¿Estás enamorado/a o estás obsesionado/a?

_MG_4093Por Ana Villarrubia Mendiola.

Hemos definido ya en este blog el enamoramiento como un episodio de enajenación mental transitoria. No es una exageración. Las mariposas que nos impiden comer cuando anticipamos que vamos a ver a la otra persona, los pulmones que no se llenan del todo cuando nos llama, el lío que estamos dispuestos a montar con tal de que verle o verla parezca natural o las historias que podemos llegar a decorar con tal de parecer atractivos a sus ojos…

¿A quién no le ha pasado nada de esto?

El amor al más puro estilo cinematográfico americano es de todo menos aburrido, y está lleno de gratificaciones (arrebatos de pasiónexploración de lo desconocido, descubrimientos, potenciación del atractivo, subidones de autoestima…) que en algún momento de nuestra vida podemos incluso llegar a echar de menos.

Pero, ¿qué ocurre cuando nos quedamos anclados en estas sensaciones?

El enamoramiento no es más que una etapa necesaria pero pasajera, que nos ayuda a ‘engancharnos’ inicialmente al otro con la motivación suficiente como para hacer el esfuerzo que ello conlleva (cambio de rutinas, construcción de la confianza mutua, revelación de nuestra intimidad física y psicológica, etc.). Pasado el enamoramiento el amor se vive de manera progresivamente más serena. Uno se olvida de “la imagen que le ofrece al otro” y se muestra poco a poco tal y como es. Ya no velamos por satisfacerle a él o a ella  y resultar atractivos a sus ojos sino que empiezan a importarnos nuestras propias necesidades y cómo el otro es apto o no para satisfacerlas. Nos vamos, poco a poco, adaptando a la relación a la vez que adaptamos la relación a las necesidades mutuas.

Si esto no llega nunca a pasar y si te quedas en esa primera fascinación romántica puedes estar haciéndote daño. La idealización del otro es insostenible en el tiempo y sólo te puede llevar a un gran fiasco. Nada de lo divino que le otorgas tiene correspondencia con la realidad. El enamoramiento es útil en tanto en cuanto te permite avanzar, la obsesión produce el efecto contrario: te bloquea.

Ya sientas correspondencia o no por su parte hay ciertas señales que deben hacerte retroceder:

¿has llegado a descuidar tus propias obligaciones diarias por él?, ¿el tiempo que le dedicas en tus pensamientos te impide trabajar o atender tus tareas?, ¿has dejado de lado otras relaciones sociales, aún sabiendo que esto te perjudica, con tal de sentirte más cerca de él?, ¿tus sentimientos hacia él representan un obstáculo para experimentar y sentir con otras personas de tu entorno?, ¿te has aislado últimamente pese a las recomendaciones de personas cercanas con quien  te has podido enemistar por defender tu fijación por él?

A la obsesión no solo se llega a través de una fase de enamoramiento tortuosa y no resuelta. Una ruptura no elaborada y no aceptada también puede traerte de cabeza. Asimilar que él no es ni quien tú idealizas ni el adecuado para ti pasa por vivir la soledad, experimentar cada día sin el otro, valorar el resto de apoyos de los que dispones y agarrarte a ellos sin orgullo ni prejuicio.

Si te encuentras en esta situación te recomiendo que analices tu propia realidad de un tiempo a esta parte, desde que te sientes ‘colgada’ por él. Pide a alguien de confianza que te ayude a hacer este ejercicio. Anota en dos columnas: por un lado cuándo has hecho/dado/perdido tú por acercarte a él; por otro lado cuánto has recibido a cambio, cuánto te ha dado él. Si el balance no es más que sacrificio estás ante una relación desigual en la que eres vulnerable a la manipulación y a que otros se aprovechen de tu debilidad (emocional, en este caso) en su propio beneficio.

Cabecera Blog - Teléfono

Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

Adultos, Hombres, Mujeres, Padres, Pareja, Salud Mental, Sexualidad , , , , , , , , , , , ,

1 comentario


  1. Azahara

    Buenas tardes:

    Ante la última conclusión ”Si el balance no es más que sacrificio estás ante una relación desigual en la que eres vulnerable a la manipulación…”

    La cuestión es, ¿Y si la otra persona incita a ello? es decir, si al realizar física o mentalmente la columna la persona en cuestión advierte que la otra persona ha dejado todo también porque, de hecho, es eso lo que andaba buscando. ¿Cómo hacemos entender a la persona inmersa en esa situación que igualmente es una relación insana y que la otra persona no solo no la ayuda a tomar su autonomía sino que además manipula, pintándolo como una falta de afecto?

    Realmente es una situación muy complicada de advertir cuando se está dentro de la relación y más en edades tempranas- Sería ideal poder adquirir tips para poder acercarnos a esas personas y hacerlas ver la realidad sin que se lo ponga a la defensiva o lo identifique como envidia.

    Muchas gracias. Un saludo.