El blog de Antonio Piñero

La autenticidad de las parábolas de Jesús a examen. Vol. V de “Un judío marginal” (II) (949)

20.12.17 | 08:48. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Escribía en la postal anterior que quería examinar las tesis básicas sobre las que se fundamenta el libro de J. P. Meier, “Un judío marginal. Una nueva visión del Jesús histórico”, volumen dedicado al estudio de las parábolas de Jesús solo desde el punto de vista de la autenticidad. Esta última frase es importante. El lector que vaya buscando una explicación, o aclaración, al tipo de un “Comentario”, de las parábolas de Jesús se habría equivocado de libro. El autor afirma que sobre ello se ha escrito tanto y tan bien que él no puede añadir nada que pudiera ser novedoso. Humilde es Meier y probablemente diría algo nuevo. Pero no es ese su interés. Sin embargo, sí puede decir de cierto algo nuevo desde el punto de vista del método empleado para resolver la cuestión de la historicidad de la Parábolas.


La Tesis Nº 1 dice así: “Que los eruditos discrepen entre sí amplia y firmemente sobre cuántas parábolas de Jesús hay en los evangelios sinópticos revela un hecho embarazoso: en general ni siquiera se ponen de acuerdo respecto a qué constituye una parábola de Jesús”.

Mi comentario: Como es la constatación de un hecho evidente no hay apenas nada que decir. Solo observar lo siguiente: dado que, sin duda alguna, las parábolas de Jesús constituyen una continuación del género literario de lo que en la Biblia hebrea se llama el “mashal”, y como este tiene unas formas tan variadas, no es extraño que en Jesús se dé el mismo fenómeno: sus parábolas no son reducibles a un modelo único. En la Biblia hebrea un mashal lo mismo es un proverbio, una comparación, un aforismo, una semejanza, un dicho de sabiduría, e incluso una canción irónica o burlesca. Lo mismo pasa con las parábolas de Jesús.

En la tesis Nº 2 comienza lo sorprendente: “El mashal sapiencial (es decir lo que encontramos en los escritos “sapienciales” de la Biblia hebrea como Proverbios, Salmos, Eclesiástico) no es el principal paralelo a las parábolas de Jesús”. Por el contrario –y dado que las parábolas de Jesús son narrativas–, “los paralelos de verdad se hallan en los libros históricos de Samuel-Reyes y en las narraciones de los profetas”. Como ejemplo, pone Meier el apólogo de Jotán de Jueces 9,8-15; el relato de ficción que la mujer de Tecoa cuenta al rey David en 2 Samuel 14,5-8 y, sobre, todo el relato de Natán a David (2 Sam 12,1-12) por medio del cual hace visible ante los ojos del monarca el gran pecado cometido por éste al ordenar la muerte del marido de Betsabé y quedarse luego con su esposa.

Mi comentario: esta tesis me parece totalmente cierta. Ruego al lector que lea los textos señalados y observará que se parecen mucho a las parábolas narrativas de Jesús.

La Tesis 3ª reza: “En los «profetas posteriores» (como suelen decir los judíos), o «profetas escritores» es donde se encuentran los mejores ejemplos del relato breve comparativo (como las parábolas de Jesús) utilizado por los profetas para argumentar sobre los acontecimientos esenciales de la historia se Israel”. Además, estos relatos son denominados por la Biblia hebrea “mashal”. Ejemplos: la alegoría de la Viña de Is 5,1-7; o la similitud del “Leño de la vid” de Ezequiel 15,1-8; o la alegoría de la Olla de Ez 24,1-4.

Mi comentario: Totalmente cierto también y queda uno convencido si se leen esos pasajes. Me parece del todo justificado que Meier sitúe a Jesús precisamente como continuador de esta tradición profética. Creo que es también cierto que si hay algún rasgo que puede caracterizar todo el ministerio público de Jesús (y no solo su final, como el «mesianismo» o la «pretensión regia», manifestada por Jesús quizás al impulso de sus seguidores más entusiastas: Lc 19,38) es el de profeta.

Jesús se creyó el profeta final de Israel, puesto que detrás de él vendría la instauración del reino de Dios (Jesús descrito como profeta se halla en pasajes como Mc 6,4.15; Lc 7,16.39; 13,34; 24,17-19; Hch 33-23 y la alusión a Dt 18,13-15). Pienso que no es una hipótesis descabellada –puesto que Jesús se consideraba a la altura de Jeremías, Ezequiel o Isaías– que la expresión aramea “bar nashá” = “hijo de hombre”, que Jesús utilizaba a menudo para designarse a sí mismo, y que es relativamente rara en arameo, sea un calco voluntario por parte de Jesús de la expresión “ben adam” = hijo de hombre”, que aparece frecuentísimamente en Ezequiel. Al pasar al griego, y por necesidades internas de la lengua, la expresión se tradujo como Hijo del Hombre y solo después –y en algunos pasajes– se le añadió un contenido estrictamente mesiánico.

Tesis 4º: “El Jesús comunicador por parábolas no se inserta en la tradición sapiencial de Israel sino en la tradición profética”.

Mi comentario: esta tesis, como señala Meier mismo, no es más que una consecuencia de la anterior. Pero tiene una importancia enorme, ya que hace unos años, a finales de los 90 del siglo pasado, estuvo de cierta moda la presentación de Jesús como un predicador puramente “sapiencial”, como un mero maestro de sabiduría, un Jesús en nada escatológico ni apocalíptico, más parecido a un predicador de la escuela cínica de la filosofía griega, como Diógenes, el cínico, que a cualquier profeta de Israel.

Opino que esta tesis –promovida sobre todo por el “Jesus Seminar” californiano, con Jean Dominic Crossan a la cabeza (con su “Historia de Jesús, un campesino judío”, cito de memoria; F. G. Downing; Burton L. Mack, y otros de menor importancia)– del Jesús sapiencial y cínico, ha quedado ya totalmente desacreditada, y tildada de sesgada y unilateral.

Igualmente la insistencia en el Jesús sapiencial de un reino de Dios nada judío, sino interior, íntimo, etc., queda también fuera de juego cuando se extraen las consecuencias de la tesis 4ª de Meier, desarrollada a lo largo del libro. Esa tesis se basaba en gran parte en la idea de que el Evangelio de Tomas gnóstico era una fuente independiente de los dichos de Jesús recogiso en los evangelio sinópticos y anterior a ellos, tesis defendida por Helmut Koester, James M. Robinson, Elaine Pagls, Karen King y otros menos famosos.

Opino igualmente que el salto de Jesús como profeta escatológico a mesías de Israel, al menos al final de su vida fue relativamente fácil de dar –por parte de Jesús o de sus discípulos– a partir de una consideración del pasaje del Deuteronomio citado arriba: 18,15, “Yahvé tu Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis”, en donde habla Moisés anunciando al mesías futuro que es también un profeta.

Tesis 5ª: “Cualquier intento de definir detalladamente las parábolas de Jesús a base de componer una lista de características supuestamente esenciales está condenado al fracaso”.

En este caso, el comentario a Lucas tesis lo hace el propio Meier, quien critica como inexactas las afirmaciones generales siguientes: A. “Las parábolas de Jesús se basan en sucesos de la vida cotidiana campesina de Israel o en los ciclos de la naturaleza”. B. “Las parábolas de Jesús son siempre relatos ficticios”. C. “Las parábolas de Jesús son siempre relatos subversivos; exponen historias desconcertantes que se resisten a una interpretación fácil”. Meier argumenta que quienes defienden etas tesis no tienen en cuenta el conjunto de dichos parabólicos jesuánicos, y fuerzan el sentido de muchas parábolas.

Tesis 6ª: “La afirmación de que las parábolas de Jesús en el Evangelio gnóstico de Tomás copto representan una tradición independiente, realmente anterior y más fiable que las parábolas del Jesús sinóptico es muy discutible”.

Mi comentario: me alegra muchísimo que un capítulo entero del libro que comentamos esté dedicado exclusivamente a este tema. Desde hace muchos años he defendido la misma tesis que Meier, y no creo que Francisco García Bazán y José Montserrat, los coeditores conmigo de la edición de la “Biblioteca copta de Nag Hammadi” en español (Trotta), estén en absoluto en contra. En el capítulo 38 del presente libro Meier hace –en primer lugar– unas observaciones generales sobre el Evangelio de Tomás gnóstico y los Sinópticos, es decir, notas de tono general y abarcante, y luego hace un doble estudio: a) Comparación de dichos de Jesús no parabólicos, sino generales con el material del Evangelio de Tomás; y b). Comparación de los paralelos entre el Evangelio de Tomás y el material sinóptico exclusivamente en las parábolas.

Examinaré más adelante el método comparativo de Meier, pero adelanto su conclusión: tanto en los dichos en general como en el material parabólico, y tras un análisis muy detenido, “Se perciben señales bastante probables de algún tipo de dependencia del Evangelio de Tomás de los Sinópticos”. El Evangelio de Tomás es importante en lo referente a la recepción de los Evangelios Sinópticos a mediados del siglo II, lo cual es sin duda importantísimo. Pero parece que al autor del Evangelio de Tomás tiende a utilizar pasajes combinados de los Evangelios, y muestra igualmente la tendencia a primar a Lucas sobre los otros dos, pues se notan en él expresiones lucanas incluso de pasajes puramente redaccionales, es decir, no de material antiguo, sino propio del evangelista. Y afirma contundentemente Meier: “Aún no he podido encontrar ni un solo comentarista que haya probado convincentemente que un determinado logion tomasino con un paralelo sinóptico sea realmente independiente de la tradición sinóptica” (p. 180). ¡Afirmación rotunda!

Y la última tesis, la 7ª, del libro de Meier reza así: “Muy pocas parábolas jesuánicas de los evangelios sinópticos pueden atribuirse al Jesús histórico con un buen grado de probabilidad de acierto”.

Mi comentario: en verdad, aparentemente decepcionante o entristecedor para muchos. Pero Meier ha llevado a cabo un análisis riguroso, lento, desapasionado, minucioso, difícil de rebatir, que le lleva a la conclusión de que las tres primeras parábolas (Cizaña: Mt 13,25ss; El gran banquete: Mt 22,2ss; Los talentos/minas: Mt 25,3ss / Lc 19,13ss) pueden ser defendidas como auténticas por el criterio de múltiple atestiguación; y la última, Los viñadores homicidas (Mc 12,1-8), solo por el criterio de dificultad y quizás por el de discontinuidad.

Pero se debe insistir, con Meier mismo, en que esta cosecha, aparentemente escasa, no significa negar que “Jesús habló muchas veces en parábolas”; ni que “Probablemente las repitió en múltiples ocasiones y que de ahí surgieron cierta variantes en la tradición”; ni que lo único que no se pude saber con cierta exactitud es “Si Jesús pronunció tal o cual parábola”; ni que, salvo algunas parábolas concretas, que parecen ciertamente composiciones de la Iglesia primitiva, o en varios casos obra del propio evangelista (como en Lucas el “Buen samaritano” o “El hijo pródigo”), hay bastantes otras sobre las que solo se puede decir “No queda claro, no es posible probar que Jesús dijera esta o esta otra parábola”, pero no se puede negar que quizás sea auténtica”.

Por tanto, la conclusión no es tan dramática como parece a primera vista.

Seguiremos un poco más con el comentario a esta importante obra de J. P. Meier.

Saludos cordiales de Antonio Piñero

Http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html


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Comentarios
  • Comentario por Elias 29.12.17 | 23:13

    Igual va a ser que asistimos al banquete no como invitados sino como menú

  • Comentario por galetel 21.12.17 | 19:52

    Vendrá al fin del Proceso creativo, entonces; sin embargo este Fin es ya inminente para todos, porque todos los individuos humanos somos actualmente efímeros por naturaleza.

    Así se cumplirán las parábolas de Jesús: el reino de Dios habrá tenido unos comienzos minúsculos, pero crecerá hasta llegar a ser inmenso; al final nos espera Dios con un banquete al que nos invita desde ya, no lo rechacemos; empleemos nuestros talentos en colaborar con Jesucristo preparando su Venida; Jesús es el Mesías daniélico celestial en una realidad renovada a partir de esta, pues es el representante pleno de Dios-Padre, Dios-Hijo por Dios-Amor, no lo maltratemos como a los antiguos profetas.

  • Comentario por galetel 21.12.17 | 19:49

    También es de lógica que, si los oyentes de Jesús creyeron sus promesas maravillosas, les extrañara mucho que no dispusiera las fuerzas mínimas necesarias para conseguirlo. Se decepcionaron y se sintieron defraudados.

    Ese hombre estaba “fuera de sí”, al esperarlo todo de Dios y al mismo tiempo negarse a preparar su defensa armada, practicando sólo la increpación profética verbal. Así le iría, como a los antiguos profetas. Y Jesús lo sabía, pues compuso una parábola sobre el tema.

    Sin embargo, perseveró en su empeño, hasta aceptar una atroz condena a muerte en cruz, pues esperaba que el Padre lo reivindicaría. Y así fue, aunque nadie le creyó hasta que se mostró resucitado y exaltado, a sus íntimos, para que prepararan su Venida gloriosa.

    Pues esta Venida no es para beneficiar a unos pocos judíos justos, sino a todos los seres humanos de todos los tiempos, incluso los muertos en el pasado y los que vivirán en el futuro. Vendrá al fin del Proceso...

  • Comentario por J.P. 21.12.17 | 18:19

    David: no entiendo bien su objeción. En el sentido que yo le entiendo a Meier, es que los intentos de probar ora la autoría de las parábolas ora la independencia de los logion de EvTm con respecto a los sinópticos no son suficientes, o son no concluyentes.

    Bueno, al menos es como lo entiendo yo.

  • Comentario por True 21.12.17 | 16:11

    Respecto a las pruebas, tendrá que probar alguien que vd no es hijo de su padre, como venía creyendo, y no viceversa. Sobre todo si tiene el aire de familia y ningún motivo para creer q no lo es.

  • Comentario por True 21.12.17 | 16:06

    Sigo al 100 % de acuerdo con uno.

  • Comentario por galetel 21.12.17 | 11:48

    Leo:
    El tema es 'la autenticidad de las parábolas atribuidas por los evangelios canónicos a Jesús'. Punto.

  • Comentario por David Mo 21.12.17 | 06:55

    "No se puede probar que..." es una aberración metodológica. Quien tiene que probar es el que afirma que x es y no el que lo niega. "Pruebe Ud. que no tengo dos euros en el bolsillo". Meier vuelve a descafeinar una proposición aparentemente drástica. Es su carácter o que no quiere que lo metan en el índice.
    Y la vuelta a la carga con los criterios de autenticidad. Amén, hermano.

  • Comentario por Leo 21.12.17 | 02:08

    La religion en realidad siempre ha mutado. Era incorrecta mi expresión.No otra cosa es la transición Yaveh- Abba y Cristo y Espíritu. No otra cosa es la asunción del poder religioso en Roma y su declive lento, su lucha imposible contra la modernidad y al fin su adaptación. Mejor? Peor? Se atraviesa aquí el tema eterno de la virtud y la corrupción. Los valores cristianos, algunos de los cuales son genéricamente humanos.

    Es posible que un nuevo cambio sea inminente. El luteranismo se disgregó y dio paso a cultos de la prosperidad y el pentecostalismo. El catolicismo se vuelve luterano como puede, no sin pugnas internas.



  • Comentario por Leo 21.12.17 | 01:49

    Quedo duplicado el comentario. Disculpas.

  • Comentario por Leo 21.12.17 | 01:45

    ... no les habia quedado claro. Incluso el propio Pablo se ubica a si mismo como un posible testigo vivo de esos sucesos.

    Su no regreso es palmario, definitivo. Es el dato de los siglos. Desde la fe, puede ubicarse en el inefable cielo, con cuerpo y todo, coexistiendo con espíritus puros, y adoptando la inevidencia de lo divino, salvo en visiones de santos obedientes, y como recurso teológico: que diria Jesús hoy? Que debes hacer tú para ser como Jesús?
    La religión empieza a mutar en el siglo XX. Nuevas visiones teológicas se imponen gradualmente. Una de las cosas que sutilmente van desplazando es el regreso real de Jesús. Cada vez mas metaforico simbolico. Es que el tiempo es cruel.
    Algo pasó, sí. Es algo que desde la fe puede perdurar transformándose, pero... ese hecho extraordinario no es a prueba de los siglos. Es bastante razonable y obvio y no necesita un criterio cientifico expreso.

  • Comentario por Leo 21.12.17 | 01:45

    ... no les habia quedado claro. Incluso el propio Pablo se ubica a si mismo como un posible testigo vivo de esos sucesos.

    Su no regreso es palmario, definitivo. Es el dato de los siglos. Desde la fe, puede ubicarse en el inefable cielo, con cuerpo y todo, coexistiendo con espíritus puros, y adoptando la inevidencia de lo divino, salvo en visiones de santos obedientes, y como recurso teológico: que diria Jesús hoy? Que debes hacer tú para ser como Jesús?
    La religión empieza a mutar en el siglo XX. Nuevas visiones teológicas se imponen gradualmente. Una de las cosas que sutilmente van desplazando es el regreso real de Jesús. Cada vez mas metaforico simbolico. Es que el tiempo es cruel.
    Algo pasó, sí. Es algo que desde la fe puede perdurar transformándose, pero... ese hecho extraordinario no es a prueba de los siglos. Es bastante razonable y obvio y no necesita un criterio cientifico expreso.

  • Comentario por Leo 21.12.17 | 01:06

    Estimo que sí se produjo el hecho extraordinario en Jesús. Un hecho que tuvo a los primeros cristianos en ascuas respecto al regreso inminente de Cristo, que se habia ido. En mi hipótesis esto es producido por la escasez de informacion clara acerca de este regreso. Difícilmente esperaran el retorno de un muerto a secas por mas que en su experiencia intima le sintiesen muy cercano. Aqui entra de nuevo una frondosa imaginacion teológica en momentos. Pablo habilmente pone el freno y explica a los tesalonicenses que este regreso no puede darse antes de que el "katejón" sea quitado. Ya vemos que el katejón resulta de una durabilidad extraordinaria. Sea lo que fuere, aun permanece, pero no hay tesalonicenses a mano que puedan explicarlo...

    Se quedaron esperando al que vendría pronto. Asi culmina la Biblia: vengo pronto.

    Curiosamente son los angeles los que explican lo del retorno...

    Se ve que luego de cuarenta dias de instrucciones finales no les habi...

  • Comentario por galetel 21.12.17 | 00:33

    Por supuesto, las enseñanzas del Jesús prepascual, por sublimes que sean o parezcan, NO fueron suficientes para haber suscitado la adoración del Jesús pospascual.

    Ni siquiera fueron suficientes, probablemente, para que su mero recuerdo haya provocado esa firmísima fe en Jesucristo (resucitado, exaltado, Señor daniélico) de unos discípulos y familiares, más de cien, que estaban profundamente defraudados y dispersos.

    Pero si ni siquiera son suficientes -por sí solas- para conocer cómo era el Jesús prepascual, puesto que están contenidas en unos documentos pospascuales escritos PARA enseñar que el Jesús pospascual de la fe (Jesucristo) había sido el Jesús histórico prepascual (Jesús de Nazaret).

    Para que haya cumplimiento efectivo de los criterios prepascuales de historicidad, tiene que haber coherencia con los DATOS pospascuales. Es de lógica.

  • Comentario por Uno 20.12.17 | 23:17

    " Si esas parábolas son coherentes con los DATOS pospascuales, se aceptan como originales de Jesús (si cumplen los criterios de historicidad asumidos) o como consecuencias de ello (probables o no), y si son incoherentes en algún aspecto, se desecha ese aspecto sin problema"

    Está claro que los criterios de historicidad no son suficientes. ¿a que mortal se le podría haber ocurrido una parábola como la del hijo pródigo y en aquella época ?

  • Comentario por Joaquín 20.12.17 | 22:46

    De acuerdo, pero habría que explicar con fundamentos sólidos por qué razón son deconstruidos textos complejos (sinopticos) en unidades menores (EvTom) que arrojan una visión totalmentente ajena a teleologias y teologias.A simple vista parece absurdo ese proceso de 'matrosquizacion'.La hipotesis de la fuente Q parece cuestionar también esa epitomizacion respecto de Mateo y Lucas.Finalmente considero que solo se pueden obtener conclusiones sólidas analizando cuidadosamente, dicho a dicho, el EvTom y admitiendo influencias mutuas (EvTom-Sinopticos) en el proceso de redacción partiendo de fuentes independientes de carácter oral y escrito.Pero cuestionar rotundamente la validez del EvTom como fuente útil para acercarnos a la tradicion más primitiva sobre Jesús me parece científicamente incorrecto. Ahí patina el jesuita Meier.

  • Comentario por J.P. 20.12.17 | 21:59


    No, no me ha pillado el argumento. Si hay epítomes de obras importantes (Floro), no es argumento suficiente decir que un dicho corto se expande y que es clarísimo que los paralelos sinópticos son desarrollos literarios puesto que la inversa también es posible. Tan sencillo como eso.

  • Comentario por galetel 20.12.17 | 21:59

    Los evangelistas fueron primero cristianos (adherentes a la fe pospascual de los primeros cristianos) y solo después evangelistas (recopiladores de las tradiciones que -con o sin razón- se remontaban al Jesús prepascual); si se equivocaron en algunas cosas, les habría encantado que los corrigieran (con buenas razones).

  • Comentario por Joaquín 20.12.17 | 21:53

    Considerar el EvTom como un epítome de los sinopticos (¿Diatessaron de Taciano ?) es como defender que Marcos es un epítome de Mateo y Lucas...teoria desechada hace un par de siglos ya...La logica y la historia literaria de la transmisión de la tradición sobre Jesús (de unidades sueltas a agrupaciones de dichos, colecciones y, finalmente, biografías o bios helenisticas) parecer estar del lado de la validez rotunda del EvTom (en su primer estrato) como fuente independiente de los sinopticos y mas primitiva que ellos (sin interpretaciones alegoricas eclesiales).

  • Comentario por galetel 20.12.17 | 21:46

    Si se adora a Jesús NO es por ser el autor de esas parábolas; no es motivo suficiente. Es al revés. Si esas parábolas son coherentes con los DATOS pospascuales, se aceptan como originales de Jesús (si cumplen los criterios de historicidad asumidos) o como consecuencias de ello (probables o no), y si son incoherentes en algún aspecto, se desecha ese aspecto sin problema.

  • Comentario por true 20.12.17 | 20:51

    De acuerdo con Uno. Pienso q no hay ninguna razón para afirmar que las parábolas del hijo pródigo o el buen samaritano no son de Jesús pues coinciden con la forma de pensar de Jesús y con el resto de sus parábolas y porque habla con una autoridad sobre la forma de ser del Abba que no se ha visto en ningún otro personaje y porque en esas parábolas se encuentra ese espíritu paradójico tan propio de él, que desafía la idea de la justicia al uso.
    Que no puedan asegurar al cien por cien que sea de Jesús no es un motivo para decir que no lo es. No veo el menor motivo para decir que no son de Jesús.

  • Comentario por J.P. 20.12.17 | 20:43


    Entonces... ¿Los epítomes no existen?

  • Comentario por Leo 20.12.17 | 18:23

    Interesante tema, el de la corona de David. El asunto es que las genealogías diversas y contradictorias de Jesús, en el fondo parecen "ocultar" algo, más que impostarle a Jesús una ascendencia davídica. Será que su ascendencia real fuese en esa época muy peligrosa, tanto que su misión no hubiese durado ni dos días si se hubiese sabido? Es lo que dicen los que atribuyen a Jesús una ascendencia de la línea de Judas de Gamala, más bien que del justo carpintero (o técnico) José. De otra forma, la referencia sería extraña. Cómo uno que viene de Nazareth, de pronto va a decir que es hijo de David, y los demás tomarlo por tal?

  • Comentario por Joaquín 20.12.17 | 15:13

    "dadme a mí lo que me pertenece"..., es decir, la corona de David, y de ahí la condena por sedición y el titulus crucis...

    Parece, pues, que el denostado EvTom tiene algo más que aportar que divagaciones protognósticas (que haberlas las hay).

    En el dicho 100 del EvTom, igual que en los dos que mencione antes (63 y 65 EvTom) no solo se ofrece una versión literariamente más primitiva se cumplen dos principios científicos para otorgar fiabilidad a su pertenencia al Jesús histórico: "embarrassment" y "multiple attestation".

    En conclusión: el EvTom ofrece en su estrato literario no protognóstico un testimonio de los dichos de Jesús independiente y más original ( y des-teologizado) que los sinópticos.

    El que tenga oídos para oír, que oiga....

  • Comentario por Leo 20.12.17 | 15:08

    Jesús asume los rasgos de un profeta. Realiza acciones simbólicas, emite sus profecías, condena proféticamente y alaba proféticamente.

    Pero el tono evangélico es en primera persona. Luego de indicar que no es bueno que un profeta, o sea él, muera fuera de Jerusalem, dice:

    "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!"

    Así que de partida se considera más grande que los profetas, un profeta superlativo, aunque el sentido de su misión es similar.

    Esa locución poderosa, contrasta enormemente con el

    Elí, Elí, lamá sabactaní, grito de la cruz. Entendió Jesús que su muerte cumplía proféticamente su misión, o por el contrario, pensó que Yaveh le salvaría, tal como su nombre de él lo indica?

  • Comentario por Leo 20.12.17 | 14:44

    ... fue maltratado por los viñadores. Entonces envió a su propio hijo, diciendo ¡A ver si respetan por lo menos a mi hijo! Los viñadores —a quienes no se les ocultaba que éste era el heredero del majuelo— le
    prendieron (y) le mataron. El que tenga oídos, que oiga».

    El 12. lo inserté de manera anecdótica, por el tema de Santiago el Justo.

    63 y 65, tal como dice Joaquín: difícil suponer que fueron posteriores y recortados. Más bien parecerían ser de un origen independiente.

    El Ev. Tomás tiene señalados dichos gnósticos: el 77 por ejemplo es bastante sorprendente. Entre estos dichos, hay expresiones ya conocidas de los sinópticos, que frecuentemente son más simplificadas. En 100: por el contrario, queda la duda de una supresión en los sinópticos, ya que el sentido es claro... al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios, y dadme a mí lo que me pertenece.

  • Comentario por Leo 20.12.17 | 14:28

    Interesante, respecto al Ev. Tomás:
    12. Los discípulos dijeron a Jesús: «Sabemos que tú te irás de nuestro lado; ¿quién va a ser el mayor entre nosotros?» Díjoles Jesús: «Dondequiera que os hayáis reunido, dirigíos a Santiago el Justo, por quien el cielo y la tierra fueron creados».

    63. Dijo Jesús: «Había un hombre rico que poseía una gran fortuna, y dijo: Voy a emplear mis
    riquezas en sembrar, cosechar, plantar y llenar mis graneros de frutos de manera que no me falte de nada. Esto es lo que él pensaba en su corazón; y aquella noche se murió. El que tenga oídos, que oiga».
    El dijo: «Un hombre de bien poseía un majuelo y se lo arrendó a unos viñadores para que lo trabajaran y así poder percibir de ellos el fruto. Envió, pues, a un criado para que éstos le entregaran la cosecha del majuelo. Ellos prendieron al criado y le golpearon hasta casi matarlo. Éste fue y se lo contó a su amo, quien dijo: Tal vez no les reconoció; y envió otro criado. También éste...

  • Comentario por Uno 20.12.17 | 14:03

    Pues si las parábolas “El Buen samaritano” o “El hijo pródigo” son originales de san Lucas casi habría que adorar a éste tanto o más que a Jesucristo.

  • Comentario por galetel 20.12.17 | 11:03

    primitiva, o en varios casos obra del propio evangelista (como en Lucas el “Buen samaritano” o “El hijo pródigo”), hay bastantes otras sobre las que solo se puede decir “No queda claro, no es posible probar que Jesús dijera esta o esta otra parábola”, pero no se puede negar que quizás sea auténtica”.”

    Pero me desazona que Piñero siga cometiendo el error de mencionar él “La cizaña” en vez de “El grano de mostaza” mencionado por Meier. Espero que Piñero se dé cuenta y lo corrija. En lo demás, me parece muy acertado.

  • Comentario por galetel 20.12.17 | 11:00

    Muy de acuerdo con Piñero acerca de esta obra de Meier.
    [Piñero:] “Meier ha llevado a cabo un análisis riguroso, lento, desapasionado, minucioso, difícil de rebatir, que le lleva a la conclusión de que las tres primeras parábolas (Cizaña: Mt 13,25ss; El gran banquete: Mt 22,2ss; Los talentos/minas: Mt 25,3ss / Lc 19,13ss) pueden ser defendidas como auténticas por el criterio de múltiple atestiguación; y la última, Los viñadores homicidas (Mc 12,1-8), solo por el criterio de dificultad y quizás por el de discontinuidad.
    Pero se debe insistir, con Meier mismo, en que esta cosecha, aparentemente escasa, no significa negar que “Jesús habló muchas veces en parábolas”; ni que “Probablemente las repitió en múltiples ocasiones y que de ahí surgieron cierta variantes en la tradición”; ni que lo único que no se pude saber con cierta exactitud es “Si Jesús pronunció tal o cual parábola”; ni que, salvo algunas parábolas concretas, que parecen ciertamente composiciones de la Iglesia pri...

  • Comentario por Joaquín 20.12.17 | 10:35

    En cuanto a la rotunda ( y apresurada y dogmática) afirmación del jesuita Meyer “Aún no he podido encontrar ni un solo comentarista que haya probado convincentemente que un determinado logion tomasino con un paralelo sinóptico sea realmente independiente de la tradición sinóptica” (p. 180), se ve que, por ejemplo, se le pasaron por alto los logions 63 y 65 del EvTom sobre la riqueza, la opresión y la violencia que clamorosamente muestran su menor desarrollo literario y , sobre todo, teológico, respecto de sus paralelos canónicos (EvT 63 paral. Lc 12,16-20/ EvT 65 paral. Mc 12,1-9). No hay peor ciego que el que no quiere ver.

  • Comentario por Joaquín 20.12.17 | 10:25

    en mi libro, al aislar el primer estrato del EvTom, dedico una sección a los dichos apocalípticos contenidos en ese documento (páginas 101-110), que, entre otros rasgos literarios, filológicos y teológicos, por ese rasgo de presentar dichos apocalípticos no puede considerarse como un constructo gnóstico inválido para aportar información sobre el Jesús histórico.

  • Comentario por Joaquín 20.12.17 | 10:23

    Habiendo estudiado a fondo el Evangelio de Tomás e intentado aislar el hipotético primer estrato del mismo en un libro titulado “El Jesús de la Historia: un acercamiento a través del evangelio de Tomás”, reseñado el verano pasado por el profesor A. Piñero, he de decir que me cuento entre los que consideran el Evangelio de Tomas como una fuente esencialmente independiente de los dichos de Jesús (aunque sin negar cierto contacto con ellos a lo largo de la historia de su configuración literaria o redacción) recogidos en los evangelios sinópticos y anterior a ellos. Ahora bien en ningún caso, y a diferencia del Jesus Seminar, considero que Jesús fuera un maestro sapiencial manso y cínico sino un profeta apocalíptico con una orientación sapiencial en algunos aspectos y cuya predicación desafiaba a las autoridades religiosas y políticas del Israel del siglo I. Y es que, de hecho, en mi libro, al aislar el primer estrato del EvTom, dedico una sección a los dichos apocalípticos contenidos en

Martes, 24 de abril

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