El blog de Antonio Piñero

“Aproximación al Jesús histórico” (y III). A propósito de las conclusiones del libro: treinta puntos a debate (1018. 4-10-2018)

04.10.18 | 08:55. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Como conclusión a esta miniserie de presentación del libro que anuncio en el título de esta postal, y de acuerdo con lo que prometí, voy a presentar un esbozo de las conclusiones del libro, que lleva como título “Caminos seguros o sendas perdidas en la investigación sobre Jesús de Nazaret”, que señala lo que creo son conquistas bastante seguras de la historiografía sobre Jesús, o bien caminos muy probablemente equivocados en esa pesquisa.

1. El debate sobre el Nuevo Testamento y los evangelios ha de apoyarse en la razón, el único criterio aceptable de conocimiento. Hay que seguir el camino que impone una metodología analítica, que ha de comenzar por rechazar de antemano la sumisión a intereses dogmáticos preestablecidos, sean cuales fueren de tipo religioso, sociológico o político.

2. No es seguro un método de investigación que supone la posibilidad de mantener unidas una rigurosa aproximación histórica y la admisión de los principios de la Pontificia Comisión Bíblica, la cual postula que “el justo conocimiento del texto bíblico no es accesible sino a quien tiene una afinidad vivida con aquello de lo que habla el texto”.


3. No es indiferente tener o no tener en cuenta los resultados aceptados por consenso entre los investigadores sobre cómo fue el Jesús histórico; por el contrario, tales resultados tienen muchas consecuencias sobre la fe en Jesús. Por ejemplo, no es lo mismo aceptar como histórico que Juan Bautista fue simplemente el precursor consciente de Jesús y éste el mesías enviado desde lo Alto, que aceptar que Jesús fue un discípulo del Bautista y que su marco teológico fue básicamente el mismo que tuvo luego Jesús, a menos al principio de su ministerio.

4. La abstracción del Jesús histórico no coincide con la plena realidad de Jesús de Nazaret (el Jesús real), pero se acerca mucho más a ella que cualquier estudio puramente cristológico o teológico. Y si el Jesús de la historia es el resultado de una tarea de reconstrucción, nuevos documentos o nuevas perspectivas, sobre todo aquellas que suscitan un amplio consenso, pueden hacer cambiar la imagen reconstruida de ese Jesús.

5. No parece sensato postular que la diversidad de las imágenes del Jesús histórico entre los estudiosos –sobre todo desde finales del siglo XIX hasta hoy– haga que tales reconstrucciones no sean aprovechables. Entre los investigadores serios, sean confesionales o no, hay mucha menor disensión que lo que se imagina la gente normal.

6. El camino seguro para la reconstrucción del Jesús de la historia es centrarse en los testimonios más antiguos sobre el personaje. Estos coinciden con los cuatro evangelios aceptados como canónicos por la Iglesia, sobre todo los tres primeros, denominados “sinópticos”. El Cuarto Evangelio, al ser un escrito simbólico-místico, solo es aceptable como venero de datos históricos en pasajes aislados y deben estudiarse caso por caso.

7. Los principales “criterios de historicidad”, es decir, los instrumentos filológico-históricos para dilucidar la autenticidad, o no, de hechos y dichos del Jesús de la historia, son válidos a pesar de la discusión de hoy día sobre ellos. Pero solo una utilización cuidadosa y conjunta de varios criterios, que permita una corrección mutua entre ellos, puede producir resultados convincentes para la reconstrucción histórica.

8. La recuperación de los rasgos históricos de Jesús no es tarea fácil. Las fuentes primarias muestran a veces un grado de tergiversación histórica tal, que resulta difícil para la mayoría de los lectores sencillos tornar su mente hacia un Jesús original. Pero no hay lugar para un escepticismo y desánimo extremos, ya que existen posibilidades reales de recuperación gracias al análisis y a la crítica. A pesar de muchos inconvenientes, la reconstrucción es factible aunque no se pueda llegar al dibujo de una semblanza completa de Jesús. Existen, sin embargo, los medios para saber ciertamente qué no fue Jesús, y para conocer los rasgos esenciales de su figura y misión.

9. El punto de partida para la reconstrucción, admitido por un consenso casi general, es el análisis interno y externo del evangelio de Marcos con la ayuda de los métodos de investigación usuales. Un instrumento útil para esa reconstrucción es descubrir la tendencia ideológica de este escrito (y del de cada evangelista), pues ya se dieron los pasos desde el siglo XIX para llegar a la convicción de que este escrito –y los demás evangelios– no es el producto de la percepción personal de su autor, sino de tradiciones recibidas, reelaboradas y manipuladas por él según una “agenda teológica” previa.

10. Hay que tener también en cuenta, sin embargo, que no deben admitirse sólo y exclusivamente los datos sobre Jesús que contradigan al judaísmo normativo de la época o a las creencias de la iglesia posterior, porque el rígido empleo de esa norma daría una imagen de Jesús unilateral y sesgada, ya que no permitiría incardinarlo en su época, aunque tales datos fueran indudablemente ciertos. El método sería imperfecto si se rechazara todo el material en el que Jesús aparece compartiendo o divergiendo razonablemente de la fe judía de su tiempo.

11. Una vez descubierto el material interesante para una reconstrucción del Jesús histórico, es preciso formular hipótesis o explicaciones objetivas de las rupturas lógicas, de las sorpresas narrativas que derogan la verosimilitud de un relato en concreto, o de las nuevas informaciones que rompen la aparente lógica interna de un relato o del conjunto. Las hipótesis propuestas deben apuntar al intento de aclarar los mecanismos de tergiversación de los posibles datos primigenios.

12. Si, gracias en parte al material recogido honestamente por los evangelistas a pesar de que iba en contra de sus intereses teológicos, se puede reconstruir lo suficiente de la imagen del Jesús de la historia, lo básico al menos con poca posibilidad de error, no parece cierto lo que se afirma comúnmente sobre que “sabemos muy poco, o nada, del Jesús histórico”. Sabemos lo suficiente como para enmarcarlo en su tiempo y entenderlo correctamente.

13. Para reconstruir el pensamiento del Jesús histórico tienen valor metodológico (en una marcha hacia atrás desde el pensamiento de los discípulos hacia el del maestro), aunque indirecto y referencial, las actitudes e ideas de aquellos que convivieron con Jesús durante mucho tiempo frente, por ejemplo, a las concepciones acerca de Jesús de un discípulo tardío y lejano, Pablo de Tarso, procedente de un ambiente ideológico muy diverso al del Nazareno, y del que algunos dudan de que lo conociese ni siquiera personalmente.

14. Sin embargo, parece segura la noción de que el trabajo de redacción que rodea y presenta los dichos y hechos de Jesús, incluso los recogidos o “recordados” previamente en la Fuente Q (no paulina, sino judeocristiana), la tradición sinóptica previa y el material especial de los evangelios de Mateo y Lucas, nos llega luego de manos de evangelistas que pertenecen al círculo ideológico paulino en lo básico al menos, incluidos Mateo y Juan.

15. No es camino seguro sostener que los temas y aspectos característicos de las distintas tradiciones hayan sido establecidos sin ninguna influencia de la reflexión sobre los acontecimientos pascuales filtrados a través del pensamiento

16. Es seguro todo el camino que extraiga las consecuencias de que Jesús no fue un cristiano, sino un judío religioso dentro del pluralismo teológico del judaísmo de la época del Segundo Templo. Por tanto, la idea de que el Nazareno se mantuvo siempre fiel al judaísmo.

17. Es posible que la autoconciencia de Jesús y la idea de su misión evolucionara a lo largo de su ministerio público. Pero dado que este fue muy breve, todo lo más un año, a pesar de las tres pascuas del Evangelio de Juan, no hubo tiempo para demasiados cambios de mentalidad. Hay que descartar una mutación radical de su pensamiento en su última etapa. Por ejemplo, parece imposible que un Jesús profundamente judío, afecto a su religión, que jamás intentó fundar un culto nuevo, estableciera –aunque fuera solo de modo provisional hasta la llegada del reino de Dios– un culto, la eucaristía, que suponía la práctica eliminación de gran parte de la razón de ser del Templo, actuar como el lugar de propiciación y expiación por los pecados del pueblo. Y sobre todo cuando había intentado purificarlo a riesgo de su vida.

18. Consecuentemente es inseguro que Jesús hubiera asumido las ideas de que fue a Jerusalén para morir voluntariamente; que su muerte fuera salvadora, expiatoria por los pecados no solo de Israel, sino de la humanidad entera; que la cruz inaugurara una alianza, estrictamente nueva, sellada con su sangre.

19. Es camino seguro adoptar una postura prudente, en extremo crítica, con los datos ofrecidos por los evangelios canónicos sobre la vida oculta de Jesús. Y con más razón no pueden utilizarse los evangelios apócrifos.

20. Es segura la noción de que si Jesús fue un judío galileo, su pensamiento religioso estuvo condicionado por la situación social-religiosa de la Galilea de su tiempo. Por ejemplo, en su espiritualidad un tanto despegada del Templo y en su tratamiento de las normas de pureza ritual considerándolas muy inferiores a la pureza interior.

21. Es seguro enmarcar el pensamiento de Jesús en la senda de la doctrina de su mentor y maestro Juan Bautista; igualmente segura es la reconstrucción del verdadero carácter mesiánico de Jesús comparándolo con la figura de Juan e insertándolo dentro de su movimiento; hay en los evangelios indicios suficientes como para afirmar que ambos personajes muestran asombrosas semejanzas como judíos del siglo I y profetas apocalípticos los dos.

22. Por el contrario, no es seguro exagerar las diferencias entre el Bautista y Jesús, de modo que este aparezca como un únicum en la historia de la religión y religiosidad judías, pues el marco fenomenológico de las relaciones entre Juan y su discípulo Jesús no permiten las conclusiones de singularidad de este último.

23. No es segura la idea de que el reino de Dios hubiera llegado efectivamente a la tierra de Israel con el ministerio de Jesús, sino que es segura la noción de que el reino de Dios era una entidad esencialmente futura. No deben confundirse los prolegómenos del Reino con su venida real.

24. No parece posible que Jesús tuviera en mente una posible idea de la evangelización de los paganos. Jesús fue un estricto nacionalista judío.

25. Es inseguro enmarcar el juicio contra Jesús dentro solo de la mentalidad religiosa de las capas superiores de los fariseos, escribas, legistas o de la aristocracia sacerdotal de Israel, e insistir en que su condena y muerte se debió a motivos de puro carácter religioso, como el cargo de blasfemia, por ejemplo.

26. Parece más cierta la vía que interpreta el juicio y condena de Jesús como un acto de estricta política del Imperio Romano en la provincia romana de Judea. La actividad religiosa de Jesús y su predicación del reino de Dios, que se iba a instaurar de inmediato en tierras de Israel, no era compatible con el gobierno de Roma. Por ello, la consideración de Jesús como un sedicioso desde el punto de vista del Imperio es correcta y su condena como tal, también.

27. Sin embargo, parece senda perdida reducir la figura de Jesús a un “galileo armado”, pues esta visión no da cuenta de su figura global. Incluso la noción de un Jesús que nunca condenó la violencia y que estuvo implicado en algún tipo de resistencia antirromana no supone que su objetivo fuera la expulsión de los romanos por medios guerreros.

28. La resurrección no entra dentro de la investigación histórica sobre el Jesús de la historia; no es un invento repetible ni controlable. Pertenece al ámbito de la fe.

29. Las concepciones sobre Jesús que defiende la investigación independiente han sido ya publicadas en español, en libros o en Internet, con suficiente difusión para quien esté de veras interesado en no ignorarlas; tales ideas pueden ser leídas, discutidas, rebatidas, o confirmadas con argumentos sin necesidad de recurrir a otras lenguas.

30. La investigación independiente no se “saca nada de la manga”, sino que lo que hace son análisis de los textos del Nuevo Testamento, o del judaísmo de la época dentro del marco general proporcionado por el conocimiento del siglo I de la era común. Es evidente que las fuentes cristianas, o exteriores al cristianismo, y otros recursos para investigar la figura de Jesús están a disposición de todos; no hay información privilegiada, sino intelección apropiada o aventurada de las fuentes.

Saludos cordiales de Antonio Piñero


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Comentarios
  • Comentario por miguel carpio 14.10.18 | 22:16

    Manuel, la epístola clementina es una carta colectiva. Y no habla como autoridad, por consiguiente no hay Papa, ni obispo monárquico, y, probablemente, los super-visores son una función dentro del colegio de presbíteros.
    En el tiempo de Ignacio, entre los presbíteros de Antioquía uno se encarga de supervisar la provincia de Siria: el mismo Ignacio. Y en la de Asia, Policarpo, según aclara Ireneo, “establecido por Apóstoles como supervisor para Asia desde su comunidad en Esmirna”. Este detalle ayuda a JRC a distinguir entre cartas auténticas y desdobladas por el falsario que crea la colección de Policarpo.
    Por supuesto, como especialista en temas sociológicos, privilegio éstos. Pero tanto o más importante, para datar un escrito, es el análisis literario (estilo, tópicos retóricos, desarrollo teológico y polémicas presentes -antijudaizantes, docetas y el desarrollo de unos y otros- en cada texto analizado.

  • Comentario por Manuel 14.10.18 | 12:35

    Hay una clara diferencia, empero. La carta de Clemente estaba realmente redactada en el siglo III. Las de Ignacio apenas habían sido conocidas por Eusebio (que alude a Policarpo y Orígenes, además de a algo de su contenido y a lo que varios especialistas consideran "invenciones" o "mentiras") y se tienen que redactar en otro momento histórico, con la argumentación y matices que interesan. La de Clemente podría ser genuina en su totalidad (vuelvo a admitirlo), pese a mi sospecha (o escepticismo en general con este tipo de documentos únicos de difícil encaje) de posible manipulación pro episcopado romano.

  • Comentario por Manuel 14.10.18 | 12:26

    Miguel: no he discutido la existencia real de ninguno de ellos sino expuesto mi sospecha -más alta para Ignacio, pero extensible a Clemente- de que sus cartas se han falsificado y redactado, cuando convino, por otras manos.
    Veamos la wikipedia sobre las epístolas de Clemente: "No está claro si fueron realmente escritas por el Papa Clemente I, a quien se han atribuido tradicionalmente." "La epístola se escribió a causa de una disputa en Corinto" (área de influencia ajena a Roma, su lugar probable de redacción, cuyo obispo -papa según alguna que otra referencia eclesial- al parecer decide intervenir tan lejos de la que fuera su área natural de influencia, por entonces restringida a la propia ciudad, concilios aparte) "Clemente opinó que su destitución había sido una medida excesiva e injustificable". "La epístola fue leída públicamente en ocasiones en Corinto, y para el siglo IV su empleo se había extendido a otras iglesias."
    Claro que puede entenderse de otro modo. Saludos

  • Comentario por miguel carpio 13.10.18 | 16:15

    Perdón quería decir no Filadelfos (que sería el resultado del desdoblamiento de Magnesios) sino Efesios, que junto a magnesios, tralenses y romanos, constituyen las cuatro cartas auténticas de Ignacio, según J.R.C.

  • Comentario por miguel carpio 13.10.18 | 14:06

    Hombre, Manuel, las respuestas a sus planteamientos deben ser no. Por cierto no veo ninguna de mis citas en la wikipedia.
    Esto es la carta de Clemente ¡no! defiende supremacía de Roma, cuanto más de un obispo de Roma que ni aparece en la epístola ni, por lo que se induce de ella, existía. Como tampoco los destinatarios corintios tenían "un" epí-scopos, sino "presbíteros y epíscopos", sin aparente jerarquía entre ellos. Esta epístola la remite una comunidad a otra. Añadir que "Clemente", a quien se atribuye la carta, parece ser según el Pastor de Hermas (de alrededor del 140) una especie de secretario de relaciones (o correspondencia) con otras comunidades.
    Por su parte, las cartas de Ignacio (al menos las que admite Josep Rius) probablemente las envió el "epíscopos de Siria" a diversas comunidades, especialmente Filadelfos y Romanos que son las que yo cito.

  • Comentario por Manuel 13.10.18 | 12:45

    de las cartas de Ignacio. También conozco el relativo a una única obra de Clemente (de las varias que pretendieron atribuírsele). Es de lo que estamos hablando, ¿no? De que basta el contenido y su momento de aparición y demás circunstancias del mundo circundante, los bandos enfrentados y los intereses a defender en el momento en que alguien las "descubre", más el anacronismo que significa que un obispo del Oriente griego defienda con varios siglos de antelación la autoridad universal y aun la preeminencia doctrinal de un obispo de escasa formación y habla latina como solía ser el de Roma, para poner en cuestión su realidad (contenido y autoría).

    Si su respuesta para defender el contenido de las cartas y su existencia es la de wikipedia ("El testimonio de Eusebio de Cesarea suele prevalecer en la opinión de los eruditos y esto ha sido así en líneas generales desde que comenzaran en el siglo XVI las disp-utas entre católicos y protestantes") lo considero ya respondida.

  • Comentario por Manuel 13.10.18 | 12:34

    Claro que apoyan al obispo de Roma, que surgen cuando interesa que surja, y para decir lo que interesa que digan. Y, aunque unos y otros quieran arrimar el ascua a su sardina (como era de esperar y recalca bien Vd), el caso es que no es creíble en absoluto que entre los siglos I y II (años 100 a 110, aproximadamente) alguien relevante tenga al obispo de Roma en consideración a la hora de decidir una cabeza suprema única para el mundo cristiano en su totalidad (asunto que todavía en tiempos de Marción quedaría lejano y sólo más tarde comenzaría a considerarse, pero que faltaría mucho tiempo para que alguien -no digamos ya de las iglesias de Oriente y de habla griega!, las reinas indiscutibles del debate teológico y filosófico por entonces- pensara en Roma como candidata principal a no ser discutida).
    Ya sé (no lo he negado, sino todo lo contrario) que hay consenso general, con una minoría que expresa razonadamente su oposición, en considerar auténtica la recensión intermedia de Ig...

  • Comentario por Manuel 13.10.18 | 12:26

    Entiendo, Miguel, que Vd dice que esas cartas son anteriores al momento en que se encuentran (siglos XII, XVI y XIX, dependiendo de la versión que se prefiera). ¿Puede decirme en qué basa su afirmación?
    No he discutido la existencia de Pablo, ni que sea autor de las 7 epístolas consideradas auténticas (aunque se desconociera a Pablo como autor de epístolas, o/y se desconozca el contenido de éstas hasta bien entrado el siglo II). Claro que desconocemos qué dirían esas cartas sin reconstruir, interpolar y "corregir" durante décadas, primero por Marción y las comunidades gnósticas que se consideraban -entiendo que con razón- directamente herederas de Pablo, luego por la iglesia naciente que copió el modelo de organización marcionita al tiempo que "corporeizó" a Jesús y construyó sus propios evangelios. Pero éste es otro tema.
    Tampoco se trata de si existieron o no Ignacio (en cuyo legendario martirio no creerá Vd) ni Clemente, sino sus supuestas cartas. Claro que apoyan al obi...

  • Comentario por miguel carpio 13.10.18 | 11:50

    Desde luego fueron usadas en la polémica entre católicos, ortodoxos y protestantes, pero ni fueron falsificadas en el siglo XII ni en el XVI, ni la polémica es unívoca, sino varios autores de distintas tendencias con diversos puntos de vista. Y es anterior no ya a Eusebio (s IV) sino a Orígenes (s III). ¿Del 160?, ¡quién sabe! Pero, parece que no. Cuestiones de organización interna de las iglesias (ej. inspectores de provincias o de grandes ciudades) y de crítica literaria de los textos, inclinan a los expertos, de todas procedencias, hacia 107-110. Al menos respecto del núcleo inicial objeto de interpolaciones y falsificaciones posteriores (insisto, lo que yo cito es del núcleo consensuado). Nada distinto de lo que ocurre con muchos otros textos antiguos.
    Por otro lado la carta colectiva de la ekklesía romana no sirve al papado. La usó, pero leída críticamente, como hicieron ortodoxos y protestantes, para nada sirve al pontifex romanus.

  • Comentario por miguel carpio 13.10.18 | 11:47

    Manuel, nada más fácil, que encontrar en la historia de Jesús, autor(es) que apoye(n) cualquier cosa. Como dice Rius Camps (que Vd cita como cuestionador, pero solo cuestiona la interpolación y “edición” de las cartas, de las que la mitad serían auténticas). El cual, según dice, es más restrictivo que “El consenso de los autores (que consideran) textus receptus de Ignacio la recensión media de siete cartas (consenso)… formado… después de más de cuatro siglos de polémica.”
    (https://www.raco.cat/index.php/RevistaTeologia/article/viewFile/65831/99503&a=bi&pagenumber. Revista catalana de teología 2 (1977) Las cartas auténticas de Ignacio, el obispo de Siria por Josep Rius-Camps, II Estado de la cuestión, pág 40).
    Yo cito las partes admitidas por Josep Rius. Que, por otro lado, critica acerbamente la posición del franciscano holandés Reynoud Weijenborg (que Vd cita también entre los cuestionadores) el cual se aboca a ¡la “recensión larga”!

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 13:08

    son posteriores a 160, al igual que la carta de Policarpo que las menciona. Además, su texto ha sido claramente remodelado, lo que resta toda importancia a sus referencias evangélicas.” (G. Fau: La fable de Jésus-Christ, 1963). Para lo cual, considera definitiva al respecto la obra de DELAFOSSE, H.: Letres d´Ignace d´Antioche (Rieder). Turmel es autor de Histoire de la théologie positive, 1904.

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 13:05

    Policarpo, escribiendo poco después de la muerte del mártir, da testimonio contemporáneo de la autenticidad de estas cartas, salvo, en realidad, que la misma de Policarpo sea considerada interpolada o falsificada.” (http://ec.aciprensa.com/wiki/San_Ignacio_de_Antioquía.) Ahora bien, ésta es, precisamente, la idea de varios especialistas que la han acusado de ello, llegando a la hipótesis mínima de que ambas serían de fecha más tardía a la asignada.
    iii. Aun durante el siglo XIX apareció una tercera recensión, la “corta”, que, tras nuevas discusiones, fue desestimada. En el siglo XX, varios estudiosos se han cuestionado la autenticidad de las cartas de la recensión superviviente (así: Völter en 1910, Reinoud Weijenborg en 1969, José Rius Camps en 1977 y Robert Joly en 1979 [http://es.wikipedia.org/wiki/Usuario:Egaida/Ignacio_de_Antioquía_(versión_1)].).
    iv. La opinión de G. Fau es que Eusebio miente. “Turmel ha demostrado que las epístolas del falso Ignacio

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 13:00

    Le paso alguna recensión bibliográfica:
    i. Cuando Lutero clava sus tesis, en 1517, comienza a ser perseguido; pero en 1519 sus obras circulan profusamente por Alemania, Francia, Inglaterra e Italia. A continuación, entre 1520 y 1532, se produce una lucha de poder, con graves conflictos bélicos e intentos unificadores. La situación de la Iglesia católica empeora cuando se forma Liga de Esmalcalda (un ejército organizado por los príncipes en defensa del protestantismo) que consigue imponer la Paz de Nuremberg (y la unidad imperial) en 1532. Cuando las cartas de Ignacio comienzan a aparecer, en 1537, el protestantismo es un hecho que (asombrosa y oportuna coincidencia) las cartas vienen a menoscabar. http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_de_Antioquía.
    ii. No obstante, Ussher consideró falsa la Carta de Policarpo, que representaba la única base sólida para proponer la existencia de cartas de Ignacio... “Como íntimo amigo de Ignacio, Policarpo, escribiendo poco después de la muer...

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 12:55

    Se coló el último párrafo. Quería decir que el anacronismo que comparten ambas cartas (las de Ignacio y Clemente) viene a ser el mismo: estar escritas en apoyo de Roma y aparecer muy muy tardíamente (mucho más que las de Pablo) en un momento muy conveniente para un papado en peligro que a todas luces apoyaría su redacción en los términos y conceptos en que se lleva a cabo.
    O sea, no es creíble que en la época de su supuesta redacción se diga eso, y menos por alquien de allí. Dicen lo que conviene en el tiempo en que aparece. Lo hace muy tardíamente y para rellenar un hueco de apoyo al obispo de Roma (como Papa, antes de que exista el Papado). A un Papa (obispo de Roma al que se debe obediencia universal) que dista mucho de existir en el ínterin entre los siglos I y II, y aún en todo el II...

    Bien. Si todo lo que tuviéramos para apoyar la existencia de las cartas de Pablo, o aun la Iglesia de Corinto, fueran esos documentos, cabría ponerlos en duda. Cosa que no hago....

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 12:48

    las cartas vienen a apoyar el enfoque católico frente al protestante. Porque Ignacio (como hará Clemente no menos anacrónicamente), apoya la supremacía del obispod de Roma (esto es, su autoridad universal) en un momento en que nadie la reclama, ni osa pensar en semejante idea, máxime cuando el obispo de Roma es considerado inferior por los de las principales y más cultas ciudades de habla griega. Y máxime cuando se supone que Ignacio forma parte de uno de los principales obispados de Oriente y se supone que sus oyentes y lectores son orientales y no osarían (como ningún obispo español osaría predicar hoy la dependencia de la Iglesia de los EEUU, ni de la de Francia en el siglo XIX) apoyar semejante idea.
    ¿En qué año se rebela Lutero? En 1517. Y ¿en qué año se descubren “casualmente” las cartas (auténticas) de Ignacio? En 1537.

    en lo que respecta a credibilidad en semejante tesis en aquel momento en que el obispo de Roma era inferior, no superior, a los de Oriente

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 12:42

    Más tarde, ya en la Edad Media aparecen sus cartas. Falsificadas en sus dos primeras versiones (siglo XII). Esto es, como Vd reconoce, se hicieron varios intentos medievales de falsificación de las susodichas cartas, siendo el 3º el "válido". Ni que decir tiene que las primeras falsificaciones estaban repletas de anacronismos y la 3ª ("hallada" en el siglo XVI por el arzobispo anglicano de Armagh, James Ussher) es "mejor".
    Le he denunciado el principal anacronismo vigente: en aquella época tardomedieval era importante refrendar al Papa (obispo de Roma que debía regir toda la Iglesia cristiana), 1º contra el patriarca de Constantinopla (M. Cerulario), 2º contra otras pretensiones (guerra de las investiduras, cisma de Occidente) y finalmente contra el cisma protestante.
    No deja de ser curioso que la “versión intermedia”, aparezca con más de 1.400 años de retraso y en un momento muy oportuno para su tesis. Las cartas, en fin, vienen a apoyar el enfoque católico frente al prote...

  • Comentario por Manuel 12.10.18 | 12:33

    Miguel:
    De Ignacio el único dato de partida era su nombre asociado a la Iglesia de Antioquía (cuyo legendario fundador era Pablo). El principal referente hasta el siglo IV es Eusebio, que yo sepa. Pero no pongo en duda su existencia. Lo poco que sabemos de él se relaciona con su supuesto martirio, completamente increíble, por poco crítico que se sea. Es de los menos creíbles del martirologio, que ya es decir. Hay bastantes versiones de un obispo que es perseguido por sus ideas, condenado a morir devorado por las fieras en Roma, lo cual al principio evita escondiéndose y luego decide afrontar e incluso cuando puede escapar muestra evidentes deseos de morir voluntariamente como mártir, tarda más de un año en recorrer diversos territorios (cara comitiva para un suplicio inexistente, en un momento en que no se persiguen cristianos -no tanto tiempo, no en la totalidad del Imperio, no de ese modo...) mientras recibe visitas y cartas de gentes que tienen su misma fe y es de dejada en pa...

  • Comentario por miguel carpio 12.10.18 | 02:24

    Manuel, Según los expertos la fecha aprox de las cartas de Ignacio es entre 107 y 110. Dado Clemente parece probable, que entre 10 y 14 años después las ecclesías hayan evolucionado desde una situación en la que no hay distinción clara entre super-visor y presbítero y el intento de imponer la supremacía de un único epíscopos sobre un colegio de presbíteros y de éstos sobre los diáconos. Cargo de servicio este último propio de los helenistas, y cercano a las propuestas de Jesús de creer a los Sinópticos. Recuérdese que los “presbíteros” (ancianos) tienen un papel destacado en la estructura tradicional judía y que los mismos Sanedrines estaban compuestos por sacerdotes, escribas o letrados y presbíteros (siendo estos los ricos y bien relacionados) y, es probable, que la comunidad farisea de Jerusalén contara con ellos.
    Le agradezco el piropo de erudito, pero entre los comentaristas de este blog los hay muy lúcidos y lucidos (como Vd mismo).

  • Comentario por miguel carpio 12.10.18 | 01:50

    Que quien está detrás del nombre de Ignacio pretende someter a las ecclesías de raíz paulina, a la nueva estructura jerarquizada, parece deducirse, p.e., de la carta ignaciana a los efesios. Y de aquí podríamos deducir, y creo que deberíamos, que las iglesias paulinas existieron y también las cartas paulinas, de las que pretende sacar ventaja el tal Ignacio, la referencia más precisa se contiene en el parágrafo XII, que dice a la letra:
    "XII. Yo sé quién soy y a quién le escribo: soy un condenado; vosotros, los que habéis obtenido misericordia; yo estoy en el peligro; vosotros seguros. Vosotros sois camino por donde han de pasar los que son conducidos a la muerte para encontrarse con Dios, iniciados en los misterios con el santo Pablo, el cual por haber recibido martirio es digno de ser llamado bienaventurado. Pueda yo ser hallado encima de sus huellas cuando alcance a Dios; ¡en todas sus cartas os recuerda en Jesucristo!"

  • Comentario por miguel carpio 12.10.18 | 01:21

    Incluso, Manuel, siquiera sabemos quién era el tal Ignacio y qué finalidad tenían sus cartas. Incluso alguien tan bien informado como Policarpo plantea dudas, y no sabe qué ha pasado con el autor de las cartas en Roma. La forma de avanzar por el imperio no cuadra con la situación de un preso destinado al suplicio.
    De su crítica interna parece deducirse que algún grupo, pues no parece que sea una iniciativa individual, utiliza el mito del martirio del gran-hombre con el fin de magnificar una fórmula organizativa, la jerarquía monárquica presidida por los epíscopos, sobre un colegio de presbíteros y por debajo los diáconos. Parece que la finalidad es someter a las comunidades reacias, pero cercanas a la Gran-Iglesia, a la estructura jerárquica que se va imponiendo en las comunidades de las grandes localidades.
    Pero, insisto, nos queda Clemente, y su beligerancia contra la comunidad corintia parece suficiente para considerar que no es una falsificación.

  • Comentario por miguel carpio 12.10.18 | 01:12

    Bien, Manuel, de acuerdo, solo la cita de Clemente es inequívoca, pero es muy buena... Fíjese que la propia epístola se auto-contradice. Parece el refrito de un comité, el redactor utiliza el mito del origen ¡2.5! “Erais sinceros y sencillos, sin malicia... Toda sedición... os era abominable… las transgresiones de vuestros prójimos; las juzgabais también vuestras”. Pero el comité llama la atención de la carta del emisario que constituyó la comunidad, 47, “Pablo... os exhortó… con respecto a él mismo, Cefas y Apolos, porque ya hacíais partidos. Pero… eran... hombres de gran reputación”.
    Las cartas de Ignacio de Antioquía plantean dudas. Pero de las tres versiones (la larga, la media y la corta), la labor crítica ha seleccionado la intermedia, creo que con razón. No obstante, sólo cuando desde la crítica externa podemos inferir cierta continuidad, p.e. en materia organizativa, utilizo las cartas de Ignacio. Porque no sabemos qué partes son interpoladas.

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 22:02

    Lo siento, Manuel, pero sus razones no me convencen. Seguiré reprochando de "sesgo inverso" al Prof. Piñero. El anti-judaísmo cristiano de los evangelios, posteriores, NO justifica su pro-judaísmo anterior, inverso y a-priori. En mi modesta opinión y a mi juicio, naturalmente.

  • Comentario por Manuel 11.10.18 | 18:44

    El mesías celestial paulino queda muy lejos de cualquier cosa que pudiera creerse o sostener Jesús sobre sí mismo (o cualquiera de sus seguidores directos sobre Jesús): su intención era triunfal no convertirse en un mediador divino, en un futuro mesías resucitado (que no llegó a ser), ni en un dios Salvador de índole helenística (eran los griegos los que esperaban ese tipo de salvación ultramundana, no los judíos, que la entendían nacional y políticorreligiosa).

    Afortunadamente, el profesor en su post de hoy vuelve a esclarecer el tema. Desafortunadamente, no sirve de gran cosa para quien se emperre en sostener -contra viento y marea- su propia versión parcial, ignorando cuando se le oponga. Ni siquiera podemos ver -insertada en su tiempo (años 30)- en qué podía consistir la supuesta blasfemia de Jesús. Lo más parecido a una blasfemia, que no lo es, es su pretensión de purificar el Templo. Pero esta era la pretensión zelote, al menos desde Judas el Galileo.

  • Comentario por Manuel 11.10.18 | 18:34

    3. i. ¿Qué significa "redimir Israel"?, ii. "Se creyó" un profeta carismático, de acuerdo. Pero ¿acertó en algo (de lo que profetizó o creía inminente)?

    4. ¿Su familia no lo entendió? ¿Podría ser que se opusiera a su militancia políticorreligiosa y posible opción mesiánica con sus riesgos asociados?

    5. ¿Había otro tipo de mesías popular en el judaísmo que el mesianismo davídico (con su religiosidad nacionalista asociada)?

    10. Si el Jesús histórico se declaró mesías (davídico, claro está, y además de los pobres), ello fue motivo sobrado para que los saduceos y las autoridades prorromanas del templo y del sanedrín tuvieran mucho que oponer y razones para su detención. Por lo demás es altamente improbable (no se considera) que sea histórica la frase de sobres las nubes del cielo y demás (por cierto que el mesías daniélico tampoco era entendido sino como superhombre no menos davídico y asociado a un juez y a Dios que interviene). El Mesías xelestial p...

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 16:55

    ahora sí que habló: declaró abiertamente ser un mesías davídico (“Hijo del Bendito”) pero no paró ahí. Continuó afirmando ser además el Mesías daniélico (“veréis al hijo del hombre venir a la diestra del Poder sobre las nubes del Cielo”). Todos, incluso sus defensores sanedritas, interpretaron sus palabras como una horrenda blasfemia merecedora de muerte. Y, como no se podía hacer otra cosa, decidieron apoyar el plan saduceo de entregarlo a Pilato con la acusación de querer ser “rey de los judíos”, i. e. un sedicioso antirromano.

    11. No hubo pues un verdadero “juicio judío”, sino un plan saduceo exitoso -aparentemente-, gracias a la iniciativa saducea y al apoyo fariseo pero, sobre todo, gracias a Jesús y al Padre-en-Jesús-por-Amor.

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 16:52

    8. En efecto, había miembros poderosos en el Sanedrín que eventualmente considerarían una barbaridad entregar a un posible líder judío a la decisión de Pilato, el odiado jefe de los opresores, y emplearían toda su influencia popular (que era mucha) para impedirlo o para protestar después del hecho. Y el remedio vendría a ser peor que la enfermedad.

    9. Entonces, había que empezar por convencerlos de que Jesús no podía ser un mesías davídico exitoso como esperaban, porque se oponía a la Ley de Moisés. Convocaron para eso una reunión de un grupo de sanedritas en casa de los saduceos principales, invitaron a los sanedritas reacios, y apresaron a Jesús para interrogarlo en persona delante de todos. Hicieron declarar a sus testigos galileos, pero no conseguían inculparlo.

    10. Casi desesperado ya, el Sumo Sacerdote Caifás interpeló directamente a Jesús para que declarara abiertamente su intención de ser un mesías davídico, y Jesús, que antes había callado, ahora sí ...

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 16:50

    5. Todos sus amigos, y más tarde también sus enemigos, creían que, por sus carismas, podía aspirar a ser un mesías davídico exitoso, aunque él lo negaba.

    6. Jesús decidió subir a Jerusalén pocos días antes de que comenzaran las fiestas nacionalistas de su última Pascua, para triunfar allí, en el corazón de su fe judía, increpando a las autoridades que la habían traicionado (en palabras de Isaías y Jeremías: “¡mi Casa –dice Dios- es Casa de oración pero vosotros la habéis convertido en cueva de bandidos!”.

    7. Las autoridades del Templo, principalmente saduceos, se enfurecieron al enterarse de las ideas y propósitos de Jesús, porque temieron que alborotarían al pueblo en esas fechas en que el ánimo estaba especialmente enardecido. “Si este hombre sigue así, provocará un grave tumulto durante las fiestas, hay que pararle los pies” dijo el Sumo Sacerdote. Pero ¿cómo hacerlo? –Pues no había tiempo ni unanimidad del Tribunal.

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 16:44

    Como he sido interpelado en este post varias veces, pondré aquí mi comentario acerca de mi manera de entender el tema, y lo proseguiré en el post que concluya la nueva serie.

    Intentaré ser lo más escueto y preciso posible. Por eso lo dividiré en puntos:

    1. Jesús predicó en regiones rurales herodianas, exclusivamente. Lo más probable es que no tuviera contacto con romanos, excepto quizá con algunos de sus agentes (publicanos).

    2. Jesús obró prodigios, signos y señales, y contó parábolas y sermones que le acarrearon muchos seguidores entre los humildes campesinos y pescadores que le rodearon.

    3. Jesús se creyó un profeta carismático escatológico enviado por Dios para redimir a Israel, no otra cosa.

    4. Jesús se rodeó de un pequeño grupo de amigos y discípulos, entre los cuales varias mujeres que lo proveían, pero se distanció de su familia particular (de él) porque no le entendieron.

    5. Todos sus amigos, y más t...

  • Comentario por David Mo 11.10.18 | 13:01

    GAletel: sigue poniendo criterios arbitrarios para reducir su propia disonancia cognitiva. No. No es necesario que las visiones las tengan juntos. Se las cuentan unos a otros. Los de Emaús se la cuentan a Pedro quien cuenta las suyas a los otros apóstoles, etc. La visión colectiva no es necesaria a las sectas para montarse sus creencias. Y que lo digan los creyentes no quiere decir que sea cierto, sobre todo a la tercera vez que se pasa la palabra.

  • Comentario por Manuel 11.10.18 | 12:40

    (por motivos plíticos, claro está).
    Esa enemistad era evidente y está bien certificada en los propios evangelios. Los ricos, los saduceos, los herodianos, el sumo sacerdote, Herodes, los funcionarios, etc., eran los enemigos de Jesús y de los mesías revolucionarios de índole popular.
    Si la pretensión es que eso demuestra que Jesús fue considerado blasfemo, le falta mucho recorrido para demostrar semejante cosa, ya que Jesús era un judío inequívocamente fiel. Peligroso políticamente, pero en lo religioso sólo la parte política relacionada con el templo resulta relevante (me refiero a su deseo de renovar el Templo, expulsando del mismo a los regentes y funcionarios títeres de Roma).
    En cambio, no hay duda del juicio romano y de la motivación política de su condena, que además aparece enunciada en los 4 evangelios, que especifican el título de la cruz

  • Comentario por Manuel 11.10.18 | 12:35

    En cualquier caso, aun corrigiendo la afirmación de que nadie supiera que Pablo hubiera escrito epístolas hasta que las trajo un obispo (más tarde anatemizado) del siglo II, por lo que sé sólo se usan dos párrafos de las cartas paulinas en toda la literatura cristiana antes de ese momento (años 135-140 EC), pero curiosamente no se indica la autoría de Pablo.
    Agradezco su tono y aportes: es Vd todo un erudito. Claro que quizá yo sea bastante escéptico con las pruebas únicas que tienen muchas contrapruebas adyacentes (esto de tantas falsificaciones descubiertas, junto a algunas cartas que parecen salvarse pero usan los mismos temas y anacronismos me suena a eso de los 100 casos de ovnis o de apariciones marianas de los cuales quedan 2 o 3 por demostrarse falsos).
    Saludos.
    ---

    Yo tampoco entiendo la relevancia que da galetel a que exista un juicio previo del sanedrín con los enemigos saduceos de Jesús encabezando el deseo de su condena (por motivos polític...

  • Comentario por Manuel 11.10.18 | 12:30

    Entiendo, Miguel, que me dice que sí que hay una cita de finales del siglo I (unos 40-50 años antes de Marción) acerca de que Pablo escribiera epístolas: la Primera Epístola de Clemente, que lo cita de tal modo. Bien. De acuerdo: tenemos un único testimonio, siempre que en este caso no haya "truco" (no digo que lo haya, sólo que me he topado con muchas falsificaciones o altas sospechas en todos los autores del siglo I y comienzos del II, incluyendo a Ignacio de Antioquía). Por ejemplo, es para mí altamente sospechoso que se entienda a Roma como centro de autoridad sobre Corinto en el siglo I, y por encima de obispados mucho más señeros y predominantes, como los de Alejandría o Antioquía, cuyos cabezas consideraban al de Roma (incluso un siglo más tarde) muy por debajo de ellos.
    En cualquier caso, aun corrigiendo la afirmación de que nadie supiera que Pablo hubiera escrito epístolas hasta que las trajo un obispo (más tarde anatemizado) del siglo II, por lo que sé sólo se usan dos ...

  • Comentario por Elías 11.10.18 | 10:57

    Es que de las "revelaciones"(dónde queda la resurrección del cadáver de antaño de la ortodoxia oficial con sus llagas y todo) lo que se sabe y na es casi lo mismo. A quien se apareció, en que orden, a 500 a la vez? (estos por lo menos si estaban juntos para influirse). Fueron visiones o alucinaciones auditivas tb valen? . Que les contó? (nadie lo dice). Eras más importante en la secta si tenías la visión? Recordemos los sucesos del Palmar de Troya (tonto el último que haya tenido una revelación). El relato de Pablo desde luego es sospechoso por el orden jerárquico empleado (el último yo como un "abortivo". Como "monstruo de la naturaleza"?por haber llegado tarde a la secta? )
    Lo importante no es lo que esperen sino lo que se van transmitiendo (que dicen que zutanita ha visto al Rabí, y tb los de aculli, lo mismo.. Etc)

  • Comentario por FERNANDOP 11.10.18 | 10:46

    Galetel

    No acabo de entender la importancia de que los saduceos instigaran poco,mediano o mucho.No se porque esta circunstancia genera en usted tanta obsesiva preocupación

  • Comentario por FERNANDOP 11.10.18 | 10:33

    David Mo

    Puede que tenga usted razón. Pero la misma realidad se puede ver desde otra prisma. Es tal la fuerza y el poder de las palabras de Jesús que no se pudieron extinguir con su muerte, sobrevivieron a sus verdugos, trascendieron su marco cultural y se hicieron universales. ¿Con la invención de nuevos recursos teológicos? puede ser, pero la palabra fracaso me parece inoportuna e inapropiada para describir la historia del cristianismo, desde el minuto 0 hasta nuestros días.

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 09:09

    Pero Vd. sabe muy bien que yo NO estoy de acuerdo con ese sesgo. El proceso condenatorio fue sin duda instigado por INICIATIVA de la Autoridad legal judía. Lo afirman así todas las fuentes, incluso Josefo (en la parte no interpolada, según los principales exegetas).

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 08:39

    Y aquí topamos con el "sesgo inverso" de Piñero y otros como él. Que la autoridad judía casi no participó en la condena de Jesús (ni siquiera instigándola).

  • Comentario por galetel 11.10.18 | 08:26

    Pues si fuera así, yo estaría de acuerdo, David Mo. Pero creo que hay más requisitos. ¿No tendrían que haber estado todos juntos para influirse mutuamente? -Los discípulos y familiares de Jesús NO estaban juntos cuando empezaron las revelaciones. Tampoco esperarían una resurrección única, especial, anticipada. Eran judíos fervientes: creían en la resurrección de los justos judíos (cumplidores de la Ley) al último día; no en la resurrección inesperada de un condenado a instigación la autoridad judía máxima en nombre de esa Ley.

  • Comentario por David Mo 11.10.18 | 07:59

    No Galetel, la disonancia cognitiva la resuelven las sectas fracasadas con la invención de nuevos recursos teológicos. Así que el Mesías resucitado por la secta puede adquirir nuevos rasgos que justifiquen el aparente fracaso. Justamente es el salto hacia delante lo que se produce. Del mesías rey terrenal al mesías divino con un reino celestial. No sé por qué se inventa limitaciones de algo que desconoce.

  • Comentario por miguel carpio 10.10.18 | 22:42

    Si Cefas aparece como líder alrededor del 35 y en el 48/49 sigue siendo uno de los tres pilares y en Gálatas se le achaca hipocresía, después de haber abierto la mano en tema de las comidas con los gentiles conversos, y no-circuncidados, parece que es porque tendría un papel intermedio entre Santiago y Pablo.
    Santiago es adelfos de Jesús (esto es hermano). Y adelphos (a pesar del esfuerzo católico por rechazar ese parentesco) los otros citados en 1corintios.
    Y otros familiares de Jesús, en Eusebio, aparecen en la sucesión de Jesús al frente de la ekklesía de Jerusalén, a título de rey, según parece. Y esa es, probablemente, una percepción no influida por las necesidades de la Iglesia entronizada junto al imperio en el siglo IV. Por consiguiente debe proceder de una tradición no viciada por la conveniencia de la institución.

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