El blog de Antonio Piñero

El otro legado de Jesús. Una lectura en clave oriental de la Carta de Santiago (1021) (18-10-2018)

18.10.18 | 10:56. Archivado en Biblia en general, , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

El título de esta postal es también el de un libro. Su autor es Joaquín Riera Ginestar, licenciado en Geografía e Historia y Profesor de Enseñanza secundaria en la especialidad de ciencias sociales. Ya he comentado un par de obras suyas sobre el Evangelio de Tomás copto en el que intenta llegar a un estrato profundo de la enseñanza original de Jesús a través de un análisis del texto copto de este evangelio apócrifo muy importante.

La ficha completa del libro: Editorial Almuzara, 203 pp. 14x24 cms. ISBN: 978-84-17418-90-8. El libro presenta en primer lugar un esbozo biográfico de Santiago, el hermano del Señor, según Gal 1,19 (citado luego en también, pero sin el apelativo, en Gal 2,9.11 y Hch 15,13ss. Trata también el autor brevemente las relaciones de los dos judeocristianismos principales de los primeros momentos de lo que luego sería el cristianismo: el de la comunidad de Jerusalén y el formado por los grupos paulinos; dibuja también con brevedad los rasgos principales del Jesús histórico en contraste con la teología el Cristo celestial paulino; echa una breve ojeada a la historia para constatar la derrota física de los judíos ante Roma (Gran Revolución del 66-73 d. C.) y cómo eso llevó la desaparición física de muchos judeocristianos y el consiguiente triunfo del paulinismo, aunque solo fuera porque el campo había quedado libre.

Dentro de este ámbito preparatorio, antes de introducirse en la lectura en clave oriental de la Carta de Santiago del Nuevo Testamento, hay también una importante tarea por parte del autor para desbrozar el camino hacia tal lectura, muy enriquecedora desde su punto de vista. Así estudia la Carta de Santiago en sí, su género literario (Carta, o más bien un tratado sapiencial de moral), la cuestión de si pudo ser realmente un texto redactado por el hermano de Jesús y –si así fuere– si es el documento más antiguo del cristianismo.

Luego procede Riera Ginestar a introducir al lector en las posibilidades de un contacto cultural del Israel de la primera parte del siglo I con la espiritualidad oriental que procede de tierras al pie del Himalaya. La respuesta del autor es clara: “Jesús (y por tanto las enseñanzas que recoge su hermano) no estuvo en el Himalaya físicamente…; pero cultural y espiritualmente, sí” (pp. 81-92). Su conclusión es la siguiente: está comprobada “la secular influencia cultural sobre la zona geográfica de Israel de los pueblos, religiones y filosofías asiáticas, un influjo especialmente notable en Galilea, patria de Jesús y de Santiago. Por ello no es difícil imaginarse a un rabino galileo, constructor de oficio, adquiriendo nociones de filosofía oriental a través sobre todo de los libros sapienciales hebreos (Eclesiástico/Sirácida, Tobías, Eclesiastés/Qohelet; Sabiduría, Proverbios, Job, etc.), pero también del trato con sus clientes gentiles de origen asiático, y trasladando la esencia de esas enseñanzas universales a su predicación del reino de Dios. Unas enseñanzas reformuladas y recogidas de manera sintética, tras la muerte de Jesús, por su hermano Santiago, líder de la iglesia nazarena de Jerusalén hasta el año 62 d. C., en un documento judeocristiano de raigambre sapiencial oriental, la Carta de Santiago” (p. 92).

El libro procede luego a esbozar sintéticamente las características básicas de las filosofías y religiones orientales, y a señalar los ecos de ellas en la Carta de Santiago, que el autor resume en tres ideas: A. “Fe en algo trascendente y superior”; B. Fe en una realidad o sustancia espiritual aparentemente individual, que procede lo siempre permanente, que está presente en el ser humano y que de algún modo pervive más allá de la muerte; y C. Voluntad de unión (re-unión o re-integración) de la sustancia espiritual aparentemente individual o personal con la sustancia espiritual superior.

El libro continúa con la versión en clave oriental de la Carta de Santiago dividida en sesenta y seis máximas (en número romanos), con la referencia exacta a la Carta original, en números arábigos. Finalmente, el autor ofrece una versión “del texto original de la Carta de Santiago, fruto de un laborioso cotejo de las diversas traducciones del griego disponibles en castellano e inglés” (p. 121), a lo que añade dos apéndices: I. Paralelos entre la Carta de Santiago y la tradición sinóptica, la Fuente Q. En las “Notas” hay mucha discusión histórica sobre temas interesantes de interpretación del Jesús histórico, del pensamiento judeocristiano o paulino y sobre temas de ulterior conexión entre el pensamiento de la Carta de Santiago y la filosofía oriental.

Y ahora mi juicio sobre este trabajo. En primer lugar reconozco el esfuerzo loable por entender la Carta de Santiago, un documento muy relegado en los estudios sobre el Nuevo Testamento (sobre todo en ámbito protestante vulgar; por ejemplo, Marín Lutero la habría eliminado con gusto del canon del Nuevo Testamento, por su aparente insistencia en las obras en detrimento de la pura fe como “instrumento” único de la salvación) y hacer de ella un tratado ético con validez universal y de plena utilidad en el siglo XXI. No tengo nada que objetar, pues la inmensa mayoría de los preceptos morales y éticos del judeocristianismo pueden ser reducidos a una moral universal con la que construir una ética también universal, valedera para regular las acciones humanas.

Segundo: considero que las posibles relaciones e influjos de las religiones del norte de la India sobre el Israel del siglo Is son meramente posibilidades, que no se pueden negar, pero tampoco probar, de modo que la lectura en clave oriental de la Carta de Santiago me parece un buen ejercicio de ética universal, pero que no es posible probar en absoluto la influencia, tanto como para montar una tesis. Es totalmente cierto (y hay publicaciones, y muchas, que señalan las concomitancias de las doctrinas de Buda y las de Jesús; incluso hay alguna con el título “El evangelio de Buda”; concomitancias, que si no recuerdo mal fueron opuestas de relieve hace muchos decenios por J. Smit-Sibinga, erudito holandés, que leí en su momento) de la relaciones profundas entre éticas.

Pero esas concomitancias se deben a una reflexión sobre las circunstancias sociales del ser humano que se dan por igual en ámbitos histórico-geográficos alejados, porque son producto del cerebro de personas inteligentes sapiens-sapiens, que tienen un “software cerebral” básicamente idéntico. Los parecidos entre las religiones son obvios –además– porque las posibilidades de expresión de la relación ser humano-divinidad son muy limitadas. Siempre he puesto el ejemplo de que el erudito formalista ruso Vladimir Propp descubrió treinta y una posibilidades combinatorias en la estructura del cuento popular (por ejemplo, el bueno/ el malvado/ el joven y la joven enamorados/ las diversas adversidades / los viajes y sus efectos, etc.) pero opino que las posibilidades combinatorias para expresar las relaciones ser humano /divinidad superior son mucho más limitadas (en vez de treinta y uno no creo que lleguen ni a diez). Por tanto no es extraño que se repitan los esquemas religiosos y morales en las diversas religiones sin necesidad de contacto e influencia laguna. Son mera posibilidades de nuestro software mental.

Creo muy implausible –conociendo por Flavio Josefo, la apocalíptica judía en general, los escritos apócrifos del Antiguo Testamento, en fin, todo lo que se llama “Literatura judía de la época de Segundo Templo”, incluida la inmensa riqueza de los textos de Qumrán… puramente judíos, judíos “a rabiar”– una aceptación consciente de modelos orientales de pensamiento religioso por los fanáticos religiosos judíos, inmersos en el ambiente religioso de la Biblia hebrea y sus derivaciones en su tiempo, entre los cuales tenemos que contar a Santiago y desde luego a Jesús de Nazaret. Las concomitancias, señaladas al margen de una edición el texto griego del Nuevo Testamento, como la N-A28 (ojo que no son ideológicas, sino sobre todo lingüísticas; si fueran ideológicas los paralelos al margen sería mucho mayores), bastan y sobra para explicar el pensamiento de Jesús y de la Carta de Santiago, sin recurrir a paralelos orientales.

Además, no creo probado en absoluto que la Carta de Santiago sea el primer escrito del Nuevo Testamento. Tendría que ser anterior a 1 Tesalonicenses, que ciertamente es del año 51 d. C. Y eso es imposible por varias razones: A. porque Santiago no habría escrito en griego, jamás, sino en arameo. Y la Carta de Santiago no es griego de traducción, sino compuesta en griego. B. Porque en esos momentos no se conocía ninguna carta paulina, no se habían difundido, ni nada de nada. Entonces es imposible explicar la contienda “fe-obras” (aclárese como se aclare) en la Carta de Santiago como procedente de un escrito anterior a 1 Tesalonicenses. El texto de Santiago es el siguiente (2,18-24):

“18 Ahora va uno y dice igualmente: «Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame esta fe tuya sin obras, y yo te mostraré la fe que se prueba a partir de mis obras». 19 Mira: ¿crees que hay un solo Dios? Haces bien, también los demonios lo creen y tiemblan. 20 Pues ahora, ¿quieres saber, necio que eres, que la fe sin obras es inútil? 21 Nuestro padre Abrahán, ¿no fue justificado con las obras cuando llevó a su hijo Isaac al altar del sacrificio? 22 Ahí puedes comprobar cómo la fe cooperaba con sus obras y cómo esta fe alcanzaba la perfección gracias a las obras. 23 Así se cumplió la Escritura, que dice: «Creyó Abrahán a Dios y le fue tomado a cuenta de justicia», y fue llamado amigo de Dios. 24 Ya veis pues que por las obras se justifica el hombre y no sólo por la fe” (Traducción de G. del Cerro, revisada por J. Montserrat, para la edición del Nuevo Testamento que, espero, saldrá el año que viene).

A mí me parece evidente que esta polémica no se entiende sin la lectura previa de Gálatas y sobre todo de Romanos 4. Y eso hubo de ocurrir bien entrado el siglo I, cuando se empezaron a expandir las cartas de Pablo entre una Gran Iglesia que era ante todo paulina, ya que de Pedro nada se había conservado.

Tampoco creo que se pueda hablar de “texto original” de la Carta de Santiago, y publicarlo con este calificativo, aquello que no esté hecho exclusivamente sobre el texto griego (nada de traducciones) y siguiendo las normas de la crítica textual del Nuevo Testamento.

Por último siempre hay alguna que otra cosilla discutida y discutible sobre el exacto dignificado del pensamiento paulino en sí mismo o bien sobre el Jesús histórico. Pro no voy a entrar aquí porque en líneas generales me parece correcta la intelección del autor en ambos campos y –desde luego– se seguirá discutiendo eternamente sobre ellos.

¿Suponen estas críticas o disensiones que descalifique yo el libro de Riera Ginestar? De ningún modo. Me parece que es para mucha gente interesante hoy día el tender puentes entre las religiones (y lo está haciendo la moderna teología católica hasta extremos insospechados para algunos, como negra la unicidad de Jesús como mediador entre la divinidad y el ser humano); me parece muy correcto el resaltar el valor universal de preceptos socio-religiosos del judeocristianismo, que siguen luego en el cristianismo a secas y que acabarán por cristalizar en la Declaración universal de los derechos humanos (impensable sin el influjo soterrado del cristianismo durante siglos), y me parece interesante el intento de valorar la figura de Santiago. Por tanto, en estos aspectos se trata de un libro válido.

Saludos cordiales de Antonio Piñero

http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por galetel 22.10.18 | 15:19

    Más tarde fue una pena que, desde antes de San Jerónimo y pasando después por él, se rigidizara tanto la cosa que pasara a ser monopolio exclusivo de unos pocos eclesiásticos "iniciados" que "sabían latín". "Doctores tenía la Iglesia".
    Actualmente nos estamos recuperando todavía, por fin.

  • Comentario por galetel 22.10.18 | 14:50

    Lo que no entiendo es por qué, en pleno siglo I, iban a querer traducir al latín unos textos originales en griego (p.e. el “maranatha”, ¡uy, perdón!, quería decir en arameo, pero es igual, vean el DATO 1). Lo del latín vendría mucho después, tengo entendido. Eran, ya desde la versión de los LXX, esfuerzos para hacer comprensibles los textos, no para ocultar su significado, excepto cuando se trataba de un eslogan que todos entendían sin necesidad de traducción.

  • Comentario por J.P. 22.10.18 | 14:47

    Ah, esa es otra cuestión, David.

  • Comentario por David Mo 22.10.18 | 07:04

    Claro, JP. El problema es que ahora se entiende lo que dicen.

  • Comentario por J.P. 21.10.18 | 14:04

    Pues Miguel, prescindiendo de la boutade del arameo, soy de la opinión de Borges, Graham Greene, Robert Graves y Agatha Christie, entre otros, sobre la misa en latín. La reforma litúrgica fue un crimen de lesa cultura.

  • Comentario por miguel carpio 21.10.18 | 10:58

    Decididamente lo suyo es un chiste (malo).

  • Comentario por galetel 21.10.18 | 10:48

    Pienso que los cristianos actuales debemos preferir esperar lo que nos dice la ciencia actual a lo que nos dicen antiguas tradiciones ya obsoletas, por respetables que estas sean. Siempre que lo que nos diga la ciencia actual sea coherente con los 4 DATOS, claro. ¿No es así, Sr. Eruditrol?

  • Comentario por miguel carpio 21.10.18 | 08:36

    ¡Sí, señor! y la misa en arameo (la lengua de la parte occidental del antiguo imperio persa aqueménida, 550-330 ane), que en latín aún se entendía demasiado bien.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 23:38

    A mi modesto entender, el de "alma incorpórea inmortal" NO es un concepto cristiano original, sino grecorromano. Es una contaminación que los cristianos debemos rechazar.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 22:56

    Actualmente podemos, muchos, no reconocer autoridad a los eclesiásticos sobre un tema como este. La “Iglesia” somos todos los que guardamos fidelidad a la fe de los primeros cristianos, cada uno a su parecer, con toda libertad, sin quedar por eso excluidos de la comunidad eclesial ni mucho menos.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 22:37

    Puede ser que eso lo enseñe todavía una Iglesia caduca, Rawandi, pero es una equivocación, a mi juicio.

  • Comentario por Rawandi 20.10.18 | 22:34

    "El llamado "juicio particular" coincide con el llamado "juicio universal",..."

    Galetel, me temo que eso no es lo que enseña la Iglesia católica. Según la Iglesia católica, inmediatamente tras la muerte de cada individuo hay un juicio particular de su alma inmortal y mucho después, al final de los tiempos, ocurrirá el juicio universal que afectará simultáneamente a todas las almas.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 21:30

    24 Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.»
    25 Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
    26 y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?»
    27 Respondió ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.»

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 21:28

    de inmortalidad.

    Lucas 20,
    34 Jesús les dijo: «Los hijos de este mundo toman mujer o marido;
    35 pero los que lleguen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido;
    36 ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección.

    Juan 11,
    17 Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.
    18 Betania estaba cerca de Jerusalén, a unos quince estadios,
    19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano.
    20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María se quedó en casa.
    21 Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
    22 Pero aun ahora yo sé que Dios te concederá cuanto le pidas.»
    23 Jesús replicó: «Tu hermano resucitará.»
    24 Le respo...

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 21:27

    1 Tesalonicenses 4,
    15 Os decimos esto como palabra del Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor, no nos adelantaremos a los que murieron.
    16 El mismo Señor bajará del cielo con clamor, acompañado de una voz de arcángel y del sonido de la trompeta de Dios. Entonces, los que murieron siendo creyentes en Cristo resucitarán en primer lugar.
    17 Después nosotros, los que vivamos

    1 Corintios 15,
    50 Os digo, hermanos, que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios, ni la corrupción heredar la incorrupción.
    51 ¡Mirad! Os revelo un misterio: No moriremos todos, pero todos seremos transformados.
    52 En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final —pues sonará la trompeta—, los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
    53 En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad, y que este ser mortal se revista de i...

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 20:55

    No, Rawandi. Me ha entendido usted mal, a mí y a mi Iglesia (si habla de ella en general). Lo que pensamos, parte de nuestra Iglesia y yo con ella, es que los muertos ya no experimentan el tiempo como los vivos. Por lo tanto, para los muertos no hay un "tiempo intermedio" en que el alma aun incorpórea espera la Parusía, anticipando su destino final.

    La resurrección se experimenta subjetivamente como inmediata a continuación de la experiencia de la muerte. El llamado "juicio particular" coincide con el llamado "juicio universal", justo en el momento, común para todos los seres humanos de todos los tiempos de la historia, en que la realidad de los vivos termine, porque ha llegado ya a su Fin natural.

  • Comentario por Rawandi 20.10.18 | 20:14

    Galetel cree que los muertos ya no sienten nada, y por tanto para ellos es como si el retraso de la Parusía no existiera. La Iglesia católica, en cambio, afirma que las almas inmortales de los fallecidos sí que experimentan el retraso de la Parusía, igual que experimentan el dolor (si han ido al Purgatorio o al Infierno) o el placer (si han ido al cielo).

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 16:50

    Lamentable es que no se me entienda bien. Ni Celso ni Kira ni ¡tantos! Pero lo entenderán cuando lo vean.

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 16:14

    Gracias por poner cordura, Kira. Se ve que Galetel aun está en el estadio de de Alexámenos, el del grafitti, y piensa que los asnos son los demás cuando realmente el pollino está más cerca de él de lo que cree.

  • Comentario por Kira 20.10.18 | 15:56

    ...O, como mínimo, ser humano con pedigrí.

  • Comentario por Kira 20.10.18 | 15:54

    Si la parusia hubiera sucedido en el siglo I se me antoja que se hubiera ahorrado una ingente cantidad de "víctimas del futuro" que pasarían a engrosar el número de "víctimas del pasado" desde la perspectiva actual...En fín, un galimatías necesario si se quiere justificar lo injustificable y que me temo que sólo Galetel comprende(está en su derecho, pero se ve que quién no lo entiende no se debe considerar ser humano).

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 15:24

    Lamentables son galimatias presentados como DATOS. Lamentable. Agur.

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 15:22

    Lamentable es creee en la NADA.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 14:53

    Ya veo, Celso, que usted no entiende lo que dice. Es lamentable.

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 14:46

    Así lo creo ¿por?

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 14:44

    De acuerdo, Celso. Pero dígame: ¿es usted un ser humano?

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 14:41

    Ciertamente, Galetel, la cruz es un dolorosa prueba del homo homini lupus est. Es decir, el ser humano es un animal malo per se que se ha inventado dioses , iglesias y estados para justificar sus crímenes sin fin.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 14:34

    A mi me parece que no fue esa la intención original de Dios. El necesita de la autonomía del mundo y, formando parte de ello, de nuestra libertad. Esa era la intención original de Dios, su Inmaculada Concepción que no pudo realizar de golpe al comienzo; tuvo que iniciar un proceso evolutivo creativo confiando en que apareceríamos nosotros, libres y conscientes para realizar su voluntad. Contaba con nosotros, pero además decidió ayudarnos inmiscuyéndose para echarnos una mano, aunque fuera -aparentemente- en una cruz.

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 14:17

    Galetel, ¿quién le ha dicho que Dios, en el caso existir, sea bueno y justo? Eche una mirada a este mundo, el peor de los posibles.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 13:57

    Hay que comprender una cosa bastante simple: Si Dios es Uno y Único para TODOS, lo es tanto para sus criaturas futuras como para las del presente y del pasado. Por lo tanto, tiene que esperar hasta el Fin del proceso creativo antes de ejecutar su Parusía para darle así Fin. Pues si la Parusía hubiera ocurrido en el siglo I, el proceso creativo habría terminado con ella y nosotros -Vd. y yo y los demás desde entonces- no habríamos tenido oportunidad de existir para participar de su gloria. Dios habría sido tremendamente injusto, ¿no cree?

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 13:51

    Sorry, what the hell does that mean?

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 13:50

    Galetel, perdone, si es tan amable explíqueme este galimatías suyo: "la parusía NO se retrasaba, sino que era inminente para ellos aunque remota para el mundo" What the hell it means???

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 13:48

    Galetel:
    Entiendo que "su espera" se refiere a la visita de la postrera ¿no? Pues mire, como decía supuestamente Jesús en Marcos "mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” . Supongo que su calculo de 5 años responde a un criterio biológico. En fin, poco importa si es hoy o mañana. Usted dice que va a la "gloria" y otros adonde estábamos antes de nacer. Es decir, a ninguna parte que nadie recuerde. Pero esta opinión no supone que no respete la suya, simplemente le hablo desde la ciencia y no, como usted, desde el co-razón. Saludos.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 13:36

    Celso:
    Los primeros cristianos acabaron entendiéndolo: la Parusía NO se retrasaba, sino que era inminente para ellos aunque remota para el mundo. A mí me quedan tal vez unos cinco años de espera; ¿y a Vd.?

  • Comentario por Celso 20.10.18 | 13:31

    Galetel:

    ¿Y su gloria "pa cuando"? Porque ya van más de dos mil años de espera, creo....La parusia se ha retrasado un pelín, ¿no? Ah, es que es ultramundana, claro. Que solución más simple. En fin. Algunos no quieren ver la naturaleza de el "Grafito de Alexámenos", que se le va a hacer...

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 13:29

    Nuestra aportación había sido necesaria, aunque absolutamente insuficiente, para nuestra salvación.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 13:19

    Pero tenemos que estar dispuestos a que, también, nos limpie de todos los males bajando por nosotros a los "Infiernos/Abismos" para rescatarnos y hacernos partícipes de su gloria. Al Fin.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 12:45

    Jesús fue un modelo de comportamiento moral, sí, pero eso de muy poco serviría si no hubiese sido además el Cristo de la Fe, resucitado por Dios Padre mediante su Exhalación. Las víctimas del pasado lo necesitan imprescindiblemente para ser plenamente felices con todos al Fin. Se nos ha revelado para que colaboremos, aunque sea ínfimamente; Dios lo completará "cuando el Hijo del hombre venga en su gloria" (Mt 25, 31).

  • Comentario por Alexandros 20.10.18 | 12:17

    Creo que es un libro valiente y original que me ha hecho reflexionar más de la cuenta sobre la figura del Galileo, para mí un modelo de vida intemporal , cuyo mensaje siempre molestó a los ricos y los corruptos, a ese tipo de gente egoísta e insolidaria que, en cualquier tiempo y lugar, hoy más que nunca, sirviéndose de artimañas inconfesables, se aprovechó de las clases más humildes sin vergüenza o pudor cercenando su futuro. Las palabras del Galileo a través de la historia fueron manipuladas y su modo de nombrar, a través de parábolas, la esencia del amor, la entrega desinteresada a los que sufren, no fue interpretado de un modo literal, como explica Riera en El otro legado de Jesús aportando datos que vienen a confirmar lo que más de una vez habíamos sospechado. Lo que Riera nos muestra en su obra es la visión certera y audaz de la Carta de Santiago, quien tras la muerte de su hermano difundió el vendadero mensaje de éste. Amén.

  • Comentario por galetel 20.10.18 | 00:06

    Y, al Fin, "toda rodilla se doblará y toda lengua proclamará que Jesús Cristo es Señor, para gloria de Dios Padre".
    Dan 7, 14; Flp 2, 10-11.

Solo se muestran los últimos 40 comentarios

Martes, 20 de noviembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Noviembre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930