El Trastorno Obsesivo Compulsivo en la Infancia

13_margaPor Marga Gutiérrez del Arroyo.

El niño es un experto en rituales: acumular objetos que le llamen la atención, ver miles de veces ese episodio de dibujos animados que tanto le gusta, recibir a sus padres después de un día de trabajo jugando a esconderse siempre en el mismo lugar, pedir siempre el mismo cuento antes de dormir… Son pequeñas muestras de los miles de rituales evolutivos que encontramos en la Infancia. Todos tienen un denominador común: provocan emociones agradables en el niño, colorean su vida y suman su experiencia. Y sobre todo, su última finalidad, es pasarlo bien.

Pero cuando estos rituales dejan de tener un fin lúdico en sí mismo y se convierten en rígidos esquemas que se repiten una y otra vez (y de no hacerlos, el niño entra en una espiral de nervios y ansiedad), debemos prestarles más de atención. El Trastorno Obsesivo Compulsivo infantil es la tercera razón más común por la que los padres buscan ayuda profesional. Puede originarse desde los 5 años, siendo la Adolescencia, la época de mayor vulnerabilidad.

¿Cómo se origina todo?

Logo con telUn niño puede presenciar alguna situación que le impresione mucho y puede no tener recursos para comprenderla, puede ser perfeccionista o excesivamente responsable, puede desarrollar ideas supersticiosas sobre el mundo, asociando hechos aleatorios gracias a su pensamiento mágico… Este niño, comenzará a tener pensamientos e imágenes recurrentes de estos hechos, que aparecen siempre en momentos muy determinados (miedo a provocar una desgracia, a cometer errores irreversibles, a contaminarse de gérmenes, a hacer daño a alguien…). Estaríamos ante las OBSESIONES. Y es que estas obsesiones incontrolables e intrusivas pueden generar mucho malestar.

¿Qué puede hacer entonces este niño, para que este malestar se reduzca, aunque sea momentáneamente?

Surge así un mundo de posibilidades en forma de rituales: las COMPULSIONES. Contar hasta diez, colocar objetos siempre en el mismo orden, lavarse mucho las manos, comprobar las tareas del colegio una y otra vez… El niño siente que estos rituales le protegen de la idea o imagen que le inunda, consigue calmarse, controlar esa obsesión, y le distanciarse de ella.

Sin embargo, lo que él no sabe es que, lo que le tranquiliza momentáneamente, acabará aumentando su nerviosismo, ya que le impide enfrentarse a sus miedos.

Lejos de querer patologizar cualquier juego o ritual individual del niño, es interesante conocer este tipo de casos (no tan infrecuentes por otro lado), en los que la Psicoterapia Infantil (trabajando estrechamente con la familia), tiene muy buenas maneras de intervenir cuando se trata de un caso temprano, impidiendo así que se cronifique, y evitando que lo que empezó siendo una idea intrusiva y difícil de controlar, acabe acaparando todas las esferas de la vida del niño.

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Marga Gutiérrez del Arroyo es una de las Psicólogas Infantiles del Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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1 comentario


  1. ¡Excelente post¡
    Muy interesante y poco conocido este trastorno en la infancia.