El blog de Antonio Piñero

Los manuscritos del Mar Muerto. El silencio del Nuevo Testamento respecto a los esenios (XV) (920)

08.10.17 | 10:27. Archivado en , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

A pesar de tantos contactos ideológicos entre el Nuevo Testamento y los manuscritos descubiertos hace unos cincuenta años, es sorprendente que en el Nuevo Testamento reine un silencio absoluto sobre los esenios, aunque éstos –según el historiador contemporáneo Flavio Josefo, –fueran una de las cuatro "filosofías" (tendencias religiosas, grupos o sectas) más importantes del mundo judío de la época. El Nuevo Testamento habla abundantemente de dos de ellas: fariseos y saduceos, ¡pero nada de los esenios! Este hecho es tanto más sorprendente cuanto que existen ciertas pistas en el Nuevo Testamento que nos llevan a pensar con razón que los primeros cristianos conocían bien a los esenios.

Diversos investigadores han puesto de relieve que tales indicios son los siguientes:

a) las profundas afinidades en la organización y mística comunitaria entre la primitiva co¬munidad de seguidores de Jesús y el grupo qumranita (como hemos señalado ya en esta serie), lo que implicaría que la iglesia naciente de Jerusalén tendría noticia de las expe¬riencias de la comunidad judía de Qumrán y que de ellas se sirvieron en aquellos primeros momentos de su existencia.

b) Posibles, tenues, casi imperceptibles alusiones indirectas a los esenios dentro del Nuevo Testamento (en el Evangelio de Lucas y en la Epístola a los Hebreos);

c) La existencia de dos textos neotestamentarios que parecen pro¬venir casi directamente de un espíritu muy similar al de la secta: la posible glosa o añadido de 2 Corintios 6,14 7,1 y la Epístola a los Efesios (escrito que, probablemente, no procede de la pluma directa de Pablo, sino de alguno de sus discípulos que fue o tuvo abundante contacto con los esenios);

d) La noticia de los Hechos de los Apóstoles (21,20) que afirma de los cristianos agrupados en torno a Santiago, el "hermano del Señor", que son "miles y miles los judíos que han abrazado la fe (cristiana) y todos celosos partidarios de la Ley", noticia interpretada por diversos investigadores como que entre estos "observantes de la Ley" habría muchos esenios que habían aceptado a Jesús como el mesías de Israel.

A pesar de las posibles alusiones que acabamos de señalar, la realidad, sin embargo, es que el Nuevo Testamento mantiene un empecinado silencio sobre los esenios. Y, a la verdad, no sa¬bemos cómo explicar esta ausencia tan llamativa de menciones a este grupo judío tan señalado en el corpus cristiano. Según Harmut Stegemann Los esenios, Qumrán, Juan Bautista y Jesús, Trotta, Madrid, 1996, 295, sin embargo, no hay tal silencio..., sólo que los esenios aparecen en el Nuevo Testamento con otros nombres, como los "letrados" o los doctores o peritso en la Ley, o como los "herodianos".

En nuestra opinión, sin embargo, es poco verosímil esta última suposición. Los argumentos que aduce Stegemann son los siguientes:

A. El contexto en el que aparecen los "herodianos" los dibuja más bien como un grupo religioso.

B. Ciertos Padres de la Iglesia –Hipólito de Roma y Epifanio de Salamina– mencionan a los herodianos como un grupo religioso.

Pero, en mi opinión son argumentos débiles: pueden ser válidos para resaltar el componente de religiosidad de tales herodianos, quizás no debidamente señalado hasta el momento, pero son inválidos para identificar a estos personajes con los esenios. Nos parece que los herodianos eran ante todo los seguidores políticos de Herodes Antipas e indirectamente del legado de Herodes el Grande (al que, probablemente, consideraron como una suerte de "mesías" que había logrado restaurar el "Gran Israel" de los años de David y Salomón), que pretendían encajar políticamente al Israel de su época en el mecanismo político-religioso del Imperio romano.

Más verosimilitud podría tener la ecuación "letrados / escribas" = esenios, también propuesta por Stegemann, ya que los Evangelios mencionan a los "letrados" como grupo autónomo de sabios en la Ley aparte de fariseos y saduceos. Si esta igualación fuera cierta, los "escribas / peritos en la Ley / esenios" harían referencia a un conjunto elitista de expertos bíblicos (legisperitos esenios) que duró como clase dentro del judaísmo incluso después de la destrucción del Templo y que explicaría la gran dosis de exégesis técnica de la Biblia que se da en el rabinato después de la fundación de la Academia de Yabne.

Si se admitiera como plausible que un cierto número de esenios pasó a formar parte del cristianismo primitivo, y que son también esenios los anónimos personajes englobados bajo ciertas alusiones de los evangelios ("los que aguardan el Reino de Dios": cf. Mc 15,43; Lc 23,51; 2,25; 2,38) o de los Hechos de los apóstoles ("una multitud de sacerdotes aceptaba la fe": 6,7) tal suposición explicaría con mayor facilidad

a) Los giros y expresiones comunes entre el cristianismo primitivo y Qumrán,

b) Las técnicas expositivas similares en la exégesis de la Escritura,

c) Ciertas formas de pensamiento comunes,

d) Quizás la formación de un gru¬po especial de judeocristianos que más tarde se llamaron ebio¬nitas y que no perecieron totalmente en la guerra contra los romanos y la destrucción de Jerusalén en el año 70 de nuestra era.

e) Sobre todo podría aclararse el porqué del uso común –fenómeno curioso– de un grupo bien determinado de pasajes de la Escritura (por ejemplo de Isaías) con igual interpretación mesiánica en el esenismo y el judeocristianismo y la rápida evolución ideológica del cristianismo primitivo basada en una exégesis del Antiguo Testamento en muchos casos parecida a la esenia. En efecto, esta evolución teológica no se explica de ningún modo a partir de la reflexión exegética sobre el Antiguo Testamento de un grupo de discípulos iletrados, sino de unos fieles a Jesús buenos conocedores de las Escrituras y de las técnicas exegéticas habituales en el momento.

Lo dejo así… porque creo que apenas se puede hacer otra cosa que conjeturar. De cualquier modo es muy plausible que bastantes esenios engrosaran el grupo judeocristiano de la iglesia primitiva.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por galetel 09.10.17 | 23:33

    Pero el "salto mental" lo habían dado ya los discípulos y los familiares de Jesús cuando rezaban a Jesús, el mismo hombre que habían conocido y les había defraudado y ahora sabían muerto crucificado en nombre de la Ley, llamándolo sin embargo "Señor nuestro" y esperando su venida triunfal gloriosa. Y sus conversos helenistas algo más tarde, cuando compusieron ese Himno dedicado a Jesús, concibiéndolo proveniente de Dios, de la "forma de Dios" y "vaciado de sí mismo" para encarnarse en el hombre verdadero Jesús que se había humillado obedeciendo voluntariamente por Amor hasta aceptar una muerte de cruz, por lo cual Dios lo había resucitado/exaltado a lo más alto, para que "al nombre de Jesús" se doble toda rodilla en el Cielo, en la Tierra y en los Abismos, y toda lengua lo proclame Señor para gloria de Dios Padre. Esto NO lo compuso Pablo, ni los paulinos, ni los evangelistas, ni fue producto de influencias esenias.

  • Comentario por galetel 09.10.17 | 09:40

    de unos campesinos iletrados, casi analfabetos. Los evangelistas tuvieron que ser personas de un nivel superior a aquellos, aunque sinceros conversos a la fe en Jesucristo, el único Señor. Calzan más bien con las características de unos devotos esenios convertidos al cristianismo y estudiosos del paulinismo, o de unos discípulos pagano-cristianos de esenios convertidos, como esos.

  • Comentario por galetel 09.10.17 | 09:38

    [Piñero:] “Sobre todo podría aclararse el porqué del uso común –fenómeno curioso– de un grupo bien determinado de pasajes de la Escritura (por ejemplo de Isaías) con igual interpretación mesiánica en el esenismo y el judeocristianismo y la rápida evolución ideológica del cristianismo primitivo basada en una exégesis del Antiguo Testamento en muchos casos parecida a la esenia. En efecto, esta evolución teológica no se explica de ningún modo a partir de la reflexión exegética sobre el Antiguo Testamento de un grupo de discípulos iletrados, sino de unos fieles a Jesús buenos conocedores de las Escrituras y de las técnicas exegéticas habituales en el momento.
    Lo dejo así… porque creo que apenas se puede hacer otra cosa que conjeturar. De cualquier modo es muy plausible que bastantes esenios engrosaran el grupo judeocristiano de la iglesia primitiva.”

    En efecto, el conocimiento de las Escrituras que se manifiesta en los evangelios no pudo verosímilmente provenir de unos c...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.10.17 | 20:22

    Ni el judaísmo en su momento ni tampoco el cristianismo se han desarrollado en una "campana de cristal" ajena a su contexto histórico y cultural, pero de ahí a negar a uno y a otro su especifidad, su novedad,su "novum", media un sin duda interesado bache o abismo epistemológico. Descartar o negar el "novum" que uno y otro representan forma parte en su afán e intención de todo cuadricularlo según sus axiomas de la necesidad de una historiografía científico-positivista que requiere "normalizar" los hechos a fin de poder encuadrarlos y encasillarlos según sus conveniencias y presupuestos. No caer en cuenta de ésto sólo puede entenderse como ausencia de auténtico espíritu crítico, como rendición del propio pensar a los sedicentes expertos, más aun cuando como Piñero han alcanzado notoriedad mediática. Reivindicar el "sapere aude", el kantiano atreverse a pensar.

  • Comentario por galetel 08.10.17 | 13:16

    o corresponden a añadidos muy posteriores, en reflejo de las controversias y luchas del tiempo en que fueron compuestos los evangelios. Pero en esto no intervinieron los esenios, excepto los que pasaron a ser cristianos.

  • Comentario por galetel 08.10.17 | 13:15

    Pienso yo que, salvando las obvias diferencias, si un historiador español nacionalizado estadounidense se pusiera a narrar a la alta sociedad norteamericana los conflictos que hubo en España durante el siglo XXI, quizá explicaría que las principales tendencias políticas españolas se clasificaban en: PPítas, PSOEítas, PODEMítas y CIUDADítas. Pero… ¿quiere decirse así que cualquier español, de un pueblecito andaluz por ejemplo, pertenecería a alguna de esas corrientes? ¿No quiere decir más bien que un campesino o pescador andaluz podría simpatizar con una de ellas, sin pertenecer?

    Probablemente, ninguno de los discípulos o discípulas de Jesús pertenecía a ninguno de los grupos de Josefo, y tampoco los primeros cristianos, hasta que se les fueron incorporando otros que sí. Como consecuencia, las alusiones directas a esos grupos se reducen a algunos adversarios de Jesús -que sí los hubo- pertenecientes a esos grupos (fariseos, saduceos, escribas, doctores de la Ley), o corresp...

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