El blog de Antonio Piñero

¿Quiénes fueron los responsables del prendimiento, juicio y muerte de Jesús? ¿Los romanos? ¿Los judíos? ¿Los dos? (15-10-2018) (1019) (y II)

15.10.18 | 08:48. Archivado en Jesús histórico, , Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

Concluyo hoy la reseña comenzada el día pasado de este interesante librito, cuyo título coincide con el de esta postal.

Del estudio, también en Hechos, del proceso romano de Pablo ante Félix y Festo (capítulos 23-26) concluye Goguel que sería posible imaginarse –por comparación con el resultado de estas actuaciones– el origen del mito de la participación judía en el prendimiento y muerte de Jesús. Tal origen podría hallarse en la “costumbre” mostrada en la actuación de estos dos procuradores de consultar al sanedrín (sobre todo Festo en 25,2-9) respecto a las acusaciones contra Pablo formuladas ante un tribunal romano. Por analogía podría mantenerse que el orine del mito del pueblo deicida, el judío, podría hallarse en el hecho de que Pilato consultase al Sanedrín sobre Jesús de Nazaret, e incluso, según Lc 23,7-14, que formulase también una mera consulta ante Herodes Antipas, como buen conocedor que era de las costumbres judías.

Sostiene, pues, Goguel que, tomando pie en estas meras consultas, la apologética cristiana posterior –tal como se ve ya en los evangelistas– se las ingenió para inventarse una participación en el prendimiento de Jesús; se construyó un proceso judío previo al romano, y de dibujó la intervención recia de los dirigentes judíos, ante Pilato y las multitudes, de modo que consiguieron la muerte de Jesús (pp. 68-70).

D. Respecto a otros libros del Nuevo Testamento (Ap 1,7; Hb 13,12; 2 Tim ¿?), escribe Goguel que no aportan indicación alguna sobre los responsables de la Pasión (p. 52). En este apartado hay un par de cosas que no entiendo en la traducción castellana. La primera: no comprendo bien qué quiere decir el traductor cuando alude “la confesión hecha a Jesús ante Poncio Pilato”. Tal confesión no aparece en esa epístola, sino en 1 Tim 6,13, donde se lee: “Te recomiendo en la presencia de Dios que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que ante Poncio Pilato rindió tan solemne testimonio”. Tampoco entiendo bien y pienso que no es buen castellano, lo que se traduce en p. 63: “Tenemos pues un ejemplo muy claro, en el que un crimen [mejor escribir ‘delito’] religioso judío y proseguido ante un tribunal romano…” (¿?). Respecto al apócrifo Evangelio de Pedro, Goguel afirma igualmente que nada históricamente seguro puede obtenerse de él para el tema de la responsabilidad judía o romana del prendimiento y muerte de Jesús.

E. En conclusión, Goguel concluye que puede razonablemente pensarse que existía una tradición muy antigua entre los judeocristianos, que mantenía que los judíos no tuvieron arte ni parte verdaderamente activa en el prendimiento, juicio y muerte de Jesús. Toda la culpa en este triple proceso fue de los romanos. Y añade, sin embargo, que estos últimos, encarnados en Pilato, vieron en Jesús, sobre cuya vida, doctrina y obras estaba mal informado, a un “soñador insignificante, indiferente en sí mismo, pero al que convenía vigilar” para evitar algún movimiento de masas, peligroso para el Imperio (p. 65). Y que por eso acabó con él.

La última parte de este estupendo librito está dedicada por el traductor a un “Epílogo”, que lleva el interesante subtítulo de “Hacia una reconstrucción histórica plausible” de los hechos y de las razones de los verdaderos causantes del prendimiento, juicio y muerte de Jesús (los romanos). Y lo hace en siete breves pero enjundiosos pasos.

El primero muestra que Maurice Goguel era, al fin y al cabo un exegeta confesional, y que su análisis, por estupendo que fuese estaba condicionado, sobre todo al final por su tenor confesional de protestante convencido. Esto lo conduce hacia una fragilidad en el discurso que le lleva a no valorar bien la importancia política de la acción de Jesús, ha omitir datos relevantes que la ejemplifican y a unas conclusiones inverosímiles como que lo romanos no conocían previamente a Jesús, lo consideraban un sujeto insignificante, y que se dejaron, al final tan solo, llevar hasta crucificar al Nazareno por una mala y postrera influencia de las autoridades judías.

El segundo paso señala que es muy importante detenerse en el contexto político social del momento de la muerte de Jesús: había mucha más hostilidad hacia Roma en el Israel de época de lo que supone la famosa frase de Tácito (Sub Tiberio, quies: “Hubo paz en [Palestina] durante el reinado de Tiberio”: Anales XV 44). No podemos decir que el ambiente fuera exactamente igual al de los momentos previos al estallido de la Gran Revolución contra Roma (66-73). Pero sí puede sostenerse que hubo algaradas continuas y actuaciones subversivas, antirromanas, suficientes como para no aceptar el dictamen de Tácito. La temperatura mesiánica era elevadísima ya en el Israel de Jesús.

Es interesante en especial el tratamiento dado por el Dr. Bermejo a la denominada “Cuarta filosofía” (denominada así por Flavio Josefo: Antigüedades de los judíos XVIII 9-23): los celotas, es decir, gentes de mentalidad básicamente farisea, pero que estaban dispuestos a emplear la violencia para hacer cumplir la ley de Moisés en Israel. Su lema principal era: “solo hay un señor en Israel y es Dios; la tierra de Israel solo pertenece a Dios”. Bermejo refuta la errónea idea de muchos investigadores que consideran de corta duración este movimiento. Para ello ofrece Bermejo notables y seguros argumentos de que esto no fue así. En la época de Jesús el espíritu del celotismo estaba absolutamente vivo en Israel y también en Jesús.

El tercer paso, “La presencia romana en el arresto de Jesús”, insiste en el dato del Cuarto Evangelio (18,3.12) sobre la participación de una cohorte romana en el prendimiento de del Nazareno. Por ello, expone y refuta los argumentos de historiadores confesionales que arguyen en contra de tal presencia o de su importancia. Por ejemplo, que tal participación era desproporcionada; que las tropas romanas no habrían conducido a Jesús a casa de Caifás o de Anás; que no habría podido sr guiada por Judas, etc. Bermejo concluye que las mejores razones sostienen como mucho más probable la presencia romana en el prendimiento, y el conocimiento previo del Prefecto de la peligrosidad de Jesús para el Imperio.

El cuarto paso expone los motivos de Poncio Pilato para actuar contra Jesús, y ofrece en síntesis las razones, tomadas de los evangelios mismos (que sumadas todas y vistas de conjunto constituyen un “patrón de recurrencia”, a saber un gran argumento para calificar certeramente a Jesús como sedicioso dese el punto de vista del Imperio. Son ya conocidos los pasajes en los que se desarrolla ese patrón de recurrencia. Sin recurrir a esta designación, yo mismo los he expuesto y tratado en múltiples publicaciones, además de múltiples postales en el Blog o Facebook, desde hace muchísimo tiempo. En este libro, Bermejo más o menos una docena de los casi treinta pasajes evangélicos que apuntan en la dirección de un Jesús cuya predicación y actuaciones eran más que peligrosas para el Imperio. Así su predicación del reino de Dios; sus pretensiones mesiánicas y regias; los rasgos escatológico davídicos de su entrada en Jerusalén; el proyecto de una nueva sociedad en la que él, Jesús, y sus discípulos tendrían un alto rango; la negativa al pago del tributo; la certeza de que el grupo de Jesús estaba armado; los pasajes en los que sus seguidores demuestran estar esperando un reino terreno de Israel que iba a establecer Jesús; el carácter celota del grupo de sus íntimos y de algún otro discípulo como Simón, el “cananeo” o celota….; el titulus crucis…, etc.

Un quinto paso interesante también porque amplifica la idea de que Pilato estaba muy bien informado sobre Jesús, explicita el sistema de “consejo asesor” del prefecto, del más que posible entramado de informantes y policía, y del contacto del mismo Pilato con Herodes Antipas, quien ya vigilaba a Jesús por ser discípulo del Bautista.

El sexto paso es quizás el más original en el Dr. Bermejo –no porque no hubiese sido mencionado muchas veces, sino por la insistencia e importancia que sus anteriores artículos le otorgan–, a saber la ponderación del hecho de que la crucifixión de Jesús fue colectiva; que fue uno los típicos ejemplos romanos de “política de escarmiento” contra los sediciosos, y las razones para considerar a los dos crucificados con Jesús no como simples “bandidos” o “malhechores comunes” (“ladrones”), sino como insurgentes contra Roma.

El séptimo punto/paso, “Reflexiones conclusivas: ¿quién efectuó el prendimiento y por qué?, insiste naturalmente en la tesis final: la falta de conclusiones netas y claras sobre la participación casi en exclusiva de los romanos en la suerte final de Jesús en Maurice Goguel se debió a las restricciones de su carácter confesional: asumió como presupuestos incuestionables hechos más que dudosos históricamente y no consideró todos los datos que tenía a su disposición. Y luego sentencia: “La cantidad de ficciones y noticias inverosímiles en los evangelios es tal, que desecharlas todas supone una exigencia intelectual demasiado alta para la mayoría de los estudiosos” (p. 100).

La conclusión del Dr. Bermejo avisado al lector de que en historia antigua todo es conjetural, pero que hay hipótesis mucho más plausibles, o más aceptables, que otras, porque explican mejor el conjunto de datos disponibles. Y luego sostiene: la muerte de Jesús por crucifixión se debió a este formaba parte de un grupo de judíos entre los cuales él pretendió ser «rey». Este luctuoso final, comenzando por el prendimiento, no tuvo más actores reales que los romanos. Escribe:

“La intervención romana no se debió al mero temor (por parte del Prefecto) de que un personaje inocuo desembocara en un tumulto popular, o… a la presión de las autoridades judías, sino con toda probabilidad a la inquietud que habría producido en la propia autoridad romana la presencia en Jerusalén de un pretendiente regio-mesiánico, opuesto al pago del tributo, predicador de un inminente cambio de orden (social y político), acompañado de un grupo armado”. “Todo indica que los crucificados en el Gólgota formaban un grupo de insurgentes judíos, conectados entre sí por vínculos operativos o ideológicos, y que debieron ser detenidos en la misma acción, o en una serie de acciones relacionadas” (p. 98).

Pero este escenario histórico muy plausible –afirma Bermejo con razón– “no excluye por entero la posibilidad de una cierta intervención de las autoridades judías en algún momento…; ello contribuiría a explicar la génesis de la versión evangélica (de culpabilidad de los judíos)… no como una acusación de blasfemia… sino por motivaciones estrictamente políticas… a saber, el temor de una intervención sangrienta de los romanos contra el pueblo” (Jn 11,47-50). La intervención de los judíos pude ser pequeña, quizás “una consulta del prefecto a las autoridades de Jerusalén”. Pero ello valió para que esa versión de una intervención decisiva, por motivaciones religiosos, masiva “encontrara terreno abonado para desarrollarse” entre los evangelistas (p. 99).

Debo insistir en que mi valoración de esta obra de la Editorial Signifer es muy buena, excelente. Lo que pretende se cumple a la perfección. Enhorabuena a los editores y al traductor-introductor-comentarista, el Dr. Fernando Bermejo. Quisiera señalar, sin embargo, que la bibliografía, muy completa, omite voluntariamente todas las obras del autor de la presente reseña por motivaciones estrictamente personales (disentimientos acerca del modo de edición del futuro “Nuevo Testamento laico, aconfesional, histórico-crítico, pero no militante”, que espero edite Trotta en el 2019). Somos muy pocos en España los historiadores que tenemos la voluntad –otra cosa es que lo consigamos– de ser verdaderamente independientes y objetivos.

Desde 1992, muchísimo antes de que Bermejo empezara a escribir, expuse ya la mayoría, diría que casi la totalidad, de las ideas que ahora divulga el autor de este libro. Son muchas las obras mías en las ideas de este libro pueden encontrarse; y no digamos su exposición desde hace muchos años en conferencias o charlas, muchas de ellas por la radio, y en innumerables postales de Blogs y Facebook. Hurtar al lector voluntariamente tales obras en la bibliografía por meros motivos personales, más que dudosos a tenor de todos sus ex colegas de la obra de Trotta mencionada (y puede probarse documentalmente), hace un daño positivo a ese lector, y no parece una buena señal de imparcialidad científica.

Saludos cordiales de Antonio Piñero

http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html


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Comentarios
  • Comentario por miguel carpio 21.10.18 | 12:31

    Parece que la decisión de la marcha sobre Jerusalén (en Lc es explícita), incluyó todos los sectores, sabemos de los doce y las mujeres, posibles los nadsoraios, ¿un sector de Jesús?, y partidarios de Judea. En ese caso la entrada en Jerusalén sería la culminación y es probable que la autoridad imperial estuviera al tanto de la marcha.
    Desde luego, si había reticencias en colaborar de la élite judía, el incidente del templo las eliminó. Así la reunión informal de las fuerzas vivas del Sanedrín de Jn 11,47-52 (que pudo ser la recreación del estado de ánimo por un simpatizante joánico -¿Nicodemo?- o un conocido del Sumo Sacerdote, Jn 18,15). Como dices, Jn traslada el incidente del templo al principio, tras el primer signo, de transformación del agua en vino, dejando a la resurrección de Lázaro como clave del desenlace.

  • Comentario por miguel carpio 21.10.18 | 12:29

    En lo primero estoy de acuerdo, Xabier. El marco temporal y la sucesión de eventos serían del evangelista/ recopilador, es decir, de finales de los 70 u 80. Por consiguiente, es poco probable que coincida con la realidad histórica. Más probables son eventos trascedentes que coincidan con las características del personaje.
    Como afluente de Juan, Jesús, temería persecución. Por eso se mueve. Y se organiza, los “doce”, las “mujeres que le servían con sus bienes”, el tesorero Judas. Los movimientos son calculados, tiene una barca, envía discípulos a preparar su camino, hay contraseñas entre partidarios típicas de una organización clandestina.
    Como afluente de Juan, Jesús, temería persecución. Por eso se mueve y se organiza, los “doce”, las “mujeres que le servían con sus bienes”, el tesorero Judas. Los movimientos son calculados, tiene una barca, envía discípulos delante de él, hay contraseñas y señales entre partidarios, típicas de una organización clandestina.

  • Comentario por Xabier 21.10.18 | 08:36

    Pienso que Jn. 11:47-52 no tiene ninguna credibilidad (¿algún testigo?) y que el papel del Sanedrín o, más probablemente, del Sumo Sacerdote, fue arrestar a Jesús, interrogarlo y denunciarlo a Pilato, pero no hacer un juicio nocturno seguido de una condena. En esta cuestión, la versión de Juan me parece mucho más verosímil que la de los sinópticos.

    También pienso que la traición de Judas y el arresto de Jesús estuvo motivado por el numerito del Templo y que Juan traslada ese hecho al comienzo porque quiere hacer creer que la causa de la detención fue la resurrección de Lázaro.

  • Comentario por miguel carpio 20.10.18 | 21:48

    Claro, Xabier, pienso que tienes razón sobre Jn 4,22. De hecho, Vidal, en su "Evangelio y cartas de Juan", señala el versículo 22 como un cuerpo extraño en el contexto de 4,20-24 en que E2 contrapone el culto cristiano al judío o samaritano (que reverbera con el discurso de Esteban en Hechos). Cuando Jesús le dice a la mujer samaritana, primicia de la ciudad de Sicar, "llega la hora que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre". Para Vidal se trata de una nota de un glosador E3, en una fecha avanzada, en la que la Gran-Iglesia petrino-paulina, toma como propias, reinterpretándolas, la historia de la salvación judía y las escrituras judías (nota 94 de la pág 168).
    Por otro lado, ¿estás de acuerdo en que el sentido de un texto semejante (interpretado literalmente) y por su verosimilitud, Jn 11,47-52, implica que el Sanedrín actúa como títere de la autoridad imperial en el prendimiento de Jesús, y tiene poco que ver con su condena y muerte?

  • Comentario por Xabier 20.10.18 | 18:32

    Miguel: en primer lugar, si no hay inconveniente, prefiero que nos tuteemos. El libro de Von Wahlde no lo he leído, pero tengo referencias. Además de Vidal y él, son varios los que han intentado reconstruir los estratos (Boismard, Fortna, Fontana...) pero no hay consenso más que en algunas cuestiones evidentes.

    Hay textos favorables a los judíos o neutrales (la salvación viene de los judíos, etc) y textos en los que son los malos malísimos (37 de las 71 veces que aparece esa palabra) e incluso parece que de una religión diferente (hay un versículo en el que Jesús dice "vuestra ley"). Me extraña que la frase "la salvación viene de los judíos" salga de la misma pluma que retrata de forma sumamente hostil a los judíos.

    Evidentemente, el cuarto evangelio se acabó de escribir después de la expulsión de la sinagoga, aunque estoy convencido de que la primera edición se escribió mucho antes.


  • Comentario por miguel carpio 20.10.18 | 13:48

    B) 16,2 “Os expulsarán... Y llega la hora en que todo el que os mate crea hacer un servicio a Dios”.
    El “miedo a los judíos” aparece en 20,19, “cerradas las puertas… por miedo a los judíos”, y por eso se hace a José de Arimatea y a Nicodemo, discípulos ocultos “por miedo a los judíos”, 19,38. Y la regla general, 12,42 “incluso muchos de los dirigentes creyeron en él. Pero no lo confesaban por causa de los ¡fariseos!, para no ser expulsados de la sinagoga”.
    De este análisis deduzco que la Colección de Signos recoge la competencia entre joánicos y fariseos/letrados (a los que asimila sacerdotes jefes). La lucha/competencia de la Colección (y del relato de la pasión) acaba en expulsión. E1 equipara, pues, fariseos y judíos, pues ya no se sienten tales (y los fariseos son los inspiradores del rabinismo) frente a la unanimidad de las sinagogas. E2, posterior en el tiempo, usa ya sólo judíos.
    El análisis literario también me conduce a esa conclusión.

  • Comentario por miguel carpio 20.10.18 | 13:41

    Xabier sus comentarios son siempre un desafío estimulante. Lástima que se prodigue tan poco (y que queden enterrados por comentarios insustanciales).
    Urban C. von Wahlde debe ser el de Archaeology and John’s Gospel, en el volumen editado por JH Charlesworth: “Jesus and archaelogy”, ya me dirá. Me imagino que el libro es “The Gospel and Letters of John”. Confieso que tengo pendiente su lectura, por lo que el análisis se basa sólo en sus sugerencias.
    Creo preferible, por ahora, las hipótesis de Vidal.
    Revisemos las referencias a los “judíos” (5,7 a 10; 5,9 in fine a 18; 5,45 a 47 / 7,15 a 24; 7,1 a 13; 8,31 ab initio a 8,33-8,47, 8,48 a 8,59).
    La causa de fondo, en Jn, la expulsión de la sinagoga, en dos capítulos.
    A) 9,22, “pues ya habían acordado los judíos que si alguien lo confesaba mesías fuera expulsado”, en el proceso sobre el ciego curado, parte 1, 9,13 a 17, fariseos, 2, 9,18 judíos, 3 ni una ni otra expresión, y 4, “fariseos”.

  • Comentario por galetel 19.10.18 | 23:28

    Sí, Antolín. Dios es Dios. Por eso tiene un "pantógrafo" que le permite proyectar lo pequeño para hacerlo grande, conservando sin embargo la estructura esencial. Gracias al "pantógrafo divino", Israel viene a ser proféticamente el mundo de todos, y los imperios que lo amenazan vienen a ser los males.

    Lo que Dios pretende profetizar así, históricamente, es la liberación del mundo entero de todos los males que lo aquejan y lo alejan de él. Un "como hijo de hombre" que viene en su Nombre, sentado a su Diestra, con su Poder de pantógrafo, consigue la Liberación al Fin.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 23:04

    ....que de ningún modo un investigador histórico consecuente puede obviar, y menos echarla al cubo de la basura de las tergiversaciones tal hacen Piñero o Bermejo con su "cuento chino". Lo he expresado en otras ocasiones y lo repito, no hay nada, ni de lejos, en los relatos evangélicos a lo que con tanta propiedad se le pueda y deba aplicar el criterio metodológico de dificultad, que en este caso resulta más que patentemente "saltado a la torera". Lógico y de sentido común, dificulta en demasía el hacer de Jesús el recortable a medida que desde el principio está mandado por la razón positivista-cientifista, por los condicionamientos académicos, se debe a toda costa hacer.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 22:52

    ....Babilonia en particular, opresores del Pueblo de la Alianza (olvidé mencionar este aspecto alreferirme a la constitución de la identidad judía trasla salida de Egipto) que finalmente vienen a ser liberados por el brazo poderoso de Dios.

    De alguna forma este esquema continúa presente en Jesús, el Ungido muerto por Roma, el gran Imperio entonces opresor de Israel y que es finalmente (rei)vindicado y glorificado por Dios. Lalógica del sentido común indica que ahí debían haberse quedado los seguidores de quién ellos tenían por el Cristo, pero el caso es que no, añaden un fector nuevo y de capital importancia y transcendencia a efectos teológicos, el decisivo papel en la condena de nada menos que el Templo, la institución más sagrada de Israel.

    ¿Por qué diantres hacen eso, por qué diantres perturban de tal manera el esquema que casaría bastante bien con la esperable lógica y sentido común ? Desde luego, y en pura honestidad y rigor intelectual es pregunta que....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 22:29

    Lo del sentido común y las razones científicas que menciona Galetel me da pie a una última reflexión. Lo que plantean Piñero, Bermejo y demás parece en principio obedecer al sentido común, diría casi que es esclavo de él.Un Jesús proclamador del Reino y pretendiente mesiánico, pues sí, tiene todas las cartas para ser condenado como sedicioso.

    Sigamos en la línea de este sentido común. Sus seguidores afirman que ha sido resucitado por Dios y su próxima o inminente vuelta, habría ven ello una coherencia incluso con una línea muy significativa que recorre el pensamiento veterotestamentario, Dios versus los Imperios que se "endiosan" y se le enfrentan. El hecho capital de la historia (religiosa) de Israel responde a este esquema, la liberación de la esclavitud de Egipto, que presupone la constitución de Israel como Pueblo receptor y guardián de la Ley, tiene lugar precisamente por mor de la lucha,y victoria, de Dios contra Faraón.

    Asiria, Babilonia en particular.....

  • Comentario por galetel 19.10.18 | 19:45

    El punto de partida para la coherencia de los datos debe ser uno basado en documentos históricos, no en ocurrencias arbitrarias del (supuesto) sentido común ni en puras razones (pretendidamente) científicas.

  • Comentario por galetel 19.10.18 | 19:37

    No todos los posibles datos del NT tienen el mismo peso. Los más antiguos deben primar y constituir la base de coherencia de todos los demás. Por eso los DATOS 1 y 2 son los prioritarios, sin duda, por ser los más antiguos con toda probabilidad, no por otra razón. Y los DATOS 3 y 4 son coherentes con aquellos y sirven para confirmar aquellos. El resto de los datos hay que juzgarlos por su coherencia, o no coherencia, con aquellos.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 19:32

    ....líder sectario de aquel tiempo y lugar. Negar ésto es negar irracionalmente lo evidente, por mi parte no he pretendido ni pretendo otra cosa que poner lo evidente en evidencia.

    Y ,en efecto, lo que mantengo es lo que usted señala en el párrafo primero de su comentario de las 18.21, el trayecto de la investigación en este caso se halla predeterminado por el punto de partida y se resuelve al fin en un trayecto circular, lo investigado y " descubierto", las conclusiones, no vienen sino a confirmar lo ya desde el principio "sabido" y establecido, y en efecto también, lo que no encaje con éllo queda obviado,descartado o tildado de tergiversación (de cuento chino calificó Bermjo a lo tratado tratado en estas dos postales).

    Si ésto es una postura hermeneútica racional, científica y demás, pues bueno, que venga la diosa Razón y lo vea, bien que, por supuesto, palmeros no le faltan.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 19:16

    Manuel, ¿es que yo no he aportado argumentos, y no basados en razones de fe (ni en un solo momento he dado por hecho que lo sostenido desde la creencia sea históricamente incontrovertible) sino basados en el purp an´lisis lógico y Racional de lo que los textos dicen, o sea, en la pura hermeneútica de éstos, sin afirmaciones concluyentes de ningún tipo relativas a su historicidad o no?.

    Los hermeneutas académicos como Piñero, Bermejo y demás sí plantean en cambio afirmaciones taxativas, por más que las "disfracen" de un "lo más probable","lo más seguro", palabra ya suficientemente indicativa, y tales afirmaciones tienen un presupuesto,punto de partida, y una conclusión, punto de llegada, inequívocamente la consideración de que el Cristo de la fe no es sino un puro constructo ilusorio que nada en absoluto tiene que ver con un Jesús histórico a quién no caracterizaría singularidad significativa ninguna, personaje en suma equiparable a cualquier otro líder sectario....

  • Comentario por Manuel 19.10.18 | 18:36

    el Verbo hecho carne. El Cristo de la fe es -como Pablo vio privilegiadamente- el verdadero personaje evangélico. Y no es menos real que el Jesús histórico. 5) Tesis atrevidas (Carotta o Jesús desconocido versus personaje obtenido por transposición diegética, Jesús maestro de sabiduría orientalista, Jesús = Juan de Gamala, Eisenmann, etc.).

    Celebro que nuestros dos profesores (cuya amistad espero retorne, y si no, al menos sí su colaboración mutua y buenas relaciones profesionales, en bien de todos) sean historicistas y saquen sus propias conclusiones, aunque algunas de ellas no coincidan con las de cada de uno de nosotros. Tienen la honestidad de reconocer lo que está claro y lo que es discutible pero interpretable racionalmente de tal o cual modo. Pero hay buenos historicistas entre los confesionales moderados: no era, pues, ningún intento de desautorización e insinuarlo huele a falacia del hombre de paja. Máxime cuando le he dado razones racionales y datos analizables.

  • Comentario por Manuel 19.10.18 | 18:28

    Antolín:
    En su día clasifiqué las posturas sobre el personaje histórico y la inclusión o no del Cristo de la fe como dato a considerar (más allá de la historia de una ideología en gestación y evolución "históricas") en cinco: 1) negacionistas (Jesús no existió), 2) historicistas (Jesús existió, podemos conocer lo esencial de los últimos años de su vida, su mentalidad, sus pretensiones y final, etc.), 3) confesionales historicistas o moderados (Jesús fue un hombre único, no podemos criticar su personalidad, vida, acciones y filosofía -o ideología moral, religiosa y política- porque constituye un ejemplo irrepetible de hombre perfecto, que está por encima de los demás. Y no sabemos qué ocurrió una vez se entregó, probablemente para salvación de nuestras almas. Sí que sabemos que sus seguidores cambiando radicalmente su obtuso (dada su incapacidad de comprender lo que se les había predicado una y otra vez) enfoque previo. 4) Jesús es la encrnación de Dios. Una persona divina, el Ver...

  • Comentario por Manuel 19.10.18 | 18:21

    Lo curioso es que las dificultades se resuelvan soslayando la mitad o más de los datos reales, o primando sólo los que convengan a la tesis de partida (en lugar de ser la final, tras reunir la totalidad de los datos y analizar su conjunto). El enigma no hay quien lo sortee totalmente -esto es, quien resuelva el problema racionalmente de una sola vez y a gusto de cualquier persona imparcial y de mentalidad racionalista o científica- si quiere considerar la totalidad de los datos y su grado real de conocimiento, la evaluación de lo más probablemente acaecido y sus inferencias.
    Y basta revisar la historia de la resurrección, cómo se va construyendo, cuáles son sus primeras versiones y las últimas, pasando por las intermedias, cuánto tiempo pasa entre unas y otras, cuáles son las contradicciones internas y mutuas, qué relatan exactamente unos y otros y en qué se basan, qué grado de plausibilidad hay de que haya experiencias históricas, sensoriales o psíquicas, etc.

  • Comentario por galetel 19.10.18 | 12:05

    Sigo pensando que un historiador serio y honesto DEBE tener en cuenta los DATOS consignados en documentos objetivos e históricos que puedan ser consultados por quienes lo deseen, aunque sea en copias de copias, siempre que sean suficientemente antiguas y fiables.

    Pero no puedo reprocharle al Prof. Piñero por eso respecto a los 4 DATOS, puesto que él los ha reconocido, al menos los DATOS 2, 3 y 4 (sobre el DATO 1 no estoy seguro; si alguien lo sabe, que me lo diga por favor).

    Sin embargo, continúo reprochándole que no saque unas deducciones suyas convincentes, sin recurrir a explicaciones sobrenaturales sino (supuestamente) sólo racionales. Puede pararse antes de dar explicaciones sobrenaturales; entonces que admita haberse topado con un enigma.

  • Comentario por Juanma 19.10.18 | 11:37

    Conrado Valverde: si tanto aprecia a Bermejo y no a Piñero, ¿qué hace en el blog del segundo? No entiendo tal incongruencia. Y en efecto, nada de lo que ha dicho Bermejo es original. Bebe de las fuentes de Piñero, sediento. Conservo una entrevista de radio de Antonio José "Alés" a Piñero (del año 1994) en el que éste dice todo lo que dirá después Bermejo. Hasta las comas. Éstos son hechos.

  • Comentario por Xabier 19.10.18 | 10:14

    Estoy de acuerdo en que el Evangelio de Juan tiene varias ediciones pero, Miguel, la de Senén Vidal no es la única. Es un poco frustrante ver a especialistas admitir que hay varias ediciones (creo que se nota a la legua) y, al mismo tiempo, que no se ponen de acuerdo en qué parte del evangelio pertenece a la primera edición.

    Uno de los criterios más interesantes lo pone Von Wahlde. Hay versículos en los que Jesús hace "signos" y los adversarios son los fariseos, sumos sacerdotes y escribas. En cambio, en otros versículos Jesús hace "obras" y los adversarios son "los judíos". Según Von Wahlde, los primeros pertenecen a la primera edición y los segundos a la segunda.

    Este mismo autor utiliza también otros criterios: cristología baja vs cristología alta, escatología, etc.

  • Comentario por miguel carpio 19.10.18 | 07:54

    Y mis cartas las he mostrado cien veces, porque ambos jugamos al descubierto.
    "Juan" es, como todos los evangelistas un recopilador de "perícopas", episodios procedentes de fuentes muy diversas. En este caso: tradiciones básicas (las de Juan el Baustista, la de la población samaritana), la Colección de Signos y el Relato de la Pasión. Cada uno de esos, a su vez, proceden de pequeñas tradiciones escritas, que, a su vez, pueden proceder ( o no) de diversas narraciones orales. En el caso de Juan, además, se produjeron, al menos, tres grandes recopilaciones/refundiciones, E1, el primer evangelista, con una labor semejante a la de Marcos, aunque independiente, E2, que es el que introduce las fórmulas más espiritualistas, y E3 que añade las glosas que acercan el evangelio a los sinópticos, especialmente a Lucas/Hechos que es, según todos los indicios, el texto de referencia de la Gran-Iglesia. para colmo hubo un cambio de orden que Vidal llama E4.

  • Comentario por miguel carpio 19.10.18 | 07:39

    No, David, yo creo que Caifás, quien por cierto sí era el sumo sacerdote aquel año, a diferencia de "Anás" citado por los sinópticos, que era su suegro o su sobrino, dice que habría que sacrificar a "un hombre" porque a) los romanos le estarían pidiendo que se lo pusiera en bandeja (referencia sutil al Bautista) y b) podrían destruir el "Templo", no tanto físicamente, como al final pasó, aunque Josefo parece culpar a los propios defensores, sino como institución que servía a la élite sacerdotal como modus vivendi (a través de los sacrificios , los cambios de moneda, etc.) y forma para toda la élite de poder de tomar los fondos y cobrar las deudas del pueblo. Esto es perderían las instituciones judías, como tales, pero además como recursos de dominación que eran.
    Puede que su interpretación sea más escéptica, pero desde luego la mía no es menos racionalista.

  • Comentario por David Mo 19.10.18 | 07:08

    MIguel: Usted cree que Caifás dijo lo de que había que sacrificar un hombre para que no perezca un pueblo. Más o menos.
    Yo me muestro escéptico: no creo que esto se dijera, sino que parece una leyenda contada por el evangelista que trata de explicar otra leyenda, la implicación de las altas autoridades judías en el complot contra el Cristo. Que es el tema favorito de Juan. Empieza con los fariseos enviando guardias (¿ein?) y acaba con Anás y Caifás pasándose al Cristo como una pelota.
    ¿Con qué criterio podemos intentar ponernos de acuerdo? Mi criterio básico es cartesiano: no debes fiarte de quien te engaña una vez y es cosa sabida que Juan es el más fantasioso de los evangelistas. Muestre sus cartas, por favor.
    Las discusiones sobre historia antigua siempre tienen mucho de creencia, pero siempre se trata de razonar. Si no ¿qué clase de ciencia sería?

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 03:57

    ....palabra exorcizadora, confesional. De confesionalidades hablando, ¿no es un Bermejo confesional y confesadamente anticristiano tal bien patente lo ha dejado en,sin ir más lejos, sus entradas en este blog?. Piñero es más diplomático, menos agresivo, pero,él mismo lo reconoce en esta postal, cuando se duele de no haber sido citado, los planteamientos de aquél. ¿Es que ésto no es un modo de confesionalidad, es que la confesionalidad remite solamente a la creencia religiosa, por más que tal sea el uso común del término?. Desautorización de lo expuesto arguyendo confesionalidad....Amos, anda.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 19.10.18 | 03:45

    Manuel, estoy harto de decir que considero que un historiador ni puede ni DEBE pretender avalar o certificar nada de lo que se sostenga desde la creencia: de igual modo quizá tampoco le corresponda negarlo de plano como verdad incontrovertible de principio y por principio, no espero más que lo deje como enigma o cuestión abierta siendo así que no hay forma de establecer concluyente e irrefutablemente la fantasía o pura ilusoriedad de ésta.

    Partir de una premisa semejante condiciona de hecho la propia investigación sobre el Jesús histórico, obliga a ,utilizando la expresión "ingeniería doctrinal" con que suelo calificar la redacción de los textos evangélicos, una no menos "ingeniería" hermeneútica, con propósito inverso,claro. Tal "ingeniería" resulta evidente a poco espíritu crítico que se quiera o puedad ejecitar, no ppr supuesto para quienes ven u oyen sólo lo que desean ver o escuchar.

    Recurso para descartar todo argmento cuestionador que se aduzca,.... ...

  • Comentario por Darío Fernando Benítez 18.10.18 | 22:01

    Profesor Piñero: Esta mañana leí en la pagina de la Uned en la cual el profesor Bermejo publica sus trabajos las primeras páginas del libro sobre Jesús que le acaba de publicar la editorial Siglo XXI y me sorprendió ver que su gran nombre no estuviera en la larga lista de agradecimientos que él le hace a diferentes personas. Y la verdad es que coincido plenamente con usted en el sentido de que tal omisión resulta, sencillamente, imperdonable. Más allá de lo que pudo haber ocurrido (usted habla de algún asunto ligado a una futura publicación de la editorial Trotta), no me parece bien que no se lo mencione. Los que solamente leemos español estaremos siempre agradecidos por todo lo que usted ha hecho para que comprendamos un poco más el mundo que vivimos. Y esto también lo hago extensivo al profesor Bermejo. Por esto es que deseo que solo se trate de un breve desencuentro entre dos personas que hicieron y seguirán haciendo mucho para entender mejor a Jesús, la Iglesia y el Cristianismo.

  • Comentario por Manuel 18.10.18 | 21:52

    Cristo de la fe como mediador gnosticista y deidad salvadora.
    A partir de: experiencias místicas sobre lo anterior (años 50-60), de la esperanza en el retorno de un mesías fracasado (años 40), reintrpretaciones de las Escrituras en clave judía (años 40) y universalista (años 70, con precursores helenísticos en los 50 y 60), rituales fraternizadores de índole iniciática y doctrina de amor y caridad (a partir de los años 50-60 en el mundo de habla griega), la derrota judía que deja vía libre a la expansión de un cristianismo paulino, pacifista, adaptado a lo que podría desear cualquier emperador (de puertas adentro y en tiempos de paz).
    - No veo que Piñero ni Bermejo (cuyo conflicto deploro y en su día sospeché, siendo acusado por alguien de "conspiranoico") inventen nada especial, ni soslayen dificultades que son más evidentes para su tesis de Vd (la confesional).
    - La resurrección que comenzó siendo una experiencia mística, fue evolucinando hasta ser corpórea e histor...

  • Comentario por Manuel 18.10.18 | 21:44

    Antolín:
    - ¿Ponemos a la misma altura la racionalidad (a partir de datos ciertos e interpretaciones "positivistas") y la fe?
    - Si dejamos a un lado la indiscutibilidad de los principios científicos, al fin podemos dudar de que seamos mortales. Esa es la experiencia, hasta ahora, de lo que ha sucedido siempre, inexorablemente, con todos los sujetos humanos que han existido alguna vez. Pero ello no demuestra que Vd o yo mismo seamos inmortales. No hay que ser de mente cerrada. Es más: ponga las palabras "hombre resucitado", o "resucitó después de días de estar muerto" y verá que hemos de dudar de que, aunque seamos mortales en nuestra totalidad (asunto a demostrar), no podamos resucitar al menos una vez y seguir viviendo unos cuantos años más.
    - El caso de la supuesta resurrección de Jesús parece claro que fue construida poco a poco. Sin ignorar precedentes míticos; considerando la esperanza de sus seguidores reales; realizando una síntesis neoplatónica que incluía al C...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 18.10.18 | 19:12

    ...intervención del Templo en la condena de Jesús implica de por sí una afirmación tan extrema (estamos muy acostumbrados a ello y somos incapaces de calibrar lo extremo de éllo) que supone una de las ocasiones en que más a cuento viene, si no la que más, la aplicación, de la que tanto alardean Piñero et alii, de unomde los llamados criterios metodológicos, en este caso quizá el más relevante, el criterio de dificultad.

    Pues bien, en esta ocasión será precisamente cuando Piñero, Bermejo et alii, se lo "saltarán a la torera" en orden a sortear cualquier cuestionamiento de sus ya previamente establecidas tesis sobre el Jesús histórico y la impostura sin réplica posible del Cristo de la fe.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 18.10.18 | 19:02

    La cuestión de fondo. Miguel, nada tengo de por sí contral la lógica o la perpectiva positivista-racionalista, es más la encuentro útil y necesaria a la hora de abordar cualquier tema, incluído el del Jesus histórico, lo que intento poner de manifiesto es cómo tal lógica puede devenir en dogmática e imperativa, estableciendo que todo ha de acomodarse inexorablemente a sus presupuestos (pensamiento único posible) y cómo,y considerando las cosas desde la pura racionalidad y no de la creencia, en el tema concreto que nos ocupa y si no se está subyugado-obnubilado enteramente por esta pretensión imperativa sobre el pensar, pueden detectarse sin dificultad recursos dialécticos y trampas argumentativas que pretenden, contra razón incluso, su indiscutibilidad a toda costa.

    El tema que nos ocupa conlleva una gran importancia a la hora de definir la trayectoria, vida y muerte, del Jesús histórico, el que los redactores evangélicos dén cuenta de la decisiva intervención...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 18.10.18 | 19:01

    La cuestión de fondo. Miguel, nada tengo de por sí contral la lógica o la perpectiva positivista-racionalista, es más la encuentro útil y necesaria a la hora de abordar cualquier tema, incluído el del Jesus histórico, lo que intento poner de manifiesto es cómo tal lógica puede devenir en dogmática e imperativa, estableciendo que todo ha de acomodarse inexorablemente a sus presupuestos (pensamiento único posible) y cómo,y considerando las cosas desde la pura racionalidad y no de la creencia, en el tema concreto que nos ocupa y si no se está subyugado-obnubilado enteramente por esta pretensión imperativa sobre el pensar, pueden detectarse sin dificultad recursos dialécticos y trampas argumentativas que pretenden, contra razón incluso, su indiscutibilidad a toda costa.

    El tema que nos ocupa conlleva una gran importancia a la hora de definir la trayectoria, vida y muerte, del Jesús histórico, el que los redactores evangélicos dén cuenta de la decisiva intervención...

  • Comentario por galetel 18.10.18 | 18:54

    Para obtener el Reino no hacía falta haber creído en Dios ni en su Iglesia durante la vida terrena, sino sólo haber hecho el bien y estar dispuesto, por otra parte, a ser limpiado del mal, propio y ajeno.

  • Comentario por galetel 18.10.18 | 18:52

    [Elías:] “Ah! El mundo conocido se desmorona, galetel me paso a su bando , .Dónde están los formularios ?(¡Aún se puede solicitar el plan renove para el cuerpo glorioso?)Como era aquello de sus 4 datos ?”

    [Respondo:]
    ¡Bienvenido, Elías! Nuestros brazos están y estarán siempre abiertos para recibir a quienes comprendan que la salvación eterna no es sólo para los de un “bando”, sino para todos.

    Para todos los que al Fin y al Cabo comprendan que deben estar dispuestos a aceptar con humildad el regalo de Dios-en-Jesucristo para completar nuestro aporte, necesario pero insuficiente.

    “Tuve hambre y me díste de comer, estaba sediento y me diste de beber, estaba enfermo y me sanaste, estaba desnudo y me vestiste… etc. (Mt 25)” Se preguntarán ¿cuándo lo hicimos contigo? Y oirán con toda seguridad y alegría la conmovedora respuesta:

    “Cuando lo hiciste con uno de mis pequeños, conmigo lo hiciste”. Para obtener el Reino no hacía falta ha...

  • Comentario por miguel carpio 18.10.18 | 16:41

    No, David. El evangelista (E1) no atiende a lo que el relator de la sesión del Consejo le narra, creo que con bastante claridad: que es mejor eliminar al sujeto en cuestión, antes que arriesgarse a que la gente crea en sus fantasias, los romanos vengan y destruyan el templo, y las relaciones sociales ligadas a él. E1 lo reinterpreta haciéndole decir que la muerte se hace "en favor del" pueblo, del ethnos, y aún se requiere una nueva reinterpretación (de E3) para que tenga alcance universal, en favor de los elegidos (los Hijos de Dios).
    Y si es así, el "prendimiento" lo hacen, unos y otros, pro imperio.
    Por supuesto, no debe entenderse que literalmente este dijo y aquel contestó, pero la cosa parece haber ido así. Cada época tiene su forma de relato, en la actualidad es el lenguaje televisivo el que predomina, pero como seres humanos, que comprendemos el lenguaje y los intereses y las emociones humanas, podemos entender la cuestión de fondo.

  • Comentario por David Mo 18.10.18 | 16:15

    Lo veo, Miguel: esa es la idea del evangelista. ¿Cómo deduce que es lo que pasó realmente? A mí sólo la mención de Nicodemo ya me empieza a dar un poco de risa. La reseña teatralizada también. "Y dijo este", "y respondió el otro". Y la historia de los que le buscan y no le encuentran. Por Dios, si es todo fábula y leyenda. ¿Cómo se puede tomar en serio, al pie de la letra nada? Es una pregunta.

  • Comentario por miguel carpio 18.10.18 | 13:09

    Y un texto compilado que el evangelista (el E1 de Senén Vidal) ha de apostillar para evitar la excesiva disonancia.
    Por consiguiente, parece que los títeres se adelantan a la exigencia del imperio (prendiendo a Jesús) o están vistiendo ya su exigencia.
    Porque, además, no se suele explicar que hay dos intentos oficiales de detenerlo. Uno fallido, otro exitoso.
    El primero en Jn, 7,32 y 7,45-46, "...oyeron a la gente... y los principales sacerdotes y fariseos enviaron guardias a prenderle... volvieron (sin Jesús)... y les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído? y respondieron (los guardias): ¡Jamás hombre alguno ha hablado así!". A continuación Nicodemo intenta convencerles de que primero escuchen a Jesús, pero le acusan de "galileo", esto es de ser su seguidor.
    Por consiguiente, podemos deducir que intentan detenerle con los medios propios del Sanedrín y, al fracasar, lo hacen "soldados (romanos) y guardias", pero el destino es, desde el principio, Pilato.

  • Comentario por miguel carpio 18.10.18 | 12:26

    La verosimilitud es auxiliar, por supuesto, David, de los textos históricos. Es el caso.
    Veamos, David y Xabier (y Luis Enrique), qué podemos averiguar sobre el prendimiento de Jesús. Utilicemos a Juan, el patito feo de los evangelios canónicos en cuanto a los hechos de Jesús.
    Pues, en él, tenemos una muestra de realpolitik muy verosímil. La conocéis.
    Jn 11,47-52 "Entonces los principales sacerdotes y fariseos reunieron el consejo, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos, todos creerán; y vendrán los romanos, y destruirán el lugar santo y nuestra nación. Caifás, Sumo Sacerdote aquel año, dijo: no sabéis nada... si no pensáis que conviene que un hombre muera por el pueblo, y no toda la nación. No lo dijo por sí mismo, sino que como sumo sacerdote... profetizó... y no sólo por la nación sino para congregar a los Hijos de Dios".
    El estilo es distinto a radice del resto de Juan, es, pues, un texto compilado.

  • Comentario por Elías 18.10.18 | 11:04

    Ah! El mundo conocido se desmorona, galetel me paso a su bando , .Dónde están los formularios ?(¡Aún se puede solicitar el plan renove para el cuerpo glorioso?)Como era aquello de sus 4 datos ?
    Bueno... también esta la 3 via de Lactancio como inventor del cristianismo....De momento agacharemos la cabeza durante el vuelo de dagas ...

  • Comentario por miguel carpio 18.10.18 | 10:23

    Luis Enrique, vale el positivismo científico-racionalista es muy malo. Más si no quiere, injustamente, a nuestro Jesús, de acuerdo.
    Pero, ¿por qué no intentamos aportar algo más? Por ejemplo, el último libro de Antonio Piñero, "Aproximación al Jesús histórico" hace una revisión de los instrumentos de investigación que, además de un resumen espléndido de dos o tres siglos de actividad, nos hará mejores conocedores del tema. E, incluso, nos dotará de recursos para investigar por nosotros mismos, cada uno en la medida de sus posibilidades.
    Vd escribe sobre teología, a calzón quitado, según dice, por lo que vemos con muy buenas maneras. Pero ¿no cree que si nos dotamos de mejores instrumentos tendremos más fundamentos en las cuestiones de fondo? ¿Por qué no vamos más allá de la calificaciones o descalificaciones?
    Dr Bermejo, seguimos apreciando sus aportaciones.

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