Fomentando la autonomía en los niños

imagesPor Marga Gutiérrez del Arroyo.

Muchas veces, a los peques les cuesta separarse de sus padres, ya sea para ir al colegio, a la casa de los abuelos o incluso para jugar con otros niños, así como realizar solito determinadas tareas propias de su edad.

La mayoría de las veces es normal que pasen por estas etapas de inseguridad y dependencia, pero ¿y si persiste?, ¿es bueno que dependa tanto de mí?, ¿Cómo puedo ayudarle a no sentirse tan inseguro? ¿Cómo puedo fomentar su autonomía en determinadas tareas?
La autonomía es la capacidad que poseen los niños para actuar por sí mismos, en su vida cotidiana, en las diferentes áreas de su desarrollo físico, cognitivo, social y afectivo, teniendo siempre en cuenta la etapa evolutiva en la que se encuentra.

Es muy importante tener en cuenta que el niño autónomo es aquel que realiza las tareas por propia iniciativa, sin que intervenga el adulto. Muchos padres consideran a su hijo autónomo porque obedece sin protestar sus peticiones, pero hay niños que no poseen el impulso necesario para responsabilizarse de sus propias necesidades (lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes, tener la habitación recogida, etc).

Hoy desde el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte’, queremos ofrecer unas pautas que nos ayuden a instaurar hábitos de autonomía en los más pequeños y así, proporcionarles la tranquilidad y confianza necesaria para desarrollarse:

  • Decidir qué hábitos queremos desarrollar y dejar de hacerlos nosotros/as.  Es muy importante aprender a DEJAR DE HACER POR EL O ELLA, para que la responsabilidad de la realización de dichas tareas recaiga del todo en ellos/as.
  • Crear escenarios facilitadores para el desarrollo de los nuevos hábitos. Por ejemplo: enseñar a que coma solo (con comidas que le agraden) o vestirlo sin cremalleras o botones para facilitar que pueda vestirse y desvestirse solo.
  • Favorecer el establecimiento de una RUTINA (misma hora, exigencia,…). Es muy importante crear ambientes organizados y horarios estables para la realización de tareas.
  • Ofrecerse como MODELO a imitar  (proponer modelos próximos). Los padres y madres deben mostrar concretamente cómo deben realizar algunos comportamientos ofreciéndose como modelos. Ejemplo: los padres demuestran como “cepillarse los dientes” haciéndolo en su presencia.
  • Avisar y recordar al niño/a, en un principio, el cumplimiento de sus tareas. Emplear también “carteles recordadores” de sus obligaciones (Por ejemplo: Encima de televisor una nota que diga: “Antes de encender la TV, acuérdate de recoger los juguetes”) y, más adelante, favorecer y recompensar la realización de sus hábitos sin necesidad de aviso.
  • Al principio, RECOMPENSAR, animar, la conducta que queremos establecer o cualquier aproximación a ella siempre que se produzca e inmediatamente después de que dicha conducta sea realizada. Una vez creado el hábito, será conveniente recompensar al niño/a de vez en cuando sin previo aviso para que lo mantenga.
  • Tener en cuenta que el castigo no sirve para conseguir el desarrollo de una nueva conducta; éste solo sirve, en parte, para evitar o reducir una conducta inadecuada de forma momentánea. Es importante ayudarle a enfrentarse a estas situaciones, sin obligarle, para que el miedo no se haga mayor.

 “El desarrollo de los hábitos de autonomía personal incide en las actitudes, la personalidad, las habilidades y también en el desarrollo de la autoestima y la socialización”.

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Marga Gutiérrez del Arroyo es una de las Psicólogas Infantiles del Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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