Tabaco, alcohol y otras adicciones: ¿la mayor debilidad humana?

Por Ana Villarrubia Mendiola.

Tocar el tema de las adicciones implica adentrarse en el terreno de un inmenso sufrimiento psicológico tanto para el denominado “adicto”, cuya vida ha quedado enganchada al consumo de una sustancia o a la realización compulsiva de una determinada actividad, como de todo el círculo familiar y social que lo rodea.

Cuando hablamos de adicciones pensamos inmeditamente en sustancias nocivas para la salud: nos vienen a la mente, entre otras, cannabis, cocaína, heroína, morfina también, anfetaminas y otras drogas de síntesis. Sin embargo, las adicciones más extendidas no necesitan de sustancias prohibidas: el tabaco y el alcohol son también nocivos para la salud pero se obtienen legalmente y con facilidad en nuestra sociedad.

Son quizá nuestro talón de Aquiles de las adicciones, aquellas a las que somos más vulnerables, quizá precisamente en parte por su elevada disponibilidad. Puede resultar incoherente para algunos pero a pesar de su elevadísimo consumo (más del 70% de la población española es consumidora de alcohol y más del 40% lo es de tabaco) tanto su potencial adictivo como el factor de riesgo que suponen frente al padecimiento de un cáncer o una enfermedad cardiovascular están sobradamente demostrados.

Pero si hablamos de adicciones hoy en día no podemos quedarnos aqui. Compras compulsivas, juego patológico y otras conductas adictivas están hoy a la orden del día y aparecen tanto como adicciones en sí mismas como muy habitualmente en el curso de otros trastornos psicológicos, como un síntoma más.

En esto de las adicciones los hombres salen, en general, peor parados que las mujeres. Salvo alguna excepción, como la de las compras compulsivas, y alguna adicción concreta en la que han llegado en ocasiones a superar  a los hombres, como cuando hablamos de alcoholismo, en general los hombres son una población de riesgo mucho mayor. Si bien las adicciones pueden desarrollarse en cualquier momento de la vida de una persona, la población de mayor riesgo ha sido tradicionalmente la población joven de entre los 15 y los 25 años.

A pesar de estos datos generales, en los últimos años se han venido produciendo otros fenómenos: un alarmante avance en la edad de inicio de consumo y conductas de riesgo en adolescentes (entre los 12 y los 15 años) y un recrudecimiento de los problemas adictivos en la población adulta de mediana edad, debido en parte al aumento de los problemas sociales a causa de la crisis económica que golpea Europa y el resto de países occidentales desde hace ya cinco años aproximadamente.

Cabe recordar aqui la especial vulnerabilidad de esa poblacion de riesgo joven que ha aumentado su consumo de alcohol y otras drogas y que adelanta en su desarrollo sus primeras experiencias de consumo: en edades en las que el proceso madurativo cerebral aún o se ha completado el riesgo que implica el consumo de sustancia psicoactivas para la salud física y psicológica del adolescente o del joven brutal, por no hablar del riesgo que supone para el feto el consumo de alcohol, por ejemplo, de la madre embarazada.

Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica y psicoterapeuta (Col. M-25022) y dirige el Gabinete de Psicología en Madrid ‘Aprende a Escucharte’

Adultos, Hombres, Mujeres, Salud Mental , , , , ,

3 comentarios


  1. Edgar Salvador Pesántez Torres

    El sexo no es una adcción, en una atracción natural. Es más, luego de los orgamos se desprenden endorfinas de la felicidad, del bienestar. Lo patogógico sería si se hace con intinto animal, nada más.

  2. Es muy complicado controlar a los jóvenes y sus adicciones ya que lo tienen todo en su mano, no es difícil aprovisionarse de todo tipo de drogas.

  3. angelo

    Y sexo, mucho sexo, es otra de las adicciones. ¿ es quizá debilidad?