El blog de Antonio Piñero

El criterio de lo que “es plausible históricamente”. Jesús y la resistencia antirromana (XVII) (24-01-17)

24.01.17 | 09:50. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Ayer comentábamos que la teología de la restauración de Israel que muestra Jesús al escoger doce discípulos íntimos como símbolo de las doce tribus de Israel encaja muy bien con una de las ideas rectoras de la historiografía actual cuando desea comprobar si un hecho es inteligibles desde el punto de vista de la historia, a saber que es necesario que lo que se reconstruya del Jesús histórico por medio del análisis crítico de los Evangelios encaje dentro de lo “plausible históricamente”, es decir, que la posición de Jesús no sea inverosímil dentro del momento histórico en el que vivió. A este propósito señala F. Bermejo en su artículo que

“Junto con su anhelo por la restauración y liberación de Israel, los conflictos y las críticas que Jesús dirige a los jefes de los sacerdotes también son comprensibles a la luz de la ideología de los movimientos de resistencia nacional frente al Imperio. Los miembros de estos grupos despreciaban por razones religiosas y políticas la aristocracia sacerdotal prorromana del Templo, a la que percibía como traidora. Los patriotas nacionalistas que anhelaban la libertad consideraban a esas gentes partidarios estrictos de la potencia invasora a pesar de ser judíos”.

“Lo mismo puede decirse de la fuerte animadversión hacia las dinastías herodianas, perceptible igualmente en la historia de Jesús y en la de los movimientos nacionalista judíos. Basta recordar, por ejemplo, que en la guerra de los judíos contra Roma los rebeldes quemaron los palacios de Agripa y su hermana Berenice, junto con la casa de Ananías, el sumo sacerdote”.

Obsérvese además cómo en la ristra, o conjunto de detalles recogidos de los Evangelios acerca del tema “Jesús como sedicioso ante el Imperio” encaja también con otro aspecto sociológico muy importante de la cosmovisión de Jesús: la crítica a los ricos y a la riqueza. Sin duda, el aspecto esencial de esta crítica jesuánica (“Si quieres ser perfecto, vende todo cuanto tienes y dalo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme” Mt 19,21) está movida por un motivo religioso: el apego a este mundo y a sus bienes cierra el corazón al mensaje de la inminencia del reino de Dios, que exige renunciar a todo por conseguir la “perla” (el Reino; entrar en él) que es lo único valioso: Mt 13,44: “«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel»”.

Pero también es verdad, y no cabe duda de ello, que esa crítica a los ricos se parece mucho al clamor de los profetas clásicos de la Biblia hebrea contra la opresión de los pobres y los débiles y al de los dirigentes de los movimientos de liberación. Los ricos apegados al poder de este mundo corrompido no entrarán en el reino de Dios futuro. Si repasamos la historia de los jefes de la Gran revuelta de los judíos contra Roma, veremos que entre aquellos sediciosos (siempre desde el punto de vista del Imperio) había un fuerte movimiento en contra de los ricos y de los poderosos.

También encaja con esta mentalidad sediciosa hacia el Imperio la pretensión de Jesús –al menos al final de su vida– de ser el mesías de Israel y por tanto el rey de la nación y que hemos establecido firmemente con un buen monto de textos probatorios.

También hemos comentado repetidas veces que la negativa sutil de Jesús de pagar el tributo al César (Mc 12,17: “Lo del César, devolvédselo al César, y lo de Dios, a Dios” (la tierra de Israel, sus productos, bienes y hombres son solo de Dios, no del Imperio) junto con la certera frase de los que acusaban a Jesús de negarse a pagar el impuesto de capitación a los romanos (que recoge Lucas 23,3: “Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey”) encajan perfectamente dentro de la mentalidad de la resistencia anti imperial. Creo que es difícil negarlo.

Igualmente es difícil negar que la muerte en cruz de Jesús por parte de los romanos no tiene otra explicación plausible que la de que el Nazareno era considerado por el Imperio como reo de un delito de “lesa majestad”; con otra palabras que sus acciones habían ofendido al núcleo del poder de Roma y de su emperador, que era el único que mandaba entonces sobre Israel. Y en este ámbito, yo no conozco apenas a ningún investigador serio que haga hincapié como Fernando Bermejo en diversos artículos (véase Academia.edu) en los que pone el dedo en el hecho de la crucifixión de Jesús fue colectiva. El Nazareno no fue crucificado solo, sino con otros dos “bandoleros” (= “insurrectos”). Una crucifixión colectiva nos evoca de inmediato otros casos similares de reacción de los romanos contra insurrectos respecto al Imperio (Quintilio Varo, entonces legado de Siria, que controlaba Palestina, o Judea, como la denominaban los romanos) crucificó colectivamente a muchísimos resistentes judíos cuando consiguió reprimir los disturbios anti romanos y anti Arquelao tras la muerte de Herodes el Grande).

En una palabra que la posición antirromana de Jesús cumple con creces las exigencias del criterio de “plausibilidad histórica”. Y cito de nuevo a F. Bermejo para concluir:

“Jesús es comprensible como sedicioso no sólo a la luz de una larga tradición en Israel de resistencia a gobernantes opresores extranjeros o nacionales, sino también, más en concreto, en su contexto galileo más estrecho, en el que nació y se crió. Cuando era un niño, legiones romanas habían quemado los pueblos alrededor de ciudades como Magdala y Séforis y habían sacrificado o esclavizados a miles de personas; la memoria de estas matanzas debió de haber sido conservada por mucho tiempo en Galilea. Por otra parte, Jesús debe haber sido un adolescente, cuando la rebelión armada estalló bajo el liderazgo de Judas y Sadoc el fariseo, que fomentó un levantamiento con base religiosa contra el dominio romano entre sus paisanos. Y durante el curso de la vida de Jesús y de aquellos que se unieron a su movimiento, el gobierno de Antipas debió de ser no sólo económicamente doloroso –- dada la construcción de dos ciudades enteras– - sino también un recordatorio constante del gobierno imperial romano”.

Aquí no estamos afirmando que Jesús hubiese participado en la resistencia a esos actos (era un niño o demasiado joven), sino que una fuerte postura antirromana no estaba en absoluto fuera de su ambiente y de su entorno histórico. Es altamente plausible que Jesús tuviera una parte de su mentalidad religiosa ocupada con la idea de que mientras el Imperio Romano estuviera controlando férreamente Israel, se estaban incumpliendo las condiciones para que Dios instaurara su reinado en el país.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.ciudadanojesus.com


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Comentarios
  • Comentario por acs 25.01.17 | 21:21

    Exacto. También había un publicano entre los discípulos y no deducen de eso que fuera un movimiento de simpatizantes colaboracionistas.

  • Comentario por Pasando que es gerundio 25.01.17 | 00:11

    Magníficos comentarios de Antolín, a los que los Mo, Piñero, Bermejo y compañía nunca responden con claridad.
    Pero hay otra cosa de cajón, ¿Cómo va a ser todo el movimiento de Jesús, celota, si a Simón el Cananeo le llaman Simón el celota? El adjetivo sobraría...
    Lo irrisorio del caso es que como hay un celota entre los seguidores, estos "eruditos recurrentes", deducen que todo el movimiento es celota. Desde luego en matemáticas suspenderían, porque no parecen tener idea ni siquiera del principio de inducción o recurrencia. Y los cuantificadores de la lógica proposicional tampoco son su fuerte, qué le vamos a hacer,

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 24.01.17 | 21:31

    ....por parte de la autoridad religiosa judía,lo que confirma el testimonio directo y personal del Pablo que se declara perseguidor de los cristianos previamente a devenir uno de ellos( dije en otra ocasión que habrá de entederse no se trata de un "truco" retórico melodramático y peliculero propio de su imaginación calenturienta,¿no?).Ello,por cierto,corroboraría y obligaría a concederle toda su importancia al tema de esa cuestión religiosa intrajudía antes citada y que tan poco,o nada,interesadamente es tenida en cuenta por la tesis del "ecce homo" celota.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 24.01.17 | 21:21

    ....y a la imputación de espuria inventiva y de mentira a fin de justificar unas determinadas tesis ya previamente determinadas por una plausibilidad histórica a su vez previamente definida e impuesta.

    Si algo quda claro en los texto neotestamentarios es hasta qué punto lo que se está dilucidando es una cuestión RELIGIOSA intrajudía, incluso ello continuará vigente dentro de la propia secta cristiana como se muestra en la polémica entre Pablo y los judeocristianos. La tesis del Jesús celota deja,como no podía ser menos y de acuerdo a sus necesidades,esta cuestión completamente de lado,cabe decir que la desprecia.

    Para terminar,y retomando lo de la plausibilidad histórica,otra nueva pregunta. En qué medida resulta plausible el que los seguidores del Celota crucificado,y en particular los líderes de la scta urdida en torno a su memoria y revindicación no sufran,todo parece indicarlo así,persecución por parte de Roma y sí en cambio la sufran por parte de la....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 24.01.17 | 21:06

    También hay otra plausibilidad,la plausibilidad lógica.Preguntarse,por ejemplo, si es plausible-posible el que el personaje de un celota,normalito y corrientito,pueda generar textos de la profundidad, la alta carga teológica y el alcance y transcendencia posteriores tales los de Pablo. O tales los de los Evangelios,con su no menor carga ética y de reflexión e interpelación moral así como con su proclamación y reivindicación de la reconciliación y la esperanza. Ya,ya,calenturienta imaginación e inventiva en Pablo,cuento chino de los mentirosos redactores evangélicos.

    En alguna otra ocasión lo señalé,hablando ahora simplemente de una pura cuestión hermenéutica.Los únicos textos disponibles para aproximarse a la figura de Jesús,al hecho Jesús como prefiero denominarlo a fin de contemplar más aspectos,son los neotestamentarios. Pregunta sobre la plausibilidad en orden a una interpretación adecuada de verse obligados a la continua práctica del contratexto y a la....

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 24.01.17 | 20:25

    ¡Ecce homo!.Jesús el celota,un celota más. Ya queda encajado de acuerdo a las necesidades de todo encajarlo y colocarlo en su cuadrícula correspondiente que vienen impuestas y dictadas por los doctores,al menos algunos,de la Santa Madre Academia.Jesús puesto en orden y llamado al orden, ¡faltaría más!.

    Norma suprema en cuanto a encasillar las cosas en su sitio,la plausibilidad histórica. Jesús ha de ajustarse estrictamente a esta norma y no le queda más que ser un celota, ya se encargan los venerables doctores para probarlo de rastrear hasta debajo de las piedras cuanto material furtivo,según ellos, contengan los textos y de desechar todo el ingente material que desencaja a Jesús de su obligada condición de celota, no otra cosa en fin que producto de la calenturienta imaginación e inventiva del visionario Pablo (muy útil,por cierto como chivo expiatorio sobre el que cargar todo aquello que no encaja ) y de la posterior mentira de los redactores evangélicos.

  • Comentario por Pasando de tanto sesgo 24.01.17 | 13:00

    "Igualmente es difícil negar que la muerte en cruz de Jesús por parte de los romanos no tiene otra explicación plausible que la de que el Nazareno era considerado por el Imperio como reo de un delito de “lesa majestad”; con otra palabras que sus acciones habían ofendido al núcleo del poder de Roma y de su emperador, que era el único que mandaba entonces sobre Israel."
    Pues no, profesor, el que tomaba decisiones allí no era el emperador sino Pilato.
    "¿No tiene otra explicación?".
    Pues sí que la tiene: las falsas acusaciones de la clase alta sacerdotal, que veía en peligro sus privilegios.

  • Comentario por galetel 24.01.17 | 10:27

    se encargaron de hacerles ver que Jesús no podía ser un mesías legítimo, porque era un blasfemo que se creía el Mesías daniélico. No se les pasó por la cabeza que Jesús lo era efectivamente, en realidad, ni a los discípulos ni a los familiares, hasta que Dios mismo lo reveló después de la ignominiosa muerte de Jesús en calidad de mesías davídico.

  • Comentario por galetel 24.01.17 | 10:25

    [Piñero y Bermejo:] “Es altamente plausible que Jesús tuviera una parte de su mentalidad religiosa ocupada con la idea de que mientras el Imperio Romano estuviera controlando férreamente Israel, se estaban incumpliendo las condiciones para que Dios instaurara su reinado en el país.”

    Pero si Jesús era un profeta carismático en grado sumo, me parece más probable que su idea estuviera en línea con la de los antiguos profetas, en el sentido de que “mientras se estaban incumpliendo –por parte de Israel- las condiciones pactadas para que Dios instaurara su reinado en el país, el Imperio Romano (como antiguamente el Egipcio, Asirio, Babilonio o Seléucida) seguiría controlando férreamente Israel”.

    Por eso Jesús NO se propuso ser un mesías-rey, no organizó un ejército, y se encaró inerme a los líderes judíos de manera temeraria increpándolos en nombre de Yahvé. En el Sanedrín había miembros nacionalistas que podrían haberlo defendido, pero los colaboracionistas se enc...

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