El blog de Antonio Piñero

¿Podemos fiarnos de los Evangelios? Jesús y la resistencia antirromana (LVIII)

15.03.17 | 08:07. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Estamos en la respuesta a las objeciones formuladas contra la hipótesis de un Jesús sedicioso desde el punto de vista del Imperio romano. En concreto en la respuesta al argumento de que el método empleado para el análisis evangélico por F. Bermejo y por mí mismo está caduco. En la postal de ayer prometimos tratar del punto siguiente: 1. ¿Podemos fiarnos objetivamente de los Evangelios? ¿Aceptar tal cual todo lo que leemos? O ¿hay que hacer de ellos una lectura crítica? La respuesta intenta enfrentarse a la idea de que cierta investigación crítica del Nuevo Testamento toma de los Evangelios lo que le conviene para una tesis ya preconcebida en la cabeza del investigador y a rechazar todo aquello que no le conviene. Obra así el presunto crítico porque no es objetivo, porque se deja llevar de sus prejuicios, o porque siente inquina por lo religioso, o por una determinada interpretación, etc.

Para responder voy a extraer argumentos míos, tomados de la “Guía para entender el Nuevo Testamento”, 5ª edición Trotta, Madrid 2016 y posteriormente de F. Bermejo de diversos artículos suyos. Se intenta demostrar que leer los Evangelios sin crítica es imposible; no es racional; aceptar todo lo que un evangelista dice lleva a un callejón sin salida porque sus posiciones se contradicen a veces entre sí. Es necesario utilizar la crítica para dilucidar con esfuerzo qué punto de vista se acerca más al Jesús histórico.

Del análisis de las fuentes cristianas que tenemos para reconstruir la vida del Jesús histórico se deduce que los textos más antiguos y relativamente fiables sobre él son los Evangelios aceptados como canónicos. Los apócrifos apenas nos sirven, o en todo caso para confirmar lo que ya sabemos a partir del análisis de los evangelios canónicos En primer lugar los tres sinópticos, Mt, Mc y Lc. En segundo, a distancia y siempre con gran cautela y prudencia, el Evangelio de Juan. Fuera de estos textos, apenas hay otras fuentes salvo las alusiones escasísimas de otras obras del Nuevo Testamento, en especial las cartas auténticas de Pablo, que directamente solo cita a Jesús en dos ocasiones y las dos en 1 Corintios (7,10 y 9,14).

1. El primer ejemplo que invita a la reflexión y a la cautela se refiere al tema del bautismo de Jesús: el primer Evangelio, el de Marcos, presenta el hecho con relativa sencillez (la acción en sí, más algún elemento maravilloso):

«Por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. No bien hubo salido del agua vio que los cielos se rasgaban…» (1,9-10).

El siguiente evangelista en orden cronológico probable, Mateo, cae ya en la cuenta del problema teológico que suponía el que un ser sin pecado, Jesús, hubiera recibido el bautismo para remisión de los pecados por parte de Juan. Entonces enriquece la historia con un diálogo justificativo entre Juan Bautista y Jesús:

«Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?” Respondióle Jesús: “Déjame ahora, pues así conviene que cumplamos toda justicia”. Entonces lo dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua, y en esto se abrieron los cielos…» (3,13-16).

Lucas, el evangelista siguiente desde el punto de vista cronológico, arregla aún más el cuadro. En primer lugar antepone cronológicamente a la escena del bautismo de Jesús la encarcelación de Juan Bautista (3,19-20), de modo que cuando llegue para Jesús el momento de ser bautizado, Juan se halle en la cárcel. Implícitamente el lector debería obtener la consecuencia de que Juan no pudo bautizarlo. Inmediatamente después del encarcelamien¬to, Lucas describe la escena del bautismo, sin nombrar a Juan:

«Cuando todo el pueblo estaba bautizándose, bautizado también Jesús, y puesto en oración (añadido típico de Lucas), se abrió el cielo…» (3,21).

El cuarto evangelista, Juan, omite por completo la escena del bautismo y se limita a referir el testimonio de Juan Bautista sobre Jesús:

«Al día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es por quien yo dije: Viene un hombre detrás de mí, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo…”» (1,29-30).

Este testimonio se repite varias veces, pero nunca se menciona el bautismo (1,19ss; 1,36; 3,27).

El lector puede observar cómo un problema teológico, el bautismo de un personaje que se piensa sin pecado, Jesús, se va arreglando por medio de una reelaboración progresiva de la historia, hasta llegar al Cuarto Evangelio, que evita el problema omitiéndolo. Su autor no sólo elude la cuestión, sino que pone en boca de Juan Bautista unas palabras sobre quién es realmente Jesús propias de su teología, es decir sólo concebibles en momentos ulteriores de la vida del grupo cristiano, a saber en los momentos en los que ya era firme la creencia en la resurrección de Jesús.

2. El segundo ejemplo se refiere a una parábola tomada por Mateo y Lucas de la Fuente Q (no está, pues, en Mc), en el que se observa cómo cada autor remodela el texto a su manera. Los pasajes son Mt 22,1-14; Lc 14,16-24. El lector debe poner los dos textos uno frente a otro ya por medio de una Sinopsis (la de José Alonso –A. Vargas Machuca, por ejemplo) o por cualquier otro sistema, como dos fotocopias enfrentadas. La lectura atenta sirve para mostrar cómo Mateo actualiza, modificándolas, las palabras de Jesús a la situación que vive su comunidad. El comentario que sigue es de Günther Bornkamm:

Si se comparan las dos recensiones de la parábola de Jesús sobre el gran banquete (Mt 22,1-14; Lc 14,16-24) se constata que el relato de Lucas es diferente del de Mateo y ofrece a primera vista el texto más antiguo: un hombre rico invita a sus amigos a una comida pero los invitados se niegan a asistir, presentando excusas plausibles, pero fútiles.

Este relato, que en Lucas queda en el marco natural de una parábola, lleva consigo en Mateo rasgos alegóricos: el notable se ha convertido en un rey, la comida se transforma en un banquete de bodas para su hijo; los sirvientes (que son muchos) son maltratados y asesinados. Más aún, Mateo nos habla de soldados enviados por el rey irritado contra los invitados ingratos y asesinos, y de la destrucción de su ciudad. Inmediatamente se ve que ya no se trata en Mateo de una simple parábola. Cada rasgo debe ser interpretado en sí mismo: el rey es una metáfora corriente de Dios; el hijo del rey es el mesías; el banquete de boda evoca los tiempos mesiánicos; en el destino de los sirvientes reconocemos el martirio de los mensajeros de Dios durante la guerra judía y la destrucción de la ciudad: la catástrofe del 70 d.C. El antiguo pueblo de Dios convertido en rebelde es rechazado, y la divinidad convoca a un nuevo pueblo. Pero éste es todavía una agrupación de buenos y de malos, que marchan al encuentro del juicio y de la definitiva eliminación de los indignos…

Está claro que Mateo ha intercalado en la parábola original la historia misma de Jesús, la pintura de Israel y la de la primera Iglesia… La historia de la redacción nos enseña, en efecto, que ciertas palabras del Jesús terrestre (como el caso de la parábola del banquete) han recibido muy pronto una (nueva) forma, postpascual, y que inversamente palabras de Jesús resucitado se han convertido en palabras del Jesús terrestre.

3. Compárese Mt 9,18-34 con su base Mc 5,21-43. Respecto al texto de Mateo, la curación de la hija de Jairo y de la hemorroísa, puede observarse con distintos comentaristas que su tenor es muy creativo respecto a su base, Marcos. Por ejemplo, Mt ignora la torpeza de los discípulos y muestra a Jesús como omnisciente, es decir, con un conocimiento y un dominio absoluto de todo. Del ciego único de Mc 10,46-52 Mt hace dos ciegos, con lo cual el milagro es más sonado e importante.

4. Los cambios de Lucas respecto a su base, Mc o “Q”, son muy numerosos. Con un poco de paciencia y la ayuda de la Sinopsis, se puede contrastar el texto de Lucas con su correspondientes paralelos en 3,7; 4,14-30; 8,19-21; 9,21-22; 9,28-36; 9,51-56 (respecto a Jn 4,39-42); 10,38-42 (con Jn 11,1-44 y Jn 12,1-8); 13,6-9 (especialmente con Mc 11,12-14.20-23 y Mt 21,18-21: el caso de la higuera estéril se convierte en una parábola en Lc, la cual ofrece al árbol malo una nueva oportunidad de dar fruto antes de ser cortado); Lc 19,45-46; 21,33ss respecto a Mc 13,32; 22,24-30 respecto a Mc 14,27; 22,63-65.66-71; 23,33-46. Al estudiar y comparar detenidamente los textos mencionados del Evangelio de Lucas con sus paralelos, el lector se asombrará de la notable cantidad de cambios en sus fuentes que efectúa Lucas, sin que le quede claro en absoluto si tales cambios representan o no un acercamiento a la verdad histórica. De cualquier modo los textos paralelos tal como están no pueden simultáneamente ser verdad.

Seguiremos

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por Un poco de seriedad 17.03.17 | 12:10

    En cualquier caso lo que sí parece demostrado es que la "razón" científica, que rechaza historias de resucitados por indemostrables, considerándolas propias de gente inculta o crédula, puede no obstante construir otras historias desde los mismos textos fuente, igualmente indemostrables pero con la ventaja de que la han inventado ellos y nadie se las impone. Hemos visto la historia del Jesús sedicioso pero puede haber tantas como se quiera, el filón da para explotar sine término el tema Jesucristo en la mina de los textos milenarios con su lenguaje arcano y misterioso.

    Señores, sírvanse a su gusto. Hay quien a la hora de sentarse a la mesa, lo mismo le da un guisado que una hamhurguesa vegetal.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 17.03.17 | 04:01

    ....al Jesús hombre histórico,incluso diría que no tendría inconveniente en reconocerlo como ser humano excepcional,y muy probablemente si,como se queja acs, se resiste a hacerlo ,el motivo principal tendría que ver con la prevención del "peligro" de que a través de esta condición humana excepcional se propiciara el deslizamiento hacia el "inaceptable" de todo punto Cristo de la fe.

    El objetivo fundamental,y que en primera y última instancia va a fundamentar todas las hipótesis o tesis es el de normalizar a Jesús, hacerlo asequible y manejable,despojarlo de cualquier enigma a él relativo.Claro ejemplo,entre varios, esta insistencia compulsiva en el Jesús sedicioso, el equipararlo a cualquier otro pretendiente mesiánico de la época y "forzarle" a integrarse en el esquema de sedicioso antirromano que habría de corresponderle a un pretendiente mesiánico "como Dios manda" y como tal esquema o canon exige, todo sea en nombre de la sacrosanta razón (la suya).

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 17.03.17 | 03:32

    Algunas precisiones.Cuando hablo de enigma me refiero a lo que denomino el hecho Cristo,que incluye unitariamente al hombre Jesús que respiró este nuestro aire y al Cristo de la fe, ambos en el discurso cristiano indisolublemente ligados; en el qué y el cómo de esta ligazón es donde residiría el enigma, entendiendo por tal aquello que no viene refrendado por una evidencia concluyente y absoluta, sucede así incluso para un creyente,pero que tampoco puede ser explicado en sentido contrario con razones asimismo concluyentes y absolutas.

    Si insisto tanto en lo del racionalismo cientifista-positivista es porque ,planteado en los términos quiérase que no excluyentes y cabe decir dogmáticos,con dogmatismo que no quiere reconocer su nombre, y así se entiende y aplica mayoritariamente en el pensamiento y mentalidad modernos, inevitablemente,y enarbolando la bandera de la racionalidad, rechazará la propuesta del Cristo de la fe. Aceptará,por supuesto,al Jesús hombre....

  • Comentario por galetel 16.03.17 | 22:29

    Sin la fe firme en la victoria futura a pesar de todo, las enseñanzas más sublimes de Jesús ("poner la otra mejilla", "amar a los enemigos", etc.) parecerían una locura total, que nadie pretendería tomarse en serio. No debemos retroproyectar nuestra fe humanista actual a los discípulos de entonces, que los evangelios muestran totalmente desengañados, decepcionados, antes de la muerte de Jesús. Cambiaron solo después, por su Experiencia Pascual, y no tan solo a considerarlo un justo, sino el Mesías daniélico que él mismo se había considerado sin que ellos lo creyeran. ¿Por qué llegaron a creerlo ahora, poco después de su derrota y su atroz muerte?

  • Comentario por galetel 16.03.17 | 22:01

    [acs:] "hay que tener en cuenta que si se hubieran quedado en la desilusión del fracaso, sus palabras tendrían muchas más posibilidades de haberse perdido".

    Claro, acs. Pienso que se hubieran perdido del todo, con seguridad. ¡Los evangelios nunca se habrían escrito! Es completamente diferente pensar que las Bienaventuranzas, p.e., las dijo un aspirante a davídico derrotado, fracasado, abandonado por Yahvé, a creer que las dijo el Mesías daniélico triunfante gracias a Yahvé. No hay color. Las enseñanzas que conducen solo a la cruz, no sirven, no se conservan; tiene que creerse que conducen al triunfo a pesar de las apariencias. Eso, precisamente, fue lo que enseñaron los evangelios.

  • Comentario por acs 16.03.17 | 21:47

    Por motivos obvios abarca el simple hecho de que eran sus discípulos y eso es lo que suelen hacer los discípulos, recoger las enseñanzas del maestro. Aunque estoy de acuerdo en que hay que tener en cuenta que si se hubieran quedado en la desilusión del fracaso, sus palabras tendrían muchas más posibilidades de haberse perdido, pero teniendo en cuenta que lo consideraron reivindicado por Dios como mesías y resucitado, razón de más para recoger y trasmitir sus palabras y sus recuerdos y no dejar que se perdieran.
    Y aunque es cierto que el Evangelio es una historia escrita desde la fe para promover la fe, como dice otro comentarista, también lo es que esa fe tiene como base una persona real de carne y hueso a la que consideraban su maestro y de ella se puede hablar con fe o sin ella. Y no era un guerrillero armado sino un maestro, profeta del reino de Dios, que en sus enseñanzas dejó claro lo q pensaba sobre los valores de ese reino en germen y cómo crecería.

  • Comentario por Un poco de seriedad 16.03.17 | 20:37

    De todas maneras hay una palabra fundamental que se repite constantemente en el evangelio, sin la cual no podríamos llegar a Jesucristo aunque lo tuviéramos delante: la fe. La ciencia nunca puede explicar ni entender lo que entiende la fe. El evangelio es una historia desde la fe para promover la fe. Aquí la ciencia siempre estará dando palos de ciego intentando desmentir lo que no se puede demostrar. De otra manera no haria falta la fe.

  • Comentario por galetel 16.03.17 | 19:19

    Muy de acuerdo con acs. Suscribo que “Para hablar de Jesús no pueden prescindir del mensaje q él propone con sus palabras y obras, q fue recogido x sus seguidores x motivos obvios, y se distingue de lo añadido.”

    Por “motivos obvios” hay que entender, a mi parecer, la Experiencia Pascual del refrendo de Dios mismo (según ellos) acerca de que Jesús era realmente el Mesías daniélico, y lo que conlleva eso respecto de sus enseñanzas y ejemplo.

    Para basar históricamente esos motivos, pienso que hay que partir de los datos que he estado indicando, los pospascuales y prepaulinos y pre-evangélicos, sobre todo.

  • Comentario por acs 16.03.17 | 18:52

    No es que este en desacuerdo con Antolín sobre el enigma que supone Jesús desde el punto de vista de la trascendencia de su figura postpascualmente hablando; pero me parece que está equivocado al dar a entender que relaciona el constructo reduccionista del Jesús sedicioso con una supuesta actitud de exceso de "cienticismo" -pues no se ve ciencia ni razón por ninguna parte en esa propuesta concreta, sino todo lo contrario. Lo q nos han presentado recurrentemente en estos posts es un caso claro de prejuicio ideológico a priori q se pretende justificar con un método propio de la propaganda ideológica o el marketing.
    Vuelvo a insistir en q desde el discurso racionalista-cientifista-positivista tampoco dan ni una los q propugnan el galileo armado o el jesús sedicioso monomaniático antirromano.
    Para hablar de Jesús no pueden prescindir del mensaje q él propone con sus palabras y obras, q fue recogido x sus seguidores x motivos obvios, y se distingue de lo añadido.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.03.17 | 18:13

    ....de la clave de interpretación definitiva sobre un Jesús desligado de los textos que desde la fe hablan de él,únicos de los que disponemos,por cierto.

    El caso es que no,no es cuestión que admita el "carpetazo",ni por parte de los "entendidos" agnósticos y/ o ateos,ni por parte de los creyentes,que habremos de reconocer en esta fe y convicción que amamos un grado de incertidumbre en cuanto que ni a nosotros mismos podemos ofrecernos demostración incuestionable. Pero,por mí hablo al menos,siquiera somos capaces de asumir la incertidumbre y de vivir en ella, quizá ,y dentro de las tantas paradojas de la vida,se da el que en no pocas ocasiones ese apostar tan excluyente por el racionalismo cientifista-positivista remite en el fondo a una incapacidad o miedo de reconocer y afrontar la incertidumbre y de vivir en ella,siendo así que el tópico de l discurso racionalista presupone que la creencia religiosa no implica sino la necesidad de instalarse en certezas.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 16.03.17 | 17:56

    Lo del Jesús sedicioso tan entusiasta y compulsivamente sostenido por Bermejo-Piñero no representa sino el intento de ,conforme a esta visión ya vieja por parte de ambos pero ahora metida en el,¡eureka!,de los odres nuevos de los patrones de recurrencia, "normalizar" y de hecho banalizar ,aunque se dé por medio el drama de una crucifixión,a Jesús.Nada de admitir la condición enigmática,hablando en términos de pura razón y sentido común, concerniente al personaje y al fenómeno en torno a él generado; por mi parte, y sin pretender afirmaciones indemostrables desde un punto de vista de racionalidad científica,no podré tomarme en serio a este respecto,a nadie que en ejercicio de voluntarismo prejuiciado,sea incapaz de reconocer esta tal condición enigmática de principio y se niegue de plano a no tenerla en cuenta.

    Parece que se intentara dar carpetazo al asunto,por parte de Piñero-Bermejo,la misma impresión me producen otros comentaristas con su supuesta posesión....

  • Comentario por J P. 16.03.17 | 15:34

    Veo mi nombre por abajo y haré una nueva excepción, por mera urbanidad.

    No, ustedes, ni el post, han discutido nada sobre metodología (criterios, por cierto, que hace años se decía que eran subjetivos, que no garantizaban nada, que el Jesús histórico era casi una entelequia e inaprensible, etc. Pero todo depende de por donde sople el viento, claro).

    Y así pasamos el rato.

    La crítica más fuerte a los criterios la hace en mi opinión Keith.

    Un abstract en:


    http://bit.ly/2nj8Ee1

    Y por mí, fin.

    A este tema y a mi participación en futuros posts de parecida índole. Por favor, dos meses para no llegar a nada (salvo ser insultado)!!

  • Comentario por Moisés 16.03.17 | 15:07

    Fabula ESOPO (14:02) como corresponde al esclavo del que toma el Nick (supongo) y AFIRMA que el Evangelio ES un relato fabuloso...

    Y, quizá sin querer, asegura que Mt, Lc y Jn describen lo que YA HABÍA SIDO PREVIAMENTE ESCRITO por Mc, con lo que ahorrará multitud de discusiones... vanas.

  • Comentario por Un poco de seriedad 16.03.17 | 14:55

    Por eso, el que pueda y quiera que crea y el que no, que no crea.
    Hay quien no cree en el evangelio pero sí atribuye poderes mágicos a otras cosas, objetos,personas, lugares...todos, todos creemos en algo; incluso quienes presumen de no creer en nada. Pero es curioso y digno de estudio el comportamiento de quienes necesitan desmontar las creencias ajenas.

  • Comentario por Esopo 16.03.17 | 14:02


    No le den más vueltas, apreciados tertulianos: El Evangelio es un relato helenístico, absolutamente fabuloso y portador de un determinado mensaje de contenido moral; como las fábulas de Fedro, vamos, pero con una diferencia: los portentos no los obran animales (hablando, razonando, etc), sino el protagonista, Jesús (obrando milagros). Tampoco hay atestiguación múltiple: Mt, Lc y Jn describen, con sus propias palabras, lo que ya había sido previamente escrito por Mc.

  • Comentario por galetel 16.03.17 | 10:38

    Porque hay un Dios que ha resucitado y exaltado a Jesús precisamente para ello y nos lo ha comunicado para que tengamos esa esperanza y colaboremos a su realización. Y hay, a mi parecer, datos históricos que son indicios firmes que lo confirman, seguidos por desarrollos convincentes.

    Quiero mantener mi esperanza; no quiero ponerla en duda; prefiero rechazar ese dogma/axioma que, a mi juicio, no tiene fundamento racional cuando se entiende bien en qué consiste la resurrección ofrecida en Jesucristo. Y esa esperanza es una promesa que veremos cumplirse en el futuro. Lo veremos.

  • Comentario por galetel 16.03.17 | 10:36

    A mí no me es indiferente, en absoluto, que haya en efecto una esperanza de rehabilitación eterna para todas las víctimas del pasado. Y me parece que eso no debiera serle indiferente a nadie razonable. Porque si no la hubiera, esta realidad sería completamente injusta y absurda desde el punto de vista humano.

    Los seres humanos, en cuanto seres conscientes capaces de discernir el bien y el mal, no podemos ser un fenómeno solo marginal, insignificante, en el proceso evolutivo cósmico que nos produjo. La consciencia anhela profundamente la rehabilitación de todas las víctimas para que no prevalezca el Mal sobre el Bien.

    Pero… ¿es posible? Pareciera que no, y esto es lo trágico. Pareciera que hay que afirmar el axioma/dogma de imposibilidad. Sin embargo, existen creencias de que se puede de alguna manera. Yo he heredado la creencia en que eso se otorga por un Dios que nos ama mediante Jesús de Nazaret.

    Porque hay un Dios que ha resucitado y exalta...

  • Comentario por Un poco de seriedad 16.03.17 | 10:16

    ...Y para no creer en historias inventadas de espiritus que bajan es mejor inventar historias de reconquista con legiones angelicas y dos espadas multiplicadas sine termino...

    Vamos que caperucita era el monstruo que se comio al lobo... eso si que tiene credibilidad...


  • Comentario por David Mo 16.03.17 | 07:37

    JP: Justamente estamos hablando de criterios. Y justamente, los famosos criterios de historicidad es un invento de la exégesis para justificar la existencia y preservar al menos un núcleo (en el que nadie se pone de acuerdo, por cierto) de la vida de Jesús el Galileo. Esos criterios no existen en la historia antigua "laica". Sin criterios y con la ambigüedad de los patrones de recurrencia, lo que nos queda es poco más o menos nada. ¿Qué sabemos de la relación entre Juan y Jesús? Que en la fecha de redacción de los evangelios (y mira que la cosa está poco clara) los cristianos trataban de defenderse de los que afirmaban que el tal Jesús había sido un mero discípulo de Juan. Para ello se inventan una historia de espíritus que bajan, voces de lo alto y parrafadas de Juan diciendo que él no es más que un mísero gusano comparado con Jesús. Si Ud. se lo quiere creer, se lo cree. La fe mueve montañas... en la cabeza de los creyentes.

  • Comentario por David Mo 16.03.17 | 07:29

    Rawandi: lo que Ud. propone es justamente no fiarse de los evangelios, sino creer lo contrario de lo que dicen (escenificación de la subordinación de Juan a Jesús). El principio de contradicción o embarazo. Le doy la razón: es el criterio más fuerte o menos débil para averiguar si en los evangelios se está deformando -o contraatacando- una tradición existente en el momento de redacción. Es decir, la de aquellos que pudieran pretender que Jesús era un seguidor de Juan y había recibido el perdón de los pecados (subordinado) de su maestro. Hay otros pasajes en el mismo sentido. Hasta ahí hemos llegado, porque ir más allá, es decir, pretender averiguar si se está describiendo o desfigurando un hecho, es algo que nos está vedado por la ciencia de la historia. O el sentido común, si prefiere algo menos rimbombante.
    Pero el criterio de embarazo (qué nombre más tonto) no se puede aplicar a todo y tiene sus limitaciones.

  • Comentario por J P. 16.03.17 | 00:36

    La cuestión no es si podemos fiarnos o no (demasiada fe se da al dicho lucano de las dos espadas o a la cohorte joánica por cierto), sino si la metodología es la adecuada.

  • Comentario por Elías 15.03.17 | 20:22

    Lo siento galetel pero esas son conclusiones de un hombre del S.XXI desde la fe. Desde el p.v. histórico en un juicio el MT.HF y Acuerdo de gálatas serían desestimas como pruebas por falta absoluta de consenso, servirían sólo como pruebas indiciarias con muchas variables y resultados dispares según quien las utilizara. Con esos mimbres no habría caso. Tampoco la muerte del profeta (davídico/danielico ) en representación de Dios y por todas las víctimas del mal/Mal no creo que entrase en la mentalidad de aquellos primeros judíos a la muerte de su líder. Seguramente elaboración posrterior ,..paulina? y retocada/ampliada por Vd en Parusia de tiempo inminente ,no público.

  • Comentario por galetel 15.03.17 | 19:18

    por haber sido considerado solo un mesías davídico fracasado, condenado por su abnegación personal hasta el extremo en representación plena de Dios, en favor de todas las víctimas del Mal y sus victimarios.

  • Comentario por galetel 15.03.17 | 19:15

    aunque matizada, para que nosotros, los afortunados receptores del resultado final conjunto, podamos conocer esa fe en toda su compleja y completa dimensión.

    El estudio de estas fuentes dio y da para mucho; pero, en realidad, su punto de partida está fuera de ellas. Son solo el desarrollo teológico cultural y social de aquellos principios revelados, manifestados desde sus orígenes en MT, HF, Q… apoyados por los testimonios de los primeros creyentes, según el Acuerdo de Gál y la lapidación de Stgo y otros narrada por Josefo. Todo estaba contenido en ciernes en estos puntos de partida, pero había que explicarlo y desarrollarlo coherentemente. La coherencia hay que entenderla y revisarla bien, desde ahí.

    Gracias a Dios, hoy podemos examinar entre sí la coherencia y completitud de estas fuentes que nos dan a conocer la personalidad única de un hombre extraordinario cuya misión fue ser el Cristo de la fe, refrendado como Mesías daniélico por haber sido considerad...

  • Comentario por galetel 15.03.17 | 19:14

    Los evangelistas fueron cristianos que emprendieron la labor de transmitir cómo había sido el que Jesús de Nazaret llegara a ser el Mesías daniélico, o “Jesucristo de la fe”, en que ellos y la mayoría de sus lectores creían ya de la manera expresada en MT->HF. Escribían sobre todo para las nuevas generaciones en unos lugares distantes de los hechos, en base a tradiciones orales y escritas que recopilaban y compilaban para ello. El influjo paulino estaba presente en sus comunidades cristianas, y el rastro jesuánico contenido en esas tradiciones.

    De ahí surgieron sus obras catequéticas, recogiendo lo que ellos estimaban más importante desde sus puntos de vista y para sus lectores. Marcos fue quizá el primero, cronológicamente, y los otros lo tomaron de antecedente y referencia, complementándolo con otras tradiciones adicionales. Resultaron unas visiones que pueden combinarse y compararse, y también corregirse entre ellas, proporcionando una comprensión armoniosa, aunque mat...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 15.03.17 | 18:21

    ....negarlo de plano. He aquí la base hermenéutica de todo su quehacer,que obliga a muy dudosas prácticas hermenéuticas como el recurso constante al contratexto,la torsión del texto,tc.,y a su vez,por cierto, refleja una necesidad y vocación de linealidad y simplismo a la hora de abordar los textos que en expertos y estudiosos reconocidos oficialmente como tales no deja de asombrarme.

    Hablaba antes de cabos,sueltos,cuántos cabos sueltos no se detectan,sin necesidad de ser un lince para ello,en las "reconstrucciones" de Jesús a que proceden estos especialistas tan ufanos por, " ad maiorem gloriam" de la ciencia,la razón,y por supuesto su oficio así como su prestigio y reconocimiento dentro de él, estar en condiciones de poder ofrecer al mundo la "vera imago" de Jesús.

    Bueno,pues aquí sigue el coro a lo suyo,exactamente tal a lo suyo continúa quién siempre ve las cosas desde la barrera o el burladero.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 15.03.17 | 17:54

    ....historiadores actuales que han dejado al descubierto sus falacias.

    Que el NT en su conjunto deja cabos sueltos,que no constituye un artefacto escritural cerado donde todo queda atado y bien atado,pues sí,no me duelen prendas en reconocerlo, pero a la vez todo él,diiversos modos y enfoques,se basa,y basa su propia razón de ser escrito,en una proclamación única e inequívoca,la de Jesús como signo él mismo de la presencia y el obrar de Dios en su vida y en su muerte y la de su no conocer la corrupci´ñon de la muerte y su exaltaci´n a la diestra del Padre.Ya digo,enfocado de maneras diversas,pero esta premisa representa el patrón de recurrencia inequívoco y fundamentador de los veintisiete libros del NT.

    Piñero,Bermejo y afines,en razón de que en efecto una historiografía científica no puede,ni diré debe,corroborar esto,cortan por lo sano y optan decididamente por lo que tampoco ninguna historiografia científica puede ni debe en rigor hacer,negarlo de plano.

  • Comentario por Elías 15.03.17 | 17:53

    Se puede pensar que no omitan material problemático , pues su "teología" no está claramente definida. A medida que se dan pasos y se repiensa la figura del profeta en distintas comunidades y por diversos teólogos, se van modificando esos materiales e incluso omitiéndose. Igual el mesias davídico ( no fue tan problemático al principio )todavía pesaba en la figura inicial y se fue transformando en más daniélico en las nuevas entregas, hasta llegar a la divinidad preexistente.
    Y esto los historiadores incluso los no heróicos ni sesudos, pueden rastrear. .

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 15.03.17 | 17:30

    Pues sí,exactamente,si los Evangelios hubieran nacido ya con la prtetnsión de engañr les hubiera bastado con omitir el material problemático,pero no,no lo hacen,incluso en este tema del bautismo los Sinópticos lo mantienen lo mantienen,aunque intenten justificarlo; Juan,en esta como en otras cosas digamos que "va a su aire",su perspectiva de comprensión y tratamiento del personaje,y del fenómeno y significación a él asociados y de él indisoluble es otra,no encaja en ella ni lo del bautismo ni,por ejemplo,el episodio que en los Sinópticos aparece a continuación,las tentaciones en el desierto.

    Eso sí,resulta que los redactores evangélicos de los Sinópticos,que no omiten lo problemático,se han dejado "colar" treinta y seis goles de material furtivo hasta el punto de poder calificarles de patrones de recurrencia que contradicen sus planteamientos,dejándolos como falaces,eso sí,hasta que han llegado sesudos,concienzudos,probos y heroicos historiadores actuales....

  • Comentario por Rawandi 15.03.17 | 15:56

    "¿Y por qué habría uno de fiarse de los evangelios?"

    Muchos se hacen esa pregunta. Una buena respuesta la proporciona la embarazosa cuestión del bautismo de Jesús, un rito limpiador de pecados que es presentado en los sinópticos de forma cada vez más "arreglada" cuanto más tardío es el evangelio de turno. Si Jesús hubiera sido un mero personaje literario al que se quiere atribuir naturaleza divina, entonces no se entiende por qué los sinópticos tiran piedras contra su propio tejado inventándole un bautismo cuando podrían sencillamente omitir todo el embarazoso asunto, que es precisamente lo que hace el más tardío de los cuatro evangelistas.

  • Comentario por Manuel 15.03.17 | 11:26

    Para mí, David_Mo, el personaje a descubrir -por muy inmerso que esté en su momento histórico, la fiebre mesiánico-apocalíptica, y por paradójicamente desconocido que fuera para casi todos- nos invita a un excitante juego indagativo, con sus pesquisas y sus mitificaciones/mixtificaciones.
    Pero también a desconfiar de lo que no está claro, de las numerosas contradicciones y facciones. E incluso de las fechas y pequeños grupos que pululan con sus versiones parciales y sus ideales y esperanzas antes de confluir en uno, o más bien, de que desde mediado el siglo II uno se ocupe de destruir a buena parte del resto y, tras evolucionar a una divinización completa -deificación total del hombre, para aclararnos-, ultimada entre el 4º evangelio y el siglo IV, se ocupa de barrer cualquier oposición al nuevo Credo.
    Pero lo realmente interesante es el Jesús histórico. La otra parte de la historia puede seguirse igualmente para cualquier religión, sea al método de Eliade o al de M. Harris...

  • Comentario por Un poco de seriedad 15.03.17 | 10:32

    Lo que es, por otra parte, lamentable, es que una persona cualquiera, más si es instruida y con pretensiones de búsqueda de la verdad,
    llegue a las mismas conclusiones despues de leer el evangelio que antes de leerlo; pero eso ya no tiene nada que ver con la historia.

  • Comentario por Un poco de seriedad 15.03.17 | 10:26

    " el lector se asombrará de la notable cantidad de cambios en sus fuentes que efectúa Lucas, sin que le quede claro en absoluto si tales cambios representan o no un acercamiento a la verdad histórica "

    Pues precisamente es al contrario...me imagino lo que diría Piñero si los evangelios fueran coincidentes en todo y no manifestaran esas "discrepancias" que son absolutamente normales en cualquier narración. Siempre pongo el ejemplo de un suceso acaecido en mi barrio hace pocos años: nadie lo cuenta de la misma manera ni aporta los mismos datos ni coincide 100%.. Lo mismo se podría decir de cualquier suceso contado por testigos, y si son oyentes de segunda o tercera mano...no digamos.

    Esas discrepancias manifestadas por Piñero son, precisamente, garantía de autenticidad.


  • Comentario por galetel 15.03.17 | 10:01

    A mi juicio, la mejor manera de establecer un punto de partida para entender a Jesús, NO son los evangelios, sino las expresiones pospascuales de la fe de los primeros cristianos: Maranatha -> Himno de Filipenses, teniendo muy en cuenta el Acuerdo de Gálatas y el relato de Josefo sobre la lapidación de Santiago junto a otros judeocristianos. Una vez bien sentado esto, al menos, puede procederse a leer y entender los evangelios en coherencia total con esos datos, como hicieron los lectores cristianos, aunque muchos se equivocaron, pero otros muchos no. Actualmente debemos agradecer a los historiadores críticos, creyentes o no, cuando se han ajustado a su papel aparcando sus preconcepciones despistantes.

  • Comentario por galetel 15.03.17 | 09:58

    El Mediterráneo y la pólvora ya han sido descubiertos hace tiempo. Los evangelistas no son historiadores modernos, ahora se requetesabe. Es indispensable leerlos con un buen análisis histórico-crítico, no lo negamos. Pero el objetivo de los evangelistas no es describir cómo era el “Jesús histórico”, esto es, el Jesús prepascual, sino enseñar que la fe cristiana consiste en creer que Jesús de Nazaret era y es el Jesucristo de la fe, en el que ya creían la mayoría de sus lectores. Con todas las salvedades y correcciones que se quiera hacer, desde el punto de vista de los lectores de cada época, lugar y circunstancia. Entonces aquellos lectores que lleguen a la conclusión de que el “Jesús histórico” era contradictorio al “Cristo de la fe” cristiana (en general), están malentendiendo los evangelios y adulterando su propósito, para acomodarlo a SU propia concepción –inevitablemente previa- acerca de Jesús.

  • Comentario por David Mo 15.03.17 | 09:11

    Retiro el comentario anterior. Ha sido una ofuscación momentánea. Sigan con lo suyo.

  • Comentario por David Mo 15.03.17 | 08:59

    ¿Y por qué habría uno de fiarse de los evangelios? A ver si alguien del coro me responde a esta cuestión alguna vez.

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