Hoy escribe Antonio Piñero
A principios del siglo XIX hubo una reacción sutil, indirecta hacia la idea de que desde los inicios mismos del cristianismo hubo una división prácticamente inconciliable entre dos comunidades cristianas generada por su muy diversa concepción de la figura y misión de Jesús. Esta reacción fue la “Historia de las formas”.
En verdad este método de análisis de la tradición recogida en el Nuevo Testamento, en los evangelios sinópticos en particular, no pretendía directamente, ni fue creada para ello, oponerse a esta concepción procedente de F. Ch. Baur. Pero lo hizo de hecho. A medida que estudiaba cómo se iba formando la tradición cristiana en torno a Jesús -por quiénes y con qué objetivo, en qué ambientes del cristianismo primitivo- lanzó la idea de que los evangelios apenas contenían material histórico digno de ese nombre.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Queridos amigos: La prisa es mala consejera. Como habréis observado, he cometido un error. Ayer publiqué la tercera parte de una miniserie dedicada al título de esta postal..., cuando naturalmente ¡debía de haber publicado la primera!
Me imagino el "despiste" de los lectores..., por lo que pido disculpas. El comienzo de estas entregas es hoy, viernes; y cuando se hayan leído las dos primeras (la de hoy y mañana) pido, por favor, a los lectores, que le echen una ojeada de nuevo a la tercera.
Disculpas, de nuevo.
La particularidad e importancia del Evangelio de Marcos es su anterioridad respecto a los otros evangelios, de lo que –creo- no se discute apenas. Fue el modelo directo para la composición de los escritos de Mateo y de Lucas, e indirecto (como ejemplo de concreción de la tradición sinóptica circulante cuyo sentido había que precisar9, del Evangelio de Juan.
Mi propuesta es que -de acuerdo con la perspectiva aceptada universalmente, aunque matizada, de la “Historia de las formas”- que lo que se ha dicho del “entorno vital” del Evangelio de Marcos (lugar de composición, fecha y lectores potenciales) no es indiferente en absoluto y contribuye a descubrir, a marcar/configurar la “tendencia” teológica del evangelista, y por tanto a interpretarlo. De ahí surgen conclusiones interesantes sobre cómo fue Jesús.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Comienzo esta comunicación volviendo a insistir en que lo que decíamos en la postal anterior, no puede afirmarse más que para Alemania y con reservas, a saber que durante el período entre más o menos 1906 y 1953, no hubiera una fuerte investigación sobre el Jesús histórico.
De hecho la hubo en Alemania misma –las obras sobre Jesús de M. Dibelius, G. Kittel o W. Grundmann- y la hubo sobre todo fuera de las fronteras alemanas –obras también sobre Jesús de A. Loisy, C. Guignebert, M. Goguel, J. Klausner, etc.- autores todos citados en estas postales. Vuelvo a remitirme al trabajo seminal de F. Bermejo,
“Historiografía, exégesis e ideología. La ficción contemporánea de las ‘tres búsquedas’ del Jesús histórico”: Revista Catalana de Teología 30 (2005) 349-405; 31 (2006) 53-114.
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Hoy escribe Antonio Piñero
El sentir medio de los estudiosos afirma que es muy difícil deducir de las afirmaciones de Papías, a mitad del siglo II, (recogidas por Eusebio de Cesarea en su Historia eclesiástica II 15,2 [hay versión española en la B. A. C.]) que el Evangelio de Marcos se compusiera en Roma, pero que ciertamente Clemente de Alejandría (hacia el 180-200) lo afirma con toda claridad (también recogido por Eusebio en su Historia Eclesiástica VI 14,6). Por tanto, y en principio, muchos investigadores opinan que el Evangelio de Marcos se compuso probablemente en Roma.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Tema: Esta postal va unida íntimamente a dos que la preceden: "¿Por qué decimos que el Evangelio de Marcos es paulino?" (en dos entregas), y "¿Qué camino seguimos ahora?".
La opinión de muchos investigadores del Nuevo Testamento sobre la fecha de composición del Evangelio de Marcos puede resumirse así: es un tema difícil de dilucidar. Desde luego casi se puede rechazar una composición muy temprana, es decir, anterior al año 65, por dos razones:
· Por el desarrollo de la tradición evangélica, ya muy avanzada por ejemplo, sobre la “Fuente Q” (cuya composición se estima en torno al año 50),
· Y porque los lectores sienten con claridad que en Marcos 13 y otros lugares del Evangelio se perciben alusiones a la Guerra judía del 66-70.
Por tanto, unos investigadores –al ver que las alusiones a la destrucción del Templo en el Evangelio de Marcos no son absolutamente claras- se contentan con decir que el evangelio se compuso entre el 65-70, y otros afirman que al no haber argumentos absolutamente evidentes para una datación más o menos exacta se contentan con afirmar “Que fue compuesto en torno al 70”.
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Hoy escriben Florentino García Martínez y Antonio Piñero
Tema: A propósito de la publicación en julio del 2009 del tomo VI de los “Apócrifos del Antiguo Testamento”, “Apocalíptica”, por la editorial Cristiandad de Madrid, discutimos si en verdad la apocalíptica es la matriz de toda la teología cristiana. La tesis de Käsemann de un Jesús no apocalíptico, y de un judeocristianismo que toma del judaísmo circundante los conceptos apocalípticos, los hace gira en torno a la espera de la parusía -o segunda venida de Jesús- y luego los retroproyecta a la vida terrena de éste por medio de las narraciones evangélicas, es criticada muy duramente por Florentino García Martínez.
Ésta es la quinta entrega del análisis y crítica que hoy se centra en concreto en algunos elementos de la reconstrucción histórica –dentro del cristianismo primitivo- del desarrollo de esa apocalíptica postpascual que no parecen conformes con los textos, cuando se leen normalmente.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Como decíamos en la postal de ayer, procederemos a “coger al toro por sus cuernos”, a saber iremos a lo esencial, a discutir argumentos básicos y fundamentales para demostrar –y si no se puede totalmente, porque en historia casi todos son hipótesis- o para hacer probable la tesis de que “Jesús fue recordado, ciertamente, pero a la vez profundamente reinterpretado”, comenzando como es natural por los evangelistas mismos. Vamos a proceder del modo siguiente:
• Utilizaremos un solo pasaje de la vida, pero iluminador: "por qué fue ejecutado por los romanos", para intentar presentar la posible realidad histórica. Aunque a muchos lectores este paso resulte ya evidente, se sorprenderían de los muchos, muchísimos entre los cristianos de hoy, que niegan o ignoran los verdaderos motivos por los que Jesús murió en la cruz.
• Una vez que nos hayamos clarificado en este punto, nos preguntaremos ¿cómo presenta el Evangelio de Marcos este hecho y todo lo que antecede en la vida de Jesús? Nos interesa mucho su punto fe vista, porque él es el primer en intentar ofrecer a lectores del mundo grecorromano lo que pasó en realidad con Jesús. Y aquí no puede olvidarse que se ha definido acertadamente el Evangelio de Marcos como una “historia de la Pasión, con una introducción amplia”. Por tanto, para Marcos, la muerte de Jesús es esencial y nos revela su pensamiento como autor de la historia.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Dije en la postal de la semana pasada sobre este tema (miércoles) que hoy pondría un ejemplo de un libro muy reciente del conocido especialista en Lucas, François Bovon, L´Evangile selon Luc 19,28-24,53 (“El Evangelio según san Lucas”), el volumen IV de un comentario al evangelio de Lucas, que aparecerá con el tiempo, en español, en la editorial Sígueme de Salamanca. Cedo, pues, la palabra a François Bovon que comenta un ejemplo de exégesis de la Reforma, de Juan Calvino en concreto, que muestra algunos atrevimientos críticos quizás impensables en un país católico de la época:
“Me contento aquí, a la hora de hacer una historia de la influencia con leer las páginas que Juan Calvino dedica a este episodio (de Lucas 22,54-65) en su obra Armonía evangélica, en las pp. 677-679 y 628-687.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Hacmos una síntesis de lo dicho y avanzamos. Hasta aquí hemos contrastado dos visiones sobre Jesús por parte de sus seguidores que nos han parecido inconciliables:
1. La de los judeocristianos del grupo de Jerusalén y
2. La de Pablo de Tarso y sus seguidores (probablemente con algunos antecedentes en los judeocristianos huidos a Antioquía después del primera persecución)
Nos hemos concentrado en sólo dos grupos de seguidores porque estamos convencidos que los primeros cristianos- a pesar de su diversa ideología pueden reducirse a estos dos bloques.
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Hoy escribe Antonio Piñero
Queremos ir concluyendo, aunque sea parcialmente, con el tema: “¿Se conformó la tradición sin ninguna influencia de los acontecimientos pascuales?” en donde estamos discutiendo algunas propuestas, como la de James G. F. Dunn, la de Montserrat Torrents, y otras.
Una de las cuestiones latentes en la metodología expuesta por José Montserrat a propósito de la fiabilidad histórica de las narraciones evangélicas, que él considera legendarias, o bien muy sesgadas históricamente es la siguiente: ¿es también posible que las circunstancias sociales e históricas que les tocó vivir a los evangelistas conformaran tanto su pensamiento que nos han transmitido una perspectiva distorsionada sobre el Jesús de la historia?
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Pedro en las epístolas canónicas
Es lógico suponer que una persona tan importante en los orígenes de la iglesia debe aparecer de algún modo en las epístolas del Nuevo Testamento. Y aunque los focos de interés de las epístolas apuntan a situaciones distintas, es Pedro el que en ellas aparece con los perfiles de hombre referencial y paradigmático. Lo que Pedro hace o piensa es argumento importante en cualquier clase de debate.
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Hoy escribe Gonzalo del Cerro
Pedro en los Hechos de los Apóstoles (II)
Pero la evangelización continuaba su curso, fiel al programa trazado por Jesús el día de su ascensión al cielo. Llegaron a Samaría algunos de los fugitivos de la persecución. Entre otros, el diácono Felipe, a quien escuchó el mago samaritano Simón, quien se convirtió a la fe y fue bautizado. Eusebio de Cesarea habla del episodio en su Historia de la Iglesia refiriéndolo, en efecto, al diácono Felipe (H. E., II 1,10).Cuando los apóstoles conocieron el éxito de la predicación en Samaría, enviaron allá a Pedro y a Juan. Al ver Simón los maravillosos efectos de la comunicación del Espíritu Santo por obra de los apóstoles, quiso adquirir con dinero aquellos poderes.
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