Padres: Cómo manejar los celos infantiles

Psicóloga en MadridPor Nuria Torres Marcos.

Ya sabemos que los celos en la infancia son un sentimiento lógico, natural e inevitable y por tanto no podemos hacer nada para que no aparezcan, pero sí podemos ayudar les a que los vivan mejor.

Es bueno que tratemos de entender los sentimientos del niño, ya que son sentimientos nuevos para él por lo que resultan difíciles de expresar. Cuanto más pequeño sea, más difícil le será entender por qué tiene que querer a ese “intruso” que le “robó” el amor de su mamá.

La expresión conductual o la forma de reaccionar ante la llegada de un hermano varía de un niño a otro. Algunos de ellos responderán con más rabietas de las que solían hacer, expresando su rabia contra mamá (la causante de este malestar) o pueden volverse más inhibidos. Otros reaccionarán ignorando al hermano. Y muchos es probable que hagan alguna regresión en su modo de hablar, actuar, dormir o en el control de esfínteres.

Desde el Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte sugerimos algunas pautas para  llevar mejor estos sentimientos tan molestos.

  • Es importante preparar al niño para la llegada de un hermanito, haciéndole partícipe de la nueva situación en todo lo posible.
  • Intentar cambiar lo menos posible la rutina del niño: Es evidente que un nacimiento trastoca la rutina familiar y necesita de muchos y frecuentes cuidados, sin embargo, esto debe afectar mínimamente al hijo mayor. Deberemos mantener su hora del baño, la hora de irse a la cama, las horas de las comidas, sus horas de juego con y sin los padres, etc.
  • No hacer comparaciones entre hermanos: Si el niño se siente en continua evaluación provocaremos cierta inseguridad en él y una disminución de su autoestima.
  • No amenazar al niño con retirarle nuestro cariño: Las típicas frases de “si no te portas bien, mamá no te va a querer” pueden provocar en el niño sentimientos de culpabilidad, inferioridad y miedo al abandono.
  • No cambiar el estilo educativo de los padres a un estilo más permisivo: En muchas ocasiones los padres se tornan más permisivos con el hijo mayor para compensar la disminución de atención, sin embargo, la forma de educar no debe cambiar. Por ejemplo, si hasta ahora no habíamos dejado que nuestro hijo durmiera en nuestra cama, ahora seguiremos insistiendo en que duerma solo.
  • Reforzar las conductas adecuadas del niño y extinguir las inadecuadas: Reforzaremos positivamente las conductas adecuadas que haga el niño y extinguiremos o castigaremos las conductas que no nos gusten. Por ejemplo, ante comentarios negativos del mayor hacia el pequeño aplicaremos la extinción y ante conductas agresivas aplicaremos el tiempo fuera.
  • Si el niño tiene ya una determinada edad, 4 ó 5 años, podemos fomentar en él el rol de cuidador, sin adjudicarle demasiada responsabilidad y planteándolo como una pequeña ayuda para sus padres. Si le adjudicamos ciertas tareas de cuidado con respecto a su hermano pequeño puede que deje de verlo como rival y empiece a sentirse orgulloso de su bienestar.
  • No exigir cambios bruscos en el desarrollo evolutivo del niño: A pesar de haber llegado a la familia un nuevo miembro de menor edad, seguimos teniendo otro hijo pequeño. Nuestro niño no ha crecido de golpe por haber tenido un hermano pequeño, por lo que seguiremos tratándolo de acuerdo a su edad, sin exigirle responsabilidades más allá de las adecuadas para sus años.
  • Fomentar la cooperación no la competitividad entre hermanos: Plantear actividades en las que ambos necesiten la colaboración del otro para conseguir un objetivo. Por ejemplo, “si recogéis la mesa entre los dos os dejo ver los dibujos”. Tras conseguir la cooperación de ambos, conviene reforzar lo bien que hacen las cosas cuando se ayudan mutuamente.
  • Establecer el “tiempo de (hijo mayor)”: Buscar un ratito al día en el que poder disfrutar de la compañía de nuestro hijo de manera exclusiva. Puede bastar con 10 – 15 minutos. En este tiempo el niño verá que no peligra el cariño de sus padres y se sentirá querido y valioso.
  • Intervenir lo menos posible en las discusiones entre hermanos, únicamente si detectamos agresividad física. Que haya discusiones entre hermanos no es problemático, todos los hermanos se pelean alguna vez. Incluso les vendrá bien para aprender a resolver conflictos por sí mismos.
  • Crear un clima familiar agradable: Propiciar afecto y  fomentar la expresión sincera de sentimientos y emociones, jugar a juegos de mesa, planificar excursiones o viajes, etc., en los que todos participen, favorecer las tertulias y las sobremesas…

Las pautas que planteamos tienen por objetivo aliviar el malestar asociado a los celos ante un nuevo miembro en la familia. El papel de los padres es fundamental para su manejo, pero no exclusivo para su mejoría, la familia al completo, deberá tener en cuenta cada uno de los aspectos para promover el equilibrio familiar y el bienestar de los más pequeños.

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte.

 

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