¡Otra vez con los deberes sin hacer!

Por Ana Villarrubia Mendiola.

El suplicio de cada tarde, el niño llega a casa y nos da la sensación de que lo único que hace es perder el tiempo hasta la cena. Cuando parece que está estudiando, descubrimos que está pensando en las musarañas… Y cuando llega lo noche, rara es la vez que los deberes se han terminado; y rara es la vez que la profesora no nos pone una notita: “Ha venido a clase con los deberes sin hacer”.

Teniendo en cuenta todo aquello que ya tuvimos ocasión de comentar en el post referido a  las dificultades de atención para la realización de tareas escolares  – Problemas de atención: videojuegos sí pero deberes no – detallamos a continuación una serie de aspectos que es importante no perder de vista cuando queremos ayudar a nuestro hijo, motivarle para la tarea de hacer los deberes escolares del modo más atractivo posible para él:

Es necesario que el niño disponga de un espacio solo para él, un espacio propio destinado a realizar todas sus tareas escolares. Ha de ser un sitio suficientemente amplio para sus necesidades, con buena iluminación, alejado de las distracciones en la medida de lo posible y confortable.

Si bien es el niño quien ha de encargarse del orden y la organización de su espacio, nuestra ayuda será imprescindible al principio. Tendremos que ser su guía y su referencia para que su espacio de trabajo permanezca siempre limpio y organizado.

En este mismo espacio, además, mediante la ayuda de cajoneras o cajas,  debe poder guardar todo el material que puede llegar a necesitar (bolígrafos, tijeras, correctores, subrayadotes, lápices, gomas, sacapuntas, material de artes plásticas, etc.) por lo que también será necesario ayudarle en la organización de todas sus cosas. Es aconsejable que todo el material esté debidamente ordenado en compartimentos rotulados. Todo ello nos llevará un esfuerzo inicial importante pero puede plantearse como una actividad compartida, en la que el niño participe de forma activa que; a la larga, nos ahorrará tiempo, esfuerzo y nervios.

Antes de sentarse y ponerse a hacer los deberes, invite al niño a que coja y ordene los libros, cuadernos y materiales que va a necesitar en función de cada tarea, de modo  que no haya distracciones y pérdidas de tiempo innecesarias en medio de la realización de una actividad o entre una tarea y otra.

Es de gran utilidad realizar y completar con el niño un calendario de actividades, de modo que tenga una visión clara de todo lo que ha de hacer cada semana y por adelantado durante un mes entero. En el calendario deberán apuntarse trabajos, lecturas pendientes, eventos importantes, festividades, etc. Muchas veces las tareas no se mandan de un día para otro sino que se piden a medio o largo plazo. Es una técnica muy adecuada para evitar sorpresas de última hora. Para que el calendario esté  bien visible y ocupe un lugar preferente en su habitación o lugar de estudio, es recomendable que el niño disponga de un tablero de corcho o de una pizarra donde poder fijar el calendario y otros documentos bien a al vista.

Como complemento ideal al calendario, conviene también llevar un horario de actividades diarias, pactado con él, de manera que el tiempo que trascurre entre que llega  a casa y la hora de la cena esté bien organizado. Una buena gestión del tiempo es imprescindible para aumentar su productividad con el objetivo último de que el tiempo le cunda más y no se pase las horas muertas delante de una tarea.  Solo de esta manera conseguirá reservar el tiempo necesario para los deberes y el estudio,  y aún así poderle dedicar también un tiempo diario al ocio, después de terminar las tareas escolares. En el horario ha de quedar reflejado el tiempo dedicado a los deberes, al estudio, a los descansos, y actividades de ocio.

Enseñe también a su hijo a utilizar un reloj, preferiblemente de agujas y no digital, de modo que adopte mayor conciencia del tiempo y ello contribuya a una mayor organización y mayor autonomía.

No le presente todas estas nuevas consignas a su hijo como nuevas obligaciones añadidas sino más bien como una ayuda útil y eficaz para aprovechar mejor el tiempo y conseguir aquello que él mismo quiere. Convirtámonos en su aliado.

Ana Villarrubia (Psicóloga Col. M-25022) dirige al Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte’

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