ACOSO ESCOLAR: “De toda la vida ha sido así” y otras falacias sobre el bullying

UnknownPor Ana Villarrubia Mendiola.

El acoso escolar existe, es una realidad, y me gustaría tener ocasión de compartir más de una experiencia profesional con todo aquél que lo justifica con el “siempre ha existido”, se trata de un “invento sociológico” o “de toda la vida le ha pasado al más débil”. Con la esclavitud hemos convivido también un buen periodo de nuestra historia y no creo que nadie se atreva a justificarla con ese argumento.

Según los datos epidemiológicos de los que se dispone entre un 10% y un 15% de los alumnos de la ESO aseguran ser o haber sido víctimas de violencia escolar y entre el 3% y el 5% reconocen sufrir acoso en toda regla. Y todo ello sólo con lo que los propios alumnos reconocen en un problema que se caracteriza precisamente por el ocultismo, el miedo a destapar al agresor, el miedo a las represalias…

Se considera acoso escolar todo comportamiento violento reiterado que tiene como objetivo el daño físico, psicológico o la exclusión de un igual en la escuela. El acoso implica el establecimiento disfuncional de una relación abusiva, cuando debería ser igualitaria.

Por desgracia, suele prolongarse en el tiempo ante la inatención o la falta de reacción de muchos otros agentes del entorno: alumnos, profesores, trabajadores del colegio, familiares… Si bien es verdad que no todo acto violento es acoso, también es innegable que todos los casos de acoso han comenzado de manera puntual, con pequeñas agresiones que se han consentido, por lo que la vigilancia ha de ser extrema y el grado de tolerancia nulo.

En este sentido, quizá uno de los datos más alarmantes es que las tres cuartas partes de las agresiones en casos de acoso tienen lugar en el propio aula o ante la supervisión de terceros. Esto nos da una idea de la envergadura de este terrible fenómeno… El acoso no se soluciona con tratar a la víctima o al agresor, o al menos no sólo con ello. Requiere de una intervención completa que ha de comenzar por la concienciación social y un cambio radical de actitud. Ni sirve que “haya existido siempre” (sea vedad o no) ni vale tolerar la falta de respeto como forma de relación social.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

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5 comentarios


  1. Alfredo Torreblanca Ríos

    Comparto que mi vida escolar fue muy feliz, no tengo ningún recuerdo desagradable, ni de un compañero o compañeros, ni de un docente o director, que hayan pretendido maltratarme de alguna manera. Si tengo conciencia de que había hechos no agradables que sucedían con otros compañeros.
    Lo atribuyo a la educación y formación que recibí de mis padres y en convivencia con mis hermanos. Fue alegre, de confianza, mis padres nos inspiraban mucha seguridad, un refuerzo constante de nuestra autoestima y nos mantenían informados y atentos sobre todo lo que pudiera ocurrir.
    Concluyo que mucho importa la familia, los padres y el ambiente.
    Gracias.

  2. vicente

    Y a ver si corregimos los textos que se publican, hieren las vista faltas como -de panera puntual -el propio aula- contratar a la víctima o al agresor

  3. vicente

    Nací en 1956 y sufrí acoso con violencia fisica hasta1967, el dia que me atraví a partirle la cara a un “gallito”. Desde entonces enseño los diente cuando alguien intenta pasarse conmigo, y me respetan. Quien diga que el acoso es cosa nueva miente como un bellaco.