El blog de Antonio Piñero

Creer en Dios o creer en Jesús. Aldo Conti y las memorias secretas del cardenal Martinetti (923)

15.10.17 | 08:07. Archivado en Jesús histórico, , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

El título de esta postal es el título de un libro, cuyo autor es Roger Armengol (Ediciones Carena-Acidalia, Barcelona 2017, rústica, 317 pp. 15x21. ISBN: 978-84-16843-60-2) de cuya obra he escrito alguna vez en este medio. R. Armengol es doctor en Medicina, psiquiatra, humanista, que ha sabido conjugar su trabajo con una gran afición a la literatura, Lucas música la filosía y el estudio del cristianismo, del Nuevo Testamento y en concreto de los Evangelios Para mí ha sido una sorpresa, y muy agradable el haberme encontrado con este libro, pues su lectura es más que interesante e informativa. No es una novela, ni un ensayo, sino una suerte de diálogo platónico, por la profundidad y a la vez amenidad con la que se abordan algunos temas de filosofía y de religión, en forma moderna, naturalmente con sus propias variantes. Los personajes son ficticios –la acción transcurre en 2040 pero a través de los nombres y algunas actuaciones de los personajes principales, el lector avisado puede adivinar quién se escinde detrás de ellos en la iglesia actual.

En la ficción, en el verano de 2040, dos amigos pasan unos días en la casa de uno de ellos, en la Toscana. Los dos resultan ser cardenales de la Iglesia católica. El ambiente estival, sereno y solitario, es propicio para charlas sobre todo porque uno de ellos empieza notar síntomas de una grave enfermedad. Hablan naturalmente de la Iglesia, pero no mucho, sino ante todo de arte y literatura, filosofía y los fundamentos, de la existencia o inexistencia de Dios, Jesús, los Evangelio, Pablo de Tarso y de los orígenes del cristianismo.

Uno de ellos, Aldo Conti, acaba declarándose ateo…, ¡un cardenal de la Iglesia católica!, y ofrece las razones de la ruta, no muy angustiosa ciertamente ya que goza de cierta paz interior, que le ha llevado a ese pensamiento. El otro expone también las dudas sobre la fe y su manera de comprender la figura de un Dios, ce cuya existencia no duda, aunque sostenga que debe entenderse de otra manera. Y los dos, a pesar de os pesares, son personas muy comprometidas con el futuro de la Iglesia y su papel en el mundo. Los dos sostienen que si la Iglesia –en el ámbito de los fundamentos teológicos– sigue manteniendo un estricto dogmatismo, decaerá en su influencia muy pronto, no solo en el ámbito de lo estrictamente religioso, sino también en su influencia en el desarrollo de la cultura, incluida la del espíritu. Los dos opinan que la dogmática de las Iglesia se fundamente grandemente en la teología elaborada por Pablo de Tarso y ambos consideran que el futuro prevalecerá lo que puede salvarse del mensaje de Jesús, pero sin los añadidos de Pablo.

Los amigos están muy interesados en el arte. Piensan ante todo que la buena literatura salvará a la humanidad de ciertos desvíos de filósofos y teólogos y proponen que el arte contribuye a una mejor intelección del ser humano. Argumentan que el arte no es solo placentero, sino que tiene también un efecto saludable que favorece el bienestar general de las gentes.

Aldo Conti expone algunas razones sobre la inexistencia de Dios y otro de los personajes habla del embrollo de la creación del universo por parte de Dios. ¿Se hubiera podido crear un mundo mejor? Si hay Dios, contra Leibniz se opina que ciertamente la divinidad pudo haber creado un mundo mejor para sus criaturas. Otro tema, tan querido por la teología del Antiguo Testamento, “Puede Dios intervenir en la historia de los seres humanos?”, se discute con argumentos por las dos partes. Un tema candente hoy es el del Diseño inteligente o evolucionismo; ¿puede el mensaje de Jesús deshacer las ideas sobre lo absurdo de la vida y llenarla de sentido?

En relación con Jesús, el autor va desgranando gran parte de lo que él cree su pensamiento general y lo considera un profeta apocalíptico pero que él mismo nunca pensó que él fuera el mesías-rey de Israel, y lo argumenta por medio de uno de los personajes del Diálogo: es muy difícil que Jesús se creyera el Mesías de Dios. Puesto que considera que Jesús fue muy inteligente y sabio es difícil concebir que se creyera el Cristo. Los evangelios, cuando ponen en boca de Jesús su mesianidad, son muy poco precisos o categóricos como debieron haber sido ante un fenómeno tan importante; también el Evangelio de Juan anda por las ramas. Es muy posible que donde los evangelistas dicen: «Tú lo has dicho», quizás resuene lo que pudo ser original: «Ellos lo dicen».

Al tener tanta estima por Jesús, hay poca estima, o quizás ninguna por Pablo de Tarso. Al autor le ocurre lo mismo que en el caso de Sócrates y Platón, y sostiene que Jesús fue un crítico declarado contra el abuso del poder, económico, político y religioso, del poder de Roma, del de los sacerdotes del Templo. Es muy verosímil –sostiene el autor– que a consecuencia de ello, y tal vez puesto que la gente empezó a decir que estaba dispuesta a seguir al maestro Jesús, Roma –con el acuerdo del Sanedrín– lo ejecutó por haber anunciado (por medio de la predicación del reino de Dios) la pronta caída del Imperio y haber estimulado o enardecido en esta dirección a algunos o a muchos… o que era intolerable en un Israel controlado por el Imperio. Mas, por otra parte, después del descalabro del Maestro en la cruz, tenemos a un Pablo –el primer seguidor importante de Jesús y que marcará el camino a seguir– que antes que criticar al poder, recomienda precisamente la sumisión al poder (Rm 13,1-7), o tolera que se tengan esclavos (Carta a Filemón). Pablo no explica casi nada del posicionamiento ético y teológico de Jesús de manera que si no se hubieran escrito los evangelios sabríamos muy poco de Jesús y Pablo no sabía que se fueran a escribir.

La teología y soteriología, doctrina de la salvación, de Jesús es sencilla: anuncia el fin de los tiempos en el que creían y esperaban muchos de los judíos de su tiempo, la llegada del reino de Dios y la necesidad de arrepentirse y entrar en él. Y se acabó; no hay más. Pero Pablo monta o inventa un nuevo plan de Dios; inventa o recoge una teología muy retorcida que más que un plan de Dios parece un teatrillo de Dios. Si lo que propone Pablo lo vemos como una obra de teatro trágico, tenemos lo siguiente: Dios envía a su hijo y mesías para que sea ejecutado, de este modo Él calma su ira –el autor entiende que Pablo lo piensa así en Rm 5,8-10 (“la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida!”); 1 Tes 1,10 (“…Cómo os convertisteis a Dios, tras haber abandonado los ídolos, para servir a Dios vivo y verdadero, y esperar así a su Hijo Jesús que ha de venir de los cielos, a quien resucitó de entre los muertos y que nos salva de la Cólera venidera…”).

Ya calmado la divinidad, muy airada con la humanidad, resucita a su hijo cuyo sacrificio, al parecer, permite que él, el Padre, perdone a los seres humanos. Pero esto no acaba aquí, se necesita que en un segundo tiempo el Hijo, ahora ya glorificado y lleno de poder delegado, establezca la Jerusalén celestial en este mundo (este es discutible, ya que muy probablemente el mundo futuro para Pablo es totalmente ultramundano). Al parecer el Padre no pudo delegar su poder al hijo en su primera venida. A un Dios todopoderoso no le hace ninguna falta montar estas complicaciones. Es impropio de Dios organizar este teatro. El autor, a través de los dos personajes de su “Diálogo” que en esto coinciden, no cree en Dios y su increencia, en parte, se basa en las creencias que circulan por el mundo cristiano debido a la influencia de la teología paulina.

Seguiremos el próximo día con la exposición de las tesis que pertenecen a la parte de la historia que nos interesa, y sobre todo con la contraposición Jesús – Pablo.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por galetel 23.10.17 | 18:22

    A nosotros, en el siglo XXI, nos interesa en grado sumo lo que a Josefo, por el año 92, no interesó pero dejó entrever: que el Sanedrín de Jerusalén sancionó, en el año 62, la condena de Santiago-el-hermano-de-Jesús-el-llamado-Cristo, y otros, por haber transgredido la Ley judía cometiendo un delito merecedor de la pena de lapidación.

    ¿Qué delito podía ser ése? –Josefo no lo dice, pero nosotros podemos suponerlo con la máxima plausibilidad: Santiago creía, y proclamaba, una (supuesta) blasfemia.

    Sin más explicación por parte de Josefo, sus lectores, a comienzos de los noventa, sabían bien, “en vivo”, quién era ese Jesús al que se llamaba Cristo, porque sus “llamadores” eran famosos en la capital del Imperio: unos judíos levantiscos que habían incendiado Roma treinta años atrás y alborotaban todavía en las sinagogas.

  • Comentario por galetel 22.10.17 | 22:04

    Los lectores de Josefo habrían oído hablar de "Jesús-el-Cristo", en la Roma de su época, sin necesidad de leerlo en la obra de Josefo. Y está claro que a Josefo no le interesaba hablar de Jesús, porque no fue un aspirante a mesías davídico; tampoco le interesaba hablar de Santiago, lo menciona sólo para relatar un incidente importante en referencia a Ananías y a las autoridades romanas implicadas.

  • Comentario por Manuel 22.10.17 | 20:57

    Galatel:
    Vd. parece más dispuesto a "barrer para casa" que yo, entiéndase a creerse cualquier cosa que, por increíble que sea, apoye su propia fe. Le advierto que la mía no es ninguna y que no tendría el menor inconveniente en reconocer que Jesús fue un sabio superior a Sócrates, Laotsé, Epicuro, Hillel, Russell o Plotino si lo considerara así.
    Es muy improbable que sólo exista en todo Josefo esa única mención de Jesús. Y, en efecto, esos autores, que estaban muy versados en el tema, consideran que esa mención escueta no puede ir aislada, porque tampoco sabríamos a qué Jesús se refiría el pasaje. Hay varios Jesús citados en alguna medida en la obra de Josefo. Al menos cinco candidatos...
    Ya le he puesto ejemplos de lo que Josefo decía de los mesías, aunque seguramente Vd (imagínese siendo un ideólogo de signo opuesto) podría poner "Fulano el llamado jefe ultranacionalista" (o guerrillero o terrorista) y asegurar que habla de alguien -¿de quién?- sin adjetivarlo

  • Comentario por galetel 22.10.17 | 10:59

    Manuel:
    Vd. no escatima esfuerzos, ni "especialistas", para intentar desmontar ese pasaje de Josefo. Pero es posible que los lectores romanos de Josefo hayan oído hablar de un tal "Jesús el Cristo" en cuyo nombre ocurrían algunos disturbios por ese entonces entre los judíos de Roma, en la época en que escribía Josefo o poco antes. La alusión a Jesús-el-llamado-Cristo sirve para identificar a ese Santiago como hermano de ese Jesús, nada más, sin tomar partido. Lo más plausible es que lo escribiera el propio Josefo.

  • Comentario por Manuel 21.10.17 | 14:43

    Lo que nos decían Smith y Drews es que esa cita no cuela como única (y ninguno de ellos admite ni de lejos la directa), pues no podríamos saber a qué Jesús se refiere (y resulta que el que nos interesa parece ser demasiado desconocido como para no merecer algún espacio, máxime cuando los mesías más conocidos tienen el suyo, y cuando el término "mesías" no le era nada neutral a Josefo. Piénsese en "el extremista", o en algunos casos, "el guerrillero", "el patriota", "el terrorista"...).

  • Comentario por observador 20.10.17 | 20:46

    Por tanto lo más verosímil es que efectivamente así se expresó Josefo.

    En definitiva, de acuerdo con lo que dijo brevemente y con la mayor sensatez J.P. 17.10.17 | 18:42.

  • Comentario por observador 20.10.17 | 20:38

    Precisamente "llamado" es una forma de decirlo que sugiere que, según Josefo, no fue ese el papel asumido por el mismo Jesús, que no fue lo que se entendía tradicionalmente como mesías, sino que le llamaron así, en lo cual no entra ni sale Josefo porque de quien está hablando es de su hermano, no de él, y por él como si le llamaran" el loco" o "el sabio", más aún estando muerto. Al no decir nada más Josefo se expresa de forma neutral nada favorable a la fe en que Jesús es un mesías daniélico, cuestión que resume como "llamado el mesías" porque él no lo cree, o no le interesa, o no se mete en más historias, pero tampoco le afecta que llamen como quieran a un muerto.
    Si Jesús hubiera sido realmente el mesías guerrero que algunos de vds se empeñan en reivindicar desde luego no se habría expresado así Josefo, pero no era ese el caso. Si fuera una interpolación cristiana tampoco se habría expresado así, de una manera tan "ninguneante".

  • Comentario por Manuel 18.10.17 | 07:58

    En realidad, si ese es el único pasaje de Josefo que cita a Jesús, y no parece que nadie anterior a Eusebio (siglo IV) conozca ningún otro, se echa en falta una mención directa del personaje. Si Jesús fuera muy conocido hacia el año 90, incluso en el mundo romano, podría argüírse que no hacía falta tal mención. Pero dista de ser el caso. Si le quitamos el "llamado Cristo" (curiosa denominación difícilmente carente de connotaciones morales peyorativas cuando la cita alguien que llamó "embaucadores y asesinos" a los caudillos y generalidad de candidatos a mesías, precisamente por erigirse en “Mesías”). ¿Es verosímil que este autor dedique dos líneas para relacionar a un líder religioso y social como Santiago con otro hombre menos conocido, al que sólo cita como “un tal Jesús, llamado “el Mesías”? Una hipótesis puramente especulativa supone que dicha mención obligada -directa y más detallada- existía en otro lugar, fuera negativa y se hubiera cambiado en el siglo IV...

  • Comentario por David Mo 18.10.17 | 07:47

    No veo por qué tenemos que "cepillarnos toda la narrativa extracristiana". Tenemos que dudar simplemente de aquella que sea dudable. Lo mismo que tenemos que dudar de que el discurso que Tucídides pone en boca de Pericles sea realmente de Pericles o que Vercingetorix fuera el caudillo indomable de todos los galos, como pretende César. Cuando hay intereses ideológicos o teológicos por en medio hay que ir con mucha cautela. Y la primera cautela es no creer demasiado a un mentiroso. Si pillamos a alguien en una mentira habrá que tener cuidado y no creerse sin más todas las demás cosas que cuenta. Y a los manuscritos existentes de Josefo los hemos pillado con una mentira.
    Y efectivamente, si algún piadoso copista pudo creer que manipulando el texto de Josefo y colando"al llamado Mesías" certificaba la existencia de Jesús y su hermano Santiago -o sea, los evangelios-, no dude de que lo hubiera hecho, igual que se hizo cosas similares en otras muchas ocasiones.

  • Comentario por J.P. 17.10.17 | 18:42

    ¿Qué narrativa cristiana certifica Josefo? ¿La lapidación de Santiago (dónde), que había un gachó llamado Jesús al que alguien le llamaba Cristo?

    Si esto es razón para dudar y cargarnos un pasaje entero, en el que además no se dice nada ni a favor ni en contra, no tenemos absolutamente nada no ya de Josefo, sino de cualquier otro autor.

    Y "curiosa" metodología: si dice algo supuestamente a favor (que no, ni siquiera está diciendo que Santiago fuese cristiano) o digamos que permita atisbar algo de los primeros cristianos, sospechoso y a eliminarlo. Así nos cepillamos toda la documentación extracristiana de hasta ayer mismo.

    Pues muy bien.

  • Comentario por David Mo 17.10.17 | 16:47

    Hay bastantes más cosas en las que la credibilidad de Josefo está por los suelos, pero lo que sí se debe eliminar es aquellos párrafos en los que Josefo sospechosa, incoherente y curiosamente certifica narrativas cristianas. Es lo que aconseja el buen sentido.

  • Comentario por J.P. 17.10.17 | 12:12

    David Mo: por lo tanto, eliminamos completamente las obras de Josefo ya que no valen absolutamente para nada ya que si ha habido una modificación, todas ellas lo han podido ser.

    Ni lo que cuenta de esenios, fariseos, las guerras judías... Nada. Absolutamente nada.

  • Comentario por David Mo 17.10.17 | 11:11

    Piñero no es "los entendidos" y lo que digan "los entendidos" valdrá lo que valgan sus razones. Sobre todo cuando son ideológicamente sesgadas. Sobre todo.

  • Comentario por galetel 17.10.17 | 10:09

    Tiene suficiente credibilidad, opinan los entendidos como Piñero, para aceptar que un hermano de ese Jesús que era el llamado "Cristo" en la Roma de Josefo, fue condenado a una lapidación sancionada por la Ley a juicio del Sanedrín.

    Basta para deducir que el delito tuvo que ser la blasfemia de proclamar que su hermano muerto crucificado era sin embargo el Mesías triunfante que vendría desde el Cielo a redimir al mundo.

    No es una certeza, pero es lo más plausible.

  • Comentario por David Mo 17.10.17 | 07:17

    ¿Y por qué es poco probable? "Y la razón es que a lo largo de las Antigüedades Flavio Josefo menciona a muchos personajes con el nombre de Jesús (= a Josué); por tanto no parece tan extraño que estimara necesario distinguir entre ellos añadiéndole algo al nombre." El argumento es muy endeble. Se pudo modificar el nombre completo (ningún Jesús en el original) o estar hablando de un Jesús que no es "el llamado Mesías". Parece ser que en el mismo texto se está hablando de otro.El problema con el texto es que lo que ha sido modificado una vez puede haber sido modificado otras y el conjunto pierde credibilidad.

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 22:34

    Bueno, como se ve, J.P. ha aclarado cuál es la opinión de Piñero sobre el texto de Josefo acerca de la lapidación de Santiago. Gracias, J.P. Sin embargo, Piñero se centra en su objetivo inmediato, que es probar la plausible existencia histórica de Jesús. No entra aquí en lo que a mí me parece también fundamental: Si es verídico el relato que hace Josefo acerca de la lapidación de Santiago sancionada por el Sanedrín, en qué pudo consistir la transgresión merecedora de esa pena según la Ley. Me gustaría que el Prof. se decidiera a responder a esta pregunta. (Vds. ya conocen la mía, de sobra.)

  • Comentario por J.P. 16.10.17 | 19:11

    En cuanto a las fechas de los manuscritos de Josefo:

    http://www.josephus.org/FlJosephus2/MailAndFAQ.htm#manuscripts

    "The oldest manuscripts of the works of Josephus in their original language of Greek date to the tenth and eleventh centuries. Portions of the works are also quoted in earlier manuscripts by other authors, particularly Eusebius (fourth century). There are also versions in other languages, notably a Latin translation made about the fifth century. [...] the best texts for the second half (Antiquities Books 11 to 20) are Codex Palatinus (ninth or tenth century) and Codex Ambrosianus".

    Además:

    http://www.tertullian.org/rpearse/manuscripts/josephus_all.htm

  • Comentario por J.P. 16.10.17 | 19:00

    Sobre el pasaje de Santiago, ya escribió D.Antonio años atrás:

    http://blogs.periodistadigital.com/antoniopinero.php/2008/06/05/ipodemos-admitir-el-testimonio-de-flavio

    "
    Sobre este pasaje hay sólo una duda: la frase “llamado Cristo” ¿no será una inserción del escriba, cristiano? ¿Se puede estimar como propio de un historiador judío que recoja esta noticia?
    Ciertamente la duda es real: es posible en teoría que las primeras líneas de este texto sean una interpolación cristiana. Pero yo la estimo poco probable."

    Etc.

    Con todas las cautelas, sí, pero se acepta y se usa por las razones indicadas.

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 17:42

    Quisiera yo saber si un investigador de reconocido prestigio, como el Prof. Piñero, pretendería negar los datos más plausibles; me parece que no. Es sesgado, sí, pero serio y honesto.

  • Comentario por Juanma 16.10.17 | 14:31

    Pero ése dato, ¿de dónde lo sacas? De Josefo. Cuyos manuscritos más antiguos no pueden ir más allá del siglo XI. Siglos, pues, de posibles intervenciones cristianas.
    Y el himno Filipenses aparece en Pablo. Es obvio que utiliza imágenes judías del AT. Que sea anterior a él o inventado por Pablo mismo (o incluso que no sea Jesús el aludido) es aún tema de discusión. Pues, por desgracia, no existen otras fuentes. En historia antigua no existen datos innegables.

  • Comentario por Observador 16.10.17 | 13:16

    Más especula quien ni siquiera tiene en cuenta los datos. De hecho Santiago fue lapidado y no por los romanos sino por las autoridades religiosas judías. Decir que eso no fue así sí que es especulación gratuita.
    Del mismo modo todo apunta a que Pablo se integró en un grupo que creia previamente que Jesús había resucitado y volvería con la misión divina de llevar el Reinado de Dios a su plenitud.

  • Comentario por Juanma 16.10.17 | 12:11

    Ya. Te entiendo. Pero yo te voy a responder. El profesor gaditano Piñero no. Asúmelo.

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 11:55

    Las opiniones de Juanma NO son las del Prof. Piñero. A mí me interesan estas últimas.

  • Comentario por Juanma 16.10.17 | 10:50

    Pero Galetel saca las conclusiones de los libros de Josefo. La copia más antigua de un libro de Josefo es del Siglo XI. Un libro ciertamente interpolado por manos cristianas. ¿De verdad sus premisas, pues premisas son, pueden tener rigor histórico? Es una fuente que hay que coger con pinzas. Y especular de tal manera no me parece serio. Pues son datos manipulados.

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 09:02

    Dios es el Dios Único de la Shemá, es cierto, pero por eso lo es también de todos los seres humanos de la Historia, enemigos incluidos. Los judíos tuvieron que aprender esto de Jesús. Dios es trascendente, sí, pero además es inmanente y encarnado. No importa que fueran ideas mistérico-helenísticas (¿lo eran?), pero había que "jesuficar" al Dios judío para llegar a creer que es efectivamente el Dios UNO y ÚNICO, creador de todo cuanto existe, desde DENTRO de la consciencia humana, especialmente de las víctimas por antonomasia, que ÉL asume en Jesús.

    No pregunto por la postura de Piñero a fin de cuentas. Pido a Piñero que responda a los DATOS que le señalo, nada más, antes de meterse en honduras.

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 09:01

    A Santiago, no pudo convencerlo el advenedizo Pablo ni ningún paulino, esto es evidente. Tampoco Pedro, ni María Magdalena, ni ninguno de los que habían sido ilusos discípulos de ese hermano suyo que él había hallado loco. ¡Y para remate, estaba esa derrota atroz a manos de los paganos, a instigación de las autoridades de la Ley judía!
    ¿Quién o qué convenció a Santiago? –¡Una respuesta plausible, por favor!

    No me parece plausible que unos discípulos de Jesús, que lo habían abandonado, y unos familiares, que lo habían considerado loco, se dejaran convencer de esa manera, por unas ideas mistérico-helenísticas, introducidas por el advenedizo Pablo, que no había conocido a Jesús. No. No es plausible, ni es coherente con los DATOS. En cambio a la inversa… sí, pero con el apoyo externo de una Experiencia Pascual extraordinaria, tal como ellos mismos contaron.

    Las ideas judías acerca de Dios (Yahvé) eran en parte acertadas, pero muy insuficientes. Dios es el D...

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 08:40

    no pudo haber una discrepancia radical, una oposición frontal, entre el Jesús que Santiago había conocido, y el Jesucristo de esta fe que Santiago abrazó posteriormente. Tenía que haber bastante continuidad entre las “dos” figuras. Lo que se achaca a Pablo por no haber conocido a Jesús –idealizarlo en sentido helenístico-, no puede achacarse a Santiago, de ninguna manera.

  • Comentario por galetel 16.10.17 | 08:38

    Y, Sr. Piñero, ¿cuál pudo ser –verosímilmente- el delito cometido por Santiago-el-hermano-de-Jesús-el-llamado-Cristo, que le mereció la muerte por lapidación a juicio del Sanedrín, junto a otros, según Josefo?

    Supongo que a nadie se le escapa que, si hubo efectivamente un hermano de Jesús, Santiago, que fue condenado a lapidación por el Sanedrín, junto a algunos otros, como dice Josefo, entonces:

    -Lo más plausible es que fuese por proclamar que su hermano Jesús era el Mesías daniélico, lo que, en opinión de los rigoristas que componían el Sanedrín, era una blasfemia, puesto que implicaría deificar a Jesús, un hombre normal que había sido derrotado y muerto hace tiempo, crucificado por los romanos a instigación de las autoridades judías entre las que había descollado Anás, el padre de Ananías.

    -Si Santiago, que era un HERMANO de Jesús, lo había creído el Mesías daniélico en referencia a Dn (7, 13-14), entonces no pudo haber una discrepancia radical...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 15.10.17 | 21:04

    Continuará, y ya veremos, pero con esta primera entrada se diría que queda bastante claro por dónde va la reflexión aducida en este libro. Contraposición Jesús-Pablo, pura superficialidad , pensamiento puramente tributario de una tópica ideología moderna que supone todo comprenderlo y que,por decirlo a la llana, es incapaz de " ver más allá de sus narices". Ni se comprende a Jesús ni se comprende a Pablo, capacidad de entender sólo lo más elemental y pedestre. Imperio del pedestrismo.

  • Comentario por Xabier 15.10.17 | 19:25

    "Es muy posible que donde los evangelistas dicen: «Tú lo has dicho», quizás resuene lo que pudo ser original: «Ellos lo dicen»."

    En esto discrepo. En ese interrogatorio, no había testigos. Creo más probable que sea una creación del evangelista.

    También creo que Pablo no se separaba tanto de Jesús como sugiere Armengol. Pablo, como Jesús, creía en un fin del mundo inminente y, al igual que Jesús, predicaba normas éticas, como se nota en sus cartas.

  • Comentario por galetel 15.10.17 | 13:42

    Le sugiero, Sr. Piñero, que empiece por aclararnos su pensamiento (de Vd.) respecto de quién, cuándo y por qué escribió ese himno de Filipenses (2, 6-11) que reputados estudiosos consideran prepaulino. La explicación que hemos leído en
    http://www.tendencias21.net/crist/El-famoso-himno-a-Cristo-de-Filipenses-3-09-05_a166.html
    no dice por qué esos autores aplicaron esos conceptos del AT, propios de Yahvé, a un Jesús muerto crucificado. Espero que lo aclare, por favor.

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