Hijos: imponiendo disciplina

ana_aPor Ana Villarrubia Mendiola.

¿Es más disciplinado el padre más autoritario? ¿Impone más disciplina el que más castiga?

¿Qué es exactamente la disciplina y en qué medida es necesaria en la educación de los hijos?

Para que exista disciplina deben de haberse definido previamente ciertas normas y límites a la conducta de los hijos –  Hijos: cómo imponer normas y límites claros -. Pero la disciplina no es solo la definición de un marco normativo. La disciplina se refiere al estilo mismo con el que velamos por el cumplimento de esas normas y por el respeto de esos límites.

No solo implica la puesta en funcionamiento de una serie de pautas sino que también hace referencia a su constante supervisión, a la manera en la que son aplicadas consecuencias directamente proporcionadas a las conductas de los niños, a la manera misma en la que el padre se comunica y se relaciona con su hijo.

La disciplina implica una conjugación compleja entre la imposición de normas y la expresión de cercanía, afecto y apoyo. No se trata de humillar la niño por la locura que consideramos que acaba de hacer, por mucho que su torpeza nos haya enfadado, se trata de ser directivo y accesible, normativo pero dialogante, exigente y respetuoso, coherente y flexible, imparcial pero reforzante; todo ello al mismo tiempo.

La disciplina debe estimular el crecimiento personal, acompañar adecuadamente al niño en su desarrollo y permitirle expresar sus epecificidades sin sentirse mal por ello. A la vez, la disciplina le guía a través de un sendero bien señalizado y acotado en el que las normas y los límites determinan las reglas del juego, alimentan refuerzos y, si es necesario, quizá también castigos.

La disciplina tiene valor en el fondo pero también en la forma. Es difícil expresar respeto y apoyo cuando la ira nos desborda. Por eso las normas han de ser dialogadas y los límites han de imponerse con raciocinio, calma y serenidad, y deben responder a estándares generales y no al estado de ánimo concreto de un momento determinado.

El padre o la madre ejercen de modelo para el niño y en el propio ejercicio de la disciplina educan en valores y manifiestan actitudes y pautas de conducta. Se trata de imponer disciplina para que el niño sepa qué respetar, cómo hacerlo y por qué, no se trata de imponer la autoridad por la autoridad. Eso sería más sencillo…

Aprende a EscucharteAna Villarrubia Mendiola dirige desde 2012 el centro de psicología cognitivo-conductual ‘Aprende a Escucharte en Madrid.

Adultos, Infancia y adolescencia, Padres , , , ,

Comentarios cerrados.