El blog de Antonio Piñero

22.08.17 | 08:10. Archivado en Jesús histórico,

“Los amigos de Jesús. Juan hijo de Zebedeo, ¿el Discípulo amado?”. Los discípulos de Jesús (XI) (897)

Escribe Antonio Piñero

Sobre este misterioso personaje escribí brevemente en la “Guía para entender el Nuevo Testamento”, Madrid, 5ª ed., 2016. Haré ahora una síntesis, ya que mi pensamiento no ha cambiado al respecto.

El Evangelio mismo (en su apéndice del capítulo 21, que es ciertamente de otra mano) presenta como su autor, o al menos como garante de la información en él contenida, al “Discípulo amado” (21,24: “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero”.). El resto del Evangelio (el propiamente tal: capítulos 1-20) no contiene dato alguno sobre este personaje que ciertamente es el garante –según el Evangelio mismo– de lo que en él se contiene.

Quizás haya otra afirmación por el estilo –es dudosa y poco clara en todo caso– en 19,35 a propósito de la lanzada en el costado de Jesús (“Lo atestigua quien lo vio, y su testimonio es válido, y él sabe que dice la verdad para que vosotros creáis”). Es posible que este texto procediera de la misma mano que la del redactor secundario del Apéndice (capítulo 21 y que se refiriera también al Discípulo amado.

Hay cinco menciones de este “discípulo amado” en el Evangelio de Juan:

1. 13,23-26: Última Cena.

2. 18,15-16: aquí aparece como “otro discípulo” que hace el favor a Pedro de introducirlo en el palacio del sumo sacerdote.

3. 19,25-27: Jesús confía el cuidado de su madre al discípulo amado.

4. 20,2-10: el discípulo a quien Jesús amaba corre con Pedro y llega antes al sepulcro.

5. 21,20-24. Aquí aparece dos veces: “Pedro se vuelve y ve que le seguía el discípulo a quien Jesús amaba”: v. 20; “Éste es el discípulo que da testimonio de esto y que lo ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero”: v. 24.

La tradición entera de la iglesia primitiva y algunos estudiosos hasta hoy ven en este “discípulo” al apóstol Juan, hijo del Zebedeo (Mt 4,21 y par), muerto quizás en el 44 d.C. (Hch 12,2). Sin embargo, de un modo casi unánime, incluso entre los críticos católicos, se rechaza esta opinión. Son tres fundamentalmente las razones que apoyan este rechazo:

1. El Cuarto Evangelio no es el producto de un testigo visual, sino alguien que utiliza material escrito anterior: por ejemplo, una especie de fuente donde se hallan recogidos varios milagros de Jesús, más otra al menos, la historia de la Pasión, similar a la de los Sinópticos. ¿Necesitaría de fuentes ajenas un testigo visual de los hechos?

2. Este discípulo nunca es llamado por su nombre. ¿Qué razón habría para no hacerlo si se tratara de Juan hijo del Zebedeo? El cap. 1 del Evangelio llama por su nombre a otros varios discípulos, ¿por qué callar precisamente el de Juan? Este argumento tiene su punto débil en que el autor del Cuarto Evangelio tampoco llama por su nombre a la madre de Jesús. El argumento del silencio es llevado al extremo por algunos investigadores que piensan que, al no nombrar a este discípulo de un modo específico, el autor mismo del Evangelio da a entender que se trata de un discípulo ideal, no real, la encarnación literaria del modelo del discípulo perfecto.

3. La teología del Cuarto Evangelio es muy evolucionada, su cristología es muy avanzada; supone un conocimiento de la tradición sinóptica y sólo puede haberse compuesto en su conjunto en un estadio tardío dentro del desarrollo de la teología cristiana del siglo I.

Para mantener en parte la tradición eclesiástica hay autores que defienden que el “Discípulo amado” –no precisamente Juan, hijo del Zebedeo, sino otro personaje secundario del cristianismo primitivo, desconocido por otra parte— pudo estar en el origen, tras la línea de pensamiento que interpretó la vida, misión y figura de Jesús de esta manera tan peculiar. Es decir, el autor real del Cuarto Evangelio se inspira en las interpretaciones de Jesús de este “discípulo amado”, que está detrás de la denominada “escuela johánica” (cf. cap. 23) de pensamiento.

No es improbable que la figura de un garante de la tradición dibujada en el Evangelio pudiera haber sido importante en la historia de la comunidad que está detrás del Evangelio (quizás el fundador de ella), y que se transformara o sublimara con el tiempo en el tipo del discípulo ideal de Jesús.

Siguiendo esta hipótesis, en una época posterior un personaje anónimo del grupo de seguidores del “discípulo amado” compuso el Cuarto Evangelio basándose en las tradiciones que se fundamentaban en ese discípulo, probablemente ya fallecido. A éste autor l denominamos “Juan” por comodidad. Pero no pudo ser un espectador directo de la vida de Jesús porque ofrece una imagen demasiado diversa a la de los Sinópticos, sobre todo de la de Marcos, que en opinión de muchos estudiosos es la que más se acerca al Jesús histórico.

Como nos ha ocurrido hasta ahora, sabemos muy poco de lo que nos interesará saber. A algunos les puede parecer que es desesperante nuestra escasez de datos. Pero precisamente por ello, la tradición y la imaginación posterior amplifica lo poco que hay y se inventa, a veces, presuntos hechos que no resisten la menor crítica. “Ignoramos e ignoraremos”.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por galetel 25.08.17 | 12:04

    Prof. Elías:
    Sigo en espera de sus amables respuestas (24.08.17 | 01:33), gracias.

  • Comentario por Elias 25.08.17 | 11:34

    Es que Uds. hablan de estas personas como entes idealizados. Habria que tener en cuenta sus personalidades.Y da la sensacion que la de Pablo era de armas tomar(no le importaba lo mas minimo quieners fueran algo entonces .. el tenia el convencimiento por revelacion).En la discusion con Pedro habla de sus desacuerdos segun "su evangelio"que no necesariamente coincidira en todo con el de las columnas ,pues el iba por libre.Fernando P presenta solo dos opciones y hay posiblemente muchas mas. Empezando por la evolucion de las creencias de cada uno. Evoluciono Pablo desde su primer encuentro con Pedro?(A Santiago solo dice que le vio..igual como jefe entonces y el novato no se atrevio a entsblar conversacion) hasta su nuevo encuentro concilio Jersuln. EL tenia ya la sospecha de que corria en vano. ¿Expuso todas sus novedades sobre el "Cristo de la fe" a los los lideres?.. Significa para estos lo del mesias danielico lo que galetel opina(yo lo dudo ..

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 24.08.17 | 05:37

    Elías, aclaremos los conceptos y no emborronemos la cuestión,interesadamente o no, aludiendo a lo esotérico, al esoterismo, aunque bien es cierto que en este campo el término "enigma" es utilizado con mucha frecuencia. Tal yo lo utilizo, y creo queda meridianamente claro en mi comentario, me ciño a su significado exacto, el de indecidible por no poder ser determinado en cuanto a su veracidad o no veracidad histórica de manera rotunda e incuestionable, quedando siempre por resolver lo que auténticamente aconteció.

    Esto resulta sin duda y paradigmáticamente aplicable a lo que denomino el hecho Cristo y no reconocerlo así, sea por parte de un creyente, sea por parte de un historiador científico-positivista, supone una actitud no conforme a la recta razón. Lo dije en mi anterior comentario, cabe funcionar por hipótesis y plausibilidades y preferir unas u otras opciones pero ninguna, venga de donde venga, puede establecerse-imponerse como la única admisible.

  • Comentario por Antonio Manuel 24.08.17 | 02:04

    Este post me ha llenado de esperanza. No hay reproches, no hay culpables, hay enseñanza. Me queda grabada esta frase..."hijo mío, que pecar es ofender al hombre a quien Él ama"...
    Un embarazo no querido, que situación tan difícil... especialmente cuando pongo mi esperanza en tener resueltos los problemas materiales presentes y de futuro. Un hijo, un nieto es la bendición más grande en el amor humano, el centro de los desvelos y el acicate más firme para no decaer, y el futuro es él. Que gran bien pueden hacerle los abuelos a su hija, esa nueva madre para fortalecerse mútuamente con la alegría de un nuevo ser que escribirá un nuevo capítulo en esa familia, ¡ Que bueno sería que el padre del niño también se sumara!.
    Repito mi agradecimiento por este "post"

  • Comentario por galetel 24.08.17 | 01:33

    Prof. Elías:
    Hemos hablado aquí de tres pasajes famosos del Cuarto evangelio: la “resurrección de Lázaro”, la “Boda de Caná” y la “presencia de María-la-madre-de-Jesús junto a la Cruz”. ¿Sería Vd. tan amable de explicarnos su visión personal acerca de estos tres temas, respectivamente?

  • Comentario por Elias 23.08.17 | 20:50

    No estoy de acuerdo Antolin .. el que tengamos dudas sobre como y cuando se constuyeron las Piramides no implica tener necesariamente considerar un componente "enigma"que muchos amantes de lo esoterico reclaman.Y desde luego hay blogs que seguramente Ud conocera en que tienen en cuenta ese "enigma" cristiano ,como los amantes del esoterismo el suyo (y tambien hay aqui cientifico-racionalistas involucrados. Que conste).

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 23.08.17 | 17:57

    Ignoramos e ignoraremos, ciertamente. En cuanto a certezas históricas en el sentido estricto de la palabra, o sea en el sentido de evidencias rotundas e incuestionables, respecto a lo que denomino el hecho Cristo solamente podemos atenernos a hipótesis y plausibilidades, no podemos determinar certezas irrefutables, no podemos prescindir , racionalmente hablando, de un inevitable factor o componente de enigma. Ello vale tanto para creyentes que optan por la adhesión al hecho Cristo como no menos en absoluto para historiadores que se adhieren a los presupuestos racionalistas-cientifistas...En varias ocasiones lo he apuntado, éstos últimos, Piñero se ha significado a veces a este respecto, rechazan por entero cualquier consideración y atención al concepto de enigma, pareciera un concepto tabú.

    Se sienten,supongo,cuestionados y como desautorizados por el mero hecho de admitirlo, pues bien, al rechazarlo por principio van en contra de una exacta racionalidad.

  • Comentario por Elias 23.08.17 | 15:49

    Menos mal que esta Ud sr galetel para recordarnos lo que es importantisimo (para Ud) y lo que no. Esta bien corroborar que en el IV Evangelio se plasman desarrollosteologicos importantes en cuanto que difieren delos sinopticos y suponen un grado mayor en su Cristologia/deificacion.Si fueron malinterpretados entonces es interesante., si son los cristianos actuales y sus vueltas de tuerca teologicas ,entonces no. Porque como Ud bien dice a veces ,esto es un blog de historia.(Claro que Ud se lo salta cuando quiere y reconviene al que no lo hace) Vuelva pues al siglo I plis (sin sarcasmo)

  • Comentario por galetel 23.08.17 | 13:26

    Algo similar ha pasado con otros famosos pasajes del Cuarto evangelio; por ejemplo, la Boda de Caná y la presencia de María-la-madre-de-Jesús junto a la Cruz. Son cosas que NO narran los sinópticos, sino sólo Jn para transmitir unos desarrollos teológicos importantísimos (lo digo en serio; sin sarcasmo). Pues bien; se ha malentendido o ignorado lo realmente importante en función del asombro y la emoción que ha despertado lo poco importante. Hay que corregirlo ahora mismo, ya es hora.

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 18:50

    Simon el leproso, era el padre de Judas el Iscariote, vean el versículo Juan 6,71:

    71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 17:36

    Sí, lo respeto, Xabier. Pero no confundamos lo más importante con lo que no lo es tanto.

  • Comentario por Xabier 22.08.17 | 17:21

    Galetel:

    No digo que no sea importante lo que dices, pero respeta que algunos estemos interesados en cuestiones como la identidad del discípulo amado y queramos comentar nuestras impresiones, aunque sea una mera curiosidad científica.

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 17:16

    Aunque la historia no sea teología, es historia también de la teología. ¿No?

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 16:55

    Lo realmente importante NO es lo que contaba ANTES la tradición original acerca de Lázaro, sino lo que cuenta AHORA el desarrollo teológico del Cuarto evangelista: que TODOS los que mueran esperando la Parusía serán resucitados para participar, ellos también, de sus anhelados efectos, cuando llegue. Pues como el tiempo no transcurre ya para los muertos que están absolutamente inconscientes… la Parusía es inminente en su tiempo personal, aunque sea muy remota en tiempo público.

  • Comentario por Xabier 22.08.17 | 16:35

    Eso es lo mismo que pienso yo.

    Sospecho (no soy el primero ni el único en hacerlo) que Lázaro es el personaje al que los sinópticos llaman Simón el Leproso.

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 14:54

    Es una alegoría construida -probablemente- en base a un hecho histórico de “curación milagrosa” que fue convertido en una “resurrección de la muerte total”. Ciertas expresiones se han conservado tal cual estaban en la tradición original, pero muchas otras se han añadido o modificado. (Cf. Meier, “Un judío marginal” tomo II/2).

  • Comentario por Xabier 22.08.17 | 14:20

    Sobre el amor en el Evangelio de Juan, si no me equivoco, cuando dice que Jesús amó a sus discípulos hasta el extremo o cuando Jesús ordena a los discípulos amarse unos a otros, usa la palabra griega "agape", que se usa para hablar del amor en el sentido de, por ejemplo, amor a los animales, amor a Dios...

    En cambio, cuando se refiere al discípulo al que quería Jesús, usa la palabra "fileo", que es para amor de amistad. Cuando habla de Lázaro, también usa el amor-fileo y no el amor-agape.

    Los esoteristas que hablan de una relación homosexual entre Jesús y el discípulo amado, ignoran que, para el amor de pareja, en griego existe la palabra "eros".

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 13:36

    Para situarse en el anterior comentario, lea las páginas 328-331 de "Así empezó el cristianismo" de Rafael Aguirre y otros . Reflexione junto al artículo

    https://es.scribd.com/document/57297573/La-Sabana-Santa-salio-de-Jerusalen-en-Tiempos-de-Abgaro-V

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 13:26

    Lo mismo que la tradición más antigua de la existencia de una comunidad judía paralela en Edesa a la de Hierápolis . Es Jn 14,5-7. que más ni menos puede situarse en tiempos del rey Abgaro IV el Negro y la presencia de la Síndone

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 13:20

    Fragmento de Jn 14,7-11 si quieren reflexionar sobre el comentario anterior
    7 Si ustedes Me hubieran conocido, también hubieran conocido a Mi Padre; desde ahora Lo conocen y Lo han visto.”
    8 “Señor, muéstranos al Padre y nos basta,” Le dijo Felipe. 9 Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo he estado con ustedes, y todavía no Me conoces, Felipe? El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? 10 ¿No crees que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí? Las palabras que Yo les digo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en Mí es el que hace las[a] obras. 11 Créanme que Yo estoy en el Padre y el Padre en Mí; y si no, crean por las obras mismas.

  • Comentario por eduar logia constancia cantoria 22.08.17 | 13:17

    A saber una presencia de los seguidores de Felipe los projudíos dentro de la Comunidad de Hierápolis. Porque el grupo fue más complejo había seguidores que no creían en la nueva teología del inicio del cuarto evangelio el Génesis de la Preexistencia divina de Jesús. Por eso en los diálogos de Jn 14,7-11 es un órdago que se le tira por los nuevos seguidores de la preexistencia a los presbiteros más antiguos judíos. Esta preexistencia se creo tras la muerte de Felipe Apóstol

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 13:04

    Si alguno no se enteró, Si asistió al Concilio de Jerusalén 49d.c ó 52 si Jesús murio el 33d.c , el susodicho Juan Zebedeo, no habia muerto el 44d.c

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 12:58

    Puedes estar en lo cierto, Xabier; no entraré en ello. Pero a mí me parece mucho más importante que la frase: “aquel a quien amas está enfermo” se refiera a cualquier discípulo de la Comunidad, e incluso a cualquier ser humano de todos los tiempos, que anhele la salvación pero va a morir. Pienso que el evangelista quizá pudo aprovechar un episodio histórico de curación para transmitir este mensaje teológico inmenso de consolación por el “retraso de la Parusía”.

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 12:57

    La tradición entera de la iglesia primitiva y algunos estudiosos hasta hoy ven en este “discípulo” al apóstol Juan, hijo del Zebedeo (Mt 4,21 y par),

    ¡¡¡ muerto quizás en el 44 d.C. (Hch 12,2)!!!

    Profesor si murió el 44d.c junto a su hermano Santiago hijo de Zebedeo, no aparecería como columna de la comunidad de Jerusalén en Gálatas 2,9. Seamos serios, o insinúa que su participación en la Carta de Gálatas es un añadido posterior.

  • Comentario por eduar 22.08.17 | 12:48

    Profesor la respuesta es más sencilla, se olvida del inicio del Evangelio y la presencia sesgada de Felipe. Como he ido indicando en este blog desde el 2007 cuando inicie mi investigación particular y solitaria. La mayor impotencia es que se "perdiera" la obra de Papías de Hierápolis que supongo aclararía la traumática disolución de la comunidad "johánica" más bien sería comunidad Filipa y Magdalena. Recuerde el Acta de Felipe y su llegada a Hierápolis algo mítica, pero puede tener un transfondo histórico. La confusión de los Felipes , el diácono y el apóstol, la he superado con la teoría de que el primer estadio el de Colosenses llegaron unos misioneros samaritanos procedentes de Cesarea Marítima donde se instaló Felipe el diácono según Hechos Apóstoles. Más tarde arribarían a Hierapolis, Felipe Apóstol y María Magdalena con el terremoto del 61d.c

  • Comentario por Xabier 22.08.17 | 12:05

    Galetel: "Se han propuesto diversas figuras históricas, todas con sus más y sus menos."

    Cierto. La que, con diferencia, deja menos cabos sueltos y tiene más mases y menos menos, valga la redundancia es la de Lázaro (lo que no implica creer que es verídico que Jesús lo resucitó llevando 4 días muerto).

    - Sus hermanas no dicen a Jesús "Lázaro está enfermo" sino, "aquel a quien amas está enfermo"

    - Explica por qué había un discípulo conocido al Sumo Sacerdote.

    Otra cuestión que hay que tener en cuenta es que había una clara rivalidad entre la comunidad del discípulo amado y Pedro.

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 10:14

    Quizá la aportación más importante de “Jn” consiste en haber explicado teológicamente la necesidad de aceptar el “retraso de la Parusía”, y promover una actitud presentista pero sin caer en el presentismo total. Aquí ha sido fundamental su sublime desarrollo de la “jesuficación de Dios” (lo que se ha mal llamado "divinización de Jesús").

    También ha sido muy importante su valoración “lucana” de María, la madre de Jesús, aunque manteniéndola en un plano simbólico, sin aludirla explícitamente por su nombre. La referencia, en cambio, a María-la-de-Clopás como hermana de la madre de Jesús, ambas presentes junto a la Cruz con María-la-magdalena, ha sido a la vez reveladora y "confusora".

    Y además, ha proporcionado ciertos datos históricos más verosímiles que los sinópticos en varios casos, lo que muestra su acceso a fuentes directas independientes.

  • Comentario por galetel 22.08.17 | 10:04

    Pienso que debemos ser conscientes de la complejidad que hay detrás del tema. Me resulta convincente que hay que separar distintas figuras:

    -Juan, el hijo de Zebedeo, que poco o nada tuvo que ver.

    -El Discípulo Amado, probablemente una idealización que describe al miembro típico de la Comunidad Joánica, hecha en base a cierta misteriosa figura histórica que tuvo un papel esencial en la fundación de esta comunidad. Se han propuesto diversas figuras históricas, todas con sus más y sus menos.

    -Un evangelista inicial, conocedor de algunos de los evangelios sinópticos, que se inspiró en ellos y en tradiciones propias, con el objeto de desarrollar y aclarar algunos temas importantes a la Comunidad.

    -Un redactor final – o varios-, extraordinario teólogo de formación gnóstica pero contrario al gnosticismo, que intervino para hacer aceptable el Cuarto evangelio en vistas a su incorporación canónica.

    Quizá la aportación más importa...

  • Comentario por Xabier 22.08.17 | 09:20

    Yo creo que el discípulo amado es una figura idealizada y real al mismo tiempo. Al final del Epílogo se habla del rumor de que ese discípulo nunca moriría y se desmiente que Jesús dijera que nunca lo haría. Eso sugiere que ese discípulo murió y que supuso un trauma para su comunidad.

    Sobre la Pasión, en el Cuarto Evangelio hay detalles más verosímiles que en los sinópticos (p.e. mero interrogatorio en casa de Caifás, Pedro entra en la casa sin dar golpecitos en la puerta), por lo que no me parece imposible que parte de ese Evangelio se base en un testigo presencial de Judea.

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