Aprende a decir ‘NO’

Por Nuria Torres Marcos.

¿Por que aceptamos cosas que no queremos? ¿Por que hacemos cosas que no nos gustan? ¿Por qué nos cuesta decir que no ante las peticiones de otros?

Es normal que en ocasiones nos cueste decir “No”, pero como en todas nuestras conductas humanas, existen los extremos, y mientras más nos acerquemos a uno u a otro podremos comenzar a tener problemas.

Las personas que no saben decir “No” acaban diciendo siempre “Si” y se dirigen hacia la sumisión. Priorizan a los demás antes que a sí mismos, tienen en cuenta los derechos de los demás pero no los suyos propios, tienen dificultad para expresar lo que sienten y piensan, especialmente cuando son emociones “negativas”, tienen dificultad para hacer peticiones y tienen un alto riesgo de drenar su autoestima junto a una nociva sensación de ansiedad.

En el otro extremo se encuentran las personas a las que nunca les cuesta trabajo decir “No”, son personas aparentemente muy seguras de sí mismas, no tienen en cuenta los derechos de los demás, con una fuerte carencia para empatizar con las necesidades otros, lo que acaba provocándoles importantes problemas en sus relaciones interpersonales

En la vida nos encontramos permanentemente ante situaciones de elegir entre el “Si” o el “No”, ceder o negarme lo que nos lleva a una situación de conflicto entre dos necesidades opuestas. Si alguien nos pide hacer algo que deseamos hacer, no hay conflicto ya que ambas necesidades van en la misma dirección pero si nos piden hacer algo que nosotros no deseamos hacer, surge el conflicto. En esos casos es preciso decidir sobre la prioridad de una u otra necesidad, la mía o la del otro.

A veces, la dificultad de decir “No” no está tanto en la petición que nos hacen, como en barreras limitantes propias, barreras que funcionan como prejuicios o creencias y acaban condicionando nuestra conducta.

Decir que no es una habilidad que nos facilita establecer nuestros límites personales, permitiendo que los demás conozcan lo que estamos o no dispuestos a hacer. Al ser una habilidad, se trata de un comportamiento aprendido, aunque es cierto que existen determinadas características de personalidad que pueden facilitarnos dicho aprendizaje.

En muchas ocasiones buscamos complacer al otro, por lo que decimos que sí o dejamos violar nuestros derechos personales porque creemos que es lo que se espera de nosotros. Como consecuencia acabamos haciendo aquello que las otras personas desean.

Por otro lado, la falta de expresión adecuada de aquello que pensamos y las experiencias negativas previas ante los intentos de decir no, pueden dificultar nuestro derecho, con el fin de evitar las posibles repercusiones.

El miedo al rechazo y una baja autoestima pueden también estar en la base de esta dificultad, de manera que nos sentimos incapaces de establecer límites respecto a otros, por miedo a ser rechazados.

No saber decir que “No” supone hacer frente a las consecuencias que se derivan de nuestras decisiones aun cuando nuestro deseo no fuera en la misma línea. Algunas personas sufren cada vez que se han de negar a algo, bien sea por temor a defraudar las expectativas de otros, bien por miedo a no “dar la talla”, no saber argumentar su negativa o por simple pereza y comodidad. Esa dependencia, dificulta el libre ejercicio de la responsabilidad y el respeto a uno mismo que propicia unas saludables y equilibradas relaciones de interdependencia con los demás, en las que decimos “Si” cuando lo consideramos adecuado y en las que mantenemos discrecionalmente la opción de decir “No”.

Nuria Torres Marcos es Psicóloga(Col. M-26071) en elCentro de Psicología Aprende a Escucharte’ en el centro de Madrid, junto a la Glorieta de Embajadores.

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