El blog de Antonio Piñero

La investigación actual sobre la muerte de Jesús tergiversa o simplifica. Jesús y la resistencia antirromana (L)

28.02.17 | 11:22. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

La investigación actual, en su inmensa mayoría confesional afirma –respecto a los motivos de la muerte de Jesús– todo lo contrario de lo que se ha expuesto en esta serie. Ocurre en el hecho de la muerte de Jesús algo parecido a lo que ya Johannes Weiss expresó a finales del siglo XIX a propósito de cómo habría que entender el reino de Dios cuya venida inmediata proclamaba Jesús:

“Me parece simplemente evidente, que entre los bienes que ha de traer el Reino de Dios se encuentra la liberación del dominio extranjero [...] Cuando el Reino de Dios descienda sobre el mundo, cuando la tierra vuelva a brillar con gloriosa belleza y los elegidos sean elevados a la basileía (el ‘reinado’) del Mesías, ¿dónde queda ahí todavía espacio para el Imperio romano? Éste es liquidado en la gran crisis [...] Esto es tan evidente, que yo no puedo entender cómo hay quien pueda resistirse a reconocerlo”.

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¿Fue la muerte de Jesús realmente un enigma? Jesús y la resistencia antirromana (XLIX)

27.02.17 | 09:04. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Quedamos ayer en la idea de cuán difícil es para la investigación confesional asumir que Jesús se proclamó, al menos al final de su vida, el mesías de Israel; que este hecho significaba auto declararse rey, y que ello significaba de hecho oponerse al poder imperial. Pero si no se aceptan estos hechos –sostiene F. Bermejo en el artículo que estamos comentando– es muy difícil explicar el juicio romano a Jesús y su muerte en cruz. Sencillamente se convierte en algo inexplicable, ya que es difícil, por no decir imposible aceptar el que los jefes de los judíos lo hubiesen declarado reo de muerte por “envidia” (Mt 27,18) o por blasfemia (Mc 14,64). La primera es bien poca causa y la segunda no está bien fundada en las fuentes mismas: jamás pronunció Jesús blasfemia alguna, ni tampoco hizo ningún acto que fuera blasfemo, sino todo lo contrario. En todo momento, Jesús proclamó la necesidad de la conversión a la Ley y el amor a Dios y al prójimo.

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R. A. Horsley y el Jesús revolucionario. Logros y deficiencias. Jesús y la resistencia antirromana (XLVIII)

26.02.17 | 10:54. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Como prometí ayer resumo la crítica de F. Bermejo a la obra de R. A. Horsley. Este estudioso acepta,

· Que la proclama del reino de Dios por parte de Jesús suponía una revolución social y política, lo cual llevaba a exigir la retirada de los romanos del suelo de Israel. Que Jesús estaba convencido de que Dios iba a intervenir de modo inmediato en la historia para juzgar a las instituciones que impedían el triunfo de sus designios divinos sobre Israel.

· Que Jesús puede compararse a otros dirigentes, en Galilea (Judas de Gamala o el Galileo) o en Judea (“El profeta egipcio” o Teudas) que buscaban la independencia política de Israel del poder romano.

· Que en la cuestión del “tributo al César” (Mc 12,13-17) Horsley está de acuerdo con que Jesús afirmó que no se debía pagar en absoluto…; lo hizo con astucia, pero con suficiente claridad.

· Que las acciones de Jesús envueltas de un cierto secretismo (la preparación de la entrada triunfal o la de la Última Cena, de las que dijimos que suponían encuentros previos con partidarios de Jesús en Jerusalén y el uso de contraseñas) se debieron al comportamiento usual –estudiado hoy día por la sociología moderna– por parte de los revolucionarios de disimular sus actos punibles por los que mantenían la ley y el orden; que las actividades subversivas se procuran “disfrazar” siempre, de modo que las autoridades no caigan en la cuenta de nada. Jesús, por tanto, merece el calificativo de “revolucionario” porque estuvo implicado en ese tipo de acciones.

· Que en la tradición evangélica hay suficientes indicios como para sospechar que Jesús no solo practicó una resistencia pasiva frente a los romanos, sino que se vio envuelto junto con sus discípulos en alguna revuelta grave, que desde el punto de vista romano, era una subversión del orden establecido.

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Las contradicciones en la obra de Paul Winter “El juicio de Jesús”. Jesús y la resistencia antirromana (XLVII)

25.02.17 | 09:22. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Hablábamos el día anterior de las contradicciones en las que incide la investigación cuando, por una parte, no tiene más remedio que aceptar los datos que le impone la tradición misma sobre Jesús, pero a la vez no desea sacar las consecuencias porque van en contra de una tradición interpretativa de siglos. En este sentido se ha llegado a decir –en contra de toda verosimilitud– que Jesús, al rechazar las tentaciones de un mesianismo judío tradicional que en su época iba casi consustancialmente con la religión judía en sí, “se adelantó a su tiempo y distinguió netamente entre religión y política”. Ahora bien, esta propuesta nos parece imposible cuando se considera el monto total de los datos. En cuanto al concepto de reino de Dios, según lo que puede deducirse del conjunto de su predicación, Jesús no distinguió entre religión y política…, ni podía hacerlo, pues –como diremos a continuación– el reino de Dios proclamado por el Nazareno no podía implantarse sin violencia.

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Contradicciones en la investigación sobre Jesús y los celotas. Jesús y la resistencia antirromana (XLVI)

23.02.17 | 11:12. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

En este apartado que iniciamos ayer, F. Bermejo (en el artículo cuyo título completo citamos ayer por enésima vez) se dedica al análisis de las obras de renombrados investigadores que –al verse comprometidos por cuestiones de escuela o confesionales– no están dispuestos a aceptar plenamente la hipótesis del Jesús comprometido con la liberación de Israel del yugo romano…, con lo que caen en algunas contradicciones. Haré, pues, un resumen de esta sección lo mejor que pueda. Ayer escribimos sobre Otto Betz, sobre el que concluye F. Bermejo en que este estudioso incide en contradicción cuando acepta que Jesús no fue voluntariamente a Jerusalén para morir (es decir, ser sacrificado en la cruz conforme al designio eterno del Padre) sino para triunfar…, lo que supone aceptar que el reino de Dios es en la tierra, al menos en una primera fase…, pero que no deduce esta conclusión, sino que pasa por alto los textos en silencio. Los pasajes comprometedores son: Lc 22,35-38:

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“Jesús fue revolucionario…, pero muy poco”. Jesús y la resistencia antirromana (XLV)

22.02.17 | 08:57. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

En nuestra aclaración y comentario al excelente artículo de F. Bermejo “Jesus and the Anti-Roman Resistance. A Reassessment of the Arguments” (Jesús y la resistencia antirromana. Una reevaluación de los argumentos) publicado en la revista Journal for the Study of the Historical Jesus 12 (2014) 1-105, hemos llegado al punto de defender que se aclaran muchos aspectos de la vida de Jesús si se acepta la hipótesis de un Jesús sedicioso respecto al Imperio. Y este punto lo he aclarado y comentado en las postales pasadas más recientes.

Por ello, me parece difícil de entender la postura de ciertos investigadores que defienden tranquilamente que hay muy poco o nada en los Evangelios que sustente la imagen de un Jesús que esté de acuerdo con las esperanzas judías de un mesías militante. Esta postura, opino, es sencillamente increíble porque pasa por alto las consecuencias políticas de la implantación del reino de Dios según Jesús, o bien porque entiende el término “política” o “consecuencias políticas” de un modo bastante diluido y extraño.

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Otros elementos del rompecabezas que pueden explicarse. Jesús y la resistencia antirromana (XLIV)

21.02.17 | 12:22. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Llegamos ahora a la breve sección en la que F. Bermejo explica sucintamente cómo –si se acepta la hipótesis interpretativa de un Jesús sedicioso desde el punto de visa romano, pero a la vez un hombre piadoso, absolutamente, y solo preocupado por el reino de Dios– se explican algunas otras cuestiones de la vida del Nazareno y de la investigación en torno, a él que pueden parecer problemáticas. La hipótesis propuesta tiene la ventaja de ser muy sencilla y de aclarar algunos puntos oscuros que no pueden obviarse en la vida de Jesús, puesto que son datos también de los evangelios, datos que parecen seguros.

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El Testimonio de Flavio Josefo sobre Jesús. Jesús y la resistencia antirromana (XLIII)

20.02.17 | 09:29. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Se llama Testimonio Flaviano a un pasaje de las “Antigüedades de los judíos” de Flavio Josefo (XVIII 2,2 = 63-64) en el que este historiador que escribe su obra hacia el 95 d. C. habla de Jesús. El texto, muy breve, es el siguiente:

Por este tiempo apareció Jesús, un hombre sabio (si es que es correcto llamarlo hombre, ya que fue un hacedor de milagros impactantes, un maestro para los hombres que reciben la verdad con gozo), y atrajo hacia él a muchos judíos (y a muchos gentiles además. Era el mesías). Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron (ya que se les apareció vivo nuevamente al tercer día, habiendo predicho esto y otras tantas maravillas sobre él los santos profetas). La tribu de los cristianos, llamados así por él, no ha cesado de crecer hasta este día.

Entre paréntesis van las palabras que hoy día se consideran interpoladas por los escribas cristianos que transmitieron el texto.

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El rabino Gamaliel caracteriza a Jesús como revolucionario contra Roma. Jesús y la resistencia antirromana (XLII)

19.02.17 | 09:26. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Hay un pasaje sorprendente en los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 5 en el que se compara el movimiento de los seguidores de Jesús con dos famosos “revolucionarios” –desde el punto de vista romano; desde el la posición judía serían hombres piadosos y consecuentes– nombrados por Flavio Josefo en la lista de rebeldes entre la muerte de Herodes el Grande y el inicio del Gran Levantamiento contra Roma del año 66 d. C.

El contexto del pasaje de los Hechos es la primera persecución de los apóstoles, en Jerusalén, por parte de los jefes de los judíos, por ser seguidores de un individuo que acababa de ser crucificado. Es posible que eso suscitara sospechas no deseadas entre los romanos de que seguía el movimiento revolucionario contra ellos. He aquí el texto:

“Se levantó el Sumo Sacerdote, y todos los suyos, los de la secta de los saduceos, y llenos de envidia, 18 echaron mano a los apóstoles y les metieron en la cárcel pública… 9 Pero el Ángel del Señor, por la noche, abrió las puertas de la prisión, les sacó… Se presentó uno de la guardia del Templo que dijo: «Mirad, los hombres que pusisteis en prisión están en el Templo y enseñan al pueblo». Entonces el jefe de la guardia marchó con los alguaciles y les trajo, pero sin violencia, porque tenían miedo de que el pueblo les apedrease… 27 Les trajeron, pues, y les presentaron en el Sanedrín.

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Dificultades en contra de la hipótesis de un Jesús sedicioso. Jesús y la resistencia antirromana (XLI)

18.02.17 | 11:45. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Decíamos ayer que el buen historiador no debe eludir la explicación de varios pasajes evangélicos que van en contra de la hipótesis que propone. En este caso se trataría de textos parecen dibujar la postura de un Jesús totalmente pacifista, opuesto a la violencia totalmente y de cualquier signo y despreocupado de la política de su tiempo. Una postura fácil para un investigador sería la de omitir voluntariamente estos textos, porque podrían no cuadrar con una postura previa suya. Otra, asegurar sin más que todos los textos que parecen contrarios a su tesis están manipulados por la fe cristiana y que se debe omitir su consideración porque no pertenecen al nivel del Jesús histórico. Veamos los textos:

El primero es Jn 6,15, cuyo contexto es el momento después de que Jesús hubiera dado de comer a la multitud multiplicando unos panes y dos peces:

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Jesús era consecuente con su religión. Jesús y la resistencia antirromana (XL)

17.02.17 | 12:14. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

En la postal de ayer mencionábamos diversos detalles de la vida de Jesús que dejan de ser enigmáticos si se aplica el trasfondo procurado por la hipótesis de que los romanos miraban a Jesús como un auténtico sedicioso. Otros detalles pueden ser:

· El que Jesús no predicara nunca en ciudades de importancia como Séforis o Tiberíades. He indicado repetidas veces que el motivo podría ser la idea de Jesús de que el reino de Dios solo está abierto a los pobres de espíritu, a aquellos que son igualmente pobres de verdad. Por tanto que Jesús podría pensar que la necesaria disposición de ánimo para recibir su mensaje podría esperarse solo de las gentes del campo, imposibilitadas por su pobreza misma para tener sus mentes dedicadas a las preocupaciones de la riqueza. Esto me parece cierto. Pero también es posible la posibilidad apuntada por el Prof. Bermejo de que Jesús “las evitó programáticamente… y no solo por ser ciudades helenísticas y gentiles porque en términos de indicadores religiosos y étnicos, la arqueología revela la gran continuidad entre las villas pequeñas de Galilea, como Cafarnaúm y Nazaret, y la ciudad de Séforis”.

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El secreto mesiánico y el Jesús sedicioso desde el punto de vista del Imperio Romano. Jesús y la resistencia antirromana (XXXIX)

16.02.17 | 08:42. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Argumenta F. Bermejo, en el artículo que comentamos (“Jesus and the Anti-Roman Resistance”), que es posible también explicar parte de la oscura cuestión denominada “secreto mesiánico” en el Evangelio de Marcos, si se acepta la hipótesis del Jesús sedicioso contra el Imperio. Amplío esta afirmación que no se desarrolla en su artículo.

El secreto mesiánico se refiere a la orden de Jesús de mantener oculta su condición de mesías hasta el momento de su resurrección. Por ello, casi cada vez que hace un milagro, normalmente de sanación, ordena Jesús al beneficiario que “No se lo diga a nadie”, que lo mantenga en secreto. Un ejemplo típico es Mc 1,40-44… y de su incumplimiento inmediato por el beneficiario:

“Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: «Si quieres, puedes limpiarme.» 41 Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: «Quiero; queda limpio.» 42 Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. 43 Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 44 «Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.» 45 Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia”

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Otros aspectos singulares de la vida de Jesús se explican también. Jesús y la resistencia antirromana (XXXVIII)

15.02.17 | 08:45. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

En el artículo que comentamos aclara el Prof. Bermejo que no solo múltiples aspectos de la pasión y muerte de Jesús se aclaran si tomamos como base la hipótesis de un Jesús sedicioso, sino también otros detalles en principio poco claros de la vida pública de Jesús y del comportamiento de sus discípulos. Desarrollaré este punto.

1. El primero es el sorprendente aviso del Maestro a sus discípulos respecto al grave peligro que corrían sus vidas si lo seguían:

“El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 10,38).

“Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,24-25)

¿Por qué escoge Jesús expresiones tan duras para manifestar las consecuencias del seguimiento a su persona y a sus propósitos? En la época de Jesús no era como es hoy, que pensamos que la cruz tiene un significado simbólico y significa los sacrificios diarios que impone la dureza de la vida a cada persona. Esta interpretación metafórica solo es posible cuando Lucas altera la frase de Jesús y la reinterpreta Lucas, unos cincuenta años después de la muerte de Jesús, cuando añade un “cada día” que cambia totalmente el sentido de la frase: “«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. No era así, sino que la cruz significaba solamente el suplicio al que condenaban los romanos a todo aquel que fuera un sedicioso para el Imperio.

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Sobre la separación de la religión y la política. Jesús y la resistencia antirromana (XXXVII)

14.02.17 | 08:41. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Deseo hoy añadir algunas precisiones complementarias, quizás importantes, a lo sostenido ayer.

Concluíamos que es razonable suponer que las autoridades judías intervinieron en el prendimiento y en la muerte de Jesús, ya que –siendo Jesús en realidad un sedicioso contra el Imperio, y por muy bien que los pudiera caer la figura de un nacionalista judío, muy religioso y leal a su religión– primaron los intereses políticos y probablemente… económicos. La cuestión planteable con más detalle es la siguiente: ¿Partió la iniciativa para actuar en contra de Jesús directamente de Pilato? ¿Se limitó el Prefecto a expresar el descontento con las condiciones del país respecto a la lealtad para con el Imperio y a insistir en que se hiciera algo al respecto por parte de las autoridades judía?

Una respuesta absoluta a esta pregunta no es posible. Pero sí lo es plantear un supuesto razonable partiendo del texto de Jn 11,47 – 50. Es posible que hubiera conversaciones previas entre Pilato y Caifás antes de realizarse la reunión informal de gran parte de los miembros del Sanedrín de la que da cuenta ese pasaje del Evangelio. Es posible que el Prefecto impulsara con ciertas amenazas, a Caifás para que este garantizara la lealtad a Roma por parte no solo de este Consejo, sino también del pueblo de Jerusalén. Esto explicaría por qué los Evangelios dicen que los jefes de los judíos azuzaban al pueblo de Jerusalén a que pidiere él mismo la 15,13-14: “La gente volvió a gritar: «¡Crucifícalo!». Pilato les decía: «Pero ¿qué mal ha hecho?» Pero ellos gritaron con más fuerza: «Crucifícalo!»”.

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¿Quién fue el culpable en última instancia de la muerte de Jesús? Jesús y la resistencia antirromana (XXXVI)

13.02.17 | 08:34. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Otra de las preguntas que suelen formularse a propósito de la crucifixión de Jesús es “¿Quién fue en último término el causante de su muerte?”. La investigación confesional más antigua solía echar la culpa por entero a las autoridades judías y prestaban absoluta fe a lo que se desprende de la lectura rápida de los Evangelios: fueron los jefes de los judíos. Los romanos y su prefecto –que no habían intervenido en la purificación del Templo– actuaron como meros comparsas y no fueron culpables en el fondo. Pilato, aun persuadido de la inocencia de Jesús, lo condenó a muerte por complacer a las autoridades judías y al pueblo. Ni siquiera es lícito hablar de soborno, sino de una mera cesión por parte del Prefecto a las presiones de los judíos.

Este punto de vista es simplemente inverosímil. No cuadra con el modo de ser de Pilato tal como lo describen Flavio Josefo y Filón: sus actuaciones cuando provocó a los judíos introduciendo estandartes de las legiones con el busto del emperador; de su enfrentamiento con el sacerdocio y el pueblo por el empleo de dinero del tesoro del pueblo para construir un acueducto para Jerusalén; de su asesinato de miles de samaritanos al final de su mandato, por el cual fue destituido por Vitelio, y aprobado por Tiberio.

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Otros detalles de la Pasión encajan muy bien con la hipótesis de un Jesús sedicioso. Jesús y la resistencia antirromana (XXXV)

12.02.17 | 08:32. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

El artículo que estamos comentando de F. Bermejo se detiene aquí en la aclaración de indicios relativamente menores de la última semana de Jesús en Jerusalén que se explican también, según él, con suficiente claridad, si se admite la hipótesis del Jesús sedicioso contra los romanos.

El primero es la extraña frase de Mc 11,11:

“Y entró en Jerusalén, en el Templo, y después de observar todo a su alrededor, siendo ya tarde, salió con los Doce para Betania”

Después de su “entrada” triunfal, que debió de ser mínima, que tuvo lugar fuera de las murallas (en realidad no entra en la ciudad triunfalmente), Jesús pasa las puertas de la ciudad y penetra en el Templo, lo observa todo detenidamente y se va. Al día siguiente, v. 15, tiene lugar la denominada purificación del Templo: “Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas”.

Esta acción doble puede interpretarse de dos maneras:

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Otros enigmas acerca de la muerte de Jesús se resuelven también. Jesús y la resistencia antirromana (XXXIV)

11.02.17 | 08:56. Archivado en

Escribe Antonio Piñero:

Si como propuse ayer, al final, se acepta la idea de que no hay enigma alguno en la muerte en cruz de Jesús ya que se había declarado “rey de los judíos” (titulus crucis: Jn 19,19) la réplica de los jefes de los judíos es muy ilustrativa: “Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: «No escribas: “El Rey de los judíos”, sino: “Este ha dicho: Yo soy Rey de los judíos”»), expresa con la claridad suficiente que Jesús se había proclamado rey. Pilato no estaba de acuerdo en eliminar esa placa colocada sobre la cruz de Jesús porque informaba exactamente de la condena:

“Esa inscripción fue leída por muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego… Pilato respondió: «Lo que he escrito, lo he escrito»”.

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No hay enigma alguno en la causa de la muerte de Jesús. Jesús y la resistencia antirromana (XXXIII)

10.02.17 | 09:05. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

La hipótesis de un Jesús sedicioso para el Imperio romano explica algunas de las cuestiones sobre la vida y la personalidad de Jesús que se plantean normalmente los exegetas, y sobre las que escriben miles de páginas… pienso que algunas inútiles. Así, en primer lugar, la hipótesis de un Jesús sedicioso explica con mucha sencillez la razón por la que Jesús fue condenado a muerte en cruz… y por los romanos, no directamente por los judíos.

Según el pensamiento del evangelista Marcos (14,61-64) Jesús fue condenado por blasfemia. Según Lucas, su condena fue un trágico error: un Jesús inocente y pacífico fue tenido por lo que no era, un Jesús subversivo (Lucas da a entender que las tres acusaciones formuladas contra Jesús en 23,1: “«Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey”) son en realidad falsas y que los testimonios de la testigos no coincidían. Es cierto que Jesús se declara “rey de los judíos” en el Evangelio de Lucas, pero de inmediato Pilato, el guardián del orden imperial, dice que “no halla en el ningún delito”. Eso significa que la realeza de Jesús –según Lucas– no ofendía al Imperio. Por tanto, era una relaza simplemente espiritual. En esa misma idea abunda el Evangelio de Juan (“Mi Reino no es de este mundo: Jn 18,36).

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La personalidad poliédrica de Jesús. Jesús y la resistencia antirromana (XXXI)

09.02.17 | 08:15. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

La presentación de ayer buscaba encuadrar a Jesús, y por tanto comprenderlo, dentro del ambiente de la piedad judía, ni mucho menos solo dentro de los estudios sociológicos o políticos de la sociedad judía del siglo I. La posición de Jesús se comprende mejor como una continuación de la vida y mentalidad de otros personajes de la historia de su religión, tal como Jesús habría leído y oído en la sinagoga. En realidad esa posición sediciosa contra el Imperio era una de las expresiones de la fe absoluta, y más acendrada. en Yahvé y en sus designios. Pienso que muchos del pueblo en Israel, aunque no se atrevieran a desafiar al poder de la cúpula religiosa del pueblo judío y al poder romano con la valentía con la que lo hacía a veces la predicación de Jesús, lo admiraría muchísimo. La investigación independiente resalta este aspecto: Jesús sería como un héroe del nacionalismo de las masas judías del siglo I… precisamente porque era un hombre religioso. Ello explica que hasta el momento mismo de su condena y según el Evangelio de Marcos, Jesús gozaba de la simpatía absoluta del pueblo:

“Faltaban dos días para la Pascua y los Ázimos. Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo prenderle con engaño y matarle. Pues decían: «Durante la fiesta no, no sea que haya alboroto del pueblo» (Mc 14,1-2).

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“Dios proveerá para la victoria”. Jesús y la resistencia antirromana (XXX)

08.02.17 | 08:05. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero:

Sigo con el tema de ayer en torno a la mentalidad de Jesús respecto a la batalla final que debía de constituir los momentos previos al Juicio y a la instauración del reino de Dios.

· Corroboro la idea ya expresada anteriormente: no andamos lejos de la verdad si pensamos que Jesús podría tener unas ideas muy parecidas sobre la ayuda decisiva de Dios. Escribe Hyam Maccoby en su obra “Revolución en Judea”:

“Probablemente Jesús tenía en mente el ejemplo de Gedeón... La salvación tendría un aspecto ciertamente militar pero los fieles no sería meros espectadores del milagro divino. (Colaborarían con él), pero la gloria de la victoria sería principalmente de Dios (p. 158). "Jesús... era un profeta apocalíptico convencido, que consideraba que la lucha contra Roma se ganaría en gran medida por un medio milagroso. Por ello no tuvo que hacer serios preparativos militares. Solamente sería necesaria en todo caso una mínima. Jesús no tenía la mentalidad de un Judas Macabeo, es decir que pretendiera expulsar a los romanos por la fuerza de las armas, como Judas había expulsado a los griegos. Este no sería su propósito ya que tal empresa conduciría a la fundación de una dinastía real pero terrena. Lo que pretendía Jesús era que se inaugurara el reino de Dios, lo que suponía una nueva época en la historia del mundo. Pero esta posición jesuánica que suponía un desprecio del militarismo fue convertida por la iglesia paganocristiana en una suerte de doctrina pacifista (pp. 172. -73). Estoy de acuerdo con esta posición.

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La batalla final. La participación humana. Jesús y la resistencia antirromana (XXVIII)

06.02.17 | 08:39. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Decíamos ayer que lo decisivo en la instauración del reino de Dios, según Jesús, era la intervención divina. Pero esto no suponía que él y sus discípulos pensaran que debían permanecer absolutamente inactivos a la espera de esa acción de Dios. No parece que sea esa la “atmósfera” que se deduce de la lectura de la lectura de los Evangelios. Al igual que los esenios que dibuja el “Rollo de la Guerra” de Qumrán (los piadosos colaborarían en la batalla final contra los Kittim –los romanos– junto con los ángeles), Jesús pensaría muy probablemente que la colaboración humana era necesaria para tal intervención. Y no solo la colaboración espiritual, la penitencia, el arrepentimiento, el llevar una vida de acuerdo con la ley de Moisés, sino también acciones materiales de preparación para la venida del Reino.

En qué grado esta colaboración suponía el uso de las armas contra quienes estaban impidiendo con su actitud la intervención divina no podemos saberlo con seguridad. Pero lo que sí es seguro que Jesús advirtió a sus discípulos de que ciertas acciones suyas podían acabar en la cruz (“Tome su cruz…”: Mc 8,34). Por tanto, a los ojos de las autoridades romanas esas acciones serían subversivas, en nada leves.

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¿Fue Jesús un guerrillero? Hipótesis muy poco probable. Jesús y la resistencia antirromana (XXVII)

05.02.17 | 08:28. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

El patrón de recurrencia “Jesús y la resistencia antirromana” no debe llevar a la investigación a hipótesis extremas para explicarlo. Por una razón: porque tales hipótesis no dan cuenta de la complejidad de la situación de Jesús y de su grupo, que se percibe igualmente a través de los pequeños datos dispersos que ha recogido el patrón. Una de esas hipótesis que –adelanto ya– me parece poco probable históricamente es la de que A) Jesús tenía un ejército en toda regla; y B) Jesús era, al menos, un guerrillero.

En mi opinión desde hace mucho tiempo –y en esto coincide conmigo la tesis de F. Bermejo en el artículo que estamos comentando–, me parece imposible que Jesús tuviera un ejército o que hubiese practicado realmente la guerrilla. Por dos razones. La primera: porque hay testimonios suficientes en los Evangelios de que era un hombre pobre en recursos (ejemplo típico: Mt 8,20: “Este hombre no tiene ni donde reclinar su cabeza…”), y no hay indicios de que mantuviera contactos con gente nacionalista y lo suficientemente adinerada como para que hubiera podido sostener una tropa por pequeña que fuese.

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Documental sobre Vida y doctrina de Jesús de Nazaret

04.02.17 | 07:46. Archivado en Jesús histórico,

Queridos amigos:

Me escribe de nuevo mi amigo Arístides Moreno, director de la productora Steadycamline Productions a propósito del estreno oficial del documental “¿Por qué los cristianos no aceptan a Jesucristo?”, en el que como les dije tengo una colaboración relativamente importante. Reproduzco su correo:

"El estreno en directo tuvo una audiencia modesta durante todo el día. Más de 1.200 personas y ya ha sido pre seleccionado en el Festival de documentales de Madrid. Pero últimamente observo que funcionan mejor los vídeos que una retransmisión en directo que está más limitada por el horario. Funciona mejor subir los vídeos y que la gente los vea cuando quieran.

El primer documental en abierto, "Los dichos ignorados de Jesucristo", ya tiene más de 100.000 reproducciones. Lo que me anima a continuar.

Finalmente le doy los enlaces definitivos de los 3 capítulos de ¿Por qué los cristianos no aceptan a Jesucristo? para todo aquel que no pudo ver el estreno, lo pueda ver en vídeo.

Capítulo 1: https://www.youtube.com/watch?v=f0pWnXDvyjc
Capítulo 2: https://www.youtube.com/watch?v=o2BLKoEKeNA
Capítulo 3: https://www.youtube.com/watch?v=6jHMyWb58Kg

Saludos cordiales de
Antonio Piñero

Universidad Complutense de Madrid


Interpretación extrema del patrón de recurrencia: El galileo armado. Jesús y la resistencia antirromana (XXVI)

03.02.17 | 07:57. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

El último ejemplo que quiero mostrar de interpretación radical del patrón de recurrencia, “Jesús como sediciosos para el Imperio Romano” es conjunto es José Montserrat Torrents, estudioso del cristianismo antiguo, con su obra El galileo armado. Una historia laica de Jesús (EDAF, Madrid, 2007. Para el trasfondo de su pensamiento es también fundamental el conocimiento de su obra, La sinagoga cristiana, edición revisada, Trotta, Madrid, 2005).

La postura de Montserrat se caracteriza por una actitud extremadamente crítica y escéptica respecto a las fuentes evangélicas. Para este investigador, el análisis demuestra de inmediato que se trata fundamentalmente de leyendas que contienen de vez en cuando ciertos mitos, por ejemplo, el nacimiento virginal de Jesús por obra del Espíritu Santo.

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Una reconstrucción de los orígenes del cristianismo. La importante contribución de Samuel G. F. Brandon. Jesús y la resistencia antirromana (XXV)

02.02.17 | 08:45. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

La importancia de S. G. Brandon en la interpretación del patrón recurrente “Jesús como sedicioso ante el Imperio Romano” es muy importante. Hemos escrito ya alguna vez sobre él. Pero ahora voy a resumir sus tesis más importantes. Su obra, Jesús y los celotas, de 1967 (Jesus and the Zealots, Manchester University Press. Brandon había comenzado a escribir sobre esta interpretación de Jesús ya en 1951 en su obra The Fall of Jerusalem and the Christian Church (“La caída de Jerusalén y la iglesia cristiana”) fue como un revulsivo y generó una gran polémica.

A partir de la noticia cierta e innegable de la ejecución de Jesús por los romanos, Brandon efectúa un análisis meticuloso de los Evangelios que le lleva a trazar la pintura siguiente:

I. Jesús era un judío religioso y nacionalista, totalmente enmarcado en la religión israelita, persuadido de la soberanía exclusiva de Dios sobre la tierra de Israel, cuya misión era predicar la inminente venida del reino de Dios. No puede decirse que fuera un activista directo contra el Imperio romano, un guerrillero, pero sí es cierto que atacó a la jerarquía sacerdotal por sus intereses económicos en torno al Templo y por su colaboración con la ocupación romana. No es extraño que fuera capturado por las tropas de Pilato, sometido a un juicio sumarísimo y ejecutado como un rebelde acusado de sedición contra el Imperio.

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Jesús como nazoreo armado. Jesús y la resistencia antirromana (XXIV). La tesis de Archibald Robertson.

01.02.17 | 08:27. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Ayer puse un ejemplo de interpretación del patrón recurrente “Jesús como sedicioso respecto al Imperio romano”. Y voy a poner solo tres más, para no ser repetitivo. Aunque a algunos –y a pesar de la existencia ineludible del patrón– les parezca una interpretación exagerada y poco razonable debemos mencionar a algunos porque sus autores son gente seria en el ámbito de la investigación. Uno ha sido publicado en España y por autor español, el de Josep Montserrat.

Aquí va el primero: Archibald Robertson.

Su educación fue la propia de una persona nacida en una familia de recia raigambre religiosa y conservadora: su padre era el obispo anglicano de la ciudad de Exeter, en el Reino Unido. La obra que nos afecta lleva el título de Los orígenes del cristianismo y fue publicada en su primera edición en 1954 (The Origins of Christianity, International Publishers, Nueva York ,1954, 2ª ed. corregida de 1962). Su postura frente a los Evangelios es en extremo crítica, pues aunque no duda de la historicidad de Jesús, su persona ha sido mal interpretada. Para empezar hay que denominar a Jesús nazoreo, no “el nazareno”, puesto que los Evangelios y los Hechos de los apóstoles lo denominan así más veces que el nazareno o de Nazaret. Los datos son 13 veces “nazoreo”; 6 veces “nazareno”; “(natural de o criado en) Nazaret”: 3 veces.

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Viernes, 28 de julio

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