El blog de Antonio Piñero

Dioniso- Baco y Cristo. Intercambios entre mitos paganos y dogma cristiano (5-10-18) (I) (991)

05.04.18 | 10:19. Archivado en , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

Foto: Cubierta del libro

Quiero presentarles a partir de hoy, y en unas cuantas entregas, un libro fascinante de un colega mío, muy apreciado de la UNED, David Hernández de la Fuente, al que quizás algunos de los lectores conozcan por sus intervenciones en la radio y por algunos artículos periodísticos. El título, El despertar del alma. Dioniso y Ariadna, mito y misterio. Editorial Ariel, Barcelona 2107, 16 x 24 cms., 453 pp. Con muchas ilustraciones (69, indexadas al final) en blanco y negro y color. Notas breves y densas al final del libro, por capítulos. Amplia bibliografía sobre estas dos divinidades, mito griego en general y mitografía. Índice nombres.

A propósito de este libro escriben dos autores de notable prestigio en la banda que rodea la cubierta: “David Hernández de la Fuente es el mayor conocedor de los mitos dionisiacos en el mundo hispánico. Su domino de los textos, su atención constante a la perspectiva histórico-religiosa, pagana y cristiana, y la agilidad de le escritura lo recomiendan para cualquiera que desee e iniciado en el complejo y multiforme universo dionisíaco (Enrico Livrea. Universidad de Florencia). Y Luis Alberto de Cuenca, filólogo, ilustre poeta, afirma que “Este nuevo libro llena un hueco en la bibliografía existente al combinar un apasionante estudio sobre la tradición antiguo con una excelente visión panorámica de la recepción del mito en la literatura y el pensamiento de la posteridad”.

Esta introducción al libro puede parecer que este supera el marco al que está destinado este Blog, o comunicación de Facebook. Pero no es así, porque en el centro del volumen, capítulo cuarto, titulado “Resurrección”, hay un buen monto de páginas destinadas a exponer la cuestión del éxito del dios Dioniso en la antigüedad en la que el cristianismo pasa a constituirse una religión autónoma –de los siglos. II al VI– respecto al tronco del judaísmo de la época del Segundo Templo (hacia 480 a. C. – 70 d. C.) en el que habían nacido. Se trata, pues, de la interacción entre dionisismo y cristianismo.

Hubo una corriente espiritual en el paganismo tardío que luchó desesperadamente por no verse tragado por el pensamiento cristiano; y a la inversa: los cristianos aprovechan para incorporar a la figura de Cristo lo bueno que tiene el dionisismo. Esta perspectiva será para muchos sorprendente e interesantísima, porque en ella se observa cómo el cristianismo trata de superar al paganismo aceptando y adoptando mitos, figuras, iconos e imágenes dentro de lo que se llamó el “misterio cristiano”, y cómo la teología cristiana va adoptando su forma definitiva en cuanto a la naturaleza del salvador desde el Concilio de Nicea (325) al de Calcedonia (451). Hay mucha gente que opina que el cristianismo se muestra a menudo como un “copión” que toma ideas de fuera y las transforma en suyas. Pues aquí, en este libro, hay materia interesante para todos aquellos que gustan de comparar la religión cristiana con otras, por ejemplo, el mitraísmo y el cristianismo. Pero hay muchísimos más elementos de comparación –afirma el autor del presente libro– cuando se sitúan frente a frente las figuras de Dioniso y Jesucristo que cuando se compara el mito de Mitra y Jesús o el de Heracles/Hércules con Cristo.

Hernández de la fuente explica primero qué era y cómo se formó la imagen mítica de Dioniso en la Grecia arcaica y clásica; cómo era el relato de los mitos más antiguos y sus variantes, tanto de Dioniso/Baco como de su mujer Ariadna. Luego cómo se perfilaron estos mitos en los filósofos, Platón sobre todo, y el literatura, en especial en la tragedia Las Bacantes de Eurípides. Luego aborda el tema de Dioniso en los cultos de misterio.

Otro capítulo toca el tema de Ariadna: sus orígenes, tanto en Grecia como quizás en el mundo semítico; Ariadna en la literatura popular; su abandono por parte de Teseo, su encuentro con Dioniso en la isla de Naxos; la unión con el dios y el amor redentor; el culto a Ariadna, bodas y funerales; la apoteosis o divinización de Ariadna; la figura de la ya convertida en diosa y los cultos

El capítulo siguiente es el que más interesa para nuestro tema de cristianismo e historia. Aquí es donde el autor trata los importantes temas bosquejados arriba: el Dioniso neoplatónico y su influjo en el cristianismo; la formación de la figura de Dioniso/Cristo; el mito de la búsqueda del alma perdida y rescatada por la divinidad…, y finalmente transportada al cielo. Es también sumamente interesante las secciones de este mismo capítulo dedicadas a la riquísima iconografía de Dioniso-Cristo, su influencia en la poesía de esta figura doble. Tema principal de esta parte es el análisis del mito de Ariadna y su unión con la ideología cristiana en la poesía de Nono de Panópolis.

Los dos capítulos finales se salen del marco del cristianismo primitivo, pero no por ello dejan de ser menos interesantes para el lector curioso: la recepción del mito de Dioniso-Ariadna en época posterior incluidas la ópera, cine y literatura contemporánea, junto con la interpretación filosófica y artística del doble mito desde la época de Nietzsche hasta el presente tanto en la literatura como en el ensayo y la investigación filosófica y sociológica.

Para entender bien la historia desarrollada a lo largo del libro, los tres primeros capítulos explican el mito de los dos personajes y su expansión en la Antigüedad. Dioniso es hijo de Zeus y de la mortal Sémele. A la verdad esta no se creía que había concebido nada menos que del dios supremo. Por ello, se lo preguntó a Zeus, pero este se negó a revelarle su identidad. La razón era que si se aparecía a ella con toda su gloria, manifestada en los potentísimos rayos, Sémele quedaría abrasada. Hera, la esposa de Zeus, envidiosa de Sémele, aprovecho la curiosidad de esta para excitarla a preguntar insistentemente por la naturaleza verdadera de su amante. Así lo hizo Sémele, y Zeus finalmente accedió. Se apareció con su gloria y el fugo intensísimo de sus rayos abrasó en efecto a Sémele, que murió. Zeus que estaba entusiasmado con su nuevo hijo, logró extraer del seno de la muerta al feto, Dioniso, aun no terminado de formar, y lo insertó en su muslo, como si este fuera una matriz. Dioniso sobrevivió y se convirtió en un joven dios, el encanto de su padre. Para Zeus, este era su hijo por antonomasia, que estaba destinado a sucederle en el poder celeste. Así pues, Dioniso nació dos veces. En realidad, tres como veremos.

Los Titanes, sin embargo, hijos de Crono, (a quien Zeus había desposeído de su realeza) se llenaron de temor ya que la dinastía se consolidaba y ellos terminarían mal, totalmente expulsados del empíreo. Así que, movidos de nuevo por la celosa Hera, sedujeron al niño Dioniso con maravillosos juguetes, y lo asesinaron. Luego Dioniso niño fue descuartizado y devorado, y finalmente quemaron los restos de su cuerpo; pero curiosamente se olvidaron de su corazón que quedó intacto. Naturalmente Zeus montó en cólera, luchó contra los Titanes, lo venció con sus rayos, y los redujo casi a la nada. Tomó luego las cenizas de Dioniso y de ellas creó al género humano, cuyo ser es mitad malo (procedente de los Titanes) y mitad bueno y maravilloso (procedente de Dioniso).

Pero, como el corazón de Dioniso no había sido devorado por los Titanes por un providente olvido, Zeus –que para eso era el dios supremo– logró resucitar a Dioniso a partir de su órgano principal. El niño dios creció y se transformó en una deidad ambivalente. Por una lado, era castigador de las faltas de los mortales con la muerte. Mas , por otro y ante todo, quedó constituido como el dios vivificador y salvador, pues otorgó a los mortales el fruto de la vid, y con ello el vino, que alivia las penas y transporta a los humanos fuera de sí mismos. Su efecto se fortalece cuando el dulce fruto de la vid se ve acompañado de la música de la flauta, tocada por un dios que iba en el cortejo de Dioniso, llamado Pan. Gracias al vino, Dioniso podía transformar a los mortales que lo ingerían en una suerte de poseídos por su espíritu, locos en apariencia, pero en verdad más cerca que nunca de la divinidad, porque en realidad estaban poseídos por el dios.

Quedaba así Dioniso en una posición contrapuesta a su hermano Apolo –dios entre otra cosas de la serenidad y de la poesía– como divinidad de la alegría y del éxtasis que aproxima a los dioses. Y por otro lado quedaba también constituido en divinidad salvadora, por ejemplo, como Deméter y Perséfone divinidades titulares de los misterios de Eleusis. Él, Dioniso, había muerto y resucitado: si los mortales cumplían ciertas condiciones, sobre todo si ingerían su ser, simbolizado en el vino / sangre divina, podrían escapar de la rueda pésima del Hado, conseguir la participación de la divinidad y vivir para siempre en el Jardín del Elíseo, la pradera de los bienaventurados.

Importante en la peripecia de Dioniso es el encuentro de este con Ariadna, cuyo origen es contado en el mito diversamente. Unos relatos la hacen princesa cretense, hija del rey Minos y de Pasífae, su esposa, y otros la presentan como hija de Cadmo, rey de Tebas. Ariadna se había enamorado perdidamente del héroe ateniense Teseo, que había matado al Minotauro, monstruo local cretense que exigía tributos anuales de vidas humanas a la por entonces Atenas, vencida y tributaria de Creta. Tanto quedó prendada Ariadna de Teseo, que por amor a este traicionó a su familia y a su patria, ayudándole –con el “hilo de Ariadna”– a escapar del Laberinto de Creta del que no podía salir, como castigo por haber liquidado al Minotauro. Después de un cierto tiempo de encendidos amores, huyeron ambos, Teseo y Ariadna, de Tebas y fueron a parar a la isla de Naxos. Entonces, cansada de su periplo, Ariadna quedó dormida sobre una roca. Pero como si a Teseo se le hubiera pasado súbitamente el amoroso éxtasis, abandonó, aburrido de ella, a la Ariadna dormida. Cuando despertó la pobrecilla, se encontró totalmente sola. Su fugaz novio había desaparecido traicioneramente.

Hay aquí diversas variantes del mito. Mas la que nos interesa es que acertó a pasar por la isla Dioniso; encontró a la bella Ariadna dormida, le enamoró su figura, la despertó y la hizo su esposa. Tras un cierto tiempo de vida juntos, con diversos hijos, murió Ariadna. Pero su alma rescatada del Hades por Dioniso (otras versiones, la corona que había lucido como desposada) fue transportada a los cielos y se convirtió en una constelación, la Corona Borealis. Su ascensión fue una auténtica apoteosis, la conversión en divino de un ser humano. Parte de su figura quedó caracterizada en el mito por el importante rasgo de haber sido encontrada dormida por la divinidad, y por el despertar de la mano de Dioniso. Ariadna llega a conocer la luz del amor divino cuando estaba en las tinieblas del sueño. El dios del despertar y de la reconciliación de la luz y la oscuridad, Dioniso, era la afirmación de la vida, que es cíclica, y pasa de un estado a otro.

Esta es la historia mítica de Dioniso que he resumido brevemente. El lector debe caer en la cuenta de ciertos elementos que se parecen mucho a ciertos rasgos (así, de un modo un tanto oscuro, para que el lector los encuentre pos sí mismo) y que será el hilo de las similitudes entre el culto de Dioniso y el cristianismo que iremos desarrollando de la mano del libro de David Hernández de la Fuente, cuyos datos encabezan esta postal.

Saludos cordiales de Antonio Piñero

http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html

:::::::::::::

NOTAS:

En "Historia National Geographic de marzo 2018, hay un artículo mío sobre Poncio Pilato. En "Desperta Ferro", nº 18 abril 2018, hay dos artículos míos sobre Existencia histórica de Jesús e infalsicabilidad de los Evangelios y sobre J. Bautista y Jesús en relación con los esenios.
Acaba de salir la 5ª edición de la obra colectiva editada por mí"Textos Gnósticos. Bibliotecca de Nag Hammadi" Vol. I. Saludos


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por True 10.04.18 | 15:19

    La tortilla de castañas es cosa de vds, Elías, los que creen q todos comparten un solo ADN. Y Teniendo en cuenta eso, es mucho mas probable q Apolonio sea de su familia y David mo y vd los primos.
    Pueden quedarse y compartir esa empanada mental q vd cree haber visto y q en cualquier caso, al menos mía no es. Quizás de Manuel,
    para su mesa común.

  • Comentario por Elias 10.04.18 | 09:47

    Como dice Ud se trata de argumentos no de ultramarinos. Lo suyo true es más de empanada mental. Va a ser que la castaña (que por lo menos ya se va pareciendo, aunque sea disfraz) y el supuesto huevo van a compartir más ADN del que se sospechaba en un principio, y que es de lo que tratan los posts. Confiemos en que a su cuñado(que por cierto resulta que va a ser primo segundo de Apolonio por parte paterna) Le salga bien la tortilla de castañas.

  • Comentario por true 09.04.18 | 18:09

    Menuda castaña la de DavidMo. Por mucho q se empeñe no hay huevos.
    Ahi tiene a Apolonio ... y aquí mi cuñado ¿y?

  • Comentario por David Mo 09.04.18 | 07:55

    Efectivamente, mientras hay mitos antiguos que se remontan a una tradición ilocalizable hay otros que aparecen más recientemente y que se sustentan en personajes conocidos que dan credibiidad al mito. Ahí tienen a Apolonio de Tiana, al que se relaciona con figuras históricas como Nerón y Vespasiano mientras hace sus milagros y recita discursos obscuros. O la vida legendaria de Alejandro el Magno, basada como todos sabemos -espero- en un personaje real con registros históricos y arqueológicos -no como Jeśus de Galilea-. Así que no sé muy bien qué se quiere deducir del hecho de que los evangelistas colocaran a su personaje en un contexto histórico cercano -por cierto con bastantes contradicciones y hechos inverosímiles, que es el rasgo típico de las novelas-. Eso indicaría que no es un mito clásico, pero no que se desarrollara independientemente de los mitos clásicos y de las religiones en competencia.

  • Comentario por true 08.04.18 | 21:59

    Manuel sigue siendo incapaz de contraargumentar adecuadamente lo expuesto por xabier por antolín y por galetel.
    La castaña sigue disfrazada de huevo pero no puede hacer con ella una tortilla por mucho que se empeñe.

  • Comentario por Manuel 08.04.18 | 21:32

    Luis Enrique:
    - No he sostenido que Pablo construya en el vacío a partir de un personaje inexistente. Tampoco he argumentado en contra de que algunos dioses o semidioses griegos tengan un precursor humano (un hombre históricamente existente y más tarde mitificado o divinizado), como ha sido sostenido en (o desde) época clásica.
    Era algo más general: si sólo tenemos los escritos de Pablo sobre su Cristo Jesús (que ha muerto y resucitado, vendrá en cuerpo espiritual, etc.), apenas tenemos más datos que de otros héroes míticos o dioses (más bien menos que de éstos). Cuanto sabemos o deducen los especialistas -sobre el personaje histórico presuntamente real- es a partir de otras fuentes.

    - Es un hecho que entre los cristianos del primer siglo estaban bien vistas tanto las experiencias místicas extáticas y de unión con Dios, como los rituales de comunión y limpieza o renacimiento, todas ellas semejantes a las de los cultos mistéricos. I Cor 14 no lo contradice. Al c...

  • Comentario por galetel 08.04.18 | 18:53

    ¿Quiénes fueron los primeros creyentes en Dionisos?
    ¿Por quiénes fueron iniciados?
    ¿En qué sentido estaban predispuestos?

  • Comentario por Moisés 08.04.18 | 17:14

    Estimo muy adecuados, razonables y claros los comentarios de LUIS ENRIQUE ANTOLÍN.

    Respecto a lo que dice TRUE (11:22) abundaré en ello citando, entre otros varios, el refrán: la sabiduría y la canez no vienen con la vejez. (Ejemplo de ello soy yo: tengo el pelo casi blanco desde mi treintena y a mi actual vejez apenas sé un poquito de casi nada. Bien es verdad que tampoco me esfuerzo mucho).

    Saludos cordiales

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.04.18 | 13:18

    .....tal carisma, no puede negarlo o desautorizarlo, claro, pero afirma que en suma no sirve de nada dado que a nada ni nadie aprovecha en cuanto que sólo consiste en la emisión de palabras incomprensibles para el escuchante que en nada,usaré la expresión paulina, lo edifican.Sirve, éste sí conlleva utilidad y sentido,el carisma de profecía, entendido como enseñanza y edificación, en lo cual Pablo demuestra un notable sentido común, lejos de quedarse con lo extraordinario y maravilloso, frente a éllo apuesta por lo concreto y en verdad útil y fructífero.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.04.18 | 13:08

    Respecto a si Pablo por decirlo así "construye en el vacío" de un personaje inconcreto y a-histórico, Xabier ha contestado con más que suficiente solvencia en los argumentos, no incidiré más en ello y a lo dicho por Xabier me remito. Respecto al párrafo de su comentario al que usted me remite ,Manuel, y a lo que me referí anoche, las vivencias extraordinarias y maravillosas experimentadas por los iniciados, le remito a usted al capítulo 14 de 1ª Corintios ; cierto que en los primeros tiempos en las asambleas cristianas se daban fenómenos también extraordinarios (no entro por supuesto en el tema de la validez o credibilidad de tales fnómenos, e quedo simplemente con lo narrado), se consideraban inmersos en el Espíritu y receptores de sus llamados carismas, entre los cuales el más espectacular y llamativo el don de lenguas o glosolallia.

    Pues bien,en el citado capítulo, resulta que el segun usted tan gnóstico y mistérico Pablo viene a desvalorizar tal carisma...

  • Comentario por Manuel 08.04.18 | 12:16

    no se colige otra experiencia que la suya (igualmente visionaria, sólo que anterior).

    Luis Enrique: de acuerdo. Pero por Pablo no sabemos nada de eso. Lo obtenemos todo ello de los evangelios que incluyen un relato basado en la historia, palabras y recorrido de un rabí candidato a rey mesías y ejecutado por ello. Esta sería la parte no mítica, la mítica va aparte. El Cristo-Jesús de Pablo ha sido la gran piedra de partida de los "mitistas". Los datos no míticos predominan con claridad.

    De todos modos, quería poner el énfasis en lo dicho infra (desde el último párrafo del comentario 08.04.18 | 09:42) más que en un paréntesis o aspecto colateral del mismo.

  • Comentario por Manuel 08.04.18 | 12:11

    Xabier:
    Entienda bien mi símil. Suponga que lo único de lo que Vd dispone para conocer al Cristo Jesús de Pablo son los propios relatos de Pablo. ¿Hay precisión sobre dónde vivió, qué hizo, por dónde circuló, dónde murió o dónde resucitó el ente de Pablo, o en concreto el hombre que habría sido Jesús, esto es, del hombre que sería modelo real del ente legendario o mitificado que será Cristo-Jesús?
    Más o menos la misma.
    Si va por otro lado, y quiere decirme que tenemos coherencia para entender que Pablo tuvo precursores en visionar al Cristo resucitado, pues claro que es así.
    Si pretende decirme que además conoció a un hermano real (parecido a lo que sería un hermano de Apolonio, y no sé si diferente a lo que sería un hermano del Saturno al que se refiere Tertuliano), pues es probable que así sea (no soy negacionista, como sabe). Pero un negacionista consideraría que no difiere del caso de los demás héroes míticos, y aludiría a que de las cartas de Pablo no se co...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.04.18 | 12:06

    ....relativa al significado y a la proyección del devenir humano, algo algo enteramente ausente de los cultos mistéricos, al fin y al cabo insertos en una concepción circular de este devenir y cuya transcendencia se limita al digamos privilegio espiritual de que van a ser receptores sus adeptos, sin que ello tenga significado ninguno más allá de tal privilegio. Sin olvidar, en fin, que el hecho cristiano a su vez se inserta con y como una significación determinad en la trayectoria histórica de un pueblo, Israel, pueblo que ya de por sí incluye en su propia identidad religiosa y nacional,ambas inseparables, lo que en suma ha venido a considerarse como esquema inaugural de lo denominaríamos sentido y/o percepción de la Historia.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.04.18 | 11:53

    Bien, en primer lugar no he hablado de lugares sino de tiempo fuera del tiempo, el tiempo,",erase una vez", de los mitos y esos sus parientes los cuentos, nada que ver con fechar concreta e inequívocamente un acontecimiento,"en tiempos de Poncio Pilato", algo que,por cierto, Piñero e incluso Bermejo , que no son mitistas, suscriben por completo, bien que haciendo otra lectura del acontecimiento, claro, sin en ningún momento poner en duda la ejecución de Jesús por orden del prefecto Poncio Pilato, cargo que ocupó en un tiempo histórico perfectamente concreto y datable, del año 26 al 36.

    Justo esta precisión histórica permitirá la frontera o división del devenir histórico concreto y no indeterminado en un antes y un después de Cristo una vez el cristianismo se establece como religión oficial en el Imperio y lo que s mucho más importante aun, esta precisión y concreción permitirá otorgar al hecho Cristo una dimensión y transcendencia histórica, relativa al .....

  • Comentario por true 08.04.18 | 11:22

    Lo raro sería que Piñero, más allá de señalar lo q otros dicen, se uniera al coro. Aunque, en ese caso, simplemente desmentiría lo que dijo el otro día de la sabiduría que le da la edad -y es q la edad con frecuencia no es sabiduría lo que proporciona a muchos, sino anquilosamiento y borreguismo grupal.

  • Comentario por true 08.04.18 | 11:17

    Sí, el parecido de un huevo con una castaña también es asombroso, siempre que vd pinte la castaña de blanco, ignore la forma externa y consiga hacer creer a todo el que tenga prejuicios contra las castañas que su contenido es clara y yema. Cualquiera diría que la castaña la llevan vds encima....

  • Comentario por Xabier 08.04.18 | 11:09

    "El Cristo-Jesús de Pablo no cumple su exigencia (si se limita a leer los textos paulinos) de... haber vivido o muerto en ciudades concretas" (Manuel)

    Es cierto que, a diferencia del anónimo autor de Hebreos y de los evangelios, Pablo no dice dónde murió Jesús, pero, ¿no constituye un indicio que los primeros seguidores de Jesús viviesen en Jerusalén, tal y como dice Pablo en Gálatas?

  • Comentario por Xabier 08.04.18 | 11:04

    "El Cristo-Jesús de Pablo no cumple su exigencia (si se limita a leer los textos paulinos) de ser de su propio tiempo" (Manuel)

    Si se leen con atención los textos paulinos, se ve claramente que quienes conocieron personalmente a Jesús eran contemporáneos de Pablo: conoció personalmente a hermanos de Jesús y a Pedro/Cefas. También dice Pablo que muchos de los que tuvieron una visión de Jesús estaban vivos. Me parece dudoso que las visiones de Jesús tuvieran lugar muchos años después de su muerte.

  • Comentario por Manuel 08.04.18 | 09:49

    - Que llegaban a tener vivencias intensas e incluir experiencias visionarias. (Estas experiencias fueron esenciales en el desarrollo del primer cristianismo, hasta bien entrado el siglo II).
    - Que contaban con sus promotores (predicadores, entrenadores, guías espirituales, iniciadores) y sus ritos (sacramentos, comunión y similares) promotores de experiencias intensas de índole vivencial o extática. No creo que la experiencia del bautismo de los primeros admitidos en las comunidades cristianas fuera algo completamente secundario o prescindible, sino una experiencia vital de renacimiento a una nueva vida de salvación (ésta era la palabra helenista por antonomasia), pura, santa o liberada del lastre del pecado.
    - Que estas experiencias eran sinceras y aportaban desarrollo. La doctrina y su práctica iniciática evolucionaba.
    - Como el profesor ha indicado, Pablo ofrecía lo mismo (renacer, salvación), pero a todos (de cualquier sexo, raza y origen) y gratis.
    Saludos

  • Comentario por Manuel 08.04.18 | 09:42

    “La voluntad divina permite que Atis permanezca incorrupto en su tumba, conservada en Pesinunte según Pausanias...”
    “Se consideró a Serapis un simple mortal, hijo de José, y el Serapeo sería su tumba...” http://es.scribd.com/doc/28355929/alvar-jaime-cristianismo-primitivo-y-religiones-mistericas “La tradición que sostenía que los restos de Orfeo habían estado en un principio en Libetros (...) Un pastor se acostó junto al sepulcro de Orfeo, empezó a cantar versos de éste entre sueños y unos agricultores y otros pastores se reunieron para oír el canto, se empezaron a pelear por estar más cerca del cantor y acabaron rompiendo la columna y la urna que contenía los restos, que quedaron expuestos al sol...” (http://es.wikipedia.org/wiki/Orfeo)

    Luis Enrique: no pretendía decir que todo esté copiado, ni algo parecido. Sino:
    - Que los iniciados (léase devotos) llegaban a experimentar con intensidad la presencia del dios. La idea es la de pasión y renacimiento.
    - ...

  • Comentario por Manuel 08.04.18 | 09:37

    Gracias, David Mo.
    En efecto, los mitos acaecen en la Tierra -o entre ella y el inframundo o las regiones celestiales en las que moran los dioses y otros seres divinos- y en tiempo más o menos incierto. El Cristo-Jesús de Pablo no cumple su exigencia (si se limita a leer los textos paulinos) de ser de su propio tiempo -o del de Pilatos- y haber vivido o muerto en ciudades concretas. En cambio, vea (tomado del mismo libro de Alvar y otros):
    Tertuliano "niega que los dioses sean tales, pues se conocen las ciudades en las que nacieron, las regiones donde dejaron pruebas de sus obras, y los sepulcros donde se depositaron sus cenizas; e ilustra su argumento con algunos ejemplos, como el de Saturno, a quien los escritores anticuaristas califican sólo de hombre, se conoce la ciudad donde habitó y algunas obras suyas, como sus padres eran desconocidos se le suponía llegado del cielo. Los dioses son hombres convertidos en dioses."

  • Comentario por David Mo 08.04.18 | 08:31

    Luis Enrique: Que los mitos no se parezcan en todo no quiere decir que no se parezcan. Que tengan elementos originales no quiere decir que no se entrecrucen las influencias entre ellos. No es cierto, por otra parte, que los mitos pusieran a sus héroes en un espacio imaginario: Ariadna se perdió en Naxos, el Minotauro vivió en Creta, Teseo fue rey de Atenas, etc., etc. Hasta Homero habla de la procedencia de los navíos griegos que asediaban Troya citando ciudades concretas y dinastías que se aceptaron como los orígenes auténticos de las realezas de las respectivas ciudades. Mucho más está ubicado el Cristo en un espacio celestial imaginario que no los dioses que habitaban en el Olimpo.

    El citar un personaje real para dar apariencia de autenticidad a una novela o una leyenda no es nada excepcional. Aunque inventarse fechas y acontecimientos indica que estamos ante una novela y no un tratado de historia. Véase las controvertidas andanzas de Apolonio de Tiana.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.04.18 | 05:45

    ....y un sentir de carácter absolutamente extraordinario, que lo sitúa de lleno y de modo fáctico en otra dimensión, ahí está el texto de Plutarco que usted mismo reseña. ¿Cree usted que el rito de iniciación cristiano, el bautismo,y hablo por supuesto del bautismo de adultos,el que que en los principìos del cristianismo se practicaba, se asemeja a tal tipo de experiencia impactante y maravillosa, "maravillosista"?.

    Bastante más podría extenderme acerca de alguna diferencia todavía más esencial acerca de lo que para un creyente representa adherirse a la fe en el Cristo, pero ,ya dije, es muy tarde y no es ahora el momento. Alo largon de cesta serie que nos anuncia Piñero habrá ocasión de profundizar más y mejor sobre ello.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.04.18 | 05:32

    Manuel, un par de consideraciones expresadas a modo casi telegráfico, sin extenderme como suelo pues que ya es muy tarde. Primera, dígame cuál de los cultos mistéricos presenta una divinidad que ha experimentado una existencia de carácter humano; si algo caracteriza a las divinidades de tales cultos es precisamente que su existir y su vivencia transcurren en el tiempo sin tiempo de los mitos, es decir, fuera de cualquier tiempo histórico, algo así como el "érase una vez" de los cuentos. Elhecho cristiano transcurre, como constata el propio Credo, " en tiempo de Poncio Pilato, o sea, en tiempo histórico humano, algo que ya de principio marca una diferencia fundamental con cualquier culto mistérico.

    Por otra parte, segunda consideración, usted mismo proporciona, seguro que inadvertidamente, otra diferencia clave. El el punto esencial del culto mistérico lo constituye la iniciación, momento en el que el iniciado recibe una revelación y experimenta un ver y un ....

  • Comentario por true 07.04.18 | 19:15

    No, lo siento mucho, Elías, el batiburrillo es todo suyo. Así que no me recomiende a su zurriburri para que les arregle el batiburrillo. Yo me limito a hacer el diagnóstico, y ya vds se lo resuelven - o no- como les parezca.

  • Comentario por Elias 07.04.18 | 14:59

    Y por supuesto no hay nada como acudir a true para saber de qué va. Porque sólo lo que piensa ella es lo true (verdad de la buena). Mientras la mayoría de cristianos nunca estarán confusos porque ni siquiera se plantean el "bati-burrillo" de True, el ajeno ni olerlo.

  • Comentario por true 06.04.18 | 21:50

    En otro orden de cosas, supongo que se tratará de la "infalsificabilidad", con FI.

  • Comentario por true 06.04.18 | 21:41

    Sí que recuerda a los rituales de las logias masónicas en las pelis sobre el tema.
    Al cristianismo, nada de nada. Si se sabe de qué va, claro. Adoradores y ex-adoradores de dioses-duendes-teteras volantes siempre estarán confusos al respecto y llamarán cristianismo a su propio (ex)batiburrillo.

  • Comentario por Manuel 06.04.18 | 11:04

    donde se alcanza la felicidad tanto mundana como extracósmica, pues constata el definitivo triunfo sobre el destino individual, gracias a la potencia de la divinidad venerada.
    Con la iniciación comienza una nueva vida; en el tránsito se han abandonado los elementos negativos y el neófito aparece como un nuevo ser que puede disfrutar de su nueva condición más allá de la muerte biológica. Por ello, la verdadera muerte en los misterios se produce, precisamente, en el momento de la iniciación.
    Los rituales constituyen las prácticas religiosas en las que se expresa el sistema de creencias, que proporcionan al devoto los instrumentos adecuados para entrar en contacto con la divinidad.
    De entre todos los ritos propios de los misterios es, sin duda, el de la iniciación el más significativo.
    ...se trata de un rito de tránsito en el que se representa una muerte ficticia y el renacimiento en una nueva vida. Gracias a esa muerte, el iniciando (accede) al tiempo mítico propi...

  • Comentario por Manuel 06.04.18 | 11:00

    El culto mistérico suele presentar una divinidad que ha experimentado una existencia de carácter humano, una vivencia histórica personal, que sirve de modelo de comportamiento a sus seguidores. Éstos padecerán dolor y penalidades, pero serán capaces de superarlos por el soporte divino. Sus triunfos particulares serán parciales victorias sobre el destino (y potencialmente también sobre el orden establecido) y los hará merecedores de la eterna compañía divina, artífice real del triunfo absoluto.
    Por otra parte, los rituales, es decir, las prácticas que regulan la relación con lo sobrenatural, pueden conducir a experiencias extáticas (enthousiasmos), cuando se somete al individuo a una tensión emocional extrema, típicamente mistérica (...). Para ello hay que seguir un itinerario que garantiza la metamorfosis, dirigida por un mistagogo, o catecúmeno que instruye el rito iniciático. La iniciación es, en el punto de inflexión en la vida, donde se alcanza la felicidad tanto mundana como...

  • Comentario por Manuel 06.04.18 | 10:56

    Nada...
    "Dios se comunica mediante sueños y visiones" (p. 54, referida a los apócrifos bíblicos); "El desierto es lugar ideal para las visiones y los encuentros" (p. 71, referida a Qumrám); "Las expresiones de Pablo están más cercanas a las utilizadas en el siglo ii por los gnósticos" (p. 92); "dichas hestiaseis [comidas comunitarias de índole religiosa] se convertirían en algo común a todos, sin que ello conllevara una pérdida de su significado religioso, manteniendo el sentido de comunión mística entre todos los participantes de ellas" (p.146); "Filón es el único autor no cristiano que posee una doctrina mística basada en una experiencia personal, relacionada con la concepción griega de la posesión por un dios parecido a la doctrina mística de Plotino" (p. 231); las tentaciones visionarias de S. Antonio (p. 343); "los cultos mistéricos (lo son) porque hay una transmisión en la vivencia personal del dios y del iniciado (mystes) que es de carácter mistérico" (p.438).

  • Comentario por galetel 05.04.18 | 23:49

    Quizá se parezca algo al bautismo cristiano, pero nada a la experiencia pascual que lo precedió.

  • Comentario por galetel 05.04.18 | 23:49

    Quizá se parezca algo al bautismo cristiano, pero nada a la experiencia pascual que lo precedió.

  • Comentario por galetel 05.04.18 | 23:21

    Los iniciandos estaban predispuestos a favor.

  • Comentario por Manuel 05.04.18 | 22:31

    He echado de menos algún comentario usual.
    Los muchos adoradores del dios y seguidores de los rituales místicos, "vieron" seguramente algo que trasformó su vida:

    El iniciando había sido instruido en los secretos de la religión, había alcanzado el conocimiento de la revelación sobre el orden cósmico y el significado de la existencia. Ya sólo le quedaba la experiencia trascendente, la unión mística con la divinidad, que se adquiría en solitario, una vez que el cuerpo y la mente habían sido entrenados para conseguirla. Los cofrades se despiden ofreciendo dones al protagonista, quien relata así su experiencia (Plutarco,11,23.7):
    Llegué a las fronteras de la muerte, pisé el umbral de Prosérpina y a mi regreso crucé todos los elementos; en plena noche, vi el sol que brillaba en todo su esplendor; me acerqué a los dioses del infierno y del cielo; los contemplé cara a cara y los adoré de cerca.
    (Tomado de Cristianismo primitivo y religiones mistéricas - Jaime Alv...

Lunes, 25 de junio

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Junio 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930