El blog de Antonio Piñero

La autenticidad de las parábolas de Jesús a examen (I) (948)

18.12.17 | 13:23. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

El título de esta postal corresponde al volumen V de la magna obra de John Paul Meier, Un judío marginal. Nueva visión del Jesús histórico, que vio la luz hace pocos meses en la editorial Verbo Divino, Estella, 2017, 462 pp. Tela, 24 x 16 cms. ISBN: 978-84-9073-309-7. El libro tiene abundante bibliografía sobre las parábolas, y mucha discusión sobre autores antiguos y modernos en el notable número de notas que acompaña cada capítulo, al final. Hay mapas de Israel y Galilea en tiempos de Jesús; Tabla sinóptica de la familia de Herodes el Grande; Año de reinado de los emperadores romanos; Índice de la Escritura y otros autores antiguos; Índice de autores modernos, y un generoso (pp. 441-463) Índice de materias, que es muy de agradecer.

Respecto a la bibliografía diría que más del 99% está en inglés. Da la impresión que lo que no se escribe en esa lengua no existe. Ni siquiera en alemán, lengua en la que el autor no cita más de tres obras con asiduidad. Y otra nota sobre la disposición de la bibliografía, aparece al final pro bloques y décadas, es molestísimo, engorroso diría, encontrar la cita exacta de un libro. La traducción, como es usual, es de Serafín Fernández Martínez y me ha parecido muy buena en líneas generales. Diría que ha afinado mucho con la práctica de traducir a Meier y cada vez lo hace mejor.

Buscando por el índice de mi Blog, el lector verá enseguida que ya he comentado otros volúmenes de esta obra monumental (El ISBN de la obra completa es 978-84-8169-204-4), y algunas de sus tesis como una cierta singularidad de Jesús (del 07 febrero hasta 9 de marzo del 2012) y un comentario al volumen IV de la obra, ”Un judío marginal” el 8 y 9 de junio del 2010 y el 30 de noviembre del 2015. He leído con sumo interés toda la obra porque creo que marca un antes y un después en la investigación seria del Nuevo Testamento. Y este volumen V no defrauda en absoluto. Adelanto ya aquí mi visión de conjunto: la investigación de las parábolas de Jesús como medio preferente para acceder al Jesús histórico es cuestionado serísimamente por Meier y con razones irrefutables para aquel que cree que los criterios para acceder al Jesús histórico son herramientas definitivamente adquiridas por la ciencia histórica.

Y para aquel que no lo crea (que piense que están “superados”; o que no hay que fiarse mucho de ellos” o que existen otros igual de válidos, pero diferentes”) encuentran en esta obra a lo largo de la discusión de cada uno de los textos la rectificación conveniente. Creo que la discusión sobre los criterios es impecable por parte de Meier porque tiene en cuenta todas las dificultades que se han acumulado contra ellos en estos últimos años. Meier es muy crítico con el criterio de “verosimilitud histórica”, propugnado por Gerd Theissen, porque le parece subjetivo, demasiado amplio, poco aplicable con rigor, y porque cuando se aplican se vuélvela mente del investigador aun sin querer a los criterios tradicionales, sobre todo de dificultad, atestiguación múltiple y coherencia… Entonces ¿para qué inventar nueva terminología que en realidad ayuda bien poco?

Meier acepta más o menos el criterio de los “patrones de recurrencia”, puesto en circulación por Dale C. Allison (Constructing Jesus: Memory, Imagination, and History: Baker Academic, Grand Rapids 2013) y propalado en España por F. Bermejo en sus análisis sobre el “Jesús sedicioso” a los ojos del Imperio romano”, que hemos comentado largamente en este Blog. Pero con toda razón argumenta Meier en contra lo siguiente: afirman sus propulsores que para que ese criterio de patrones de recurrencia sea árido no es necesario que puedan probarse todos y cada uno de los textos/prueba que se aportan en la argumentación. Basta con el armazón y solidez del conjunto del conjunto.

Replica Meier: tiene poca lógica que se mantenga esta idea, porque tanto Allison (como Bermejo, al que no cita ya que no traga estrictamente de la Parábolas) aceptan que dentro de la investigación se ha planteado la no validez para acceder al Jesús histórico de cada uno de los elementos que contiene el patrón o de casi todos (por ejemplo, en el susodicho patrón, es difícil negar que sea histórica la muerte en cruz y el títulus crucis). Y si todos, o casi todos, los elementos del patrón son discutidos...., ¿cómo el conjunto de puede sostenerse como argumento válido para probar la historicidad? Si los elementos o eslabones de la cadena son débiles, no vale el conjunto de la cadena. Hay que buscar otro sistema. Y Meier aboga por volar a los criterios “tradicionales” archiprobados en su eficacia por la investigación.

Por tanto, como soy de los que estiman –al igual que Meier– que no hay mejor herramienta heurística que esos criterios (los principales son 1. Dificultad; 2. Discontinuidad. 3 Atestiguación Múltiple; 4. Coherencia; 5. Criterio de) y que el uso parsimoniosos de otros criterios secundarios (facilidad de retroversión al arameo) puede ayudar aunque no sea absolutamente básicos, pienso que esta volumen sobre las Parábolas de Jesús marca un antes y un después en la historia de la investigación. Así que enhorabuena a J. P. Meier, aunque en algunos puntos concretos puedo discrepar de él, como es natural.

Resulta que hasta la aparición de las siete tesis de Meier al principio del libro que comentamos (ampliada a quince en la Conclusión), toda la investigación ha seguidos las huellas de tres investigadores principales, ya difuntos y dos modernos. Paso a enumerarlos y luego transcribo la central de Meier en el presente volumen. Son los siguientes

1. Adolf Jülicher, Die Gleichnisfreden Jesu (2 vols.) Mohr-Siebeck, Tubinga 1910;edición definitiva de Darmstad (Wissenschaftliche Buchgesellschaft de 1963 en un solo volumen);

2. C. H. Dodd, The Parables of the Kingdom, Scribner’s, Nueva York 1936;

3. Joachim Jeremias, Las Parábolas de Jesús, Verbo Divino, Estella, 2006

4. Y entre los modernos dos obras (que también para Meier) son básicas: Arland Hultgren (The Parables of Jesus. A Commentary, Eerdmans, Grand Rrapids, Michigan 2000 ) y Klyne Snodgrass (Stories with Intent: A Comprehensive Guide to the Parables of Jesus, Eerdmans, Grand Rrapids, Michigan 2008).

Ahora bien, todos estos investigadores –que han determinado la investigación actual sobre las Parábolas– coinciden ampliamente en que no hay medio más seguro para acceder al Jesús histórico que entender bien sus parábolas, similitudes, comparaciones o metáforas. Pero resulta que tal afirmación no es verdad, ni mucho menos, según Meier. La tesis es exactamente la contraria: si queremos ser serios, tenemos que convenir que de las aproximadamente treinta y tantas parábolas de Jesús (ni siquiera sabemos con exactitud cuál es su número ya que hay muchas dudas sobre si algunas comparaciones o símiles breves son o no verdaderas parábolas) solo cuatro proceden con toda seguridad del Jesús histórico (La cizaña; El gran banquete; Los talentos/minas y Los viñadores homicidas, que concluye en Mc 12,8). Luego la conclusión parece evidente: para acceder al pensamiento de Jesús –ético; legal profético apocalíptico, etc.) hay que buscar otras vías… ¡Las Parábolas no valen! Esta tesis es revolucionaria.

Seguiré el próximo día enumerando las siete tesis básicas que enuncia Meier al principio de su libro y haré un breve comentario.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Http://adaliz-ediciones.com/home/36-el-jesus-que-yo-conozco.html


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 21.12.17 | 09:34

    De acuerdo con TRUE (09:38).

    Dice DAVID MO (07:58) que "hasta Elvis Presley se aparece a los fanes que tiene fe". Nunca lo había oído ni leído. Sí que algunos dicen que no creen que haya muerto. Pero esas apariciones... Como DAVID MO lo asegura... ya sabemos una cosa más.

    También menciona al "Marcos original". No sé si quiere decir que él tiene o ha consultado el "original" escrito por quien sea y atribuído a Marcos. Sería gran cosa. Por aquí andan unas traducciones (que vete a saber que relación tienen con el "original") que dicen, por ejemplo: "Resucitado Jesús..." que no sé si tiene alguna relación con lo que escribe DAVID MO.

  • Comentario por true 20.12.17 | 09:38

    Totalmente de acuerdo con Fernando P. Incontestable.

  • Comentario por David Mo 20.12.17 | 07:58

    Leo: el ver vivo al muerto, por decirlo así, es algo bastante corriente en sectas religiosas y profanas. Hasta Elvis Presley se aparece a los fanes que tiene fe . Por otro lado, las visiones que narran los evangelistas son eventos novelados. No hay evidencia de que fueran hechos -psíquicos o reales- y no sean parte de la leyenda. Nótese una vez más que en el Marcos original no constan. Por otro lado, las diversas versiones de lo que Pablo vio o no vio arrojan bastante dudas sobre si vio algo o también lo embelleció. Dostoievski, que tenía crisis epilépticas bastante similares a Pablo, habla de emociones beatíficas más que de visiones. Claro que entre el misticismo de Pablo y el de Dostoievski median unos cuántos siglos y un cierto espíritu de racionalidad que afecta, al parecer, hasta a las mismas visiones místicas. Tiempos de incredulidad, estos. Más o menos.

  • Comentario por serafim da silva aguiar 19.12.17 | 19:48

    Estimado Snr.Professor.
    Curiosa a capa de UN JUDIO MARGINAL.Indica o numero 6 num sistema de numeração usado na Idade Media.Deus é o senhor do mundo que fez em 6 dias.Um livro Suiço explica muito bem este sistema de numeração.
    Cumprimentos .
    Serafim Aguiar

  • Comentario por Leo 19.12.17 | 18:42

    Este es el modo de pensar "desde la fe", que, al "proteger" la fe como un don de la divinidad, no se cae en la cuenta de que la fe es un modo de pensar acerca de los acontecimientos. Estos son regidos por seres invisibles, que además resultan inevidentes en los momentos críticos. Invito a considerar lo que ha pasado en las apariciones marianas. Hay "unos", niños, o jóvenes, que "ven a la Señora" "a la Gospa". Los otros no la ven, y se quedan mirando a los que si la ven, y creen que ellos sí la ven. En el caso de la Gospa hubo un error muy fuerte en una de las chicas, que demostró no estar "en éxtasis", ante una cámara, y además de esto, mintió! diciendo que había reaccionado a una súbita maniobra de un periodista, porque justo en ese momento vio que se caía el niño. Esto es redondamente, mentira, por donde se lo mire. Y una fe que impida ver esa mentira, no es fe, es negación.

  • Comentario por Leo 19.12.17 | 18:28

    Aquí hay un hombre menor de cuarenta, que tuvo una doctrina clara, que no hizo grandes cosas como para pasar a la historia, pero que después de muerto fue visto vivo. Este es el hecho extraordinario, que le divinizaría en Jerusalem, y en las Filipinas, por igual, aunque tal vez con diferente "expresión de lo divino". De otra forma, no podría hacerse razonablemente en vida de los testigos.

    En cierta forma, es lógico que se plantee: esto fue un acto de Dios. Dios es Yaveh, puesto que cumplió con sus propias promesas en Jesús, y al reflexionar piadosamente (no objetivamente) sobre lo que hizo con Jesús, se llegó a la conclusión de que aquello era ya demasiado, que Jesús no era un hombre común, y pasando por el Cristo paulino, es definitivamente, dios encarnado.


  • Comentario por Leo 19.12.17 | 18:15

    Jesús fue divinizado muy pronto. Aquí, vuelvo a insistir con lo mismo: Jesús primero es visto vivo, come, es palpable e insiste en ello. Esta fase habría durado cuarenta días. Ya en Pablo, ni come, ni bebe, ni es palpable: solo es una luz que habla. Con esa luz visionaria y su resultado, Pablo se adscribe al grupo de los discípulos, Hay una forma de pensar que parte desde lo inevidente, y siempre obtiene resultado aunque sea a costas de lo razonable. Es el mismo Cristo, el que está en una realidad inefable y entonces se manifiesta como quiere? No son dos experiencias radicalmente distintas? En una es un ser humano, si bien sorprende verlo vivo. Aparecerse a puertas cerradas es un truco de amigo del dueño de casa, y la ascensión es una figura mítica. Lo inefable fue Jesús visto vivo. En Pablo es una luz deslumbrante que le tira del caballo. Pablo es un visionario. Los discípulos...? Son visionarios o están asombradísimos de verlo vivo?

  • Comentario por FERNANDOP 19.12.17 | 13:00

    Y no, no estoy de acuerdo. Si queremos ser serios si el pensamiento de Jesús no procede de Jesús, se debería plantear alguna hipótesis alternativa. ¿de quién procede ese pensamiento (prepascual) de Jesús?. perfectamente identificable. Porque es ciencia ficción que en el plazo de veinte años desde su muerte algún sabio y profundo hombre de firmes convicciones religiosas pusiera misteriosamente en boca de un guerrillero nazareno un mensaje de tremenda profundidad, saltándose a la torera la predicación de sus discípulos y seguidores vivos. A mi me resulta mas natural (navaja de Ochan) el pensar que viene del mismo maestro Jesús ¿no?
    Y es muy claro que, como árbol frondoso, del tronco del pensamiento del nazareno surgen metáforas, parábolas y sucesos (vease la escena de la mujer sorprendida en adulterio) que siguen evidentemente la línea de pensamiento del maestro.

  • Comentario por FERNANDOP 19.12.17 | 12:47

    para acceder al pensamiento de Jesús –ético; legal profético apocalíptico, etc.) ........... hay que leer los evangelios, interpretándolos de manera recta y sin retorcimientos teniendo en cuenta el contexto. La parábola del banquete, por ejemplo, es muy indicativa de quien era Jesús y su concepto de una humanidad superadora de clasismos, racismos y nacionalismos. La parábola de la cizaña nos invita a una vida tranquila, sin venganzas ni odios. La parábola de los talentos nos invita a la acción, a la valentía, a no dejarse arrastrar por las convenciones y ataduras de la vida. La parábola de los viñadores nos muestra la convicción de Jesús en su naturaleza mesiánica y su identificación con los profetas.

  • Comentario por Xabier 19.12.17 | 07:52

    Me parece interesante que considere auténtica la parábola de los viñadores homicidas, porque algunos la utilizan como argumento para una datación tardía o relativamente tardía de los evangelios, al decir (erróneamente, a mi juicio) que es una profecía post eventum de la destrucción del Templo.

  • Comentario por David Mo 19.12.17 | 07:17

    Desde luego que es revolucionaria. Meier va a conseguir que le metan en el índice.

  • Comentario por galetel 18.12.17 | 17:47

    Dice Meier (tomo V pág. 36): “Tras un detenido análisis, las parábolas de El grano de mostaza, Los viñadores perversos, La gran cena (o El banquete de boda) y Los talentos (o Las minas) ofrecen razones suficientes para juzgar que en la sustancia, si no en las palabras exactas, proceden del Jesús histórico. Pero repito: esto no significa que todas las otras parábolas sean creaciones de la Iglesia primitiva o de los evangelistas, aunque algunas lo son. Ocurre simplemente que la gran mayoría de ellas no proporcionan indicios suficientes para apoyar o rechazar con firmeza su autenticidad”.

    Ya ven que Piñero ha sustituido equivocadamente –seguro que sin darse cuenta- El grano de mostaza por La cizaña.

  • Comentario por galetel 18.12.17 | 13:55

    Esas cuatro parábolas me parecen muy importantes, y perfectamente coherentes -en lo central que de ellas pueda remontarse a Jesús- con los DATOS pospascuales. Sostengo que con el conjunto podemos hacernos una idea válida acerca del "Jesús histórico" y de su misión, basándonos en la fe de sus conocedores íntimos: los primeros cristianos, y en los dichos auténticos del propio Jesús que -retroactivamente- confirmemos como coherentes con aquella fe.

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