El blog de Antonio Piñero

¿Enigmas de Navidad o falta casi absoluta de información? La vida oculta de Jesús (y II)

26.12.16 | 07:48. Archivado en Jesús histórico,

Escribe Antonio Piñero

Diversas circunstancias me han impedido continuar con lo prometido en la postal del viernes pasado.

Concluíamos, pues, hace un par de días que la primera teología cristiana indicaba que la vida real de Jesús como mesías comenzaba inmediatamente después de la recepción del bautismo de Juan Bautista, no antes, ya que el bautismo era el acto por el cual Dios lo consagraba visiblemente como su agente mesiánico. Por ello, pasado un cierto tiempo tras la muerte de Jesús, es más que probable que no hubiera ya gentes a quienes preguntar datos fiables sobre la vida oculta del personaje, aunque comenzara a sentirse que podía ser interesante para los cristianos saber algo de ella. Los posibles informantes habrían muerto prácticamente todos.

El segundo factor que contribuyó a no buscar, inmediatamente tras la muerte de Jesús, datos sobre su infancia y juventud fue la firme creencia en la instauración fulgurante del reino de Dios. ¿Qué interés podrían tener los primeros cristianos en atesorar datos sobre esos años en los que Jesús no era aún señor y mesías? Es evidente que si el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina, tenía poco sentido ponerse a indagar noticias sobre la infancia y niñez –en un oscurísimo pueblecito de Galilea– de un niño que era hijo de un simple carpintero, y del que en aquellos momentos no se tendría la menor idea que iba a ser tan importante. El fin del mundo vendría enseguida; lo demás importaba poco.

Ahora bien, cuando la gente comenzó a sentir el retraso de esa venida de Jesús, o simplemente cuando se pensó que la parusía vendría mucho más tarde, y cuando al mismo tiempo iba quedando claro en los creyentes que Jesús era un mesías de tal clase que su naturaleza tenía una gran parte de celestial…, fue cuando se empezaron a componer las primeras «biografías» de Jesús, los evangelios. Marcos fue el primero en escribir una «biografía» de esa clase, pero de esos años oscuros no informaba nada…, probablemente porque no sabía o no le interesaba. Y eso que solo habían pasado unos cuarenta años después de la muerte de Jesús.

El Evangelio de Marcos debió de conocerse pronto entre las comunidades más importantes de seguidores de Jesús en las ciudades prominentes del Imperio Romano. Es de suponer que a muchos de sus lectores debió de parecerles que a esa «biografía» le faltaba un elemento esencial que sí tenían otras «vidas» de hombres ilustres que circulaban por la época, a saber el relato de la infancia del héroe. Y esa infancia tenía que ser maravillosa, puesto que su vida de adulto lo había sido.

Es lógico que entonces empezaran los creyentes a preocuparse por cómo habría sido la vida del verdadero héroe, el mesías, Jesús. Pero, como hemos dicho, era demasiado tarde. Si en tiempos de Marcos sería ya difícil encontrar informantes sobre la vida oculta de Jesús, mucho más hacia los años 80-90, o más, cuando se compusieron los evangelios de Mateo y de Lucas. En esos años es ya seguro que no quedaría ningún anciano en Nazaret o alrededores, o algún pariente

Este panorama reconstruido nos lleva a concluir que las circunstancias físicas y teológicas impidieron la recopilación de datos sobre los años de la vida oculta de Jesús…, puesto que en el fondo no había habido interés alguno. Finalmente, y ante esa carencia de datos, hubo de intervenir la función mitopoética del ser humano, la fértil imaginación popular que deseaba rellenar con datos, aunque fueran ficticios, los «huecos» en blanco de la vida de Jesús. Ante ese vacío, los más imaginativos –y partiendo de lo que creían en aquello época como verosímil– inventaron multitud de leyendas en torno a esos a los años ocultos de la vida del «héroe». Y en cada grupo de cristianos se crearon leyendas diferentes. Comienza así a actuar el impulso que llevará a la composición de evangelios apócrifos: rellenar con meras leyendas fantasiosas los huecos que dejaban las primeras biografías de Jesús aceptadas por las comunidades más importantes.

Y una última consideración: ese impulso mitopoético, generador de tales leyendas que procuraban rellenar huecos de la historia, se observa ya como existente y actuante en los capítulos iniciales de los dos evangelios canónicos que tratan algo de la vida oculta de Jesús, los de Mateo y Lucas. Pero es muy plausible además que los autores de esos evangelios, es decir, quienes escribieron Mt 3-28 y Lc 3-24, no hubieran escrito nada sobre la vida oculta de Jesús (los personajes que actúan esos capítulos de sus obras no saben absolutamente nada de lo que se cuenta antes, por muy maravilloso e interesante que hubiese sido), y que fueran manos posteriores las que añadieron, con más o menos habilidad e imitando el estilo, esos dos primeros capítulos a las obras ya completas de Mateo y de Lucas.

Y si esto es así, no queda más remedio que admitir que quienes añadieron esos capítulos 1-2 tanto al Evangelio de Mateo como al de Lucas sucumbieron ya al impulso de rellenar con leyendas los huecos de la infancia de Jesús de los que no se sabía prácticamente nada en realidad. El tono legendario (y contradictorio entre ellos) nos apunta a que está actuando ya en las manos complementarias de los evangelios canónicos el mismo deseo, o el mismo impulso, que llevará a la creación de los evangelios apócrifos. En mi opinión, y en la de otros muchos, los primeros «evangelios apócrifos» están ya dentro de los evangelios canónicos de Mateo y de Lucas.

En síntesis: si no había datos sobre algo que interesaba en la vida de Jesús, la imaginación popular los inventó. Y esto fue lo que ocurrió con el «héroe» Jesús, ya que no fue héroe hasta que murió y fue resucitado por Dios (Hch 2,22-24). Su vida «oculta», fue tal por las circunstancias de unos momentos que tenían ocupadas las mentes solo en su pronta y segunda llegada. Para ellos esa «vida oculta» no tuvo importancia alguna. Y cuando la tuvo, las fuentes de información fidedigna no existían. No hubo más remedio que inventarlas.
Y una conclusión más general: no hay de verdad «enigmas» en torno a la vida oculta de Jesús, sino solo absoluta falta de información fiable. En realidad, la vida de Jesús es perfectamente encasillable dentro de los paradigmas de que conforman las actuaciones de otros personajes de la época.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


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Comentarios
  • Comentario por Kira 29.12.16 | 02:19

    Creo que me he explicado rematadamente mal. Me refería a la Ciencia clásica en relación con la moderna. En la primera la Ciencia se construía desde los primeros principios hacia lo particular y éstos principios eran creencias o ideas relacionadas con una estructura ontológica del mundo nada flexibles (armonía, unidad, orden...).Se tendía al idealismo y ésto no favorecía el desarrollo científico, digamos que les costaba hacer concesiones y que practicaban una Ciencia más intuitiva que basada en el razonamiento.

  • Comentario por sofía 28.12.16 | 23:30

    Y cuando se ha dado un conflicto ha sido desde planteamientos religiosos inadecuados por parte de determinados individuos, pero no desde un planteamiento adecuado de lo que es la religión.
    En cuanto a su pregunta sobre si la neurociencia debe considerar el alma, la encuentro fuera de lugar... Toda ciencia debe considerar su objeto y su método y no tiene por qué meterse en líos ajenos a sí misma ni falta que hace. No veo el problema en que las neurociencias estudien el sistema nervioso sin preocuparse de conceptos filosóficos o religiosos que le son ajenos.
    Desde mi punto de vista no tendría que haber nunca ningún conflicto, y en general lo que prevalece es la independencia en tanto en cuanto son campos diferentes, aunque el diálogo es necesario en el caso de q pueda haber algún roce aparente y la integración se debe producir en la medida de lo posible.

  • Comentario por Elías 28.12.16 | 23:21

    Ni una persona que no crea en Dios para ser religioso (incluso líder religioso ,de diversas confesiones incluida la católica) .Lo demuestra la historia de la religión. Este argumento no es válido porque mucha gente no entra en esas cuestiones ,.. actúan por inercia.

  • Comentario por sofía 28.12.16 | 23:03

    Yo no creo que las ciencias hayan mantenido conclusiones inamovibles en ningún momento. Unas ciencias han avanzado más deprisa que otras y hay momentos en que la velocidad es de vértigo. Y no creo tampoco que todas las teologías hayan sido inamovibles como no lo ha sido la filosofía a lo largo de la historia.
    Desde luego cada avance en cualquier parcela del conocimiento influye en el resto de conjunto de conocimientos de una forma u otra. Pero no veo en qué forma se puede deducir de eso que haya un conflicto forzoso entre filosofía metafísica y ciencia.
    Entre religión y ciencia podrá haber conflicto o no, eso depende de la religión en cuestión.
    En realidad, entre ciencia y religión lo mismo se pueda dar una situación de conflicto que de independencia, o de diálogo, o de integración —depende—.
    Una persona que crea en Dios no tiene el menor problema para ser científico -lo demuestra la historia de la ciencia.


  • Comentario por Kira 28.12.16 | 19:03

    Pues yo no. Cierto es que tanto la Ciencia cómo la Teología se mantenían en conclusiones prácticamente inamovibles y actualmente no. La Ciencia porque se replantea continuamente sus postulados en favor de los nuevos y la Teología porque relativiza sus verdades para adaptarlas a la Ciencia (nunca al revés). Pero no es cierto que Ciencia y Religión se ocupan de asuntos diferentes cuando se trata de ciertas cuestiones.¿La Neurociencia debe contemplar la existencia del alma como algo separado y "creado" durante el desarrollo fetal?. ¿Se debe admitir, como afirma el biólogo Francisco Ayala, que la teoría de Darwin es un regalo a la Teología para admitir la existencia de la evolución vs el diseño inteligente?. Las imbricaciones y roces Ciencia /Teología son evidentes.

  • Comentario por sofía 28.12.16 | 13:55

    Coincido con libertad.

  • Comentario por sofía 28.12.16 | 13:51

    Entre las "teologíaS", como entre las filosofías, habrá de todo, y seguramente la que ocupa la cabeza de xocupo sería anticiencia - o no - o será seudociencia -o no.
    La teología no tiene por qué dividirse en revelada y natural y no tiene por qué contradecir a la ciencia en absoluto, además de tener clarísimo que no es una ciencia empírica, sino que está en el terreno de la metafísica.
    El tren metafísico de algunos irá impulsado por la "voluntad de creer" en lo que sea, seudociencia ateísta incluída, y el tren metafísico de otros irá impulsado por la "voluntad de verdad". El hacer generalizaciones sobre la propia experiencia y el pasado no puede poner límites a la experiencia ajena ni al futuro.

  • Comentario por Xocupo 28.12.16 | 13:00

    Mario Bunge en su diagnóstico epistemológico sobre la ciencia genuina distingue dos categorías de no ciencia, semejantes, pero distintas: anticiencia y pseudociencia. "Una anticiencia es un sistema de CREENCIAS que es abiertamente hostil a la ciencia y lucha por desplazarla... se opone activamente a la perspectiva científica y al método científico". La pseudociencia es un cuerpo de CREENCIAS y de prácticas de carácter dogmático, nunca (auto)crítico. Los pseudocientíficos pretenden hacer ciencia, por su prestigio, mientras que los anticientíficos la desprecian. La teología (revelada) tradicional fue durante siglos anticiencia, en la actualidad es pseudociencia. Secularmente hubo choque de trenes en distintas estaciones. Actualmente la teología creó un tren que circula por vías paralelas para evitar el choque, pero el tren de la ciencia es más potente, más rápido y circula por vías más anchas. El tren teológico va impulsado por la "voluntad de creer", no por la "voluntad de verdad".

  • Comentario por libertad 28.12.16 | 11:39

    O no.

  • Comentario por Elías 28.12.16 | 10:17

    Pero lo hacen...

  • Comentario por libertad 28.12.16 | 01:11

    Es decir, que la esquizofrenia está en su mente.
    La teología no pretende ocupar el sitio de la física o la cibernética o cualquier otra ciencia porque cada saber tiene sus objetos y sus campos definidos. Pero sí pretende construir un sistema de pensamiento razonable de acuerdo con unas premisas sobre la totalidad que no necesitan para nada contradecir las parcelas de saber.

  • Comentario por libertad 28.12.16 | 00:59

    Muy al contrario, Rawandi, esa teología no se mete a hacer historia, sino que recoge los datos que se tienen. La historia no es una ciencia exacta, sino un establecimiento de hipótesis plausibles a través de la interpretación de datos, pero desde luego no afirma que Jesús el Cristo no existió, sino que la interpretación lógica de los datos existentes indica que sí. No veo por qué la teología tendría que decir que desde el punto de vista científico Jesús no existió o que no lo consideraron sus discípulos el mesías resucitado, decir eso sería ir contra los datos de la historia que señalan que existió que tuvo discípulos y que le consideraron el mesías. Creer que lo fuera o no, es una cuestión de fe, pero saber que sus discípulos lo creían es una cuestión de datos.
    Nada de lo que añada la teología contradice esa interpretación histórica. La teología da un significado teológico a la realidad que no necesita contradecir ningún dato que pueda aportar la ciencia.

  • Comentario por J.P. 27.12.16 | 23:58

    Rawandi: por amor de Dios, que ciencia,.en.el.sentido que lo dice la.Iglesia, es en el de "saber, conocimiento, sistemáticamente estructurado" (salgamos de la gnosis), no en el que se utiliza la definición de pseudociencia, que sería por así decirlo el reverso de la primera acepción del DRAE.

    Retuerce los términos de tal manera que normal que diga semejantes cosas. No falla mi argumento, es usted el que retuerce los términos para que le encaje.

  • Comentario por Rawandi 27.12.16 | 21:50

    "Hay una teología para nuestro tiempo, que (...) sí puede tener en cuenta las diversas formas de conocimiento científico"

    Déjeme adivinar. Esa teología dirá, por ejemplo, que desde el "punto de vista científico" Jesucristo no existió, pero que desde el "punto de vista teológico" sí existió. Semejante teología esquizofrénica es obviamente irracional y anticientífica.

  • Comentario por J.P. 27.12.16 | 19:07


    Xocupo: de acuerdo con mucho de lo que dice, pero diré que si la teología proclama que sus verdades son y se sustentan en principios científicos, será pseudociencia. Si no se mete en ello, allá cuidados. Es una rama de un saber basado en unos principios con los que se estará o no de acuerdo.

    P.e., si me hablan de la transustanciación en términos aristotélicos, metafísicos, ahí se queda. Pero si se empeñasen en que se puede o se podrá demostrar científicamente de que el pan y el vino transmutan en carne y sangre, pero que esas pruebas están aún por desarrollarse: stop, no way! Y eso yo aún no lo he leído.

    P.d.: dije que HASTA en la wiki inglesa se encuentra la distinción. No que sea la única fuente.

  • Comentario por libertad 27.12.16 | 17:21

    Si lo olvida: es como si pretendiera descartar toda ciencia simplemente porque una seudociencia no sea ciencia, o como si pretendiera descartar toda filosofía por no ser una ciencia positiva, o como si pretendiera descartar la medicina de hoy porque la medicina de ayer incluyera métodos como el uso de sanguijuelas.
    Las filosofías diversas y las teologías diversas estarán muertas para quien se haya quedado en el pasado muerto en vez de en las nuevas perspectivas de futuro. Hay una teología para nuestro tiempo, que naturalmente que no es científica, como la filosofía no es científica en el sentido positivo empírico del término, pero sí puede tener en cuenta las diversas formas de conocimiento científico y ser racional en sus planteamientos.
    El que haya comentaristas más abajo que se limiten a describir el pasado y declararlo muerto no consigue matar el pensamiento vivo que sigue tratando con estas cuestiones vivas desde perspectivas nuevas.

  • Comentario por Rawandi 27.12.16 | 14:28

    "Lo que olvida es que la filosofía y la ciencia en el pasado han sostenido teorías que a la luz del conocimiento de hoy usted consideraría seudociencias."

    No lo olvido. Lo que no tiene sentido es seguir apegados a teorías cuando se sabe que son falsas. Igual que, por ejemplo, descartamos hoy la frenología, también debemos descartar la teología, pues ambas son pseudociencias.

  • Comentario por Xocupo 27.12.16 | 14:27

    Para evitar confusion ("ex confusione quodlibet") cuando se mencione la teologia conviene diferenciar entre teologia natural o racional según Wolff, fundada solo en la razón y, en cuanto metafísica, parte de la filosofía, y la teología revelada o "theologia fidei", fundada en la fe sobrenatural, en la revelacion. Lo que vale para la teologia bíblica, un "logos" sometido a la fe en el "theós" cristiano. La teología natural nació con Aristóteles y feneció con Kant. No existe una metafisica cristiana porque no existe una filosofia cristiana (ni cristianismo filosófico, ni científico). La metafísica se funda en una razón autónoma, que no sierva de la fe, como mostraron Aristóteles, Spinoza o Hegel. La teología que depende de la fe sí es pseudociencia, como afirma Rawandi, la filosofía no. Para el concepto de pseudociencia conviene consultar a los especialistas, p.ej. Mario Bunge, pues de todo hay en las varias viñas, no siempre fiables, de la Wiipedia.

  • Comentario por libertad 27.12.16 | 12:34

    Lo que olvida es que la filosofía y la ciencia en el pasado han sostenido teorías que a la luz del conocimiento de hoy usted consideraría seudociencias. Y eso no impide hoy seguir haciendo ciencia o filosofía incluso metafísica y teología apropiadamente por quien sepa distinguir unas cosas de las otras.

  • Comentario por Rawandi 27.12.16 | 12:05

    Galetel, si entiendo bien su postura, usted es partidario de combinar el "punto de vista histórico" (por ejemplo, María copuló antes de quedarse embarazada) con el "punto de vista teológico" (María se quedó embarazada sin haber copulado jamás). Francamente, yo soy incapaz de jugar a ese esquizofrénico juego de la doble verdad.

  • Comentario por Rawandi 27.12.16 | 11:54

    J.P., su argumento falla porque olvida que la Iglesia católica siempre ha afirmado que la teología es una ciencia, y no solo eso, sino que la ha presentado como la ciencia suprema, a cuyos dogmas (irracionales) el resto de las ciencias deben someterse. O sea, que la teología sí encaja en la definición de pseudociencia.

  • Comentario por J.P. 27.12.16 | 09:44

    Manuel: no se considera como tal salvo por los adeptos que creen irracionalmente en ella y por las empresas que se lucran; y la homeopatía sí es una.) pseudociencia en el momento en el que reclama tener propiedades terapéuticas de las que carece. Si lo prefiere, le remito a unos cuantos círculos escépticos para informarse sobre ello.

    Ahora bien, históricamente, hasta hace relativamente poco le costaría separar la teología de la filosofía ya que, a fin de cuentas, acabará metiéndose en la metafísica.

    Y como tan solo escribir estas letras me parece increíble entre personas adultas y con un mínimo de cultura, dejo el tema porque ya sé a dónde conduce: a las vueltas de noria y a la esterilidad más absoluta.

  • Comentario por galetel 27.12.16 | 09:38

    Si en la base originaria de la fe cristiana no hubiese nada más que mitos de hondo significado teológico, como estos relatos de la Infancia, la situación del creyente sería muy precaria. Pero no. En la base hay mucho más que mitos y teologías, hay acontecimientos históricos, que no me canso de señalar aludiendo al Maranatha, al Himno de Filipenses, al Acuerdo de Gálatas, y a la lapidación de Santiago. Claro que el hecho histórico de fondo lo conocemos indirectamente, por testimonios de revelaciones, pero la manera en que se nos presentan estos testimonios es suficiente para convencerme de su plausibilidad. Y si a eso le sumo el anhelo esencial de todo ser humano… ya está: apuesto sin dudarlo.

  • Comentario por Manuel 27.12.16 | 08:43

    Bueno, también la homeopatía se considera un ramal de la medicina (y de la terapéutica), lo que equivaldría a decir (o podría confundirse con) una especialidad de la medicina científica.

    La propia teosofía ha vindicado ese mismo estatus de filosofía (incluso filosofía científica y sincrética, además de ramal filosófico para el conocimiento de Dios), además del de sabiduría y conocimiento místico de Dios, claro está. En cierto modo, la teología puede depurar tanto el lenguaje como las mejores obras de misticismo y esoterismo.

    Hay buenos libros de autoyuda, y también muchos que se contaminan de misticismo susceptible analizarse y ser visto como "gratuito".


    Kant dejó claro en su obra principal lo que pensaba de las elucubraciones en el vacío. (Cierto que más tarde traicionó buena parte de lo que sistematizara con pretensión general, incurriendo en el propio ejercicio que consideraba impropio de la filosofía y de la pretensión de conocer.)

  • Comentario por J.P. 27.12.16 | 08:20

    De hecho, puede consultarlo hasta en la wiki inglesa: " Systems of belief that derive from divine or inspired knowledge are not considered pseudoscience if they do not claim either to be scientific or to overturn well-established science."

    Cosa que no reclama la teología, que es más buen una rama de la filosofía.

    Y nadie llamaría pseudociencia a la filosofía.

  • Comentario por J.P. 27.12.16 | 08:05

    Rawandi: se apoyará en lo que se apoya pero decir que es irracional es una burrada de padre y señor mío. Y, por otro lado, eso no es una definición de pseudociencia. No, señor mío.

  • Comentario por Rawandi 27.12.16 | 01:00

    "los escritos del NT, en general, NO son de ciencia (...) Son trascendentes"

    Galetel, entérese usted de que cualquier escrito que trate de lo trascendente o sobrenatural puede perfectamente entrar en contradicción con la ciencia... a menos, obviamente, que dicho texto se presente como ficción literaria, en cuyo caso los "cientifistas" no tendríamos nada que objetar.

  • Comentario por Rawandi 27.12.16 | 00:37

    "Rawandi: decir eso es como decir que la filosofía es una pseudociencia"

    No, J.P. La filosofía es racional y no necesita apoyarse en falsedades, mientras que toda teología es irracional, ya que para existir necesita apoyarse en cuentos a todas luces falsos (los milagros de las numerosas e incompatibles revelaciones divinas).

  • Comentario por galetel 26.12.16 | 23:43

    ¿Cuándo se van a convencer algunos cientifistas de que los escritos del NT, en general, NO son de ciencia, ni histórica ni de ninguna otra clase que ellos consideren así. Son trascendentes. Empiecen por entender esto. ¿No lo explica el Prof. Piñero?

  • Comentario por J.P. 26.12.16 | 23:35

    Rawandi: decir eso es como decir que la filosofía es una pseudociencia.

    ------

    Ignacio: ¿engañar a la audiencia? Entonces, si se decide que tal o cual pasaje de los evangelios no ocurrió, ¿es engañar a la audiencia? Entonces, sintiéndolo mucho, debe revisar lo que son los evangelios. No son Herodoto o Tucídides, es Gomero y Platón, no sé si me explico.

  • Comentario por Ignacio 26.12.16 | 23:24

    "Vd., por contra, parece ser que dice que o son un relato notarial de lo ocurrido o, si no, deberían tirarse a la basura."
    Francamente, es así como pienso.
    Quizás no tan riguroso como un relato notarial, pero mentir - premeditadamente -a la parroquia es un fraude.
    Ya hemos escuchado y leído muchas argumentaciones justificativas de éstos pasajes, lo cierto es que han tenido su fruto doctrinal que para eso se inventaron, y el Cristianismo no sería el mismo sin éstos relatos.
    ¿O sí,? nunca lo sabremos

    saludos.





  • Comentario por Rawandi 26.12.16 | 23:17

    [Galetel] "no podemos compatibilizar ambas versiones [la mateana y la lucana] entre sí. Entonces, ¿con cuál nos quedamos? Pienso que, desde el punto de vista histórico, con ninguna; pero desde el punto de vista teológico, con las dos"

    Lo cual confirma que la historia es ciencia mientras que la teología no pasa de ser una pseudociencia.

  • Comentario por J.P. 26.12.16 | 22:09

    Ignacio: no termino de entender, perdóneme. ¿Por qué no habrían de incluir los relatos de la infancia?

    Como expone Fitzmyer en su comentario a Lc, los evangelios se irían componiendo en grandes bloques. Primero los relatos de la Pasión; se añade el ministerio público de Jesús a partir de recuerdos y colecciones de dichos y hechos; luego aparecen los relatos de la Resurrección y, por último, los relatos de la infancia. Estos últimos son reflexiones teológicas que, como obertura de los evangelios, presentan su cristología.

    Vd., por contra, parece ser que dice que o son un relato notarial de lo ocurrido o, si no, deberían tirarse a la basura.

    Teniendo en cuenta que los evangelios son escritos de fe (vid. más abajo el comentario por libertad), ¿por qué no se van a incluir textos que anuncian quién es Jesús? Que es de eso de lo que tratan los evangelios: "¿quién decís que soy yo?" (Mc 8:39; Mt 16:15; Lc 9:20)

  • Comentario por galetel 26.12.16 | 20:21

    También José subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue (…) los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado.» Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. (…) Así que [José y María] cumplieron todo lo ordenado por la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su pueblo de Nazaret.”

    Me parece que no podemos compatibilizar ambas versiones entre sí. Entonces, ¿con cuál nos quedamos? Pienso que, desde el punto de vista histórico, con ninguna; pero desde el punto de vista teológico, con las dos.

  • Comentario por galetel 26.12.16 | 20:20

    Si tenemos a ambos relatos por históricos (lo que yo no sostengo), tenemos que poder responder a lo siguiente:
    -¿Dónde ocurrió exactamente el nacimiento?

    Según el relato mateano, ocurrió en una casa de Belén en la que vivían María y José, y donde, casi dos años después, lo encontraron los magos:
    “Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre. (…) Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y mandó matar todos los niños de Belén y de toda su comarca, menores de dos años, según el tiempo que había precisado por los magos. (…) [José] se preparó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes (…) avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, y fue a residir en una ciudad llamada Nazaret”.

    En cambio, según el relato lucano, ocurrió en las afueras de Belén, en un pesebre:
    “Todos fueron a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José subió ...

  • Comentario por Ignacio 26.12.16 | 17:41

    ¿en qué momento considera usted necesario que el evangel....?.
    Si no son ciertos dichos acontecimientos, el evangelista no debe de contarlos en ningún momento.
    Si son ciertos, el primer evangelista (Mc) debería de haber indicado algo, y previamente Pablo algo también, supongo.
    Como yo creo que no son ciertos, prefiero que sea el añadido de una mano negra.

    Por otro lado, sigo pensando que si los evangelistas hubieran sabido que sus escritos se convertirían en Escritura, hubieran sido más cuidadosos todavía, que ya es decir.

  • Comentario por J.P. 26.12.16 | 17:04

    Vale: ¿en qué momento considera usted necesario que el evangelista refiriese los acontecimientos del nacimiento de Jesús?

    Porque el "tendría que haber" supone meterse en la mente del escritor y decidir por él cómo debía haber escrito los textos. Si se trata, como parece, de dos fuentes diferentes, la del evangelio y la de los relatos de la infancia, un mismo autor puede compilarlo y darle forma, y no por ello miente ni nada parecido.

    A fin de cuentas, la teofanía y la resurrección corroboran lo indicado en los relatos de la infancia.

  • Comentario por Ignacio 26.12.16 | 16:56

    Si lo hubiera escrito todo el mismo, hubieran hecho alguna reseña en el resto del evangelio de las circunstancias tan extraordinarias de su concepción, nacimiento ect, algo.

    Si se duda de la veracidad de éstos acontecimientos, es preferible pensar que es un añadido de otro escritor, a pensar que el evangelista miente como un bellaco.

    A mí me vale.





  • Comentario por J.P. 26.12.16 | 12:59


    Ignacio: si busca algo así, los del Jesus Seminario sacaron una edición con varios colores que identifican lo seguro, quizás, según Jesús y falso. Siempre según su criterio, claro.

    También Lüdemann hizo algo parecido (lo que Jesús nunca dijo), pero sin colores.

    Ahora bien, yo no tengo tan claro que de verdad debamos pensar en otra autoría para los evangelios de la infancia. En todo caso, se trataría de fuentes diferentes a las que tienen el resto del evangelio, pero no creo que podamos afirmar que se pegaron en un memto posterior. Y, como alguna vez ya se ha apuntado, el Emanuel de Mt 1:23 tiene su correlato en Mt 28:20, y la concepción milagrosa de ambos evangelios se continúa de alguna manera con Mt 3:17 y Lc 3:22 (¿hay algo más maravilloso que una teofanía con semejante declaración?). Por no decir que el Jesús letrado (primera acepción del DRAE) de Lc 4:16ss encaja con Lc 2:52.

  • Comentario por Manuel_RH 26.12.16 | 12:26

    .... eso que algunos llaman pseudo-ciencia.

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