El blog de Antonio Piñero

La invención de Jesús de Nazaret. Historia, ficción, historiografía (16-11-2018) (1025)

16.11.18 | 10:46. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Comienzo hoy lo que supongo que será una serie larga de comentarios por mi parte al reciente libro del Dr. D. Fernando Bermejo Rubio, cuyo título encabeza esta postal, y cuya cubierta puede verse en la fotografía. Añado unos datos más: editado por una editorial de prestigio, Siglo XXI España, Madrid, 2018. 796 pp. ISBN: 978-84-323-1920-4. Bibliografía abundante y precisa. Índices de textos, bíblicos, autores antiguos, autores modernos citados, índice analítico, de materias. Precio: en torno a los 36 euros.

Puedo adelantar que el libro me parece excelente, muy oportuno y muy valiente. Espléndido, en una palabra y absolutamente necesario. Espero que pronto se traduzca al inglés y alcance la difusión que se merece, más allá de los lectores hispanos. Su lenguaje procura ser claro y ordenado. La argumentación en torno a cada tema es claramente lógica, rigurosa y apropiada. El autor pretende casi la exhaustividad en cuanto a los análisis que acompañan las razones para postular sus perspectivas o hipótesis.

No se trata de una suerte de “Vida de Jesús”, ni muchísimo menos, ni una exposición completa de todos los posibles rasgos históricos del personaje, sino de la exposición de una idea central: Jesús de Nazaret es personaje histórico de gran impacto en la humanidad, pero su figura y misión no ha sido expuesta –por lo general– a lo largo de los siglos desde la perspectiva de la historia científica, sino de la teología y de la fe. Esto ha llevado a una distorsión y magnificación de su realidad histórica, tal como puede reconstruirse con los instrumentos y métodos de la historia en general y de la historia antigua en particular. Ese proceso ha conducido a la divinización del personaje y a un culto y una adoración de os que él mismo se habría extrañado en extremo si hui era podido imaginarlo.

El libro tiene cuatro partes que, según el autor, podrían leerse por separado, pero que –arguye– es mejor leer secuencialmente, por orden, ya que cada parte sirve de apoyo para los desarrollos intelectuales de la parte siguiente.

La primera aborda la cuestión de cómo hay que impostar la investigación verdaderamente histórica de Jesús: las fuentes disponibles; la necesidad de plantearse la reiterada cuestión de si Jesús de Nazaret existió realmente o es un personaje de ficción, es decir, el mero producto de una tarea literaria de uno o varios autores que han construido un verdadero mito literario basándose en fuentes previas de muy diverso pelaje. La cuestión no es baladí ya que en 2014 se publicó el último ensayo serio, el de R. Carrer, que proporciona bases estadísticas para ordenar los argumentos de la existencia real de Jesús según sus probabilidades para concluir que lo más plausible es que Jesús no hubiese existido nunca.

Una vez admitido que los razonamientos e hipótesis tos de los negacionistas, o “mitistas” no son válidos, de modo que puede considerarse que Jesús de Nazaret existió realmente (otra cosa es que fuera idealizado; que eso es harina de otro costal), pasa a examinar el autor los métodos, criterios o indicios que el historiador tiene a su disposición para reconstruir al menos los rasgos esenciales que puedan definir al personaje de un modo comprensible y situable en el contexto histórico en el que vivió, a saber el Israel del siglo I de la era común.

La segunda parte es el plato fuerte del libro: la reconstrucción histórica de la personalidad de Jesús., partiendo de un bosquejo histórico de la situación política y religiosa en Galilea y Judea en la primera mitad del siglo I. Bermejo toma pie del hecho con más posibilidades de historicidad de entre los datos evangélicos: la muerte de Jesús por crucifixión. Una vez estudiado el hecho y aplicados los indicios de historicidad, reflexiona sobre el núcleo histórico de lo sucedido en el Gólgota; se trató de una crucifixión colectiva: Jesús murió muy probablemente entre dos insurgentes contra el Imperio. A continuación estudia el autor las causas posibles de ese acontecimiento; el posible proyecto nacionaliza de Jesús en un mundo en el que la religión y la política estaban inextricablemente unidos.

Sigue –en esta segunda parte– un análisis del prendimiento de Jesús en Getsemaní: causas y autores de ese arresto. Y de ahí analiza el trayecto que va desde el Monte de los Olivos hasta la cruz: análisis del proceso judío; del interrogatorio ante Pilato; la muerte de Jesús; el titulus crucis, para llegar a la conclusión de que tal muerte revela que Jesús era un judío perfectamente clasificable dentro del ámbito judío de la época, perfectamente situable dentro igualmente de un claro esquema en el ámbito de la historia de las religiones. Nada hay de enigmático ni de singular en este suceso, ni el personaje que lo padeció. No hay enigmas, sino en todo caso ignorancia por nuestra parte debido a la escasez de la fuentes. Pero estas ofrecen al menos la interpretación correcta del personaje.

La tercera parte del libro desarrolla el tema del paso de Jesús de Nazaret al Cristo celestial, de la historia a la “ficción teológica”. Es importante esta amplia sección porque ofrece al lector las condiciones de inteligibilidad del proceso de divinización de Jesús: las disonancias cognitivas entre los seguidores del Nazoreo debidas al fracaso, al menos aparente, de la muerte en cruz; los procesos gracias a los cuales la sociología y la moderna psicología y psiquiatría explican cómo se supera esa disonancia cognitiva; los procesos de deshistorización de Jesús y las estrategias que en el mundo antiguo había de divinización de muy diversos personajes, entre los que se halla Jesús. Por último, aborda Bermejo el tema de la “consolidación moderna de la ficción (teológica), que lleva incluso a la secularización el mito del Cristo celeste.

La cuarta parte es una interesante historia de la investigación acerca de Jesús desde los inicios en la Antigüedad misma hasta hoy día. Señala el autor las endebleces del esquema historiográfico de las denominadas “Tres búsquedas del Jesús histórico”; la agenda teológica oculta que mueve ese pésimo esquema de periodización; la inflexión que supuso la publicación de parte de la obra de Reimarus por G. E. Lessing, y sus consecuencias, para terminar proponiendo un nuevo esquema, o paradigma historiográfico, en el que es posible, y conveniente, clasificar la investigación sobre Jesús. Se trata de un paradigma que no depende de meros factores cronológicos, sino de los puntos de partida, de las premisas de la investigación, de la crítica y los métodos empleados, etc., de modo que se puedan clasificar inteligiblemente los diversos autores –sobre todo desde 1770 hasta hoy– que han analizado la figura y misión de Jesús.

Hay al final del libro unos cuantos apéndices, que me han parecido muy interesantes, sobre temas importantes, pero que quedaban un tanto al margen del hilo de la investigación propuesta. Estos son, entre otros, la ficción de que los discípulos de Jesús no lo entendieron; sobre si el Galileo redefinió o no el concepto de la realeza mesiánica; sobre cómo entendió Jesús la paternidad divina; la historicidad de los relatos de milagro y el “Jesús ario”, increíble ficción producto de los siglos XIX y XX sobre todo en la Alemania prenazi y nazi.

La conclusión del libro es un tanto triste para el autor, pues este tiene el convencimiento de que su obra o bien será preterida (un espeso manto de silencio, diría yo) por la investigación confesional, o bien el autor será atacado ad hominem sin tener en cuenta que su libro es un estudio lleno de análisis y razonamientos, no una diatriba movida por un presunto odio teológico a la fe o la Iglesia. Nada, absolutamente nada hay de eso.

Personalmente entiendo muy bien el desánimo del autor, pero no creo que el proyecto, y su realización sean en vano. Ni mucho menos. Poco a poco se va logrando un consenso en torno a Jesús, al menos en la investigación independiente. Y para calibrar el proceso, bastaría pensar cómo hace cien años era casi impensable formular la idea de que Jesús de Nazaret era un judío cabal y que jamás abandonó su religión y cómo la afirmación moderna, incluidos casi todos los estudiosos confesionales, que sostiene que la figura de Jesús no se entiende si no se parte del judaísmo. Es cierto que pocos son los estudiosos que obtienen las consecuencias pertinentes…, pero el avance es positivo y perceptible.

Por mi parte, felicito al autor por este libro impresionante y a la Editorial que ha asumido la tarea de imprimirlo y difundirlo, a pesar de su buen tamaño

Seguiremos.

Saludos cordiales de Antonio Piñero

http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html


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Comentarios
  • Comentario por Leonor mora 19.11.18 | 14:11

    Buenos dias
    Don Antonio
    Me encanran sus artículos sus libros.

    "JESUS".
    Mi pregunta.
    ¿ fué un Profeta?

    Gracias
    Cordial saludo
    Leonor mora
    Colombia

  • Comentario por Rawandi 19.11.18 | 11:41

    Antoniol, tanto 'La invención de Jesús de Nazaret' como 'Jesucristo ¡vaya timo!' han sido alabados por el profesor Piñero. Pero el primer libro tiene más del doble de páginas que el segundo, y habrá quien no sienta tanto interés por el Jesús histórico como para leerse semejante tocho.

  • Comentario por antoniol 19.11.18 | 03:05

    Rawandi no sé que es más grande si su ignorancia o su sagacidad para anunciar sus ideas tan holgadamente.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 18.11.18 | 19:34

    Bueno, conceptualmente entre la invención de Jesús de Nazareth (ciertamente el libro de Bermejo ya anuncia desde el título su contenido e intención) y el " vaya timo" del cristianismo no parece haber demasiada diferencia, por no decir ninguna. Curiosa la distinción entre los que experimentarían un interés moderado por Jesús, a quienes iría destinado el libro del ¡vaya timo!,y quienes estarían muy interesados, destinatarios del libro de Bermejo.

    Coda. Se deduce, pura lógica, que Rawandi se autoincluye entre los muy interesados por Jesús. Curioso también.Sin duda el científico especialista que sedicentemente es Bermejo colmará todas sus expectativas de comprensión y conocimiento de la verdad científica e irrebatible del personaje y del fenómeno en torno a él generado, suerte la de Rawandi en hallar un autor y un libro que al fin despejan científicamente todas las incógnitas acerca de un personaje y fenómeno que pareceria tanto interés despiertan en él.

  • Comentario por Rawandi 18.11.18 | 18:16

    Abundando en lo que dice Antolín, quien sienta un interés moderado por Jesús puede informarse de los datos más importantes mediante el libro de Gabriel Andrade: 'Jesucristo ¡vaya timo!'. En cambio, quien esté muy interesado en Jesús hará bien en recurrir al libro de un científico especialista en el tema como es Bermejo.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 18.11.18 | 03:56

    Elías, ya que me alude y sin intención ninguna de entrar en un diálogo con usted, imposible para ambos y que no supondría sino una mutua pérdida de tiempo, sí me permitiré en cambio recordarle, por si prefiere no sobrepasarse en hacer dispendios, otro libro también comentado hace un tiempo por Piñero en sucesivas postales, aunque por alguna razón el comentario se interrumpió y no se completó la serie de éstas.

    Se trata del libro, bastante más breve y bastante más barato, " El cristianismo, ¡vaya timo!", parte de la colección con este epígrafe general de "Vaya timo" editada por Javier Armentia. Iba a expresar exactamente lo mismo que el libro de Bermejo y con considerable ahorro de tiempo y dinero.

  • Comentario por galetel 18.11.18 | 01:12

    Con Jesucristo hemos aprendido que lo que hoy llamamos “sobrenatural” puede llegar a ser –al Fin- lo más natural del mundo.

  • Comentario por galetel 17.11.18 | 21:38

    A partir de la fe original de los conocedores íntimos de Jesús, subsiguiente seguramente a una experiencia sumamente extraordinaria que los hizo cambiar de expectativas, individual primero y colectiva después, fue desarrollándose el llamado “cristianismo”, según indicaba Pablo en Filipenses (2, 5). Y de ahí surgió todo lo coherente, fueron escogidas las tradiciones, y se dedujeron, décadas más tarde, las enseñanzas de los evangelios: “Felices los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos, etc. etc.”. (Mateo 5, 3 y //s ).

  • Comentario por Jaime Mougan 17.11.18 | 20:47

    El libro del profesor Bermejo me parece que es una obra monumental, indispensable para un conocimiento profundo del personaje y su posterior conversión en Cristo. Y muy elegante el profesor Piñero no contetsando a los desafortunados comentarios que Bermejo hace en la introduccion de su libro. Es esta una obra imprsionante por su solidez y erudición que junto con las aportaciones del profesor Piñero, de Montserrat y otros pocos nos pone en castellano lo mejor de la investigación sobre esta época. Enhorabuena al profesor Bermejo por su excelente obra.

  • Comentario por Moisés 17.11.18 | 19:36

    RAWANDI (16:24): magnífico. ¡Como ha cambiado... y para bien!. Da gusto leerle. Probablemente. Incluso, muy probablemente, si quiere. Como dice el zascandil de Dawkins. Porque como no lo sabe, cree que probablemente...que es lo que hacemos los creyentes religiosos: que creemos más probable que sí... Y Vd. que no. Estupendo.

    Me alegro.


  • Comentario por Xabier 17.11.18 | 17:04

    Bermejo es un buen científico y soy seguidor suyo en Academia. He leído el principio de este libro y, personalmente, no me convence. Discrepo bastante con él en su visión sobre el final de Jesús.

  • Comentario por Xabier 17.11.18 | 17:04

    Bermejo es un buen científico y soy seguidor suyo en Academia. He leído el principio de este libro y, personalmente, no me convence. Discrepo bastante con él en su visión sobre el final de Jesús.

  • Comentario por Rawandi 17.11.18 | 16:24

    Moisés, lo más probable es que no pueda haber seres personales sin un soporte material. En consecuencia, todas las religiones (cultos de espíritus) son probablemente falsas. Ya ve que no hablo de "absoluta seguridad" sino de "lo más probable".

  • Comentario por J.P 17.11.18 | 15:57

    Y, por cierto, si el libro va a merecer una larga serie de comentarios sobre el mismo tema, una vez más, creo que ya me ausentaré definitivamenre del blog.

    Ad nauseam es poco.

  • Comentario por J.P. 17.11.18 | 15:36

    Digamos que el tono con el que Berrmejo despacha a los que disienten de él y los comentarios hechos a teólogos y a la propia religión no ayudan a verle como libre de pecado.

    Un ejemplo en otro orden: su prólogo y el "cierta canaille emérita de la universidad española se ha conjurado de forma ruin, mendaz" etc.

    No ayuda.

  • Comentario por Moisés 17.11.18 | 15:20

    RAWANDI (16.11.18/17:10): no por no creer en seres invisibles, sino por su absoluta seguridad en afirmar lo que ignora.
    Y los seres invisibles, lo serán para todos los ciegos, para los que aun teniendo bien el sentido de la vista están rodeados de absoluta obscuridad... o porque no existan seres invisibles, lo que Vd. ignora por más que sospeche vehementemente o crea firmemente que no los hay.

  • Comentario por Manuel 17.11.18 | 13:43

    Desde luego el libro promete y al autor, aunque es hombre formado, investigador, erudito y diáfano, al parecer se le reprocha "antidogmatismo" y que critique a ciertas personas (autores, en general) que a su juicio han sostenido interpretaciones disparatadas. Eso sí, nuestro valiente autor se esfuerza en enumerar esos supuestos disparates y en dar razones de por qué lo son y cuáles son las interpretaciones alternativas de lo que otros consideran relaciones causa-efecto insoslayables y datos indubitables que se desentienden de sus respectivos contradatos.
    Bienvenido sea el libro que no dudo en comprar. 34 en amazon, Elías

  • Comentario por Elías 17.11.18 | 11:59

    Hombre Antolin ya sabemos que no le caen bien Bermejo (que es como mentar al diablo) ni Piñero que es incluso más hipócrita que aquel, a la hora de conseguir sus torticeros objetivos de destrucción total del cristianismo. (creo que no lo verán sus preclaro ojos) :"el invento de Jesús de Nazareth quedará finalmente patente con toda evidencia, para loor y laurel de la racionalidad y la ciencia." Pero para mi que les da demasiada importancia, anda que no hay autores de todo pelaje a lo largo y ancho del mundo. Le recuerdo que las instituciones cristianas están llenas de eruditos respaldados por universidades, prensa, televisiones, etc. Respecto del libro, como Ud dice viniendo de Bermejo, no puede ser nada bueno, (lo que viniendo de Ud no es extraño) y me han entrado ganas de hacerme con él (esperemos que el precio no sea disparatado). A ver si consigo salir de mis estado de low-cultismo y aterrizó en mi soñado nivel de semiinformacionismo tranquilizador.

  • Comentario por David Mo 17.11.18 | 08:07

    Supongo que cuando se alaba por su independencia a un historiador quiere decirse, en este caso, que no está adherido a ninguna confesión, secta o iglesia religiosa. Dado que en el pasado y en el presente las confesiones, sectas e iglesias han estado adheridas a determinados dogmas que deben creer porque vienen de la revelación, mediante algún personaje más o menos real, o por contacto directo con Dios personalmente en persona y dado que las confesiones, sectas o iglesias no se han caracterizado en el pasado y en el presente por su objetividad a la hora de defender sus creencias dogmáticas, sino más bien al contrario, la independencia de este tipo de creencias supone desembarazarse de algún tipo de subjetividad. Eso no supone la objetividad absoluta, pero es un punto a su favor.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 17.11.18 | 04:17

    ....impensables hace un siglo como el que hoy en día incluso casi todos los estudiosos confesionales hayan venido a reconocer que la figura de Jesús no se entiende si no se parte del judaísmo, por más que pocos son aun los estudiosos que obtienen las consecuencias pertinentes.

    Bermejo, Piñero et alii sí lo hacen ,por supuesto.El avance de su preclara luz será quizá no tan rápido como resulta deseable, pero será imparable, el invento de Jesús de Nazareth quedará finalmente patente con toda evidencia, para loor y laurel de la racionalidad y la ciencia. Ese tal Jesús ,tan torticeramente magnificado, ocupará al cabo el lugar que le corresponde, confinado en el más oscuro y mínimo rincón de la Historia, los liliputienses incapaces ellos de comprender, o siquiera entrever,la grandeza, armados de erudición y academicitis habrán en fin logrado reducir lo grande a su liliputiense nivel, o incluso un poco más bajo. Liliputiénsica hazaña, sí señor, a soñar, es gratis.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 17.11.18 | 03:46

    Elegíaco tono por Bermejo al final de esta primera reseña.Se ciernen sobre él nubes de triteza y desánimo, pobre Bermejo. La investigación confesional preterirá su libro impresionante o extenderá sobre él un espeso manto de silencio, ¡cuánta injusticia y malvada inquina contra un Bermejo tan respetuoso y atento él con los historiadores confesionales y no digamos respecto a los teólogos vendedores de humo y lindezas peores que les ha dedicado el delicado Bermejo". Sin duda, de supina estupidez pecarían obispos, teólogos o demás que le dieran cancha al libro, aun para refutarlo, más quisiera él que recibir publicidad regalada a costa de escándalos y diatribas.

    ¡Ah!, y lo del argumento "ad hominem,pobrecito él, tan poco o nada proclive al insulto, la burla y la ofensa, tan ecuánime y y comprensivo. La verdad que clama al cielo tamaña injusticia. Pero no, asevera Piñero, despejénse nubes sombrías, su encomiable tarea no es en vano, ahí están resultados impensables...

  • Comentario por FernandoP 17.11.18 | 00:47

    Me admira que «los independientes» incurran con excesiva frecuencia en el mismo,absolutamente el mismo, error en el que secularmente ha incurrido la iglesia católica,apostólica y romana:hablar del Jesús que debe ser. Primero se forja la imagen y a posteriori se encajan los textos con calzador. De está forma se ignoran las palabras de Jesús,muchas de ellas directamente pronunciadas por el, o se descontextualizan en una sesgada interpretación parcial. Y ello para que encaje con ese judio predicador rural fanático que debió ser Jesús para tan bien concuerda con su marco histórico

  • Comentario por Elías 16.11.18 | 22:47

    En realidad galetel Ud sabe que esos 4 datos están pillados a interpretación como una cuarteta de Nostradamus. A mí me sigue preocupando si su teoría fuese cierta,.. Por qué los recalcitrantes estaremos en la mente de Dios, y qué se podrá hacer el el Hades durante la cuasi eternidad ante de caer en la asintota. Nuestro cuerpo gloriosos será diferente(por cabezones) ? En nuestro estado de condenados hasta la rendición tendremos libertad de movimientos? Existirán los movimientos?

  • Comentario por galetel 16.11.18 | 22:30

    "Cristianos" somos llamados los que creemor que esa fe tan notable de los conocedores íntimos de Jesús, es una verdad "histórica" basada en al menos 4 DATOS objetivos bien documentados.

  • Comentario por Rawandi 16.11.18 | 21:00

    Las verdades históricas son válidas para todo el mundo, igual que las verdades matemáticas o las cosmológicas.

  • Comentario por antoniol 16.11.18 | 20:23

    Habrá que leer el libro, pero los que conocemos la obra de Bermejo, sabemos sin leer (dicho libro) cual es su línea de argumentación. Yo pregunto, si en la cosmología y las matemáticas no existe algo así como "una matemática" y "una cosmología" que sea general, por qué Bermejo y Piñero pretenden que la "Critica independiente" es más objetiva y razonal, respecto al Jesús histórico, finalmente la Historia es una interpretación plausible, más no abarcadora de la realidad.He dicho en varias ocaciones, que para estudiar los Evangelios hay que entender la mentalidad mítica-poética, de dicha época y no aplicarle la mentalidad racional-instrumentalista únicamente o principalmente. Eso los antropológos lo saben de sobra desde hace tiempo. Solo ciertos autores racionalistas y cientificistas se resisten a aceptarlo. En todos lados se cosen habas

  • Comentario por galetel 16.11.18 | 18:57

    Rawandi:
    Si Vd. espera que no exista el fin del Proceso creativo, entonces espera que no haya esperanza plena para nadie; para Vd, tampoco, ni para sus seres queridos. Otros apostamos que sí la hay. Nadie lo sabe con total seguridad... por ahora.

  • Comentario por Rawandi 16.11.18 | 18:33

    "Espere a que llegue a su fin natural el proceso creativo"

    Si existe el multiverso eterno, el proceso creativo no tendrá fin.

  • Comentario por galetel 16.11.18 | 18:06

    Rawandi:
    El tema no trata de los personajes que no son visibles ahora en el presente, sino de las razones que hay para apostar que esos personajes serán -o no- visibles en el futuro, inminente o remoto. Espere a que llegue a su fin natural el proceso creativo, y veremos, o no. “Dogmático” es el que cree saberlo ya, desde ahora, con toda seguridad.

  • Comentario por Rawandi 16.11.18 | 17:10

    Moisés, ¿los "dogmáticos" somos los que no creemos en personajes invisibles? ¿En serio?

  • Comentario por Moisés 16.11.18 | 16:01

    14:38, no 15:38 como aparece a las 15:29.

    RAWANDI (15:21) tan dogmático como suele, con esa característica tan suya de estar siempre seguro de todo.

  • Comentario por Moisés 16.11.18 | 15:29

    Abundando en lo que dice LUIS ENRIQUE ANTOLÍN (15:38) destaco como curiosamente llamativo eso que dice don Antonio de "al menos en la investigación independiente" de lo que parece deducirse que el Profesor Bermejo pertenece a ese ignorado grupo.

  • Comentario por Rawandi 16.11.18 | 15:21

    Antolín, la "confesionalidad" de quien cree en personajes sobrenaturales es muy distinta de la "confesionalidad" de quien cree en la inexistencia de personajes sobrenaturales. La primera "confesionalidad" constituye un insulto a la inteligencia, mientras que la segunda no.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.11.18 | 14:38

    Nihil novum sub sole, todo se cumple según lo previsto, todo previsible de la A a la Z. Escrito confesional al cien por cien, naturalmente confesionalidad anticristiana bien patente en, por ejemplo sus postales en este blog. Todo el derecho tiene Bermejo a su confesionalidad, a su nada disimulada hostilidad a lO cristiano (reconocer y honrar su claridad y sinceridad a este respecto, Piñero juega más a tirar la piedra y esconder la mano), pero, por favor, no ataquen la inteligencia y procuren la disonancia cognitiva con la apelación a un ataque "ad hominem (injusto y fanatizado, claro), anticipado, a modo de prevención, que aducirá un solamente supuesto odio teológico a la fe y la Iglesia.

    No nos venga el profesor Bermejo con tales aspavientos, prosiga en su línea de no hipocresía y sinceridad y, sobre todo, no intente achacar el cuestionamiento de sus tan preclaros y rigurosos planteamientos a semejante implícita descalificación de quienes los rebatan.

  • Comentario por galetel 16.11.18 | 13:55

    No sé si merece la pena volver sobre este tema. En todo caso, pienso que el punto de partida más adecuado sería el que dice el Prof. Piñero sobre la necesaria, firmísima y notable fe de los conocedores íntimos de Jesús en su resurrección única, especial y salvífica. Es un dato a tener en cuenta aun por los profesores no creyentes.

  • Comentario por Rawandi 16.11.18 | 13:41

    Si un experto como el profesor Pinero dice que el libro de Bermejo es excelente, habrá que comprarlo y leerlo.

  • Comentario por David Mo 16.11.18 | 12:34

    Una pequeña errata: "R. Carrer" debe ser "Richard L. Carrier" y el libro que se menciona "On the Historicity of Jesus: Why We Might Have Reason for Doubt", Sheffield Phoenix Press Ltd. ,

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