La Adolescencia y el “YA NO”

Por Marga Gutiérrez del Arroyo.

La Adolescencia: la Reina de las etapas. La etapa de la velocidad, de los cambios involuntarios, de la incertidumbre. La Adolescencia es una etapa clave en la vida de todos. Cómo hayamos vivido la niñez, nos preparará para sobrellevar esta etapa con más o menos recursos.

Todos lo hemos sido y conocemos esos cambios: el cuerpo cambia y se hace más adulto, el pensamiento se perfecciona (podemos hipotetizar sobre situaciones no presentes y cuestionarnos conceptos abstractos) y dirigimos la atención a nuestra propia presencia en el mundo (por ello empezamos a cuidar nuestra imagen y revisar nuestros valores).

Pero si algo define bien la Adolescencia es el “YA NO”: Ya no soy un niño pero tampoco soy un adulto. La identidad del niño se va creando durante todo su desarrollo, pero alcanza en la Adolescencia un momento clave en el que va a revisar quién es, qué hace aquí y quién quiere ser.

Para ello, comenzará a hacerse preguntas y buscará las respuestas observando a los demás, tanteando nuevas estrategias, probando los límites en casa y en el colegio, y buscando modelos con los que identificarse en la literatura, el cine y la música, y así poco a poco, ir creando sus propios Mapas de Experiencia.

Durante la Infancia, sus padres le han ayudado a interpretar el mundo, a partir de sus propios mapas de experiencia. Le han transmitido directamente lo que está bien y lo que está mal, lo que se espera de él y lo que debe esperar de los demás. Le han ayudado a identificar sus emociones, sus miedos y a encajar los éxitos y los fracasos. Sin embargo, en este momento, los padres deben saber dar un paso atrás para dejar que el adolescente se enfrente por sí mismo a los obstáculos de su vida para emplear sus propios recursos y así crear sus propios mapas de experiencia.

El Negativismo que el psiquiatra René Spitz identificó en el niño de 1 a 2 años de edad (momento en el que aprende a decir “NO” y a imponerse por primera vez ante las órdenes de los adultos), reaparece en el adolescente:

Ya No Soy Tú: Ya no veo el mundo únicamente como me lo has presentado. Ahora veo otras cosas desde mi posición, y deseo entenderlas.

El Adolescente, además de cuidar su actividad académica, tiene una serie de tareas evolutivas que cumplir para ser un adulto sano: Conocerse a si mismo, conocer las dinámicas sociales con sus iguales, lo temido y deseado de la sexualidad y su individuación de cara a sus padres.

Si el niño no sale al mundo y se enfrenta a estos retos, conocerá solo la teoría, y no las reglas del juego en el que pronto se esperará de él una plena autonomía. Es su momento de hacerlo y debemos facilitarlo.

Marga Gutiérrez del Arroyo es psicóloga infantil y trabaja en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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