¿Mejor solo que mal acompañado?

 

dsc_0057Por Alba Fernández Zamora

Los seres humanos formamos parte de una sociedad, somos por naturaleza animales gregarios, buscamos compañía con frecuencia. Estamos en constante contacto con otras personas. Sin embargo esto no siempre ocurre, de hecho 1 de cada 10 personas, según el INE, vive en soledad.

Cuando hablamos de soledad tenemos que diferenciar entre la soledad como opción y la soledad por obligación. La voluntariedad sobre la misma hace que su gestión sea necesariamente diferente.

En primer lugar, si nos encontramos ante la soledad como decisión, resulta indispensable hablar sobre la necesidad que tenemos todos los seres humanos de “encerrarnos” un tiempo con nosotros mismos. Conocernos, escucharnos y comprendernos resulta en ocasiones vital para poder seguir el ritmo que nos va marcando la vida. La estrategia por la que optamos es alejarnos el tiempo necesario y , en resumen, poner en práctica lo que todos hemos necesitado y conocemos como “desconectar”. No obstante, dicho periodo no debe ser demasiado extenso en el tiempo, sino que debe ser enfocado más bien como un medio para conseguir un fin. Un tiempo clave que nos permita avanzar.

Los beneficios de ello pueden ser muy significativos. Siempre es útil utilizar la soledad para ordenar pensamientos, sentimientos y hechos así como para plantearse nuevas metas y diseñar cómo vamos a llegar hasta ellas. Constantemente tomamos decisiones sobre aspectos importantes para nuestra vida, analizamos problemas y las alternativas que disponemos para el mismo. Esto requiere tiempo y en la mayoría de los casos, tiempo con nosotros mismos.

Alejarnos del ruido y encerrarnos con nosotros mismos no es fácil pero una vez que se toma conciencia u observas las ventajas puede ser un hábito saludable para nuestra mente. Sin embargo, hay situaciones que nos pueden empujar a la soledad de manera involuntaria, como por ejemplo cambiar de cuidad por motivos laborales y no haber podido desarrollar vínculos con personas de ese nuevo entorno. Otro ejemplo de ello puede ser una ruptura sentimental para la que no se está preparado, teniendo que asumir que se vuelve a vivir solo y no en pareja. Es entonces cuando podemos preguntarnos ¿cómo se gestionan estos momentos vitales que pueden ir de la mano de la soledad? ¿cómo aprender a vivir con ella cuando no hay otra alternativa, al menos por el momento?

Según el estudio realizado por La Fundación AXA y la Fundación ONCE uno de cada diez españoles confirmó haberse sentido solo con frecuencia durante el año 2015. Estos datos revelan que los sentimientos de soledad son mucho más habituales de lo que quizá muchos piensen, por lo que algunas de las estrategias con las que la Psicología aborda esta situación son:

  • Dedica tiempo para la reflexión. Como se ha comentado anteriormente la soledad es una de las mejores herramientas para meditar, poner en orden acontecimientos vitales y tomar decisiones.
  • Incrementa tus relaciones sociales. Planifica semanalmente el tiempo que puedes dedicar a tu círculo íntimo. Intenta establecer rutinas semanales en función a tu disponibilidad y a la de los otros. Aunque la palabra rutina no tenga connotaciones positivas, en la mayoría de los casos nos ayuda a tener un orden y una obligación. Si hacemos que alguna de esas obligaciones tenga un contenido lúdico y social, incorporaremos a nuestra semana un tiempo para disfrutar.
  • Practica algún deporte colectivo. Anímate con el deporte, a ser posible colectivo, siempre se ha considerado una manera sana y divertida de conocer gente. A la vez que te cuidas, puedes ampliar el círculo social con más personas con las que, al menos, te une ya una afición.
  • Amplía conocimientos. Independientemente de la edad, siempre es un buen momento para seguir aprendiendo. Siempre hay ciertos aspectos culturales que nos interesan y por los que sentimos curiosidad. Aprovecha el tiempo del que dispones e indaga sobre ello. En relación a esto, siempre es útil conocer idiomas. Una idea que se está extendiendo actualmente es el “tándem” en dónde enseñas tu idioma a una persona y esa misma te enseña su propio idioma. Puede resultar una manera útil de ocupar el tiempo y de disfrutar del mismo en compañía.
  • Fiel acompañante. Universalmente conocido es el dicho “el perro es el mejor amigo del hombre”. Plantearse tener una mascota es dotarte de nuevas responsabilidades, por lo que puede resultar muy gratificante y adaptativo para personas que están en soledad.

Por tanto, existen múltiples formas y estrategias para gestionar la soledad. Si bien todas ellas necesitan cierto esfuerzo y conocimiento sobre nosotros mismos. No encuentro mejor modo de terminar este post que con una frase pronunciada por un paciente que atravesó duros momentos de soledad, y que, poniendo en práctica lo anteriormente comentado consiguió gestionar la situación de soledad de una forma muy positiva:

 La mejor amiga de la soledad es sentirse bien con uno mismo.

Alba Fernández Zamora es Psicóloga en Formación como Sanitaria en el Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

Adultos, Divulgación, Emoción

Mujeres, ¿Sabéis cómo potenciar vuestro atractivo?

AnaVillarubia5 claves psicológicas que (de verdad) funcionan para que, desde fuera, se te vea mejor 

Por Ana Villarrubia Mendiola

Ser genuino y proyectar ante los demás una imagen de seguridad y fidelidad a uno mismo es un anhelo que todos, en algún momento de nuestra vida, hemos experimentado. Y es un consejo que, además más de una vez nos han dado. Ahora bien, por mucho que nos esforcemos en potenciar el atractivo con el que nos presentamos ante el mundo, de nada sirve que ofrezcamos una fabulosa fachada al principio si, a poco que desde fuera quieran rascar, todo resulta ser de cartón piedra.

Y flaco favor le hacemos a nuestra autoestima si, para sentirnos socialmente aceptados, recurrimos a ocultarnos tras una cortina (que, por cierto, no tiene por qué ser mejor que lo que somos en realidad). Como únicos y genuinos, de ahí partimos. Pero la naturalidad y la honestidad no están reñidas con tu capacidad personal para potenciar tu propio atractivo.

Y resulta que no es tan complicado darle un empujón a nuestro atractivo, tal y como los demás lo perciben. Porque resulta que se ha investigado ya bastante a este respecto, y la ciencia nos dice que manejando algunas pequeñas variables multiplicamos el impacto que nuestra imagen tiene sobre los demás, especialmente en el terreno de la seducción.

¿Te interesaría aplicar en tu vida diaria algo de lo que las investigaciones en este sentido han concluido? Ponte a ello y experimenta, en primera persona, esa dosis extra de satisfacción que te da el sentirte atractivo y el saberte atractivo ante los ojos de los demás.

  1. Viste de rojo. No lo digo yo, lo dicen numerosísimos estudios llevados a cabo en distintas universidades alrededor del mundo. Los hallazgos han sido sistemáticos: una misma mujer resulta sexualmente mas atractiva para un hombre cuando viste de rojo que cuando lo hace de cualquier otro color. Lamentablemente no funciona igual de bien a la inversa… Se cree que esto es debido a que el rojo lleva asociadas ciertas connotaciones de deseo, excitación sexual y frenesí que a los hombres les atraen de manera automática e implícita.
  2. Muestra tus curvas. Una vez más esta realidad encuentra su explicación en sus orígenes evolutivos. Lejos de avergonzarte, tus curvas pueden ser tu mejor baza: son un síntoma natural de fertilidad y de buena salud que también despierta en el hombre una automática respuesta de atracción.
  3. Cuida la simetría con el maquillaje. Según los grandes artistas griegos la simetría era un sinónimo de belleza, y a partir de ese afán de perfeccionismo crearon maravillosas obras de arte. Un rostro simétrico nos atrae más que otro que no lo es. La simetría es universal e inconscientemente bella para el ojo humano. La explicación, una vez más, está en la biología ya que unas proporciones más simétricas parecen ser también el símbolo de un buen estado de salud.
  4. Duerme 8 horas diarias (o todo lo que la vida te permita). Un rostro descansado resulta mucho más atractivo que un rostro con ojeras, piel amarillenta o con otros síntomas de fatiga. ¿Adivinas la causa? La naturaleza es sabia: simplemente porque éste último se asocia a debilidad o enfermedad.
  5. Sonríe. Una actitud amable ante la vida resulta mucho más atractiva que otra más seca, cortante o distante en la que le hagas sentir miedo a cualquier persona que se interponga en tu camino. La pareja es, precisamente, uno de los ámbitos en los que menos nos gusta sentirnos descuidados o desprotegidos.
  • ¿Te interesa leer más sobre la pareja, la seducción y el atractivo? Consulta la sección ‘Adictas al Amor‘ en la Revista AR, donde originalmente se ha publicado este texto.

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Ana Villarrubia Mendiola dirige el Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

 

 

Adultos, Divulgación, Pareja , , , , ,

Juntos pero no revueltos, ¿Funcionan este tipo de relaciones?

 

Diferencia-entre-separacion-y-divorcio2Cada uno en su casa… Siendo pareja

Por Ana Villarrubia Mendiola

En la era de las etiquetas anglosajonas se le llama ‘Stay over couple’ a la pareja que decide establecerse y considerarse como tal pero no convivir bajo el mismo techo. ¿Las razones? Rutinas personales muy arraigadas después de años de soltería, una concepción de la pareja muy basada en el desarrollo de la autonomía y la independencia individuales, trabajos que obligan a mantenerse alejados, un hogar en el que conviven los hijos de una pareja anterior o la simple decisión de no cambiar las bases ya instauradas sobre las cuales la pareja funciona (y funciona bien) son los motivos más frecuentes por los que una pareja decide no compartir casa. Y cada vez son más.

De cara al exterior la pareja se comporta aparentemente como una típica pareja tradicional: cenas, reuniones familiares, eventos sociales, ocio en común, citas… Pero, después de todo eso, ambos cuentan con un refugio íntimo y personal. ¿Puede funcionar, y durar, así una verdadera pareja?

Como todo lo que atañe a la psicología y a las elecciones individuales no es posible (ni justo) generalizar. Existen casos, los he visto, en los cuales la pareja mantiene un muy bien nivel de ajuste, una profunda intimidad, y un sólido compromiso. Pero el miedo a cambiar el orden ya establecido después de varios fracasos amorosos o las obligaciones laborales a las que se concede prioridad les obligan a mantener ese estilo de vida de “cada uno en su casa” al que se acaban acostumbrando y que acaban defendiendo.

Sin embargo, no es esta la casuística de la mayoría de estas parejas ‘stay over’. Si este es tu tipo de pareja conviene que descartes la posibilidad de que se esté manifestando algún conflicto personal que te pudiera estar haciendo renunciar a una parte de la vida en pareja que, a fin de cuentas, quizá sí pudiera llegar a satisfacerte. Analízalo, para tratar de combatir los posibles miedos que pudieran estar suponiendo un obstáculo

Esa necesidad de mantener a toda costa tu independencia puede porvenir de un concepto erróneo sobre la pareja, de una idea irracional de que “estar en pareja anula necesariamente tu autonomía”. Es posible que hayas estado en una pareja anterior, no del todo sana, que te haya conducido a esta conclusión. No juzgues a tu hombre en l actualidad por el trato inadecuado que recibiste ene l pasado.

También ocurre que se retrasa la convivencia porque esta simbólicamente se asocia con el compromiso, y puede que el compromiso sea, en sí mismo, algo difícil de afrontar para ti. El miedo al compromiso puede ser un obstáculo para construir niveles mas profundos de intimidad que, una vez se experimentan, resultan ser tremendamente placenteros.

En estos casos recurrir a ese refugio de las casas por separado es una forma de evitar el conflicto cuando éste se produce. Termina siendo un impedimento pues acaba por afectar a la comunicación en la pareja, instaurándose un patrón de no asunción de la responsabilidad que cada uno tienen cada caso, de no negociación, de no ajuste, y de no establecimiento de acuerdos. Sin todo ello la pareja se queda muy coja, carece de estrategias para construirse ante las adversidades, y se ve gravemente afectada.

  • ¿Te interesa leer más sobre la pareja? Consulta la sección ‘Adictas al Amor‘ en la Revista AR, donde originalmente se ha publicado este texto.

Ana Villarrubia Mendiola dirige el Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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Las crisis de ansiedad y el miedo al miedo

¿Como se mantiene el círculo vicioso de las crisis de ansiedad?

  • Artículo publicado por Nuria Torres Marcos a partir del texto del libro de Elia Roca, ‘Cómo superar el pánico‘ (ACDE EDICIONES, 2005) que ahonda precisamente en la eficacia del tratamiento cognitivo-conductual en la superación de los problemas de pánico, y en su aplicación desde el punto de vista de la autoayuda.

“Después de experimentar un episodio de ansiedad aguda, miedo y malestar intensos, es decir, lo que llamamos crisis de ansiedad, en una determinada situación, puede aparecer un temor a que esta situación se repita, por lo que tendemos a estar más atentos a captar cualquier sensación interna similar a lo que sentimos esa primera vez.

Esta focalización de la atención en nuestra sensaciones internas aumenta la probabilidad de que las captes, igual que es mas fácil que percibas los latidos de tu corazón o cualquier otra sensación interna, si centras tu atención en ellas.

La atención a estas sensaciones también facilita que se produzca nuevas crisis, ya que cuando captas de nuevo esas sensaciones que temes, tiendes a repetir la interpretación negativa que hiciste la primera vez, y puede producirse otra vez el mismo circulo vicioso que da lugar a otra crisis.

Esto ocurre por que después de experimentar una o varias crisis de ansiedad, en tu mente ha quedado grabada la asociación, entre esas sensaciones y la evaluación catastrofista de las mismas: cada vez que notas las sensaciones temidas con cierta intensidad, crees que estas ante un “peligro inminente” y esta creencia, hace que se ponga en marcha tu sistema de alarma: tu cuerpo y tu mente reacciona como si ante ti hubiera un peligro real.

Una vez ocurrido esto tendemos a evitar esas sensaciones por cualquier medio o intentamos huir o escapar de ellas cuando aparecen con baja intensidad, acudiendo a urgencias, tomando medicación, rezando, buscando en Internet, etc. Esto suele dejarnos más tranquilos y convencidos de que si no fuera por esos cuidados, nos hubiera ocurrido lo temido.

Pero, como en realidad no había ningún peligro, todas estas conductas dirigidas a evitarlo, solo tendrán como resultado salvaguardar tus falsas interpretaciones negativas “que peligroso es esto”, que son la raíz de todo el problema. Es decir, las conductas dirigidas a evitar el “supuesto” peligro, te impiden comprobar que las sensaciones temidas no pueden producirte ningún daño.

Además, en la medida en que creemos que esas sensaciones son peligrosas, podemos empezar a evitar actividades o situaciones en las que puedan aparecer, generalizando aun más nuestro miedo. Cuanto más dejes que tus falsas creencias catastrofistas gobiernen tu comportamiento, más fuertes se harán y mas fuerte se hará el problema”.

Elia Roca es Psicóloga Clínica, trabaja en el Hospital Clínico Universitario de Valencia y es profesora asociada en la Facultad de Psicología de la Facultad de Valencia.

 

 

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Cosas de mujeres: ¿Existe la “intuición femenina”?

Nuria TorresIntuición femenina

Por Nuria Torres Marcos

Parece que las mujeres poseemos una habilidad innata para intuir y percibir lo que está ocurriendo, pues bien, ¿a qué debe esto?

Cuando definimos a una persona como perceptiva o intuitiva nos referimos a su capacidad para leer las señales que mandamos las personas cada vez que nos comunicamos, con esto me estoy refiriendo a la comunicación no verbal o lo que es lo mismo, al lenguaje del cuerpo. Cuando pensamos que alguien nos ha mentido es por que percibimos contradicciones en lo que dice y lo que nos muestra con su cuerpo, recogemos y desciframos señales no verbales y las comparamos con aquello que expresa con la palabra. Cuando nuestra pareja nos mira desafiante y nos dice que no pasa nada, solemos pensar que algo ocurre, que está enfadada o que no quiere hablar, ya que consideramos el lenguaje no verbal como el canal más creíble.

Las palabras se utilizan para trasmitir información, mientras que el lenguaje del cuerpo es un reflejo externo de la condición emocional de esa persona. Cada gesto o movimiento puede ser una señal concreta para descubrir la emoción que siente una persona en ese mismo momento.

Esto que llamamos intuición femenina  se hace más presente en mujeres que han criado hijos ya que el canal no verbal es el único por el cual les llega información sobre sus pequeños y de él hacen depender su comunicación con ellos. Algunos estudios demuestran que las mujeres poseemos entre catorce y dieciséis áreas del cerebro destinadas a evaluar el comportamiento de los demás, mientras que los hombres poseen entre cuatro y seis.

La clave para interpretar adecuadamente las señales que los cuerpos trasmiten está en ser capaz de comprender la condición emocional de una persona y escuchar simultáneamente lo que dice percatándose también, de las circunstancias bajo las que lo dice:

  • Lee los gestos de forma agrupada ya que cada gesto puede tener múltiples significados y estos dependerán de un conjunto.
  • Busca una congruencia entre lo que dice y como se muestra.
  • Considera los gestos en el contexto donde se producen.

Aprender a interpretar las señales que nos trasmite el lenguaje del cuerpo nos hace más conscientes de cómo otros intentan manipular o dominar, y nos enseña a ser más sensibles a los sentimientos y a las emociones de los demás.

 

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Centro de Psicología Aprende a Escucharte’

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¿Navidades (conflictivas) con la Familia? ¡Tengamos la fiesta en paz!

santaclausmarPor Ana Villarrubia Mendiola

Reuniones y compromisos familiares vienen a menudo de la mano del CONFLICTO. Así lo hemos experimentado otros años y así anticipamos que ocurrirá en los venideros. No sabemos qué pasa exactamente pero en cuanto se planifican compromisos familiares surgen tensiones y rencores,  se rememoran episodios desagradables del pasado y afloran trapos sucios.

A veces, la anticipación de una reunión familiar despierta nuestras más profundas fobias y ambivalencias: “¡Menuda la que lió tu madre el año pasado!”, “¿Cómo voy a dejar solos a mis padres con el año que han tenido?”, “No puedo no ir en Navidad, es una tradición familiar a mi madre le daría un disgusto”, “Es el único momento en el que nos juntamos los hermanos”.

Formar una familia implica conjugar con delicadeza dos sensibilidades, tradiciones y maneras distintas de entender la estructura familiar, dos conceptos de relación que pueden llegar a ser opuestos. Cuando hablamos de compromisos navideños el número de intereses en conflicto se multiplica exponencialmente.

¿Qué podemos hacer? ¿Nos resignamos a la cantinela de todos los años y sacrificamos el bienestar de nuestra pareja o intentamos tomárnoslo con más filosofía en esta ocasión? ¡NO! ¡Tengamos la fiesta en paz! Y hagamos de ella el espacio de encuentro que está llamada a ser..

En primer lugar, es necesario ajustar expectativas. Uno ya se conoce a si mismo y ya conoce a los demás. Ya sabe qué cosas no va a ser capaz de aguantar de la familia del otro, ya sabe que odia cómo se pone su suegro de pesado cuando bebe, cómo su suegra le mira haciendo juicios de valor, cómo presume la insoportable de su cuñada, etc.

No tiene razón de ser que te indignes una y mil veces por lo mismo. Lo que es probable que ocurra en una reunión familiar navideña es “lo de todos los años”, y si fulanita tiende a comportase de una determinada manera lo más probable es que lo repita, por lo que es mejor estar preparado, ir con la sensación de que uno controla el terreno porque lo conoce y que en nuestra mano no está cambiar a nadie, tan solo tener la fiesta en paz. No puede sorprendernos lo que el otro hace si es lo que siempre tiende a hacer.

En segundo lugar es necesario hacer todo un trabajo personal de preparación, librándonos de mensajes internos que disparan el malestar y avivan los nervios. Es necesario rebatir pensamientos negativos asociados los demás y a la situación. Nos condicionamos a nosotros mismos con los mensajes que nos autoenviamos: “esto no lo aguanto“, “no lo soporto más“, “por qué tengo yo que dedicar tiempo de mi vida a esta gente que no siento como familia mía“, “mi familia es mucho más cariñosa“, etc.

Cambiar todo eso por un discurso del estilo: “es una decisión que ya he tomado, ya he decidido venir, así lo hemos acordado, y por tanto lo mínimo que puedo hacer es tratar de no amargarme la noche a mi mismo más de lo necesario” nos ayuda a soportar mejor las situaciones y nos elimina el factor ansiógeno que nos imponemos a nosotros mismos. Fuera mensajes negativos (que sí somos capaces de controlar aunque no lo creamos), es decir, fuera calentamientos innecesarios. Entrenarnos en el control de nuestros propios pensamientos y sustituir pensamientos negativos por otros más adaptativos es un trabajo de autorregulación y tiene un poder terapéutico enorme:  nos proporciona una mayor sensación de control sobre las situaciones difíciles.

De manera paralela, podemos hasta ponernos una hora de salida mental, es decir, pensar una hora mínima, razonable y consensuada con la pareja hasta la que es educado quedarse y a partir de ahí considerarse libre para abandonar la reunión y dar por terminada la experiencia. Cuando la gente hace esto se sorprende al ver que siempre se queda más tiempo del que había pensado y que las cosas al final no habían estado tan mal. Darnos una prórroga y planificar el tiempo nos ayuda a sentir que no estamos perdiendo el tiempo, nos da una vez más la valiosa sensación de control sobre lo que hacemos.

La planificación es un elemento clave. Planificar las reuniones familiares tiempo antes de las navidades es de gran utilidad, y no con la presión del tiempo que se nos echa encima y la invitación que tenemos que aceptar o declinar con fecha límite muy cercana. Desde ya, con unas semanas de por medio, os recomiendo organizar una cena o tener una conversación tranquila  con el objetivo de planificar. Ahora que aún hay tiempo y el calendario no presiona es un buen momento para organizar el mundo Navidades y llegar a un acuerdo de pareja, es decir, desde nuestra familia creada. Un acuerdo nuestro y no sujeto a manipulaciones de ninguna de las dos familias, dividiendo el tiempo entre las obligaciones de una y otra familia de manera razonable, sin olvidarnos de dejarnos algo de tiempo para disfrutar en pareja o con los hijos.

Si se tiene la mala experiencia de otros años, recomiendo a la parejas que firmen este acuerdo por escrito, normalmente delante de mi cuando se trata de una pareja en consulta. Esto luego elimina la posibilidad de sentirse presionado, de arrepentiste, de sentir que se ha hecho o accedido a hacer algo que no se quería. se trata, en definitiva, de tomar una decisión razonada en un contexto seguro y tranquilo en el que uno es responsable de lo que acuerda y luego se compromete a ello, como un compromiso más pero sin el enfado añadido porque se es consciente de que se ha decidido libre y voluntariamente. Si uno se arrepiente que lo utilice para negociar de manera diferente el acuerdo siguiente: las siguientes vacaciones, las siguientes lo que sea. Pero ese ya está firmado.

Feliz noche y feliz día de Navidad a todos.

 

Ana Villarrubia Mendiola dirige la consulta de psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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¿Qué significa “libertad” cuando nos referimos a un niño?

imagesEl niño y la libertad

Por Marga Gutiérrez del Arroyo.

“Niño” y “libertad” son dos palabras francamente bonitas. Podrían serlo más si las juntáramos, pero raramente lo hacemos. Este concepto no es nuevo: fue la pedagoga y primera mujer doctora en Medicina de Italia, María Montessori (1870-1952) quien comenzó a escribir sobre ello y lo introdujo en un método de enseñanza que aún hoy resulta innovador y revolucionario.

Según Montessori, el niño debe aprender en un contexto de libertad, donde sea una persona activa y pueda experimentar bajo la mirada del maestro, que le ayuda a reconducir su aprendizaje cuando él mismo no lo está consiguiendo. No a través de premios y castigos, sino que a través del respeto a su propio ritmo, a su interés y a su persona. Este método busca generar en el niño la independencia dentro y fuera del aula, la autonomía emocional y personal que le ayudará en la vida actual y futura a gestionar sus recursos, a permitirle seguir aprendiendo cosas y autocuidarse para poder cuidar a los demás, o mejor como la propia Montessori dice: “La esclavitud es para el niño, como para el adulto, algo que desenvuelve sentimientos enfermos y que envilece”.

Para los que esta idea resulta algo abstracta, desconocen a María Montessori o las escuelas que siguen su método, puede que la campaña de Eva Bailén: “Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español” pueda ayudarles a entender. Este vídeo resulta muy impactante: https://www.youtube.com/watch?v=sCsTirDBv7Y. Esta campaña de Change.org defiende que el exceso de deberes que actualmente deben realizar los niños españoles no está justificado, no aumenta su rendimiento escolar ni ayuda al aprendizaje, sino más bien lo contrario: genera mucha frustración en este proceso dinámico que es el aprender, pueden tensar las relaciones familiares y aleja al niño del descanso y del juego, ambos directamente relacionados con el aprendizaje.

Además, contradice lo que expone el Real Decreto 126/2014, del 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria:

  • 4ª Competencia. Aprender a aprender. Haciendo tareas repetitivas a diario el estudiante no aprende a aprender, aprende en todo caso a mecanizar sus tareas.
  • 5ª Competencia. Competencias sociales y cívicas. El tiempo de convivencia familiar, con otros niños en el parque o en otros espacios abiertos se reduce: Los niños pasan tardes y tardes encerrados en su habitación. No pueden desarrollar competencias sociales estando aislados.
  • 6ª Competencia. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor. Los deberes pautados, repetitivos y abusivos no fomentan el espíritu emprendedor y la iniciativa. La iniciativa surge desde dentro de cada niño o niña, por el propio descubrimiento personal, y para eso es necesario tiempo libre e incluso tiempo de aburrimiento.

Este es quizá uno de esos momentos en los que un Pasado y un Presente, deben de una vez darse la mano si esperan tener un futuro. Enfrentémonos a la responsabilidad de de generar en los niños la iniciativa, el deseo de aprender y la capacidad de gestionarse, para que tengan la posibilidad de ser personas maduras, equilibradas y sobre todo, libres.

 

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Marga Gutiérrez del Arroyo es Psicóloga Infantil en el Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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¿Necesitáis terapia?

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Cuándo acudir a terapia de pareja

Por Ana Villarrubia Mendiola

Normalmente, las parejas que acuden a consulta psicológica arrastran ya un largo recorrido de deterioro y malestar que se ha hecho notar ya en otras parcelas de la vida de cada uno. Las frustraciones y la distancia ya pesan a hombros de la pareja y, por tanto, no puede ofrecerse una solución tan sencilla o tan rápida como podría haberse propuesto de haber acudido en otra etapa más temprana de su relación conflictiva.

Es difícil identificar el momento exacto en el que la ayuda terapéutica es recomendable, y es normal que así sea, pues resulta complicado aceptar que necesitamos la ayuda de un tercero y que no estamos siendo capaces de hacer nada eficaz para resolver nuestro propio problema. Por eso, aunque la terapia es más eficaz cuanto antes se inicie,  el síntoma más claro de que la terapia es necesaria no puede ser identificado ni demasiado pronto (sin haber intentado ni una sola alternativa para abordar la relación) ni demasiado tarde (cuando uno o ambos piensan que “ya lo he intentado todo y cualquier opción que quede es un mero trámite”).

Así, el mejor momento para pedir ayuda profesional para gestionar tu relación de pareja es ese en el que a la insatisfacción se le empieza a sumar la sensación de que la comunicación se ha vuelto imposible. Me refiero a una sensación que se ha repetido ya varias veces y que resulta exasperante, la sensación de que “no entiende nada de lo que le digo” o de que “le digo una cosa y, por norma, entiende otra bien distinta”. A partir de ese momento las posturas en las que ambos os colocáis se vuelven cada día más defensivas y, por tanto, cada día más distantes. La negociación, sin comunicación eficaz, se vuelve imposible. Y, a los problemas, que rara vez se resuelven solos, no les queda otra que seguir agravándose. Las discusiones infructuosas se vuelven rápidamente destructivas para ambos.

Y, en este punto, no importa que los dos estén igual de convencidos o no lo estén. Normalmente es uno el que más se alarma, o el que con más inquietud se ha informado y quiere recibir la ayuda, y otro puede mantenerse en un plano más escéptico. Esto no tiene por qué ser un obstáculo. No hace falta venir a terapia con confianza plena, esta ya puede y debe trabajarla el profesional. Ahora bien, lo que sí es necesario es que ambos tengáis, en última instancia, una misma motivación de colaborar en lo posible para salvar la relación. Porque a terapia de pareja no se viene a ganar o a perder: en cualquier pareja ambos somos parte del problema y, por tanto, ambos somos también parte de la solución.

 

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Centro de Psicología ’Aprende a Escucharte en Madrid.Sol

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¿Cómo te afecta perder el trabajo?

Nuria TorresComo nos afecta la pérdida de empleo

  • Artículo publicado por Nuria Torres Marcos a partir del texto del libro de Robert A. Neimeyer “Aprender de la pérdida” (Editorial Booket, 2012) donde reflexiona sobre la influencia de las pérdidas.

 

El trabajo no solo es algo que nos ayuda a vivir con un nivel económico determinado si no que también define muchos de nuestros proyectos vitales y nos da una sensación de dirección y propósito, que nos permiten trabajar por el futuro que deseamos. El trabajo, también refuerza nuestra autoestima y aumenta la confianza que tenemos en nosotros mismos ya que nos permite tener un sueldo para mantenernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos, así como obtener refuerzos sociales viendo como nuestros méritos son reconocidos.

El trabajo da estructura y organización a nuestras vidas y nos proporcionan un entorno social con el que interactuar, aprendiendo nuevas habilidades sociales y de comunicación.

El trabajo determina nuestro pasado a través de lo que hemos conseguido, nuestro presente con lo que hacemos cada día y nuestro futuro proponiéndonos nuevos objetivos a conseguir, por ello, cuando perdemos un empleo, vemos tambalear nuestro plan de vida y algunos pilares de nuestra identidad.

Como ocurre con otras pérdidas, las pérdidas laborales despiertan un proceso de duelo que resulta familiar. Necesitamos elaborar el dolor que provoca y disponer de tiempo para superar los sentimientos que acompañan a esa importante pérdida.

El impacto emocional suele unirse a una serie de complicaciones sociales ya que la pérdida económica implica una ausencia de ingresos que hace disminuir los ahorros y los recursos con los que anteriormente contábamos, pudiendo deteriorar nuestro sentimiento de valía.

La pérdida de trabajo debe entenderse no solo como un acontecimiento estresante sino como un proceso de transición vital que requiere un tiempo y un esfuerzo para adaptarnos a él. Desde el Centro de Psicología “Aprende a Escucharte” te proponemos algunas claves:

  • Reconoce la realidad de la pérdida, sus limitaciones y consecuencias y busca alternativas para manejarla adecuadamente.
  • Permítete experimentar emociones negativas y reoriéntalas a tareas más prácticas que te ayuden a darte un respiro.
  • Revisa tus prioridades y asegúrate de que dedicas el tiempo y consideración a las personas y proyectos que más valor tienen para ti.
  • Acepta aquello que no puedas cambiar y modifica aquello que esté en tu mano y no te guste.
  • Abre nuevas posibilidades que antes podían estar cerradas, desarrolla habilidades e intereses y cultiva relaciones aparcadas, lo que implicará una renovación tras haber perdido una parte de nosotros

Aunque la pérdida de un trabajo puede ser desestabilizadora y amenazante, también puede desafiarnos a ampliar nuestras posibilidades e integrar los aprendizajes que tanto nos han costado y vienen con la supervivencia.

  • El doctor Robert A. Neimeyer es profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Memphis, donde también desarrolla su práctica clínica.

 

 

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Fantasías sexuales: ¿Con quién soñamos los españoles?

¿Con quién y con qué fantaseamos los españoles?

Rienda suelta a tus fantasías sexuales

ellosyellas_article_4522788adf5b99f8285f4691d9e65576_jpg_320x200_90_2875Por Ana Villarrubia Mendiola

¿Sabías que la mitad de los hombres españoles pasaría gustosamente la noche de Nochebuena con Cristina Pedroche? Las mujeres, en cambio, parece que nos rifamos, casi a partes iguales, a Miguel Ángel Silvestre, Álex González o al recién casado Cayetano Rivera; los más deseados en nuestros sueños para unas Navidades inolvidables. Estas son algunas de las curiosidades que ha explorado el portal de citas Meetic, a través de una encuesta realizada a más de 600 de sus usuarios. Cuando nos trasladamos al ámbito internacional, lo tenemos clarísimo: los españoles prefieren a Scarlett Johansson, nosotras escogemos a Bradley Cooper.

Pero no confundamos los datos: esto no significa que cualquiera de nosotros pudiera llegar realmente a aventurarse en una infidelidad o en una de estas ansiadas citas, por mucho Cayetano que se nos pusiera a tiro. Como tampoco significa que tengamos en este país a los solteros más exigentes del mundo entero. ¡Sería un disparate! Lo que ocurre es que, en el mundo de la fantasía, todo vale.

Y no solo soñamos con pasar la noche con otros. También soñamos con que nuestras parejas tengan detalles amorosos, nos preparen cenas a la luz de la luna o nos sorprendan con escapadas románticas. Nos gusta sentirnos deseados, y por eso es algo que proyectamos muy a menudo en nuestra imaginación. El hecho de ser deseados por alguien que, además, es famoso, tan solo añade intensidad a la fuerza de ese deseo. Si creemos que “pudiendo elegir a cualquier, me elige a mi”, al atractivo del personaje famoso se le suma un plus de morbo con el que otros no cuentan.

Cuando el contenido de la fantasía sube de tono y nos produce excitación, entonces podemos hablar ya de una fantasía sexual en toda regla. Las mujeres solemos temer las fantasías de nuestra pareja, y con ello cometemos un gran error. En realidad, la fantasía sexual no es más que una herramienta extra al servicio de la excitación sexual. Las fantasías sexuales no implican necesariamente que la persona quiera llevarlas a cabo al pie de la letra. De hecho, muchas de ellas pueden llegar a ser muy difíciles de poner en práctica. La fantasía sexual no es una traición: su única función es la de ser disfrutada, alimentando el deseo por nuestra pareja y por la intimidad sexual que solo compartimos con ella.

Para explotar la utilidad de esta herramienta te invito incluso a que la compartas en ese clima de intimidad y confianza que solo te permite la pareja. Porque a través de la fantasía puedes conocer y explotar mejor tu sexualidad, multiplicar tu excitación, explorar nuevas conductas sexuales, romper la monotonía y descubrir nuevas formas de disfrutar de las relaciones sexuales con él. Tu órgano sexual más potente es tu cerebro con su capacidad para imaginar nuevas realidades y expresar sus deseos, pon todo este mecanismo a tu servicio.

Post originalmente publicado en La Revista AR el 5 de noviembre de 2015.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Centro de Psicología ’Aprende a Escucharte en Madrid.

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