Manipulación: cómo resistirla

Nuria TorresPor Nuria Torres Marcos.

Como ya comentábamos en un post anterior la manipulación es un recurso que poseemos todos y que usamos en mayor o menor medida para salir de situaciones difíciles cuando desconocemos otras formas de hacerlo

En el plano de la conducta asertiva, suelen utilizarse medios sutiles para conseguir que los demás hagan lo que uno quiere, y después cada vez más agresivos hasta llegar a la agresividad (más emocional que física). Esta falta de otro tipo de recursos refleja un importante déficit de habilidades sociales.

El manipulador utiliza el miedo, la obligación y la culpa como instrumentos para conseguir que la otra parte ceda ante sus peticiones u opiniones: hace temer las consecuencias de no dar el brazo a torcer a sus deseos o sentir malestar y remordimientos si no se satisfacen.

Hoy, desde el Gabinete Psicológico ‘Aprende a escucharte‘, queremos plantear una serie de sugerencias para hacer frente a la manipulación:

  • Solemos abandonarnos en la conversación, dejando que la persona que manipula se la lleve a su terreno sin dejar muy claro a qué  ni a quién se refiere, por lo que es importante hablar en primera persona expresando lo que se siente: “ siento…”, “me gustaría saber…”, “entiendo que te refieres a…”
  • Discutir frontal o verbalmente los argumentos del otro, nos conduce a un conflicto inútil donde no llegaremos a ningún entendimiento, pero si sentiremos tensión y enfado. Es importante que lo que queremos trasmitir sea comprensible y sea recibido con las menores interferencias posibles para dejar claro que sus intentos por manipular nuestra autoconfianza o emociones, no van a afectar a nuestro juicio o nuestra capacidad reflexiva. Expresar lo que nos desagrada o lo que sentimos de forma sencilla y clara permite que la comunicación fluya, y permite establecer unas barreras acerca de lo que queremos y opinamos.
  • La culpa es la técnica más habitual de manipulación. Delimitar nuestra responsabilidad y reconocer aquello que hemos podido hacer mal forma parte del respeto a nuestros propios derechos.
  • Una de las armas favoritas del manipulador es jugar con las emociones ajenas. Por eso es básico establecer el diálogo desde una postura confiada, serena y firme. Podemos reconocer que sus ideas son válidas, incluso sumarte a ellas con frases del tipo: “comprendo tu punto de vista, aun así, existe la posibilidad de que…“. De este modo, ofrecemos a la conversación el respeto a la opinión del otro, ofreciendo valor a sus ideas y posteriormente a las nuestras.
  • Defender nuestra postura con los mismos argumentos, sin variar en los mismos, puede ayudarnos a evitar que nos acorrale en su terreno  con su palabrería y su habilidad de discusión. Repetir las veces necesarias  lo queremos expresar puede ser una buena manera de conseguirlo.
  • Combatir la manipulación no es un camino sencillo y seguramente encontraremos muchos obstáculos e inconvenientes. Siempre implica separarse de las posiciones cómodas que hemos ido asumiendo en nuestra vida, pero evidentemente posee unos beneficios emocionales importantísimos. Muchas veces basta con ser congruentes y decir “no” todas las veces que sea necesario. A menudo, solemos olvidar que tenemos ese derecho.

En función de la gravedad de la manipulación será conveniente valorar la posibilidad de alejarse de esa persona. Cuando el manipulado consigue decir “basta” en su interior, aunque siga bajo el radio de influencia del manipulador, está limitando su poder, reforzando así, sus propias convicciones:  “Ya no me engañas”, “Te descubrí”, “Hagas lo que hagas y digas lo que digas ya no me afecta”.

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte en Madrid.

 

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