ATAJOS MENTALES: ¿Por qué nuestra mente es tan rápida?

UnknownPor Nuria Torres Marcos.

Toda la vida hemos escuchado que el ser humano es un ser racional. Aunque no sepamos bien, si nos preguntan, definir qué es eso de ser racional, seguramente contestemos que somos seres que pensamos y aplicamos normalmente la lógica, el raciocinio. El raciocinio se refiere a la facultad para el uso de la razón, para conocer y juzgar. Ahora bien,  si tuviéramos que detenernos a cada momento, en cada decisión, en cada situación, a utilizar el juicio y resolver lo que sea utilizando toda la cantidad de datos disponibles hasta encontrar el resultado verdadero o la verdad completa, quizás no tendríamos tiempo para nada más. La naturaleza es sabia, y el ser humano no es precisamente la máquina racional que pensamos porque, creamos lo que creamos, no sería precisamente práctico.

Logo con tel A diario utilizamos atajos mentales denominados heurísticos, una especie de reglas un tanto absurdas que no respetan la lógica ni la probabilidad pero que nos sirven para explicarnos cosas a diario, hacer elecciones, emitir juicios y, a la vez, dejarnos tranquilos con la respuesta o la elección. Los heurísticos son estos atajos mentales que utilizamos para decidir y juzgar sin disponer de toda la información que necesitaríamos para elaborar una respuesta lógica y juiciosa, sin emplear mucho tiempo y llegar a una respuesta satisfactoria. Es un recurso pragmático, e inteligente a su manera, y aunque pueden acarrear ciertos problemas debido, precisamente, a lo erróneo de este tipo de atajos, son muy útiles.

  • El heurístico de representatividad: “Si X se parece a Y, entonces X es Y”. Las personas “etiquetamos” a otras personas, cosas o hechos. Lo usamos cuando, debido a que una persona, hecho o cosa se parece a un tipo ideal o ejemplar de una categoría o etiqueta, juzgamos a esa persona como a ese ejemplar. Este heurístico subyace a los estereotipos, es decir, la categorización de personas que contienen una serie de atributos característicos. A partir del parecido hacemos inferencias y juicios sobre la persona, la situación o la cosa que se parece a ese ejemplo o representación que tenemos guardada en nuestra mente a partir de la experiencia, educación o cultura. Por ejemplo, cuando una persona ve un negro y se cruza de acera porque ese grupo racial está etiquetado por su experiencia directa o indirecta con ese grupo, educación o cultura como más peligroso o delictivo aunque no disponga del dato sobre la delincuencia de este sector de la población ni conozca a la persona con que se va a cruzar. Elabora una inferencia de ese negro como “individuo peligroso” a partir de la imagen mental que tiene de esa etnia.
  • El heurístico de disponibilidad o accesibilidad: “Si lo que conozco es así, entonces es que todo es así”. Los seres humanos consideraremos más ciertos o apropiados aquellos hechos, situaciones o ideas sobre algo que podamos recordar con mayor facilidad. Los juicios se ven afectados por la facilidad con que se pueden traer ejemplos a la cabeza. Por ejemplo, intentamos resolver qué medio de transporte es más peligroso, si el avión o los automóviles. Sabemos que cada año mueren más personas en accidentes de coche que en accidentes de avión, pero cada vez que hay un accidente de avión, el resultado es más espectacular y tiene un mayor impacto mediático. Si quisiéramos responder lógicamente a la pregunta sobre la seguridad de cada medio deberíamos acudir a cifras de accidentes, mortalidad de los accidentes, probabilidad de accidente, etc. Pero como no podemos acceder a esos datos o no tenemos tiempo para ello, aplicando el heurístico de representatividad resolveremos probablemente que el avión es más peligroso porque en nuestra “retina” están esas imágenes catastróficas de los accidentes de avión, esas películas de Hollywood sobre secuestros de aviones, los atentados del 11S, etc. El avión se asocia más fácilmente a catástrofe y problema que el coche.
  • El heurístico de simulación: “Si me lo imagino fácilmente, es que es probable”. Lo empleamos cuando hacemos un juicio en base a la facilidad que tenemos para imaginar algo. Es un heurístico que se emplea cuando necesitamos hacer alguna predicción, por ejemplo, cuando queremos deducir qué tal nos saldrá un examen que vamos a realizar o qué tal va a salir la cita que tenemos esta noche. Está altamente relacionado con cuadros de ansiedad, el sujeto tiende a simular los eventos como catastróficos más fácilmente, por lo que la probabilidad subjetiva de estos es mayor que la de los eventos positivos. La facilidad que tengamos para construir un evento mentalmente determina la probabilidad de suceder que tiene ese evento para nosotros.
  • Heurístico de anclaje y ajuste: “Si sé esto, entonces a partir de esto sé lo otro”: Damos mayor importancia a la primera información que hemos obtenido (el ancla) para hacer una inferencia rápida (el ajuste). El ancla puede ser una información nueva dada o puede ser la información más saliente en nuestra memoria acerca de la estimación que queremos hacer. Por ejemplo, si le enseñamos a una persona una fotografía de un negro anciano y triste y le preguntamos que por qué cree que está triste. El blanco prejuicioso tendrá disponible su dato saliente de los negros como personas conflictivas, por lo que utilizará ese dato como ancla para su juicio: “las personas negras son conflictivas, así que ese negro anciano está triste porque se arrepiente de haber llevado esa vida.”

 

 

 

Si para cada decisión y juicio tuviésemos que detenernos a elaborarlos de manera estadística y completamente lógica, nos pasaríamos la vida recabando datos y haciendo cálculos. Estos atajos de dudosa calidad nos facilitan las cosas y, por así decirlo, nos dejan satisfechos con las respuestas que nos dan (si nos dejasen preocupados todo el rato sobre lo erróneo de nuestra decisión de poco serviría). Aunque suene paradójico, a veces lo más racional parece ser no ser racional.

Cabecera Blog - TeléfonoNuria Torres Marcos es Psicóloga (Col. M-26071) en el Centro de Psicología Aprende a Escucharte’ en Madrid.

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