Hoy escribe Fernando Bermejo
El núcleo del pensamiento de Bultmann sobre Jesús es que el supuesto “espíritu de Jesús” (?), que sería el grano tras la paja (esta sería el judaísmo palestino), aporta la esencia del cristianismo. Esto significa que Jesús es des-historizado y resulta ser más una idea que un judío real. Tal estrategia hace posible que Bultmann reconozca el "pedigree" de Jesús, pero al mismo tiempo le prive de la única savia religiosa que conoció: el judaísmo. En el mundo simbólico de Bultmann, los judíos y el judaísmo (magnitudes descritas en términos de legalismo y pseudoespiritualidad) nunca tienen un lugar positivo por derecho propio; Jesús lo tiene, pero entonces es reinterpretado y desconectado de su savia judía.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Rudolf Bultmann, uno de los exegetas y teólogos de referencia tanto para católicos como para protestantes, no fue en modo alguno un antisemita. Además, su amistad y su solidaridad con judíos es un hecho, y también que no estaba dispuesto a permitir en su presencia comentarios despectivos hacia los judíos. Que Bultmann tenía buenas relaciones personales con judíos está ampliamente demostrado por el caso de Hans Jonas, el filósofo e historiador de la gnosis, que fue obligado a abandonar Alemania durante la guerra, y que mantuvo su amistad con él. Además, en 1938, Bultmann salió en defensa del filólogo judío Paul Friedländer cuando este fue arrestado.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Como cualquier lector mínimamente inteligente puede fácilmente entender, algunos textos recientes en los que se han mencionado tics antijudíos en teólogos conocidos de los lectores simplemente constituyen una ilustración elocuente del alcance del antijudaísmo teológico, una realidad que cualquier historiador conoce y sobre la que se han escrito numerosos trabajos documentados (que, comprensible pero desgraciadamente, la mayor parte de las personas desconoce). En ningún caso constituyen, por supuesto, ataques personales, no solo porque tal tarea sería una absurda pérdida de tiempo, sino también, y sobre todo, porque, como he dicho clara y explícitamente, los tics antijudíos se reiteran de modo sistemático en miles y miles de exegetas y teólogos, egregios o no.
Hoy escribe Fernando Bermejo
El año pasado, una colega y amiga que trabaja en el ZfA (el Centro para la investigación del antisemitismo, de la Technische Universität de Berlín) me remitió copia de un trabajo en curso, que contiene diversos datos sobre la historia del antijudaísmo sumamente interesantes. Recupero uno de ellos, pues creo que puede ser muy revelador para que nuestros lectores más reflexivos comprendan mejor algunas reacciones suscitadas por algunos textos de este blogger.
Hoy escribe Fernando Bermejo
“Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban "cerrados". Una especie de muro invisible parecía impedir la comunicación de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no había profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espíritu. Lo más duro era esa sensación de que Dios los había olvidado […] Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Según su relato, al salir de las aguas del Jordán, después de ser bautizado, Jesús «vio rasgarse el cielo» y experimentó que «el Espíritu de Dios bajaba sobre él». Por fin era posible el encuentro con Dios.” (negritas originales)
Hoy escribe Fernando Bermejo
Dado que las cuestiones planteadas en mi post de la semana pasada han generado numerosos comentarios de todo signo y condición, escribo hoy para aclarar algunos extremos y dejar aún más claro lo que pienso al respecto.
Hoy escribe Fernando Bermejo
A lo largo del siglo XX, diversos estudiosos (George Foot Moore, Samuel Sandmel, Charlotte Klein o Ed Sanders, entre otros) denunciaron repetidamente –a veces, expresando comprensible hartazgo– la existencia de prejuicios antijudíos en la exégesis y la teología cristianas (incluyendo a los autores más representativos de estas), y la caricaturización del judaísmo concomitante.
Hoy escribe Fernando Bermejo
En uno de los posts anteriores sobre el antijudaísmo y el Evangelio de Judas, observé que, aunque este nuevo Evangelio no puede considerarse ni mucho menos una “superación” del antijudaísmo tradicional, “a diferencia de lo que pasa en los Evangelios canónicos, Hechos, el Evangelio de Pedro o incluso el Evangelio de Tomás, no hallamos en él referencias genéricas a “los judíos”. Esto contrasta con el relato tradicional cristiano, en el que no un individuo o una facción, sino “los judíos” en general acaban siendo los responsables de la muerte de Jesús.
Hoy escribe Fernando Bermejo
Antes de responder en próximos posts a algunas interesantes cuestiones suscitadas por los lectores la semana pasada (y que incitan ya a tratar la cuestión del antijudaísmo de los textos canónicos), aclaro en lo que sigue mi posición respecto a la cuestión principal de los posts anteriores.
Hoy escribe Fernando Bermejo
De entrada, hay que decir que el presupuesto del que partieron los primeros editores del Evangelio de Judas para postular que este escrito podría constituir un antídoto para el bimilenario antijudaísmo cristiano es, si no falso, al menos muy dudoso. Tras cinco años de debates, no hay acuerdo definitivo entre los especialistas respecto a la naturaleza y función de Judas en el nuevo apócrifo, ni sobre el destino que le aguarda al Iscariote. Aunque muchos autores se han decantado por la imagen de –simplificando– un Judas negativo, algunos consideran todavía que el texto contiene una historia de desarrollo en la que Judas podría acabar obteniendo algún tipo de redención.
Hoy escribe Fernando Bermejo
A todos aquellos que pretenden que la denuncia del antijudaísmo cristiano sólo puede ser obra de aviesos sujetos anticristianos, podría recomendárseles la lectura de un texto colgado en la web (quien no es aficionado a la negación o la minimización de verdades elementales no necesita leer textos como éste):
http://www2.uca.edu.ar/esp/sec-fteologia/images/Declaracion.pdf
Este texto constituye la declaración final del Primer Simposio de Teología cristiana sobre “Holocausto y Shoah: Sus efectos en la teología y la vida cristiana en Argentina y en América Latina”, efectuada por teólogos cristianos tanto católicos como protestantes.
Hoy escribe Fernando Bermejo
El antijudaísmo cristiano es un tema tan inagotable como inagotable es el afán de muchos por negar, sea su existencia, sea su relevancia y alcance. En su momento espero poder dedicar a esta cuestión una serie de posts, que –para desesperación de algunos– presumo larguísima. Entretanto –y antes de retornar en breve a la serie en la que andamos embarcados–, me limito hoy, atendiendo a la petición de algunos amables lectores, a un par de observaciones elementales; el próximo día proporcionaré una bibliografia mínima.
Miércoles, 22 de mayo
Francisco Baena Calvo
Jose Gallardo Alberni
Josemari Lorenzo Amelibia
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
José de Segovia Barrón
Carlos F. Barberá
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
Urbano Sánchez García
Alejandro Córdoba