El origen de los miedos

Por Nuria Torres Marcos

Ya sabemos que la programación genética influye a la hora de desarrollar miedos evolutivos a una edad temprana pero parece ser que existen otros componentes que también tienen un papel importante en la adquisición de estos miedos.

Uno de los componentes más estudiados ha sido el de los patrones familiares. Algunos padres miedosos y/o con problemas de ansiedad transmitirían su estado de tensión al pequeño por lo que éste imitando el comportamiento de su entorno, incluiría a su repertorio de conductas reacciones de miedo ante determinadas situaciones. A través del modelado (es decir, aprendizaje por observación de un modelo) los padres modulan los miedos de sus hijos en función de las emociones que expresan. Los niños, de esta manera, captan información de su entorno y responden ante éste en función de lo que han observado.

Otras veces, los padres pueden trasmitir a sus hijos información verbal negativa en base a una situación concreta. El mensaje o instrucciones verbales que el niño reciba puede influir o no en la aparición del miedo y según la relevancia del sujeto que lo emita, la convicción del miedo será mayor. Si bien es verdad, en determinadas edades, es normal generar algún tipo de temor ante posibles riesgos para evitar situaciones conflictivas, como por ejemplo en el caso de los adolescentes.

Esta información negativa errónea de la que hablábamos al comienzo del párrafo, también puede ser trasmitida por personas ajenas a la familia, lo que daría lugar a miedos injustificados.

Otra forma de adquirir el miedo es mediante el aprendizaje directo, estaríamos hablando de un miedo basado en hechos que le han ocurrido al niño y que puede quedar en su mente como algo temeroso, por ejemplo niños que sufren dificultades respiratorias podrían desarrollar miedo a no poder respirar.

Como no, el condicionamiento supone otra de las formas mas comunes de adquirir los miedos, si un niño de pequeño es mordido por un perro y vivió esa situación de manera traumática, es probable que de mayor desarrolle cierto temor hacia estos animales, tanto más cuanto mayores fueran las consecuencias.

Otras experiencias vitales, desagradables o traumáticas como peleas, accidentes, escenas en la televisión o en alguna película a una edad no recomendada, que impacten emocionalmente en el niño pueden derivar en fobias específicas, ansiedad o estrés post-traumático.

Cuando estos miedos son más severos, persistentes y alteran significativamente el funcionamiento del niño en su entorno familiar, escolar o social, podemos encontrarnos con trastornos que ya no formarían parte del ciclo evolutivo “normal” sino que deberían ser objeto de un tratamiento especializado, ajustándose a la edad del niño y sus circunstancias.

El valor no es la ausencia de miedo, sino la conquista de éste.

Para cualquier consulta relacionada con este u otros temas de los que en este blog se tratan, el equipo de profesionales del Gabinete Psicológico ‘Aprende a escucharte’ está a su disposición en la Calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.


 

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1 comentario


  1. Rodrigo

    EL ORIGEN DE LOS MIEDOS

    Algunas teorías explican que el origen de los miedos, que no son de supervivencia, surge a partir de los patrones familiares de conduc­ta. Si los padres demuestran ser miedosos, es posible que los hijos desarrollen carac­terísticas similares. También se originan en las instrucciones verbales negativas. Una in­formación negativa sobre alguna situación o actividad puede ser una fuente que genere el temor. Otro posible generador de miedos es presenciar malos tratos, peleas o situaciones que impacten emocionalmente (accidentes, muerte de algún ser querido, etc.). En ocasio­nes, estos miedos pueden derivar en trastor­nos clínicos como fobias específicas, ansiedad generalizada o estrés postraumático.

    http://psicologia-terapias.blogspot.com.ar/2013/11/el-origen-de-los-miedos.html#.UuRPPtItq1s