Mi hijo vive pegado a una pantalla: riesgos de tv, ordenadores y tablets

LA TELEVISIÓN Y EL ORDENADOR EN LA INFANCIA: UN ARMA DE DOBLE FILO

1653947_10203239067608414_868458000_nPor Marga Gutiérrez del Arroyo.

No es la primera vez que desde este blog hacemos un llamamiento al juego. En anteriores publicaciones hemos hablado del papel protagonista del Juego en el aprendizaje del niño, y de la necesidad del adulto en el uso del juego y el ocio para tener una vida saludable (incluyendo el aspecto lúdico, creativo y divertido en el trabajo rutinario).

Siguiendo la línea reivindicativa del Juego como inversión en nuestra salud mental, hoy queremos resaltar el uso de la tecnología para fines lúdicos.

¿La tecnología como juego proporciona los mismos beneficios que el juego simbólico y social tradicional?

La respuesta es No. Así como ciertos videojuegos ayudan al desarrollo de la Creatividad, y muchos programas informáticos han ayudado a los alumnos a poner en práctica lo aprendido en el aula, la televisión y los videojuegos no son una vía de aprendizaje, de descubrimiento, de exploración del mundo, de integración de valores y reglas como lo es el juego tradicional. Son un complemento, pero no deben ser un sustituto en ningún caso.

La construcción del psiquismo del niño viene apoyada por el juego abierto con objetos cotidianos, con personas de su edad o mayores, con el juego de reglas, o con el aprendizaje de códigos simbólicos (como el lenguaje escrito).

Y es que la Academia Americana de Pediatría (AAP) es tajante: Hasta que el niño cumpla dos años, ni una pantalla. Y después como máximo, dos horas al día.

¿Qué riesgos considera la AAP que existen en el uso continuado de la tecnología a edades tempranas?

Pues bien, los primeros cinco años de vida son críticos para el desarrollo de las llamadas Funciones Ejecutivas: los procesos cognitivos que permiten el control y la regulación de comportamientos dirigidos a un fin y a la resolución de situaciones complejas (memoria a corto plazo, manipulación de información, autorregulación de la conducta y adaptación a los cambios que se producen en el entorno físico). No hace falta resaltar la importancia de este aprendizaje para el futuro del niño.

Tal y cómo concluyen Angeline S. Lillard y Jennifer Peterson en su artículo The Immediate Impact of Different Types of Television on Young Children’s Executive Function (que puede encontrarse en la propia página web de la AAP), la sola exposición de un niño de 4 años a no más de 9 minutos de dibujos televisivos con información presentada a gran velocidad, tiene un efecto inmediatamente negativo sobre su Función Ejecutiva. Esto queda demostrado a partir de la realización de tareas y juegos que requerían la aplicación de dichas habilidades inmediatamente después de la exposición a los dibujos televisivos. Los resultados fueron opuestos en el grupo al que se expuso a 9 minutos de juego educativo y dibujo.

Según la Encuesta Nacional de Salud, el tiempo medio diario que dedica la población menor de 16 años en España a la televisión es de 2´15 horas y al ordenador 1´88 horas, en torno al tiempo máximo estipulado por la AAP.

Es importante hacer un buen uso de la tecnología, y no recurrir a la televisión como medio pacificador cuando los niños están nerviosos. Como hemos visto, proporcionarles otro medio de juego no solo es un buen recurso a corto plazo, sino que también lo es a largo plazo.

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Marga Gutiérrez del Arroyo es una de las Psicólogas Infantiles del Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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