TDAH: No consigo que mi hijo estudie

ana_3Por Ana Villarrubia Mendiola.

Antes de nada debe existir acuerdo entre los padres del niño en cuanto a qué supone el Trastorno por Déficit de Atención y cómo afecta a ciertas áreas de su vida, como por ejemplo, al estudio.

En muchas ocasiones los sentimientos de rabia, frustración o impotencia ante ciertas conductas del niño con TDA o TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) hacen que sus padres pierdan de vista sus objetivos y no diferencien de forma adecuada entre lo que el niño tiene dificultades para hacer o dejar de hacer (es decir, lo que forma parte de su condición por el diagnóstico de TDA) y lo que hace con mala intención.

El diagnóstico de TDA no puede ser negado u obviado pero tampoco debe servir de justificación para todo. Por ello el niño con TDA que presenta dificultades para el estudio necesita aprender a manejarse y para eso necesita de pautas y límites claros que le enseñen el camino.

  • En primer lugar es imprescindible diseñar una rutina en la que se especifiquen claramente los horarios del niño: a qué hora se levanta y se acuesta, cuáles son sus horas de estudio, qué espacios tiene reservados para el ocio… El tiempo de estudio debe estar perfectamente estructurado de manera que ni se arrastra a todas horas ni se deja de lado por agotamiento. Cuando toca estudiar toca estudiar y no vale hacer nada más.
  • Genera un espacio de estudio adecuado, sin ruidos o distracciones. No importa que este espacio no esté necesariamente en su cuarto, lo importante es que sea un sitio en el que él esté cómodo, la luz sea buena, las cosas estén ordenadas y el niño pueda disponer de todas sus cosas en un mismo espacio. Propicia que sea él mismo quien organice su material de estudio y verifica que lo guarde cada día. No está de más que en este espacio se coloque su horario bien visible así como otros recordatorios que le puedan ser útiles: instrucciones, fichas, etc.
  • Enseña al niño a manejar un reloj y haz que lo use. Nosotros ya hemos organizado su tiempo pero queremos que sea progresivamente lo más autónomo posible y tenga conciencia del tiempo.
  • Si existen dificultades concretas es posible que el niño requiera de apoyo específico para alguna materia. Habrá que facilitarle ese apoyo como sea, haciéndolo nosotros mismos, buscando a un familiar, un conocido o un profesor de apoyo.
  • Trata de no ser el único educador de su entorno o parecerá que la disciplina de estudio viene impuesta unilateralmente. Padres, hermanos, primos, tíos, amigos de la familia… Todo el entorno del niño ha de respetar y promover las rutinas de estudio. Trata de que la  motivación venga por parte de todos ellos.
  • Refuerza las rutinas de estudio cuando se lleven a cabo y reoriéntale hacia ellas cuando trate de evitarlas. Aunque no es un trabajo sencillo, estos niños requieren de imparcialidad  en los límites pero recibiendo a la vez refuerzo, cariño y comprensión.

Recuerda que en estos casos los castigos, si bien a veces son necesarios, suelen funcionar mucho peor que los incentivos.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige desde el año 2012 el Centro de PsicologíaAprende a escucharte en Madrid.

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