¿Qué necesita el recién nacido?

Nadie nace sabiendo y es habitual que a los padres primerizos les surjan dudas, miedos e inseguridades. Según a qué padre se le pregunte es probable que nos responda que estas ambivalencias no llegan nunca a extinguirse por completo. La responsabilidad de la crianza de un hijo abruma a cualquiera, probablemente de manera diferente pero casi constante en todas las etapas de la vida del niño.

Nos centramos aqui en lo primerísimo, el bebé recién nacido. Su dependencia es total y, por tanto, el padre siente que a trascendencia de su comportamiento es trascendental.

La llegada del bebé a la casa

El recién nacido pasa la mayor parte de su tiempo dormido. A pesar de ello, necesita que se generen a su alrededor rutinas que poco a poco vayan organizando su vida y haciéndosela más previsible y segura. Es habitual que llore al despertarse, por sentirse frío, incómodo o hambriento. Suele estar tranquilo pero reacciona agitadamente ante ruidos o estímulos fuertes que puedan hacerle sobresaltar.

Los papás y el recién nacido.

No sólo le gusta sino que necesita que se le mire y se le preste atención. Él también aprenderá  a mirarte. Conoce a sus papás estando muy cerca de ellos y con contacto estrecho. Le tranquiliza sentir a sus citadores cerca de él, así como oír el timbre de su voz  sentir el calor de su contacto. Aprenderá en esta relación a sentirse seguro y en el estilo de apego sentará las bases para su futuro desarrollo emocional y social.

Si bien necesita disponer de su propia espacio y que éste sea un entorno tranquilo, tampoco le viene bien estar totalmente aislado de los sonidos habituales de la casa, su casa, a los que poco a poco debe acostumbrarse también, sin brusquedad.

Necesita que se le cambie de postura con mucho cuidado y delicadeza y le gusta que le cojan. No es necesario que le tengas encima constantemente pero sí que trates de comprenderlo, no tiene un código tan eficaz como el lenguaje para comunicarse contigo. No puede decirte exactamente qué le ocurre pero sí espera que seas tú quien le ayudes a satisfacer sus necesidades y le calmes cuando esté intranquilo.

Necesita que le ayudes a comer de la forma más ordenada y tranquila posible. Sin prisas y sin movimientos bruscos pero creando rutinas que le den seguridad.

También te necesita para que poco a poco, muy poco a poco y con el paso de los años, su dependencia de ti vaya siendo cada vez menor. Por eso le ayuda que le permitas dormir en su cuna, si bien a veces puede sentirse solo o asustado y te necesitará para tranquilizarse y conciliar el sueño de nuevo.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

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