¿Es importante construir una buena autoestima?

Por Ana Villarrubia Mendiola.

El nivel de autoestima que un niño desarrolla y construye desde edades muy tempranas está necesariamente relacionado con sus experiencias diarias así como con la naturaleza de las relaciones que mantiene que con los demás. La familia como primera instancia de socialización, y posteriormente la escuela, son los principales escenarios de desarrollo del niño. Pero no son solo meros decorados, su influencia es determinante en la construcción de la autoestima.

Por un lado la familia deposita, además de valores y creencias, toda una serie de expectativas sobre su hijo que, de no ser coherentes con la realidad del niño, acaban generado en él frustraciones, pensamientos negativos sobre sí mismo y sentimientos de falta de valía que forzosamente deterioran la imagen que el pequeño tiene de sí mismo.

Por otra lado la escuela con sus exigencias puede no ofrecer ningún tipo de alternativa para el logro dentro de un sistema frente al cual unos niños presentan de entrada más dificultades que otros. La experiencia de fracaso contamina en estos casos una importante parcela de la vida del niño. Quizá el niño disponga de muchas otras capacidades pero si no son aquellas que se  evalúan y exigen para evaluar su rendimiento difícilmente llegará a desarrollarlas y mucho menos encontrará quien le ayude a potenciarlas.

En contraposición, experiencias de aceptación y de reconocimiento que fomenten, entre otras aspectos, la motivación de logro, contribuirán a alimentar la mochila de experiencias positivas del niño, reforzarán positivamente la percepción que adquiere sobre sí mismo y, por tanto, contribuirán también de manera positiva a la construcción de su joven autoestima.

¿Tan importante es la autoestima? ¿Por qué insistimos tanto los psicólogos?

Mi respuesta es sí, rotundamente sí es tan importante en el desarrollo y, por supuesto, su impacto también es importante en el futuro adulto. Tal y como yo lo veo la autoestima es casi un seguro de vida, un seguro emocional, un seguro de bienestar y, si me apura, también experiencial.

Un niño con una buena autoestima es un niño que probablemente acumulará más experiencias sociales y de naturaleza más diversa y por tanto más enriquecedora; será un niño más productivo, más capaz (aunque solo sea porque así lo sienta), más eficiente, más resolutivo, más abierto. No se trata de que será una persona mejor, ni muchísimo menos. Se trata de que habrá contado con menos obstáculos y habrá tenido más posibilidades de desarrollar estas y muchas otras capacidades y habrá obtenido más refuerzos de la consecución de sus metas y objetivos vitales.

Trabajar la autoestima en los pequeños con mas dificultades es trabajar también su mochila de recursos para que pueda disponer de más estrategias de afrontamiento. Sea lo que sea lo que le espere por vivir, se trata de que lo experimente de la manera más adaptativa posible para él.

Ana Villarrubia Mendiola dirige la consulta de psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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