El blog de Antonio Piñero

¿Fue Jesús un guerrillero? Hipótesis muy poco probable. Jesús y la resistencia antirromana (XXVII)

05.02.17 | 08:28. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

El patrón de recurrencia “Jesús y la resistencia antirromana” no debe llevar a la investigación a hipótesis extremas para explicarlo. Por una razón: porque tales hipótesis no dan cuenta de la complejidad de la situación de Jesús y de su grupo, que se percibe igualmente a través de los pequeños datos dispersos que ha recogido el patrón. Una de esas hipótesis que –adelanto ya– me parece poco probable históricamente es la de que A) Jesús tenía un ejército en toda regla; y B) Jesús era, al menos, un guerrillero.

En mi opinión desde hace mucho tiempo –y en esto coincide conmigo la tesis de F. Bermejo en el artículo que estamos comentando–, me parece imposible que Jesús tuviera un ejército o que hubiese practicado realmente la guerrilla. Por dos razones. La primera: porque hay testimonios suficientes en los Evangelios de que era un hombre pobre en recursos (ejemplo típico: Mt 8,20: “Este hombre no tiene ni donde reclinar su cabeza…”), y no hay indicios de que mantuviera contactos con gente nacionalista y lo suficientemente adinerada como para que hubiera podido sostener una tropa por pequeña que fuese.

Se ha propuesto que ese presunto mecenas, que podría haber sostenido el presunto ejército jesuánico, podrá haber sido Lázaro, el rico judío de Betania, hermano de María y de Marta del que nos hablan los Evangelios (véase Lc 10,38 y Jn 11,1ss). Probablemente es cierto que Lázaro compartía con Jesús el ideario fuertemente nacionalista del “reino de Dios en la tierra de Israel”. Pero no hay ningún indicio seguro de que fuera tan rico como para sostener un ejército, o un grupo armado de al menos doscientas personas como para mantener en jaque a los romanos a modo de los guerrilleros, ni que hiciera donaciones a Jesús de ese calibre.

El segundo motivo en contra de la hipótesis al menos guerrillera es el tipo de vida de Jesús, itinerante, predicando por pueblos y aldeas. No se le conocen visitas a grandes ciudades, salvo Jerusalén (y de paso Jericó, donde apenas hizo nada: Mc 10,46: “entró y salió de la ciudad”). Ahora bien, los pueblos pequeños del Israel del siglo I no hubieran podido resistir las exacciones económicas que supone mantener una cuadrilla armada por muy pequeña que fuese (como he escrito de unos doscientos hombres).

Para que Herodes Antipas y Pilato consideraran a Jesús políticamente peligroso bastaba con una predicación inflamada en torno al reino de Dios y un pequeño grupo de discípulos que portaran algunas armas, aunque fueran para la autodefensa. Y sobre todo Jesús sería potencialmente muy peligroso por el simple hecho de haberse acercado a las murallas de Jesús acompañado de un grupo de ruidoso galileos y por haberse proclamado directa o indirectamente el mesías de Israel. ¿Era necesario más para ser considerado un sedicioso antirromano?

He hablado de unos doscientos. Pero en realidad, ¿podemos hacernos una idea del número de seguidores íntimos de Jesús, que portaran armas además de los Doce? No. No tenemos datos. Ni siquiera sabemos con seguridad el número de gente que fue a prenderlo al Monte de los Olivos. Probablemente ni tan grande como una cohorte romana (600 hombres teóricamente: Jn 18,3) ni tan pocos como una simple turba armada de palos y unas pocas espadas. Más bien el peligro de Jesús para las autoridades podría ser potencial. Desde luego, Jesús no actuaba solo en Jerusalén. De lo contrario, Caifás no habría tenido miedo a una gran revuelta (Jn 11,48: “Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación”).

Apoyado en el posible dicho de Jesús que recoge Mt 26, 53 (“¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?”), siempre he pensado que la mentalidad del Nazoreo/Nazareno respecto a la batalla final contra el Mal (la invasión romana en Israel, que intrínsecamente era perversa por apoderarse de bienes ajenos, de Dios concretamente, y porque no permitía el desarrollo de ese reinado divino con un gobierno teocrático y con una “constitución” que fuera la ley de Moisés y no la del estado romano) debía de ser al estilo de Gedeón. Según la historia que Jesús sabía de memoria desde pequeñito, Gedeón con trescientos hombres y la ayuda de Yahvé derrotó a más de treinta mil madianitas (Jueces 7,22-25).

Señala F. Bermejo, comentando una página de Hyam Maccoby (de su libro Revolución en Judea. Jesus and the Jewish Resistance Ocean Books, Londres 1973, en inglés), que “De hecho, la tesis de un Jesús involucrado en algún tipo de resistencia antirromana no implicaba que su objetivo fuera la guerra como tal o que él fuera un hombre especialmente belicoso. Sin lugar a dudas, Jesús probablemente anhelaba que el reino de Dios fuera una situación futura en la que la violencia y los conflictos humanos estarían definitivamente eliminados”.

Seguiremos mañana con ulteriores precisiones a esta imagen de Jesús como nacionalista judío que ponía muy probablemente casi solo en manos de Dios el desenlace final de la batalla contra el Mal. Cuando el autor del Apocalipsis señalaba que la Gran Bestia que se opone al designio de Dios sobre su creación era el Imperio Romano –apoyado por Satanás y otros colaboradores humanos (las gentes que formaban el sacerdocio imperial y que promovían el culto al Emperador… naturalmente contrario al culto al mesías Jesús– tenía en la mente un modelo muy claro: el pensamiento de Jesús, el verdadero Mesías y su oposición fáctica cuando aún estaba en la tierra al Imperio en defensa de la idea del reino de Dios en la tierra de Israel.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por galetel 05.02.17 | 23:54

    A los evangelistas –sobre todo a Jn- les interesaba presentar a Jesús como el Mesías daniélico triunfante, no como un mesías davídico fracasado, porque escribían desde un enfoque pospascual. El comportamiento de Jesús, tal como lo cuentan, era absurdamente exagerado si se entendía como el de un pretendiente davídico exitoso; una verdadera locura. Según los evangelistas, Jesús sí que era “hijo de David” en cuanto a tener derechos hereditarios sobre el Templo, pero no se comportaba como se esperaba de un mesías davídico como los demás aspirantes mesiánicos. Aparte exageraciones entusiastas, Jesús no era violento, salvo verbalmente con las autoridades judías, como corresponde a un profeta judío escatológico. Pero, si no estaba loco, tuvo que creerse el Mesías daniélico triunfante a pesar de todo, para hacerlo arriesgándose de esa manera.

  • Comentario por fermión 05.02.17 | 22:13

    ¿Cómo es eso de que la batalla final sería como Gedeón? No, no y mil veces, no. Aquí es que no nos enteramos. Jesús creía en un final del mundo donde los ángeles, repito, los ángeles, separarían a los justos de los pecadores. Las parabolas del reino de los cielos son claras en ese sentido. Por eso es absurda la hipótesis de un Jesús guerrero. Ese trabajo, y no so lo contra los romanos, sería celestial.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.02.17 | 21:29

    ....el modo cómo se aborda la figura de Jesús,y hablo no desde perspectiva creyente sino desde perspectiva puramente historiográfica.

    Más o menos se sitúa en Reimarus,en el siglo XVIII,el inicio de los textos neotestamentarios en clave puramente histórica.Empeño y labor necesarios,que se prolongan hastahoy,pero a la vez empeño no fácil,requiere muco de ese "esprit de finesse" cartesiano,se trata de un terreno con sus peculiaridades y exigencias de la tal "finesse" que no puede ser abordado del mismo modo que una historiografía sobre Napoleón o César Augusto,pongamos por caso; si esta prevención falla se puede incurrir en importantes distorsiones,y hasta en auténticos dislates.

    En fin,quede aquí este apunte,intentaré desarrollarlo,si puedo,con algo más de precisión en los comentarios a la siguiente postal.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 05.02.17 | 21:15

    La verdad es que esta última postal da un "bandazo" considerable respecto a las anteriores,donde Jesús,tras unas previas postales digamos que de preparación del terreno de la tesis final,aparecía prácticamente como un celota, celota a efectos prácticos irrelevante,eso sí,como de segunda o tercera división,pero celota en suma.

    Desconcertado quedo por el contenido de esta postal en relación a las anteriores, bueno,en todo caso parece que no van Bermejo y Piñero exactamente por la senda de Montserrat,advertencia como "aviso para navegantes" que a modo retórico me permití apuntar en un comentario de hace dos o tres días.Parece que al fin y al cabo una cierta sensatez no está del todo dejada de lado, afortunadamente.

    Me gusta intentar ,dentro de mis posibilidades, calar en las cuestiones de fondo,más allá de la inmediatez de las tesis,las polémicas y,en su caso,los acaloramientos y descalificaciones. Creo que cuestión de fondo constituye el modo cómo se aborda....

  • Comentario por Milton 05.02.17 | 19:39

    Es mas importante convertirse a Jesucristo que averiguar cosas irrelevantes
    Jesús no nos preguntará si lo investigamos sino cuanto amamos

  • Comentario por Milton 05.02.17 | 19:39

    Es mas importante convertirse a Jesucristo que averiguar cosas irrelevantes
    Jesús no nos preguntará si lo investigamos sino cuanto amamos

  • Comentario por J.P. 05.02.17 | 19:32

    Criterio de dificultad no válido (no nos queremos enterar de que este método está más que cuestionado), y menos aún en este caso en el que a Jesús se le muestra en plena acción profética y como Señor del Templo, lo que conviene a la teología del evangelista; y no hay asalto al Templo (¿dónde ataca Jesús a la institución del Templo?), solo un alboroto en el patio de los gentiles que, sí, tiene toda la pinta de estar exagerado. Solo por un momemto supongamos que el pasaje es histórico y que fue un asalto. Sabemos por Josefo cómo habría acabado todo. Y de eso no hay ni rastro.

  • Comentario por Rawandi 05.02.17 | 19:18

    "No hubo ningún “asalto”, sino solo increpaciones proféticas a las autoridades judías"

    Según los evangelios, sí hubo asalto: Jesús agredió físicamente a varias personas en el Templo. O sea, que Gandhi no era. Y en virtud del criterio de dificultad, lo más probable es que los evangelistas hayan suavizado el episodio, no que lo hayan exagerado.

  • Comentario por Moisés 05.02.17 | 18:18

    Aunque el asunto, en principio, es serio la forma en que lo tratan es tan exagerado y tendencioso que impide tomarlo con el rigor necesario. Por ello me permito una pequeña broma.

    Según don Antonio la causa primera de no creer que Jesús tuviera un ejército por minúsculo que fuera, se debe a la carencia de dinero y es causa fundamental como Napoleón puso de relieve cuando dijo (si es que lo dijo, que yo no lo oí, sino que lo he leído) que para llevar adelante una guerra se necesitan tres cosas: dinero, dinero y dinero.

    RAWANDI (13:23) es más "espiritual" y piensa más en "ayuda sobrenatural". Dios le bendiga.

    Saludos cordiales a J.P. y GALETEL agradeciéndoles sus meritorios, juiciosos y sabrosos comentarios.

  • Comentario por J.P. 05.02.17 | 15:55

    Sobre la cohorte (speira) y el tribuno (chilliarkos), también en Josefo y en la LXX encontramos estas palabras referidas a tropas judías. Otros usos de términos romanos aplicados a oficiales que no eran romanos lo son centurión (hekatontarchos en Cafarnaún fuera de la jurisdicción romana; no solo en Lc 7:1-10 sino a lo largo del AT) y con "speculator" (spekoulator, Mc 6:27, el "uno de su guardia" verdugo, ejecutor, etc. enviado por Antipas para liquidar al Baurista, pero que usa el término que designaba a uno de los agentes del ejërcito romano encargados de labores de vigilancia y asesinato político, como durante la época de las prescripciones). Por ello, y dado que esa "cohorte" fue enviada por los sacerdotes y fariseos, siguiendo el texto, cabe la posibilidad de que Jn no quisiese decir una unidad romana sino sólo una tropa armada.

  • Comentario por galetel 05.02.17 | 14:03

    La interpretación de Piñero, que pretende reducir a Jesús a haber sido un loco fracasado, para atribuir la idea de Jesucristo a Pablo y los paulinos, es un evidente error según los datos. Jesús no contó con los recursos militares mínimos necesarios para aspirar a ser un mesías davídico. No hubo ningún “asalto”, sino solo increpaciones proféticas a las autoridades judías. No hubo ningún enfrentamiento armado con fuerzas romanas. Lo que sí hubo, según los datos, fue una enorme esperanza de Jesús en Dios, su Padre, pero NO para recibir de Él ayuda militar sino de otro tipo, que estaba anunciada en las Escrituras de diversas formas, y en especial en Daniel 7, 13-14. Jesús, carismáticamente, esperó ser el Mesías daniélico triunfante anunciado, aunque fuese apresado y muerto, y fracasara rotundamente como mesías davídico.

  • Comentario por galetel 05.02.17 | 14:03

    La interpretación de Piñero, que pretende reducir a Jesús a haber sido un loco fracasado, para atribuir la idea de Jesucristo a Pablo y los paulinos, es un evidente error según los datos. Jesús no contó con los recursos militares mínimos necesarios para aspirar a ser un mesías davídico. No hubo ningún “asalto”, sino solo increpaciones proféticas a las autoridades judías. No hubo ningún enfrentamiento armado con fuerzas romanas. Lo que sí hubo, según los datos, fue una enorme esperanza de Jesús en Dios, su Padre, pero NO para recibir de Él ayuda militar sino de otro tipo, que estaba anunciada en las Escrituras de diversas formas, y en especial en Daniel 7, 13-14. Jesús, carismáticamente, esperó ser el Mesías daniélico triunfante anunciado, aunque fuese apresado y muerto, y fracasara rotundamente como mesías davídico.

  • Comentario por Rawandi 05.02.17 | 13:23

    “Apoyado en el posible dicho de Jesús que recoge Mt 26, 53 (“¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?”)” Piñero NO debiera deducir que Jesús esperaba ese tipo de ayuda de parte de Dios."

    Ese posible dicho de Jesús se ajusta bien a la mentalidad apocalíptica: resulta históricamente muy verosímil que tal ayuda sobrenatural fuera exactamente lo que Jesús esperaba. Por supuesto, el evangelista no podía citar sin más ese inquietante dicho jesuánico, y para tranquilizar a sus lectores añadió por su cuenta una vaga alusión a las supuestas profecías reveladas.

  • Comentario por J.P. 05.02.17 | 12:51

    Corrección-adición: a ciertos pasajes y a ciertas interpretaciones, con mayor hincapié en estas últimas.


  • Comentario por J.P. 05.02.17 | 12:50

    "El asalto (sic) al Templo"

    "Jesús y sus dos secuaces"

    Maravilla ver el grado de certeza histórica que se concede a ciertos pasajes con total seguridad.

  • Comentario por Rawandi 05.02.17 | 12:46

    "intentar saber si Jesús era el líder de un grupo de hombres armados, un grupo de nacionalistas con impulsos violentos o un pacifista espiritualista..."

    El asalto al Templo de Jerusalén demuestra claramente que Jesús no era un pacifista. Esa hipótesis de un Jesús gandhiano podemos descartarla con total seguridad.
    Como todos los judíos apocalípticos, Jesús sería necesariamente un espiritualista y un nacionalista antirromano, pero aunque sus discípulos fueran armados no se dedicaban a la guerrilla, ya que en este último caso los crucificados no hubieran sido solo tres (Jesús y dos de su secuaces) sino muchos más.

  • Comentario por galetel 05.02.17 | 12:24

    La Esperanza era la luz y la sal de Jesús.

  • Comentario por galetel 05.02.17 | 11:58

    Por eso no es de extrañar que, cuando Caifás le preguntó: “¿Eres tú el Mesías, el hijo del Bendito?” Jesús respondiera: «Sí, yo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo.» (Mc 14, 61-62, Dan 7, 13)

  • Comentario por galetel 05.02.17 | 11:42

    Es cierto, acs. Esta es la tergiversación fundamental de Piñero, a mi parecer. Y de aquí que tergiverse también lo que Jesús había anunciado poco antes:

    “Yo os aseguro que ya no beberé del producto de la vid hasta el día en que lo beba, nuevo, en el Reino de Dios.” (Mc 14, 25)
    “Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi Padre.” (Mt 26, 29)

    Pero Jesús sabía muy bien, al igual que sus discípulos, que esa misma noche iba a ser entregado para ser muerto antes de que empezaran las fiestas.

  • Comentario por acs 05.02.17 | 11:25

    Totalmente de acuerdo con Galetel. No se entiende que Piñero le quiera hacer decir a Jesús lo contrario de lo que dice.

  • Comentario por galetel 05.02.17 | 10:31

    “Apoyado en el posible dicho de Jesús que recoge Mt 26, 53 (“¿O piensas que no puedo yo rogar a mi Padre, que pondría al punto a mi disposición más de doce legiones de ángeles?”)” Piñero NO debiera deducir que Jesús esperaba ese tipo de ayuda de parte de Dios. El texto dice explícitamente que Jesús pensaba que eso sería contrario a las Escrituras, es decir, a la voluntad de Dios. ¿Por qué darle la vuelta de esta manera? El auxilio que Jesús esperaba recibir de Dios era de otro tipo, con seguridad. Y entonces surge la pregunta que se hicieron sus familiares y sus discípulos: ¿estaba loco Jesús? ¿esperó y fue defraudado? ¿lo abandonó Dios? ¿se proponía ser otro tipo de mesías, que no era el davídico? ¿esperaba disfrutar de los bienes del Reino aunque hubiera muerto?

  • Comentario por David Mo 05.02.17 | 09:18

    Estoy verdaderamente interesado en ver como Piñero avanza hacia la retaguardia. Me temo ejercicios de funambulismo y ojalá me equivoque.
    Aprovecho para reiterar mi convicción de que intentar saber si Jesús era el líder de un grupo de hombres armados, un grupo de nacionalistas con impulsos violentos o un pacifista espiritualista con o sin confusiones semánticas, es como pretender averiguar si Tarquinio violó a Lucrecia o si Nerón tocaba mal la lira.

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