ocupa también la mente. Utiliza objetos para morder, chicles, pipas o incluso alimentos saludables (palitos de apio, zanahoria…) para romper el hábito una vez hayas identificado en qué momentos del día sueles morderte las uñas de manera más intensa.
  • Protégete las uñas al máximo. Si los aceites o esmaltes amargos no han sido suficientes puedes ponerte guantes. Es una forma más artificial al principio pero acabará siendo igualmente útil para rompe el impulso y sustituirlo por otro tipo de conductas (como las descritas más arriba) mientras te proteges las uñas

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

 

 

 

 

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