Criterios para el diagnóstico de TDA

Por Ana Villarrubia Mendiola.

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (cuyo título original en inglés es Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), habitualmente conocido por sus siglas, DSM es el manual diagnósitco de referencia para profesioanles de la salud mental.

Editado por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría (en inglés American Psychiatric Association, o APA) su última versión, el DSM-IV-TR, data del año 1994 y, pese a la inminente publicación de una nueva versión, hasta el momento son los criterios del DSM-IV-TR los que la mayoría de psicólogos y psiquiatras usamos para la aplicación de un diagnóstico clínico, tras una evaluación que ha de ser siempre profunda y exhaustiva en cada caso.

Según recoge el DSM-IV-TR, para diagnosticar un Trastorno por Déficit de Atención, deben cumplirse los siguientes criterios A (para el diagnóstico de la Inatención o de la Hipercatividad-Impulsividad) B, C, D y E.

A- Ha de darse o bien (1) Inatención o bien (2) Hiperactividad-Impulsividad:

(1) Para que exista Inatención clínicamente significativa, las pruebas de evaluación así como la observación clínica deben identificar al menos seis de los siguiente síntomas, que tienen que haber persistido durante un periodo de al menos seis meses en un grado que se considere clínicamente inconsistente con el nivel de desarrollo del niño:

  • a- A menudo falla en prestar adecuada atención a los detalles o comete errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo u ptras actividades.
  • b- A menudo tiene dificultad para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.
  • c- A menudo parece no escuchar lo que se le dice.
  • d- A menudo no sigue las instrucciones o falla en acabar las tareas escolares, faenas o deberes en el lugar de trabajo (no debido a oposicionismo o a error de comprensión).
  • e- A menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades.
  • f- A menudo evita o le disgustan muchas tareas (como las tareas escolares o el trabajo en casa) que requieren esfuerzo mental sostenido).
  • g- A menudo pierde cosas necesarias para una tarea o actividad escolar ()por ejemplo: lápices, libros, utensilios o juguetes).
  • h- Fácil distraibilidad por estímulos ajenos a la situación.
  • i-A menudo es olvidadizo para las actividades de cada día.

(2) Para que exista Hiperactividad-Impulsividad clínicamente significativa, las pruebas de evaluación así como la observación clínica deben identificar al menos cuatro de los siguiente síntomas, que tienen que haber persistido durante un periodo de al menos seis meses en un grado que se considere clínicamente inconsistente con el nivel de desarrollo del niño:

  • Hiperactividad
  • a- Inquietud frecuente, que se aprecia por movimiento de manos o pies, o por moverse en el asiento.
  • b- Deja de estar sentado en clase o en otras situaciones en las que se espera que esté sentado.
  • c- A menudo corre de un lado a otro o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado (en adolescentes o adultos puede limitarse a sensaciones subjetivas de inquietud).
  • d- Dificultad para jugar o entretenerse en actividades de esparcimiento con tranquilidad.
  • Impulsividad
  • e- Con frecuencia da respuestas precipitadas antes de que se acaben de formular las preguntas.
  • f- A menudo tiene dificultad para esperar en fila o guardar su turno en juegos o situaciones de grupo.

B- Comienzo antes de los 7 años.

C- Los síntomas deben darse en dos o más situaciones (por ejemplo, en casa y en la escuela).

D- La alteración causa perturbación o deterioro clínicamente significativo en el funcionamiento social, académico u ocupacional.

E- No ocurre exclusivamente en el curso de un trastorno generalizado del desarrollo, de esquizofrenia u otro trastorno psicológico, y no se explica mejor por un trastorno del humor, un trastorno de ansiedad, un trastorno disociativo, ni un trastorno de personalidad.

El diagnóstico de este trastorno, como el diagnóstico de cualquier otro tipo de trastorno, ha de seguir un minucioso y riguroso proceso de observación y evaluación clínica, por lo que ha de llevarse siempre a cabo de la mano de un profesional especializado.

 

Ana Villarrubia Mendiola (Psicóloga Col. M-25022) dirige el Gabinete de Psicología en Madrid ‘Aprende a Escucharte’

 

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