El blog de Antonio Piñero

Culto al emperador, dios manifestado en la tierra, salvador del género humano y del universo entero (II) (931)

04.11.17 | 08:32. Archivado en , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

Estamos comentando el artículo del Dr. Sabino Perea, “«Dios manifestado en la tierra, salvador del género humano y del universo entero». Encomios de Augusto en Priene, Halikarnassos y Myra”, en “Ideología y religión en el mundo romano”, Actas del XIV Coloquio de la “Asociación Interdisciplinar de estudios romano”, celebrado en la Universidad Complutense de Madrid los días 23-25 de noviembre de 2016. ISBN: 978-84-16202-15-7, pp. 149-174. La serie en la que está incluido el libro lleva por nombre “Monografías y Estudios de la Antigüedad Griega y Romana”.

Escribe Sabino Perea muy oportunamente a propósito de las inscripciones que leímos el día pasado:

«Quiero subrayar la importancia que tienen las inscripciones, pues se hacen en vida del propio emperador y con su conocimiento y consentimiento. Particularmente me merecen menos credibilidad los mitos creados a posteriori ―en un momento incierto― y reunidos o contados por las fuentes literarias «históricas», como son Suetonio o Casio Dión, ambos muy aficionados a intercalar en sus relatos prodigios, coincidencias astrológicas y omina.

»Así, y por centrarnos en el natalicio de Augusto, se decía que Apolo llegó al seno de su madre, Atia tomando la forma de serpiente. Una concepción prodigiosa similar atribuye la leyenda a Olimpia, la madre de Alejandro. Suetonio indica que, su nacimiento, los ojos de Octavio «eran claros y brillantes e incluso quería que todo el mundo creyese que poseían como una especie de fuerza divina, y le gustaba que las personas a las que miraba fijamente bajasen los ojos como deslumbrados por el resplandor del sol».

»Varias historias asocian a Augusto con el dios-sol, una asociación familiar para el gobernante universal y apropiado para quien aseguraba ser hijo de Apolo. Esa mirada divina se ha equiparado a la potencia de la mirada del águila, que es el heraldo del Júpiter, y símbolo de la realeza. Antes de su nacimiento se dijo que su madre había soñado que el fruto de su vientre era llevado al cielo y se extendió por toda la tierra y del cielo. En el mismo período se le atribuye a su padre un sueño de que el esplendor de los rayos del sol resplandecía alrededor del cuerpo de su esposa.

»El gran astrólogo romano de la época, el senador Nigidio Fígulo, habría dicho al padre de Augusto el día de su nacimiento que su hijo gobernaría el mundo. Un astrólogo de Apolonia, aunque ignorante de su identidad, se habría rendido ante Augusto cuando se enteró de la hora de su nacimiento. Suetonio indica que «nació poco antes del amanecer», paulo ante solis exortum (Suet. Aug. 5), como indicando que su nacimiento trajo la luz al mundo, y que «el primer suelo que tocó el recién nacido fue consagrado», aedituum soli, quod primum Divus Augustus nascens [...] consecraretur (Suet. Aug. 5). También se refiere al horóscopo del neonato y al destino que los cielos le prometen. Desde el año 27 se le dio gran importancia a Capricornio, el signo de su concepción y la hora de su nacimiento coincidentes con la de Rómulo. A esto hay que añadir los sueños de Catulo y Cicerón, mostrando el destino que Júpiter había reservado a Augusto, y con señales de las águilas, señuelos del favor con que el recién nacido gozaba en el cielo.

»Estas noticias se complementan con los augurios que él mismo relató en sus memorias (los doce buitres que saludaron su llegada para su primer consulado y el cometa que apareció en sus juegos) prodigios que muchos explicaron como una predicción del destino del hijo de César. Suetonio recoge otra historia atribuida a un liberto sirio de Augusto que habla de una matanza de inocentes, episodio que también contaría Mateo (2. 116-18) relacionándola con el nacimiento de un niño nacido en Belén de Palestina en época de Augusto.

»Pero lo más importante, como indicamos, es que al tiempo que relatos circulaban, se le rendían realmente y espontáneamente honores a Augusto inspirados por la verdadera fe en sus cualidades divinas. De hecho, era un auténtico libertador que había traído paz y abundancia donde antes había guerra y desolación. Como tal, fue honrado con homenajes, principalmente en Oriente, donde los honores divinos eran tradicionales, pero también en Roma, donde había llegado una gran cantidad de gente procedente de Grecia y de Oriente, que poco a poco, por la mezcla de población, fue matizando (aunque todavía sin llegar a descomponer) la religión romana tradicional de raíz itálica.

»El texto, como hemos visto, insiste en el concepto de la paz augústea, y creo que no se ha advertido un hecho importante en relación con este hecho: la consagración en Roma, el 30 de enero del año 9 del Ara Pacis, símbolo culmen del ideario augústeo de paz, prosperidad y justicia, que es justamente lo que se proclama en los textos epigráficos que tratamos aquí. Es decir, que desde el momento de los inicios de las obras del altar de la Paz en Roma y el momento de su consagración ya se había tomado en Roma la decisión de difundir por todas las provincias del Imperio la idea motriz de la Paz Augusta».

Casi sobra cualquier palabra de comentario a este texto importante. Sirve de maravilla para quien quiera comprender dos cosas:

1. El ambiente estaba totalmente preparado para que un predicador como Pablo, y sobre todo sus seguidores, sembraran por doquier la idea de que desde Oriente (Ex Oriente lux!!!) venía un hombre-Dios, cuyo nombre era “Dios salva”, Jesús, que era en realidad el esperado. El traía la verdadera paz y la salvación. La expansión del cristianismo tenía una base sociológica-religiosa sólida y bien preparada. Nadie tenía dificultad alguna en aceptar la idea de un hombre que era un dios a la vez.

2. Dado lo que hemos leído, se explica igualmente bien cómo desde el principio los cristianos se opusieron radicalmente al culto al emperador. No hay más que un solo Dios y un solo Señor (1 Corintios 8, 6)… y ese es Jesús de Nazaret…; y a la vez cómo las gentes ilustradas en el Imperio se reían de este propósito: “De Nazaret puede salir algo bueno?” (Jn 1,46). La mayoría de los mártires
murieron por este motivo.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por Moisés 05.11.17 | 15:12

    Parece increíble que persona tan cultivada (y más en estos asuntos) haya escrito el punto 2 final del artículo.

    Pero es verdad. Lo señala muy bien LUIS ENRIQUE ANTOLÍN (04:34).

  • Comentario por galetel 05.11.17 | 13:34

    Antes de la influencia de Pablo hubo ya, en Israel, una Iglesia cristiana a la que Pablo persiguió. En esta Iglesia estaban unos discípulos y unos familiares de Jesús, y le rezaban a Jesús, aunque sabían que había muerto crucificado, “marana tha”: ¡Señor nuestro, ven! Confiaban pues en que Jesús estaba vivo junto a Dios en calidad de Señor, y les oía, y podría satisfacer su ruego “viniendo” con poder divino. No fue por influjo de la religión romana. ¿Por qué fue?

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.11.17 | 04:34

    De nuevo,y van,y van, conla elemetalidad y el simplismo hemos topado.Al final de la postal donde se nos ilustra sobre los modos y paradigmas de la divinización de Céar Augusto, todo ufano Piñero señala con el dedo :Mirad y ved, aquí teneis bien clarito el qué y el cómo básicos de la divinización de Cristo!.

    Ya Galetel formula unas acertadas precisiones, cabría aducir otras muchas que marcaran la diferencia entre la divinización de César Augusto y la Encarnación cristiana, en puro rigor y honestidad profesional e intelectual sería de desear, y pedir, que el profesor las indicara. No será así seguramente.

    El caso es, por encima de todo, normalizar el hecho Cristo, acomodarlo a las exigencias académicas, en concreto a las de una determinada línea historiográfica, y para ello, recurrir a diversos ¡eureka! como los datos ofrecidos en esta postal, acerca en principio de César Augusto, o los tan extensamente proclamados patrones de recurrencia.

  • Comentario por galetel 04.11.17 | 10:15

    Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás. -> para gloria de Dios Padre.

    Los evangelistas, en particular "Lucas", se inspiraron en estas creencias JUDÍAS para componer, años más tarde, sus relatos de la infancia de Jesús, en fuerte contraste con los homólogos del emperador.

  • Comentario por galetel 04.11.17 | 10:07

    La misión de Jesús estaba “resumida” pues en la visión de Daniel 7, 13-14:

    Daniel 7, 13-14 -> Filipenses 2, 6-11
    Y he aquí que en las nubes del cielo venía -> Cristo Jesús, quien, siendo de la forma de Dios, no se aferró, para aprovecharse, a esto de ser igual a Dios

    como un hijo de hombre -> sino que, en cambio, se vació de sí mismo, tomando la forma de un esclavo, asumiendo la semejanza humana

    Se dirigió hacia el Anciano -> Y hallándose en forma humana se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz

    y fue llevado a su presencia -> Por lo cual Dios lo exaltó a lo más alto y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre

    A él se le dio imperio, honor y reino -> de manera que al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo y en la tierra y en los abismos

    y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron -> y toda lengua proclame que Jesús Cristo es Señor
    ...

  • Comentario por galetel 04.11.17 | 10:05

    ¿No sería al revés, que el culto al emperador romano se inspiraba en los cultos orientales?

    « Volveos a mí y seréis salvados, vosotros los de los confines todos de la Tierra. Yo soy Dios, y no hay otro. Por mí mismo he jurado; la verdad saldrá de mi boca; mis palabras no serán vanas. Ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios diciendo: ¡Sólo en YHWH hay victoria y fuerza! A él se volverán abochornados todos los que se inflamaban contra él. Por el SEÑOR será rehabilitada, y en Dios será glorificada, toda la filiación de Israel. » (Isaías 45, 22-25)

    Este “SEÑOR”, es el Nombre-sobre-todo-nombre pronunciado en vez de “YHWH”, otorgado por Dios a Jesús por haberse humillado hasta la muerte en cumplimiento de su misión en favor de los “esclavos crucificados”, los humanos esclavizados por el Mal inherente a su condición natural creada (la de Adán) en todos los tiempos y lugares, que había asumido Jesús vaciándose para ello de su condición divina ...

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