Inteligencia emocional: ¿Qué es? ¿Puede aprenderse?

Por Ana Villarrubia Mendiola.

¿Qué es la inteligencia emocional?

No existe claramente una definición aceptada universalmente que englobe la totalidad de la inteligencia emocional. Si bien engloba varios ámbitos de competencia, numerosos autores ponen el énfasis en su definición de Inteligencia Emocional en algunas de ellas en función de la teoría que hayan desarrollado al respecto.

Tratando de ser lo más inclusiva posible, este concepto, tan de moda últimamente, en realidad se refiere de manera a las siguientes capacidades:

  • Autoconocimiento de las propias emociones
  • Capacidad de controlar las propias emociones
  • Capacidad de motivarse a sí mismo
  • Reconocimiento de las emociones ajenas
  • Control de la influencia emocional en las relaciones interpersonales
  • Capacidad de escuchar, empatizar y comprender a los otros
  • Autoconciencia
  • Control de los impulsos
  • Capacidad para demorar la gratificación

¿Cree usted que domina todas estas vertientes de la inteligencia emocional?

En la mayoría de las taerapias psicológicas de corte cognitivo-conductual o racional-emotivo se hace necesario trabajar con algunos de estos aspectos que, en definitiva, guardan relación con la autorregulación emocional y que pueden llegar a causar grandes dificultades a quienes fracasan reiteradamente en su manejo.

El contexto social es imprescindible para el desarrollo de las destrezas y competencias emocionales que la persona desarrolla. Existen 8 destrezas básicas que se adquieren normalmente a lo largo del desarrollo mediante un proceso de interacción. La no adquisición o la adquisición inadecuada de las mismas por los motivos que sean, es fuente considerable de problemas tanto a nivel personal como interpersonal:

  1. Conciencia del propio estado emocional. Incluye la capacidad para comprender que se pueden estar experimentando diferentes emociones, e incluso la capacidad para comprender de que pueden estar presentes aspectos inconscientes no manejados.
  2. Capacidad para discernir los estados emocionales ajenos. Se fundamente en indicadores situacionales culturalmente marcados.
  3. Destreza en el uso de los términos que trascriben las propias emociones. Supone capacidad para desarrollar guiones emocionales culturalmente marcados.
  4. Capacidad para empatizar y simpatizar con las emociones de los otros.
  5. Destreza para comprender que los estados emocionales internos no se corresponden necesariamente con la expresión externa.
  6. Destreza en afrontamineto de las emociones estresantes. Implica capacidad para el uso de estrategias de regulación emocional.
  7. Conciencia de que las relaciones interpersonales suponen correspondencia. Conocimiento de que las relaciones huanas pueden ser simétricas o asimétricas. Capacidad para desarrollar unas y aceptar otras. La correspondencia supone simetría.
  8. Autoeficacia emocional. Convicción de que se pueden llevar los sentimientos allí dónde se quiere.

Las competencias emocionales que hemos descrito pueden resultar más o menos fáciles de manejar para una determinada persona, pueden ser o no el fruto de su historia de aprendizaje o  pueden resultarle a la persona más o menos intuitivas pero, en cualquier caso, todas ellas pueden entrenarse en un contexto terapéutico.

 

 

Ana Villarrubia Mendiola dirige la consulta de psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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