La dificultad de aprender a pararse

Por Nuria Torres Marcos.

Hoy en día corremos de un lado para otro sin parar, haciendo mil cosas para nosotros y para los demás, vamos al trabajo, estudiamos, planeamos el fin d semana, cuidamos de la casa, de los hijos, hacemos ejercicio, paseamos al perro y esto, todos y cada uno de los días.

¿Por qué nos cuesta tanto parar?

Tendemos a pensar que cuando tenemos el día libre estamos descansando o estamos parados, lo cual a veces nos hace sentir incómodos, con la necesidad de hacer algo para no perder el tiempo, pero lo cierto es que ya lo estamos perdiendo…

Nos preocupamos por estudiar para tener una carrera, luego poder encontrar un trabajo, tener dinero, formar una familia…y así conseguir una infinidad de cosas que puedan hacernos feliz en un futuro, pero… ¿cuando llegará ese futuro? La verdad es que nadie lo sabe.

El futuro solo es un proyecto, un objetivo. Preocuparnos constantemente por él significa evadirnos de la realidad y que el presente pase si que hayamos hecho nada salvo perfilar nuestro “futuro prometedor”.

Cuando algún infortunio de la vida nos obliga a parar en seco, impidiéndonos seguir con nuestros proyectos, nos damos cuenta de la realidad de nuestro presente, del tiempo que hemos perdido proyectándonos tan lejos, haciéndonos recapacitar para empezar a construir de nuevo el ahora.

Quizás hayamos oído la frase “Hay que vivir el presente” pero… ¿como se hace eso? ¿Quien nos enseña ha vivir el ahora?

En nuestra cultura se nos ha enseñado a pensar en el futuro, “piense en las consecuencias”, “prepárese para el mañana”, “ahorre por lo que pueda pasar” quitándole importancia al presente. Pero si lo analizamos nos daremos cuenta de que el presente es lo único que tenemos y que el futuro llegará para convertirse en otro momento presente más,que perderemos si seguimos haciendo lo que hacemos.

Si estás sobrecargado de responsabilidades, si te exiges demasiado, si piensas que no tienes tiempo suficiente para ti y que te gustaría hacer muchas cosas que no puedes hacer, quizás sea el momento de intentar pararte. Cuando digo “pararse” no implica dejar el trabajo o despreocuparte de la familia, sino observarte, analizar tu día a día e intentar poner todos tus sentidos al servicio de lo que estas haciendo, ya sea pasear por un parque o escribir un articulo.

Concentrarnos en ese momento sin pensar en lo que haremos después o en las tareas que nos faltan por hacer…poniendo conciencia en lo que hacemos, observándolo y observándonos. Quizás esto nos ayude a disfrutar más aquello que hacemos y a encontrar el bienestar que a todos nos gustaría.

Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Col. M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte

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