TDAH: ¿Debo decirle a mi hijo que lo tiene?

Por Ana Villarrubia Mendiola.

Como se ha comentado ya en este blog en varias ocasiones, el TDAH tiene una base bioquímica pero en su comprensión es imprescindible atender a la relación entre lo biológico y lo ambiental, lo más ‘externo’ (situaciones desencadenantes, factores estresantes, elementos sociales, características físicas del entorno, etc.). Por tanto, uno de los primeros interesados en conocer cuales son aquellos entornos en los que es más vulnerable es el propio niño.

El carácter necesariamente bio-psico-social del abordaje del TDAH obliga a que en su tratamiento se involucre a diversos agentes de cambio en beneficio del niño: padres, hermanos, familia extensa, cuidadores, profesores, etc. Si bien la medicación es considerada en un alto porcentaje de casos como un instrumento necesario en una primera fase de la intervención, el trabajo conductual y emocional con el niño, el entrenamiento de los padres, la psicoeducación y la intervención académica y escolar conforman el núcleo esencial del tratamiento del TDAH.

En todo este proceso no podemos dejar al niño ‘descolgado’, no podemos engañarle o no darle ninguna explicación razonable ante todos los cambios y la importante movilización de recursos que se despliega ante él.

Tened en cuenta que el objetivo último no es otro que el de identificar y hacer explícitas las dificultades, es decir, hacer consciente al niño de las consecuencias de sus conductas y motivarle para el aprendizaje de nuevas estrategias de afrontamiento más adaptativas en el manejo de las situaciones cotidianas. Promover la aceptación del problema es en este caso mucho más importare que ocultar el diagnóstico. Aceptar la situación implica, por parte de todos los implicados (niño, familia, colegio) normalizar reacciones y emociones para comenzar a trabajar la realidad del niño.

Es normal que los padres no quieran marcar al niño ni colocarle la etiqueta para siempre en el colegio; pero aceptar la situación y abordarla con naturalidad no significa estigmatizar al niño. Si la identificación y la aceptación de la realidad son un primer paso para ayudar al niño a que sea consciente de sus dificultades, los padres pueden acompañarle en este proceso explicándole el proceso con términos que el niño sea capaz de manejar.

Esto puede formar parte del propio tratamiento ya que éste debe incluir un adecuado entrenamiento en habilidades de comunicación, de modo que se ayude a los padres a comprender a su hijo y a hacerse comprender con él.

 

Ana Villarrubia Mendiola dirige la consulta de psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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