El blog de Antonio Piñero

El decisivo siglo II “Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (708. 31-10-16) (VIII)

31.10.16 | 08:20. Archivado en Pablo de Tarso, , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

Seguimos con Pablo y luego con el siglo II

Encuentro en la sección del libro se Saban que comentaba ayer notro caso en el que nuestro autor presupone unas circunstancias que considero inverosímiles en tiempos del ministerio activo de Pablo, quien cesa de escribir cartas hacia el 58 d.C., en opinión de la mayoría calificada de estudiosos:

“Los judaizantes sostenían que los gentiles no circuncisos debían circuncidarse, de modo que al ser judío debían también observar toda la Torá”… (p. 106).

“Ahora bien estudiemos detenidamente las consecuencias de este punto. Si los gentiles eran obligados a la conversión del judaísmo por medio de la circuncisión aparecían dos problemas para la misión paulina. En primer lugar esos gentiles al circuncidarse y pertenecer al pueblo de Israel estaban automáticamente identificados por los autoridades romanas como “judíos” y siendo nacionalmente judíos entonces automáticamente sospechosos de ser rebeldes políticos al Imperio.

En segundo lugar, el miedo de muchos gentiles para circuncidarse (se podía producir peligrosas infecciones) hacía que gran parte de ellos optara por mantenerse como ‘temerosos de Dios’ (o ‘prosélitos de la Puerta’, amigos del judaísmo: p. 51). Saúl de Tarso pretendía que estos amigos del judaísmo fueran espiritualmente judíos (Rom 2,29) sin ser reconocidos como nacionalmente judíos de modo que no existieran sospechas políticas por parte del imperio Romano, y por otra parte que no se comprometiera la salud de miles de gentiles por la posibilidad de contraer infecciones a partir del corte del prepucio” (p. 107).

“San Pablo muere pensando que los gentiles se unirían al pueblo de Israel a través del Mesías, y de ese modo el judaísmo se expandiría de modo internacional ‘judaizando’ mesiánicamente el imperio Romano” (p. 443).

En mi opinión estos párrafos desenfocan claramente el pensamiento paulino. No logro encontrar un apoyo textual en las cartas del Tarsiota que pruebe las afirmaciones anteriores. Parecen de nuevo una preocupación judía posterior retroproyectadas a la época paulina.

En ulteriores capítulos, que abordan más o menos un lapso temporal desde el 150 hasta el 200 (aunque el autor recoge también hechos que son anteriores), defiende M. Saban que

• La figura de san Justino Mártir,
• La controversia sobre la fecha y el sentido de la Pascua y
• La centralidad y potencia político-económica de Roma, desde donde se irradia un despego notable por el judaísmo,

son los factores que empiezan a mudar profundamente al judeocristianismo lanzándolo en una dirección que conduce con rapidez a la independencia, es decir, a la constitución del cristianismo a secas que se mostrará en la creación de un canon de textos sagrados (el Nuevo Testamento) a partir del cual se puede hablar de una religión diferente. En este punto adopta M. Saban la postura de José Montserrat en su libro “La Sinagoga cristiana” que me parece correcta.

Según Saban, los que “declararon la independencia del cristianismo a lo largo del siglo II fueron tres hombres: Justino Mártir, el papa Aniceto y el heresiarca Marción. El último fue el responsable del primer intento de eliminación de la vida de la Iglesia cristiana de la Biblia hebrea de lo que hoy llamamos el Antiguo Testamento como Escritura sagrada, y su sustitución por un solo Evangelio, el de Lucas, y las cartas de un solo Apóstol, Pablo.

Aniceto fue papa, es decir, obispo de Roma, entre el 155-166, y su obra principal fue sustituir el calendario lunar judío por el calendario solar romano. Esto supuso modificar de hecho la fecha de la Pascua (aunque ocurra cerca de una luna llena entre marzo y abril) y otorgarle un “toque” teológico diferente, cristiano-mesiánico a esa festividad” (p. 254).

Justino, por su parte, es tan importante en la historia de la separación entre judaísmo y cristianismo que el autor le dedica un capítulo exclusivo.

El “Diálogo” de Justino Mártir con el judío Trifón (helenización del nombre semita Tarfón) significa para M. Saban el inicio de la crítica destructiva del judaísmo –ya centrado en la observancia de la Ley, su estudio y la oración– por parte del cristianismo. Comienza con Justino el ataque directo a lo que M. Saban llama religión “madre” (en realidad, en mi opinión, es religión “hermana” porque a un mismo judaísmo identificado con la observancia de la Torá se le llamó judaísmo a secas, y a otro tipo de judaísmo mesiánico centrado en la fe en el Mesías de Israel se le llamó cristianismo a secas) (véase, p. 449).

Justino es el responsable de afirmar que el cristianismo:

a) no tiene que ver ya con el judaísmo, porque –según Saban– el apologeta cristiano no quiere saber nada de debates judíos internos, como pudo ser el de los levantamientos judíos contra el Imperio.
b) Con Justino empieza también el fomento del cambio del descanso sabático al dominical; es Justino el que formula un crítica acerba contra la observancia de la circuncisión entre los judíos mismos;
c) y es Justino el que justifica la divinización de Jesús con razones que unen la filosofía de Platón con los motivos místicos del judaísmo que son los inicios de la Cábala judía reconocibles ya en el siglo II.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
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“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (707. 30-10-16) (VII)

30.10.16 | 07:27. Archivado en Pablo de Tarso, , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

En otros momentos me parece que la obra de M. Saban que estamos comentando –dada la enorme importancia del tema que trata– cuenta al lector verdades a medias, quizás de un modo no del todo consciente; es decir, pienso que no lo pretende, sino que puede ser una impresión obtenida por el lector de una redacción un tanto apresurada y confusa. Así por ejemplo, en la p. 62 escribe:

“Se acusa a Pablo (por gran parte de la historiografía judía tradicional) de haber creado un movimiento mesiánico bajo (¿?) sus posturas religiosas, y en cambio mi posición –que entiendo que es hasta ahora única en el campo de la historiografía– advierte (de) que el judío Saúl de Tarso (san Pablo) creo (sic = creó) una teología judía/mesiánica de justificación de la realidad histórica que se vivía dentro del marco sinagogal de la diáspora romana (sic = dentro del Imperio romano)”.

Me pregunto a este propósito ¿cómo explica nuestro autor la propaganda paulina a los adeptos a las religiones de misterio, algo que aclare el vocabulario mistérico de Pablo, por ejemplo, respecto al bautismo y la eucaristía? Otro ejemplo en el que veo una verdad a medias, o quizás una cierta distorsión del pensamiento de Pablo, es el siguiente, cuando escribe:

“Saúl de Tarso tenía en mente dos cuestiones fundamentales, observaba la realidad de los gentiles dentro de la sinagoga y su amor por el Dios de Israel, y quería otorgarles un status legal en igualdad de condiciones que los judíos genealógicos. Todos tenían que ser ‘uno’ en el Mesías de Israel. Esto le otorgaría una fuerza increíble al pueblo de Israel sin necesidad de coger las armas”…

“El análisis estratégico de Pablo es impecable, si los gentiles ingresaran en masa al pueblo de Israel bajo la fe en el Mesías esto provocaría con el tiempo la restauración política judía porque todo el Imperio Romano aceptaría el centro de Jerusalén como su capital espiritual” (p. 75).

Mi juicio al respecto es: ¿cómo casan estas ideas en un ideario paulino no político –como ya escribí– y totalmente constreñido por el fin del mundo inminente? M. Saban no responde.

En la parte segunda de su obra, la cuestión de la ruptura entre la Sinagoga y la Iglesia, que comienza a producirse en el siglo II, es caracterizada por nuestro autor como el producto de un movimiento singular en el seno del judaísmo. Y en las pp. 137-138 (dedicadas al judaísmo de san Pablo) M. Saban dibuja ya anticipadamente el proceso: en todo el siglo I –sostiene– hay movimientos antagónicos en el seno del judaísmo que lo explican:

1. Una tendencia hacia el universalismo, a expandir el monoteísmo y los valores de la ley mosaica por todo el mundo. Pero, a la vez, existe también otro judaísmo estrictamente nacionalista, que se considera el pueblo elegido y que no quiere saber nada de otras naciones, de las que entiende que por voluntad divina están destinadas por Yahvé para servir a Israel.

2. La entrada en masa dentro del judaísmo entendido de un modo amplio se produce gracias a la teología de Pablo: se convierten al mesías de Israel.

3. Desde el siglo II los conversos procedentes de la gentilidad alcanzan la mayoría en las comunidades de creyentes en Jesús como mesías y toman el control del movimiento mesiánico.

4. Los nuevos jefes ofrecen nuevas interpretaciones del pensamiento de Pablo (Marción, Justino Mártir, el papa Aniceto; Clemente de Alejandría, Tertuliano…). Estos autores sienten ya al cristianismo como una entidad autónoma y desean la independencia de la llamada “religión madre”. Para ello comienzan a, A.) atacar el judaísmo como sistema; B.) señalar las diferencias entre este y el cristianismo; C.) iniciar ataques a los judíos en su conjunto, a los que se condena masivamente y como bloque como asesinos del Mesías.

5. Finalmente hay una serie de cambios dirigidos a lograr que el bloque de los cristianos se sienta diferente de los judíos. En lo capítulos siguientes se precisará y desarrollará este esquema.

Después de este resumen, el capítulo 2.1 trata del “período de transición”, entre el 70 y el 130, caracterizado por una “formación silenciosa del cristianismo”. Aquí lo importante es, para Saban, que hacia los momentos de la muerte de Pablo (ocurrida entre el 64 y 66; esta afirmación es para mí meramente especulativa, aunque el autor no lo diga; en realidad no tenemos ningún dato verídico acerca de esa muerte),

“Todos los grupos mesiánicos estaban integrados en las sinagogas. A finales del siglo I algunas sinagogas se llenan de gentiles, temerosos de Dios, que creen pertenecer al mundo judío. Otras sinagogas se dividen en dos comunidades, una parte pasa a ser mesiánica y otra se resiste a este movimiento, otras sinagogas se convierten en forma integral en congregaciones mesiánicas y otras resisten íntegramente a ese movimiento. Hacia finales del siglo I todas las autoridades del judaísmo nazareno son judías”.

Hay aquí de nuevo el dibujo de ciertos rasgos que considero bastante dudosos en el pensamiento paulino. Así en la p. 106 sostiene Saban una interpretación poco precisa de la posición paulina respecto a la circuncisión. Afirma que Pablo piensa que “los gentiles no circuncisos debían integrarse a la congregación en su calidad de gentiles redimidos por la fe mesiánica. Esta era la posición de Pablo y de Bernabé”… Me pregunto: ¿“Deben integrarse a la congregación”? ¿A qué congregación? ¿A Israel en general que es todavía increyente? ¿Al grupo de judeocristianos que sí era creyente? Ciertamente podría ser así según Rom 11,11-29. Pero el autor no precisa y el lector se queda con las dudas. Este hecho se repite a menudo en el libro.

Seguiremos, porque hay bastante tela que cortar.

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Sobre Pablo de Tarso. “Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (706. 28-10-16)

28.10.16 | 08:12. Archivado en Pablo de Tarso, , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

Hoy analizamos el punto de vista general sobre Pablo de Tarso en el libro de M. Saban

Me parece cercana a la verdad la opinión de M. Saban de que en el siglo II, en una iglesia cristiana ya mucho mejor constituida y asentada dentro de la sociedad grecorromana, y fundamentalmente paulina pues la mayoría de los conversos estaba compuesta de ex paganos, aunque a la vez los jefes podían ser judeocristianos, muchos de los nuevos cristianos solo querían admitir en el seno de sus comunidades a los judíos que se desjudaizaran y se gentilizaran, olvidando por completo la observancia de la ley de Moisés.

Pero también es cierto que en algunas pocas comunidades de judeocristianos el trasvase del judaísmo al “cristianismo”, o la inversa, la vuelta al judaísmo normativo, era corriente hasta finales del siglo IV, época en la que se cortó decididamente este movimiento como efecto de las decisiones dogmáticas respecto a la naturaleza del mesías del Concilio de Nicea y más tarde de Éfeso y Calcedonia.

M. Saban entiende, en mi opinión, correctamente a Pablo en muchos puntos. Los dos hemos creado una interpretación bastante parecida del problema central de la teología paulina (La ley mosaica y su relación con los gentiles) sin haber hablado en absoluto de ello anteriormente. La “Guía para entender a Pablo” y “Sinagoga/Iglesia. La ruptura del siglo II” son obras absolutamente independientes que, en parte, en lo que respecta a Pablo, llegan a una misma conclusión en este apartado, y en otros.

Un ejemplo claro en las Conclusiones: “Saulo de Tarso como judío nunca abandonó la circuncisión como rito de entrada al judaísmo…Y si en la era mesiánica el funcionamiento de la Torá era espiritual y no formal, ¿para qué obedecer los ritos de la Torá si llegaba el final de la historia?” (p. 447). Según M. Saban, Pablo era un místico judío, aunque incipiente, por lo que fue el primero en comprender que la Torá funcionaba de una manera diferente en la época mesiánica. La parte “ceremonial” de la Ley (circuncisión, alimentos pureza ritual) debía ser entendida literalmente por los que eran “genéticamente” judíos (judíos por naturaleza) ya que era una legislación nacional; pero de una manera espiritual y mística por parte de los paganocristianos, lo que hacía que no estuvieran obligados a observar esa parte de la Ley al pie de la letra, sino espiritualmente. Y concluye que tal interpretación era en el fondo muy judía y que no se contraponía a un espíritu fariseo.

Debo confesar, sin embargo, que fuera de esto, en el trasfondo de la interpretación de Pablo, hay bastante diversidad –entre M. Saban y yo– en nuestras respectivas hipótesis. Para M. Saban, Pablo intentaba solucionar el problema jurídico de los temerosos de Dios dentro de Israel. E incluso sugiere nuestro autor que la doctrina de Pablo venía de perlas a los judíos de la Diáspora (y también a los judeocristianos) donde a menudo se observaba laxamente la Ley. Se sentían justificados a obrar así según Pablo, puesto que bastaba con creer en el Mesías de Israel para seguir observando no la Ley a rajatabla, sino solo las leyes de Noé que era lo esencial de la Ley. Pablo predicaba esta “buena noticia” (evangelio) y conseguía un gran éxito porque cubría las necesidades de internacionalización del monoteísmo judío sentido por los judíos de la Diáspora.

Esta idea se plasma en una afirmación interesante de Saban –que no se suele ver en los libros usuales sobre Pablo de Tarso– que es la siguiente: respecto a la figura de un Jesús nacional como mesías de Israel, “se tenía que perfilar entonces una imagen de un Jesús internacional como mesías al mismo tiempo de los judíos y de los gentiles. Y esto se lo debemos al judío Saulo de Tarso. Pero no pensemos que absolutamente todo se lo debemos al judío Pablo, sino que realmente lo que hizo el judío Saúl de Tarso fue captar la necesidad moral del mundo gentil, y la necesidad identitaria del judaísmo helenístico de la Diáspora” (p. 77)

Como digo, en realidad esta perspectiva de M. Saban, historicista, es un tanto diferente a la mía. Saban no tiene en cuenta para interpretar a Pablo algunas nociones teológicas de fondo en las que yo insisto, como el peso en el pensamiento paulino de la teología de la restauración de Israel; del cumplimiento, al fin, del deseo expresado en la Shemá (la oración que debe rezar tres veces al día todo judío, que comienza así: “Oye Israel: tu Dios es un Dios único”…) y de la plena realización, al menos al final de los tiempos de la tercera parte de la promesa divina a Abrahán, “Te haré padre de numerosos pueblos…” (Gn 17,5).

Aunque nuestro autor lo sabe perfectamente, no obtiene en su libro las consecuencias debidas de la clara idea paulina de que el mundo se iba a acabar cuando él estaba aún en vida, como sostiene clarísimamente en 1 Tes 4,17: “Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor”. Mi posición respecto al pensamiento de base de Pablo es que este tenía una mentalidad mucho más teológica que jurídica.

Pienso que M. Saban pasa de puntillas sobre estas nociones que he enumerado y que debería haber hecho en su libro un mayor hincapié en el deseo de Pablo de que se cumpliera la Shemá, la restauración de Israel y el cumplimiento pleno de la promesa a Abrahán que tenía tres partes, no dos. Así pues debería haber insistido –quizás con las mismas ideas– en el punto de vista teológico de Pablo y no tanto el jurídico, aun sin negarlo…, por supuesto.

Opino además, que en el apóstol Pablo apenas hay teología política directa, ya que el fin del mundo estaba para él a la vuelta de la esquina por lo que pocas preocupaciones jurídicas podía tener. Debo insistir: no las niego…, pero eran muy pocas. En contra, escribe M. Saban lo que sigue: “La teología paulina… es producto de una preocupación ‘judía’ de Pablo y no representa una teología tendiente a la conversión de los gentiles fuera del ámbito sinagogal. Lamentablemente la interpretación posterior del cristianismo es que la idea de Pablo fue la de expandir el mesianismo de modo público (como en Atenas); sin embargo, su preocupación teológica provenía de su estrategia para resolver el problema del status de los gentiles dentro de las sinagogas” (p. 68).

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“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (705. 27-10-16)

27.10.16 | 07:27. Archivado en Jesús histórico, , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

Sigue la reseña y crítica del libro de M. J. Saban (V)

Respecto al denominado Decreto Apostólico (Hch 15,28-29: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que éstas indispensables: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza”), en mi “Guía para entender a Pablo” (Trotta, Madrid 2015), propongo, junto con Ariel Álvarez Valdés, una versión que creo más convincente que a propuesta por Saban:

«Y hay una tercera exégesis del pasaje, de la actitud de Pedro y de la carta del “concilio” (Ariel Álvarez Valdés en comunicación personal): el decreto de Jerusalén, presentado por Hch 15,13-35 como si formara parte del “concilio”, es posterior a este, e incluso posterior al conflicto de Antioquía. Cuando el decreto llega a Antioquía, Pablo ya se ha ido de la ciudad, de modo que nunca llegó a conocerlo. Podemos deducirlo por:

a) Pablo dice a los gálatas que en el “concilio” no le impusieron ninguna condición (Gal 2,6). Y el decreto le impone cuatro condiciones, y bastante duras.

b) De haber existido el decreto, aceptado por Pablo en el “concilio”, no se hubiera dado el conflicto con Pedro, porque ambos tendrían claro qué es lo que se debía hacer según la disposición oficial.

c) Cuando en 1 Cor 8-10 a Pablo le consultan sobre cuáles alimentos pueden comerse, Pablo no menciona ningún decreto oficial. Da su propia opinión. Y dice que se puede comer cualquier cosa, en contra de lo dispuesto por el decreto.

d) Cuando le consultan a Pablo sobre el matrimonio entre parientes, Pablo lo rechaza (1 Cor 5,1-13), pero no por referencia al decreto, sino porque lo prohibía Levítico 18,8 (1 Cor 5,1).

e) Cuando en su carta a los Gálatas responde a los que decían que había que circuncidarse, en ningún momento Pablo cita el decreto, que le hubiera servido de excelente argumento contra los gálatas.

f) Además, según Hch 15,22-23.30, Pablo fue uno de los encargados de llevar personalmente el decreto a las otras comunidades. Pero cuando en Hch 21,25 Pablo regresa a Jerusalén, no tiene idea de la existencia de ningún decreto, y le tienen que informar.

»Todo esto muestra que Pablo nunca se enteró de la existencia de decreto alguno, ni en Jerusalén ni en Antioquía. Según la opinión de Álvarez Valdés, el decreto fue precisamente consecuencia del enfrentamiento en Antioquía. Cuando en Jerusalén se enteraron del conflicto que se había originado en esa ciudad, deciden que no es conveniente que los paganos vivan sin ninguna ley judía, como habían previamente decidido todos en el “concilio” de Jerusalén (Pablo dijo que no le impusieron ninguna cláusula). Pero tampoco quieren imponer todas las leyes judías o bien una síntesis de lo que mucho más tarde serían las siete “leyes de Noé”. Entonces se elabora un decreto con cuatro cláusulas: 1) No comer carne sacrificada a los ídolos. 2) No comer sangre. 3) No comer animales sin desangrar. 4) No casarse entre parientes próximos (Hch 15,28-29).

»Este decreto es un retroceso de las disposiciones del “concilio”, debido al conflicto en Antioquía. En cambio Hechos dice que Pablo sí lo conocía, para mostrarlo siempre en total acuerdo con las autoridades de Jerusalén. ¿Por qué Lucas coloca el decreto como conclusión del “concilio”? Porque quiere mostrar que hubo acuerdo entre las partes que debatieron. Pretende destacar la unidad de la iglesia primitiva. Como si el “concilio” hubiera resuelto, en un magnífico acto de unidad y comprensión, el problema de la diversidad de pensamiento en la Iglesia. Es la constante teología que Lucas muestra en los Hechos» (pp. 155-156).

Por el contrario, pienso que M. Saban tiene razón, y creo que hoy día no debe haber duda alguna, cundo defiende que “no se puede designar a Pablo como cristiano puesto que cumple completamente la ley judía” (p. 49). Precisa el autor:

“No fue Pablo directamente quien creo (sic = creó) el cristianismo, pero si (= sí) que las soluciones utópicas de carácter mesiánico provocaron un descontrol real dentro de las congregaciones judías a la aparición de diversas soluciones teológicas en el siglo II que terminaron en el fenómeno cristiano” (p. 56). Estoy, pues, de acuerdo –y lo he sostenido antes– en que no existe ni en Jesús, ni en Pablo, ni en el grupo de judeocristianos que se congrega en la reunión de Jerusalén (hacia el año 49-50, descrita de un modo diverso por Pablo en Gálatas 2,-10 y en Hechos 15,1-33) el menor deseo, ni la más remota idea, de estar creando una nueva religión. El “cristianismo” del momento no era más que una mera secta dentro del judaísmo piadoso y apocalíptico que creía que Jesús el Nazoreo era el mesías.

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“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (704. 26-10-16)

26.10.16 | 07:37. Archivado en , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

Sigue mi análisis y mi crítica. Repito que el autor tiene esta página a su disposición para precisar mis opiniones.

Igualmente debo mostrar mi desacuerdo sobre la falta de actitud crítica de nuestro autor respecto a lo que cuenta el autor de Hch 15 (¿Lucas? Hoy se sigue discutiendo y refinando los argumentos en pro y en contra). En las pp. 37ss, acepta M. Saban la versión del “Decreto Apostólico” tal cual aparece en Hechos sin crítica alguna (en contra del parecer de Pablo “Nada me impusieron”: Gal 2,6: “En todo caso, los notables de Jerusalén [Cefas, Santiago el hermano del Señor y Juan el apóstol] nada nuevo me impusieron). Esta posición no crítica se muestra también en el texto siguiente:

“Pablo en su Carta a los Gálatas tiene muy claro que cada grupo (judeocristianos y paganocristianos) debía funcionar según la legislación de la Torá, los judíos que continuaran con la observancia de la Torá y los gentiles que observaran los mandamientos de Noé (como proclamará el Concilio de Jerusalén del año 50) porque los mandamientos de Noé son las leyes de extranjería contenidas en la misma Torá” (p. 262).

Por mi parte, en ningún momento doy tan por hecho como M. Saban que ya existían hacia el año 49 d.C. las siete leyes de Noé (primera aparición histórica, o primera lista completa de ellas en el Talmud b Sanhedrin 59ª, texto de los siglos V al VII d.C.); Hechos no hace jamás mención de leyes “noáquicas”; Pablo tampoco, y la noción como tal es desconocida en el Nuevo Testamento. En la Biblia hebrea, el Antiguo Testamento de los cristianos, hay ciertamente leyes de extranjería, pero no se califican como “noáquicas”, salvo error por mi parte. No conozco tan ampliamente, ni mucho menos, la literatura judía de la época como M. Saban, pero desde el punto de vista judeocristiano (incluidas las Pseudoclementinas que sí conozco bien) no hay ninguna mención a la “Leyes de Noé”; no me queda claro que los judíos de la Diáspora tuvieran la intención expresa de incorporar directamente a Israel a los “prosélitos de la Puerta” (temerosos de Dios) por el medio expreso de una simple observancia de tales leyes. Sospecho, meramente sospecho, que hay aquí una retroproyección al siglo I de por parte de nuestro autor de una mentalidad posterior. Que la idea fuera de Pablo podría ser posible (tampoco lo creo), pero no del judaísmo en general de su tiempo, ni siquiera en la Diáspora, antes de la Guerra del 66 d.C. con Roma.

Igualmente me parece anómala la tajante afirmación que transcribo en seguida, y que se fundamenta en el hecho de que en el pontificado de Eleuterio I (175-189) se llega ya a la imposibilidad de convivencia entre judíos y cristianos –al menos en la zona de Roma y de su influencia– ya que derogó las leyes alimentarias del judaísmo. El comentario de nuestro autor a esta noticia es el siguiente:

“Esto nos lleva a la conclusión que todos los judíos mesiánicos del siglo I y los judeocristianos y los cristianos provenientes de la gentilidad del siglo II hasta el año 180 aproximadamente observaban la prohibición (sic) judía del Kashrut (leyes de la pureza de los alimentos) y diferenciaban entre comidas puras e impuras” (p. 334).

Me cuesta aceptar esta solemne afirmación. En primer lugar, no tengo la cita de la fuente y no puedo contrastar el rigor de tal prohibición. Y en segundo, me es difícil entender la afirmación –especialmente en su segunda parte– si se tiene en cuenta el relato de Hch 10-11: Pedro tiene, según este relato una visión divina que le explica tres veces, para que no haya dudas, que todos los alimentos son puros. Esta visión ciertamente legendaria, para nada histórica, rompe la idea matriz de la pureza/impureza de ciertos alimentos por voluntad divina e indica con claridad que los paganocristianos buscaban ya (hacia el 110¿?) respaldo en Pedro, y no solo en Pablo, para su costumbre de no practicar el kahsrut.

Igualmente dan testimonio de esta situación en tiempos del propio Pablo, las discusiones entre los corintios acerca de la ingestión de carne consagrada a los ídolos y la permisividad de Pablo al respecto bajo ciertas condiciones (1 Cor 10,23-30). Del mismo modo debe entenderse el apotegma paulino en Rom 14,20: “Nada es impuro en sí mismo” dirigido a los judeocristianos y paganocristianos de la comunidad de Roma en el 58, y la escena del Jesús marcano (no el Jesús histórico, que dijo algo parecido, pero en otro contexto y con otro significado un tanto diverso) y el comentario de Marcos mismo afirmando que Jesús declaraba puros todos los alimentos (Mc 7,15: compuesto entre el 72-75)… indicios absolutamente claros de que muchas comunidades de paganocristianos no observaban ya el kashrut en el último tercio del siglo I.

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“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (703. 25-10-16) (III)

25.10.16 | 07:36. Archivado en , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

Sigo con la reseña y el desgranamiento de los puntos en este libro que son cuanto menos discutibles.

En efecto, debo mostrar mi desacuerdo no con la tesis defendida por el autor sino con la confusión insólita –en mi opinión– de personas y designaciones. A este Santiago jerusalemita de la reunión de Jerusalén (que aparece de improviso, sin explicación alguna, en Hch 15,13 como codirigente de esa iglesia al menos con Pedro), no se le suele denominar hijo de Alfeo (pp. 108. 109. 120), sino “El hermano –carnal– del Señor”, al que se refiere Gálatas 1,19: “Y no vi a ningún otro apóstol (salvo a Cefas), y sí a Santiago, el hermano del Señor” y 2,9: “Y reconociendo la gracia que me había sido concedida, Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos tendieron la mano en señal de comunión a mí y a Bernabé: nosotros nos iríamos a los gentiles y ellos a los circuncisos”.

Hay además en este libro otros casos muy claros de actitud acrítica. Ofrezco algún ejemplo. El primero: “Policarpo de Esmirna (70-155) era un anciano cristiano que había conocido en su juventud (hacia 90-100) a Juan Evangelista (se supone que es el mismo autor que el del Apocalipsis) y este mismo lo había consagrado” (p. 333).

Otro ejemplo: “Hacia finales del siglo I todas las autoridades del judaísmo nazareno son judías, podemos encontrar a san Simeón (el primo judío de Jesús) (62-107) como la autoridad del grupo ebionita (judeo-cristianos) que solo aceptaban el Evangelio de Mateo y no aceptaron jamás las cartas de Pablo, en Roma el hijo de un judío Clemente ben Yehudá (90-99), el joven judío Timoteo, circuncidado por Pablo, será el jefe de la congregación de Éfeso (50-97) y el anciano Yohanán (el último discípulo vivo de Jesús) escribiendo entre los años 90-100 su Apocalipsis, una obra influenciada por el “Maasé Merkabá” (el carro de fuego del profeta Ezequiel)” (p. 444).

Lo que acabo de transcribir supone una actitud demasiado crédula y no conciliable con el rigor histórico respeto al caso de Policarpo y Juan evangelista. El que conozca mínimamente la historia de la composición del Cuarto Evangelio –en el que intervienen por lo menos tres o cuatro manos–, se asombrará de su adscripción a Juan Evangelista, discípulo directo de Jesús. Tal adscripción es solo un producto de una tradición del siglo II, preocupada únicamente por dar nombres ilustres a composiciones tan importantes para el cristianismo naciente como los evangelios, pero que en realidad son anónimas.

Otro caso similar: las afirmaciones del autor sobre la literatura Pseudo Clementina no me parecen acertadas. El tal “Clemente” es aquí una figura totalmente legendaria. La crítica se inclina a señalar con cierta precisión la fecha final de la puesta por escrito de la versión griega, las “Homilías Pseudo Clementinas”: entre el 230-250, ya que cita a Bardesanes. No podemos saber con exactitud la fecha de composición de algunos de los elementos antiguos de estas Homilías como el denominado Kerygma Petri. Pero probablemente es una obra de mediados del siglo II y no de finales del siglo I.

De ese Clemente legendario afirma nuestro autor con toda seguridad (p. 257) que fue obispo de Roma durante el 90-99, pero ese hecho es también muy inseguro. Sostiene además que el mismo personaje que redactó las obras Pseudo Clementinas (Homilías y Recognitiones en su versión latina), que aún no conoce el pensamiento joánico del Verbo, escribió también las dos Cartas de Clemente recogidas en las ediciones de los “Padres Apostólicos” (p. 257).

Es cierto que el desconocido autor de las Homilías Pseudoclementinas defiende un monoteísmo a ultranza, que desconoce la Trinidad y no admite ninguna distinción entre posibles personas divinas. Pero nuestro autor ignora que en las Recognitiones latinas el autor –o quizás el traductor, Rufino de Aquilea– hace un encendida defensa de la Trinidad en 1,69 (véase la Patrología de Johannes Quasten, BAC 1968, I 70).

Del mismo modo, lo que afirma sobre una unidad de autor entre la Primera Carta de Clemente y la Segunda no es defendido hoy por nadie, que yo sepa. Respecto a su alusión al cargo de Timoteo como obispo de Éfeso, hay que decir que es una mera tradición altísimamente insegura, y también es muy improbable que el autor del Apocalipsis sea el mismo “presbítero” (el “anciano” Yohanán) que conocemos por la segunda y tercera Epístola de Juan. En mi opinión, y con el debido respeto, tales afirmaciones suponen no estar al tanto de –o no estar de acuerdo con– los resultados más seguros de la investigación del Nuevo Testamento, y sí estarlo con los “datos” de una tradición inverosímil.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (702. 24-10-16)

24.10.16 | 08:55. Archivado en , CRISTIANISMO, Judaísmo

Escribe Antonio Piñero

Seguimos con la exposición de las tesis y la crítica del libro de M. Saban

El libro de Saban es muy curioso, sin duda, y novedoso en ciertos aspectos, y tiene tesis interesantes que aparecen ya en su primera parte. Así desarrolla la idea de que el denominado “concilio” de Jerusalén, al que se refieren Hechos de apóstoles 15,2-32, y Carta a los gálatas 2,1-11, fue una realidad tal como lo cuentan los Hechos, y no como lo presenta Pablo… tal como lo interpreta Saban, quien no ofrece análisis y ni razón alguna de las notables diferencias que hay entre los dos relatos Dios esa asamblea, la de Pablo y la de Hechos.

Así, insiste el autor en que, al tratarse en esa asamblea la cuestión de cómo debían integrarse en el judaísmo los paganos conversos al movimiento mesiánico de Jesús, a ninguno de los participantes se le pasó jamás por la cabeza estar fundando una nueva religión (p. 82). Por ello, la opinión (hasta hoy día) de muchos –sedicentes– historiadores confesionales de la iglesia cristiana del siglo I (y aquí cita M. Saban solo historiadores de la Iglesia de confesión católica y ciertamente muy tradicionales) acerca de que en ese concilio

A. Fue percibida por todos la necesidad de apartarse de la ideología de ciertos fanáticos creyentes en Jesús (fariseos) que exigían la circuncisión de los gentiles para incorporarse plenamente a la fe en el Mesías, y

B. Que por ello se “proclamó abiertamente la libertad cristiana frente a la ley mosaica”
es una tesis indefendible y totalmente ajena a la verdad. Con toda razón argumenta el Prof. Saban que no fue así en absoluto, ya que todos los asistentes, judíos de corazón aunque “mesianistas” –es decir, creyentes que Jesús de Nazaret era el mesías– jamás proclamaron en esa asamblea “libertad cristiana” alguna…, entre otras razones porque eran judíos totalmente observantes y el cristianismo aún no existía.

Igualmente tiene razón M. Saban cuando señala que es erróneo interpretar (y alude así a los mismos historiadores cristianos) que ese “concilio” abolió la circuncisión obligatoria para todos los creyentes en Jesús como mesías, incluidos los judíos.

Por el contrario, lo que hizo en realidad esa asamblea fue “admitir (dentro del grupo mesiánico) a gentiles sin circuncisión, quedando absolutamente claro a la vez que los judíos que aceptaban a Jesús como mesías debían observar las normas del judaísmo de acuerdo con las prescripciones de la Torá” (= la ley de Moisés, p. 96).

Con otras palabras –afirma Saban– esos judeocristianos de Jerusalén, comandados por Cefas y por Santiago el Menor (¿¿?? mañana discutiremos esta denominación) no hacían otra cosa que practicar lo que hacía ya el judaísmo de esa época –ninguna novedad, por tanto–, a saber, admitir a gentiles/paganos en su seno (los llamados por el autor de Hechos de los apóstoles “temerosos de Dios”). Según Saban el judaísmo siempre admitía a gentiles en su seno… pero con ciertas condiciones.

Seguiremos

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


“Sinagoga - Iglesia. La ruptura del siglo II. La división religiosa entre el judaísmo y el cristianismo en el siglo II”. Un libro de Mario J. Saban (701. 23-10-2016)

23.10.16 | 08:30. Archivado en , CRISTIANISMO

Escribe Antonio Piñero

He leído con muchísimo detenimiento el libro del Dr. Saban que a continuación reseñaré, dividiendo el material en partes porque es larga. El libro tiene un buen monto de ideas útiles, interesantes, y algunos defectillos –en mi opinión– que a lo largo de las siguientes postales pondré de relieve. Como a veces tenemos el Dr. Saban y yo opiniones un tanto divergentes, y el autor es amigo mío, se me ocurrió enviarle esta reseña antes de publicarla y le pedí que escribiera una réplica para publicarla a continuación de la reseña. Así progresa la ciencia, y es como se hace en revistas científicas, de modo que el lector tenga ante sus ojos dos opiniones y “puede tirar por la calle de en medio” o bien admitir una u otra.

El Dr. Saban aceptó. Pero en verdad es un hombre súper ocupado. Entonces me ha escrito que publique yo la reseña y que, él –cuando encuentre un hueco en sus actividades– escribirá la réplica, me la enviará y la publicaré aquí mismo. Según él, la siguiente reseña contiene dos errores graves y trece párrafos necesitados de algunas precisiones. Pero no me ha dicho aún cuáles. Quizás el lector avisado me lo pueda indicar.

El libro, que lleva el título de la presente postal, es la refección de una tesis doctoral que fue defendida en la Universidad de Lérida el 22 de enero de 2016, aunque el texto en sí estaba terminado dos años antes, como consta en el Prefacio. La tesis tenía como título “Causas y consecuencias de la ruptura entre judaísmo y cristianismo en el siglo II”. La edición del presente libro es del autor, y lleva el registro de Roxana Saban, Buenos Aires, 2016, 464 pp. 22x 15 cms. ISBN: 978-987-33-9955-8. Ignoro el precio y supongo que el libro puede adquirirse dirigiéndose al autor, cuyo correo electrónico y oros datos pueden buscarse en Internet.

La obra está dividida en tres grandes partes: Iª. El siglo I (dividido en dos apartados): 1. El “Concilio de Jerusalén” del año 50 y el nacimiento del grupo mesiánico; 2. El judaísmo de san Pablo. IIª. La ruptura del cristianismo y del judaísmo, (dividida a su vez en tres grandes secciones): 1. El período de transición entre el 70 y el 130. 2. San Justino y su obra “Diálogo con Trifón”. 3. “La controversia pascual del 14 de nisán”. IIIª. El siglo III, que trata los temas siguientes: 1. La naturaleza humana y divina del Mesías. 2. Los elementos de la ruptura y el antijudaísmo cristiano. Al final de esta sección hay un notable número de páginas de conclusiones finales.

Es posible –ya que no he visto el texto original en forma de tesis– que el sustrato de esta obra estuviera compuesto siguiendo el formato propio de una tesis doctoral dentro de la universidad española, con citas correctas y continuas de los autores sobre cuyas ideas se argumenta. Pero si así fuere, la obra presente, la que puede leer el público, adolece en muchas ocasiones de la falta de citas exactas de los testimonios de autores antiguos, Padres de la Iglesia ante todo. En la obra se transcriben genéricamente sus opiniones, pero no se puede controlar la exactitud de lo escrito por la ausencia de referencias. Damos entonces por supuesta la buena voluntad y la exactitud del autor del libro, pero nos quedamos sin la posibilidad instrumental de la comprobación.

La primera parte tiene como objetivo demostrar que hasta bien entrado el siglo II no se puede hablar de ningún modo de separación estricta entre judaísmo y cristianismo, porque los grupos que hoy llamaríamos “cristianos” y “judíos” no tenían deseos ni conciencia alguna de estar “fundando” una nueva religión: ni los judeocristianos sabían que estaban fundando el cristianismo, ni los judíos, por su parte, que estaban creando un judaísmo “moderno”, es decir, acomodado a las realidades del gran fracaso del levantamiento contra Roma del 66 d.C. Escribe el autor: “No hay hasta principios del siglo II ninguna prueba para fundamentar el carácter independiente del cristianismo con relación al mundo judío. Todo el siglo I puede ser considerado como la historia judía de la futura iglesia cristiana, o la historia de un movimiento mesiánico en el interior del judaísmo” (p. 47). Creo que esta aseveración es indudable.
Seguiremos.

Saludos cordiales de Antonio Piñero
Universidad Complutense de Madrid
www.antoniopinero.com


Viaje a Israel de la mano de Antonio Piñero y Javier Alonso. Programa detallado (y II)

21.10.16 | 09:10. Archivado en Jesús histórico, , CRISTIANISMO

Queridos amigos:

Paso a transcribir el programa del viaje, por un lado más esquemático; por otro, más completo

Programa

Viernes, 26 de mayo 2017

• Vuelo desde Madrid con destino a Tel Aviv. (Consultar la posibilidad de volar desde otros aeropuertos).
• Traslado hasta el Mar Muerto.
• Alojamiento en hotel David Mar Muerto o similar.

Martes, 27 de mayo 2017

Mañana
• Visita de Masada.
• Baño en Mar Muerto.
Tarde:
• Traslado a Qumrán.
• Visita de Qumrán.
• Traslado al mar de Galilea
• Alojamiento en Kibutz Ginossar.

Miércoles, 28 de mayo 2017

Mañana:
• Visita de Magdala
• Visita de Kurazim.
• Visita de Cafarnaún.
Tarde:
• Traslado a Bet Shean.
• Visita de Bet Shean.
• Alojamiento en Kibutz Ginossar.

Jueves, 29 de mayo 2017

Mañana:
• Traslado a Tel Hazor.
• Visita de Tel Hazor.
• Traslado a San Juán de Acre.

Tarde:
• Visita de San Juan de Acre.
• Traslado al Mar de Galilea.
• Alojamiento en Kibutz Ginossar.

Viernes, 30 de mayo 2017

Mañana:
• Traslado a Nazaret.
• Visita de Nazaret.
• Traslado a Cesárea Marítima.
• Visita de Cesárea Marítima.
Tarde:
• Traslado a Meggido.
• Visita de Meggido.
• Traslado a Jerusalén
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Sábado, 31 de mayo 2017

Mañana y tarde:
• Visita de Jerusalén: Ciudad de David, Túneles del Muro de las Lamentaciones y Centro Davision.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Domingo, 01 de junio 2017

Mañana y tarde:
• Visita de Jerusalén: Ciudad vieja, los cuatros barrios y explanada de las mezquitas.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Lunes, 02 de junio 2017

Mañana:
• Traslado a Belén.
• Visita de Belén.
• Traslado al Herodion.
• Visita del Herodion.
Tarde:
• Traslado a Jerusalen.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Martes, 03 de junio 2017

Mañana y tarde:
• Visita de Jerusalén: Museo Torre de David, Jerusalén oeste, Museo de Israel, mercado de Mahade Yehuna.
• Alojamiento en Hotel Prima Park Jerusalén.

Domingo, 04 de junio 2017

Mañana:
• Mañana libre en Jerusalén.
Tarde:
• Traslado al aeropuerto de Tel Aviv.
• Vuelo Tel Aviv-Madrid.

Saludos cordiales de Antonio Piñero.

Para ulterior información visitad, por favor, la Pagina web de "Pausanias":

http://bit.ly/2dqhccR


Viaje a Israel de la mano de Antonio Piñero y Javier Alonso

20.10.16 | 09:23. Archivado en Jesús histórico, , CRISTIANISMO

Me voy a permitir hoy una cierta fruslería, ya que me aparto un tanto de llos temas estricamente científicos y discursivos para proponer un viaje a Israel de la mano de dos personas que se han dedicado al tema de "Jesús y el Nuevo Testamento" durante años. Como la información es larga y precisa, la dividiré en varias postales:

V I A J E A I S R A E L

Del Viernes, 26 Mayo 2017
al Domingo, 04 Junio 2017

“Israel: la tierra del libro, con Antonio Piñero
y Javier Alonso”

Fechas 26 Mayo 2017 ­ 4 Junio 2017
Grupo: 25 (mínimo)
Plazo de inscripción: hasta 1 de abril 2017.

Escribe Flavio Josefo:

“El templo, pues, como dije, estaba edificado sobre un collado muy fuerte: al principio apenas bastaba para el templo, ni para la plaza, el llano que había en lo más alto del collado, el cual era como recuesto; pero como el rey Salomón, que había edificado el templo, hubiese cercado la parte de hacia el Oriente de muro, edificó allí un claustro junto con el collado, y quedaba por las otras partes desnudo, hasta que, siglos después, añadiendo el pueblo algo a la montaña, fue igualada con el collado, y hecho más ancho; y roto también el muro de la parte septentrional, tomaron tanto espacio cuanto después mostraba el templo haber comprendido”.

Flavio Josefo, La guerra de los judíos.

El Mar Muerto, paraje natural de belleza conocida, es el punto de partida de nuestro viaje, cuya primera parada será Masada, donde conoceremos su trágica historia en el último enfrentamiento de los judíos con los romanos durante la Gran Revuelta, narrada por Flavio Josefo. En este privilegiado y emocionante lugar visitaremos los restos del palacio aterrazado, baños, sinagoga y baluartes de la magnífica fortaleza construida en el año 30 a.C por Herodes, declarados Patrimonio de la Humanidad.

Tras visitar Masada, nos dirigiremos al norte hasta llegar al Parque Nacional de Qumran, donde recorreremos sus ruinas de dos mil años de antigüedad. entre las que se hallaron los famosos Rollos del Mar Muerto.

En la orilla occidental del Mar de Galilea visitaremos Tiberiades; fundada por Herodes Antipas hacia el año 20, en honor del emperador Tiberio, hoy día es una de las ciudades santas para los judíos. Nos detendremos también en algunas de las iglesias situadas en el entorno del Mar de Galilea, especialmente en Cafarnaún, cuyas excavaciones arqueológicas han permitido poner en valor varias estructuras datadas entre los siglos II a.C y el XII d.C, entre las que destacan la sinagoga o la denominada Casa de Pedro. En el Centro Yigal Allon del Kibbutz Ginosar se expone la "Barca de Jesús", un tesoro arqueológico hallado en 1986, y con 2000 años de antigüedad. Junto a la costa del Mar de Galilea Visitaremos también Magdala, un asentamiento judío fechado en el siglo I, mencionado en los textos bíblicos y lugar de residencia de personajes ilustres, como Flavio Josefo, el autor de la Guerra de los Judíos, obra en la que se cita la propia destrucción de la ciudad por las legiones de Vespasiano (67 dC). Visitaremos también el importante enclave arqueológico de Korazim, en el que destacan los restos de una impresionante sinagoga y de un miqvé o baño ritual judío.

Tras dirigirnos hacia el valle del río Jordán, llegaremos hasta el Parque Nacional de Beit Shean, una perla histórica cuya excavación arqueológica ha permitido poner al descubierto una ciudad de época romana con calles porticadas, mosaicos, templos, un ninfeo, la basílica, baños, o un teatro. Las primeras ocupaciones del lugar datan de época calcolítica. Tras su destrucción y abandono por parte de los asirios, la ciudad fue refundada de nuevo en época helenística con el nombre de Escitópolis, aunque alcanzó su esplendor en época romana y bizantina. Terminaremos la etapa junto al mar de Galilea.

Comenzaremos la siguiente jornada en Tel Hazor, un yacimiento de enorme riqueza arqueológica e histórica, con vestigios de ocupación humana de mas de 1000 años. Nuestro recorrido nos llevará a San Juan de Acre, joya medieval del Mediterráneo y capital de los cruzados tras la caída de
Jerusalén. Allí nos esperan, protegidos por murallas, fortalezas y baluartes, las Salas de los Caballeros, el puerto, el bazar y la mezquita, y su gigantesca cisterna, entre otros fascinantes restos arqueológicos y edificios de época medieval.

Nuestra siguiente etapa se iniciará en Nazaret, cuna de la cristiandad y referencia fundamental de las rutas de peregrinación religiosa que tienen en la iglesia de la Anunciación una de sus etapas más importantes.
En el Parque Nacional de Meggido, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, haremos un alto en nuestro viaje para contemplar los vestigios que innumerables civilizaciones dejaron en el lugar. En el yacimiento, donde el libro del Apocalipsis sitúa el "Armagedón", contemplaremos los restos de sus grandiosas puertas y murallas, el altar cananeo e israelí de sacrificios, los vestigios dispersos conservados de época asiria, o las impresionantes obras de ingeniería hidráulica del siglo VIII a.C. Terminaremos la visita contemplando las vistas desde su parte más alta: el Monte Carmelo al oeste, el Gilboa al este, Samaria al sur, y Nazaret al norte

Viajando por la línea de costa hacia el norte, nuestro primer destino será Cesárea Marítima, donde nos sumergiremos en su pasado romano. En la "Reina de la Costa", ciudad emblemática regalo al rey Herodes por parte del emperador César Augusto, podremos admirar los restos de su anfiteatro, teatro, acueducto, edificios con mosaicos únicos y sus murallas bizantinas, testigos silenciosos de los acontecimientos históricos que convulsionaron la historia de la ciudad los últimos 2300 años

A lo largo de los siguientes días, ya en Jerusalén, nuestros pasos nos llevarán a conocer algunos de los lugares más emblemáticos de esta única y fascinante ciudad: la Ciudad Vieja; el Muro de los Lamentos, considerado como el último vestigio del Segundo templo y lugar más sagrado por el judaísmo; el Túnel del Muro occidental, un regalo para los amantes de la Historia y la arqueología, que discurre en parte junto al muro original del Monte del Templo de Herodes, a lo largo de 440 metros de longitud hasta terminar debajo del barrio musulmán; la iglesia del Santo Sepulcro, una compleja combinación de arquitectura medieval y bizantina y el Cenáculo; el Parque arqueológico de la Ciudad de David, en la colina sobre la que nació Jerusalén; el Museo de la Torre de David, cerca de la puerta de Jaffa, que ilustra la compleja historia de la ciudad; el barrio judío, con los restos de la muralla de Ezequías, el Cardo o calle principal medieval; el barrio armenio; el barrio musulmán; el Parque Arqueológico de "Las escaleras del templo"; la explanada de las mezquitas, el mercado de Mahne Yehuda...

También visitaremos Belén y el Herodion, una montaña artificial construida por el rey Herodes el Grande y rematada por un palacio-­fortaleza, en la que se ha creído encontrar la magnífica tumba del propio rey.
Antes de abandonar Israel y Palestina, nos detendremos para conocer la Menorá, en el Parlamento de Israel, cuya visita pondrá punto final a nuestro recorrido por esta tierra única y fascinante.

Precios por persona desde Madrid:

2043 euros en habitación doble
2693 euros en habitación individual

Consulta con Pausanias la posibilidad de volar desde otros aeropuertos.

Incluye

• Introducción histórico-arqueológica. Antes de la salida, en la sede de Pausanias, se realizará una introducción histórico-arqueológica sobre la temática del viaje.
• Guías acompañantes: Antonio Piñero y Javier Alonso.
• Guía arqueólogo español en Israel.
• Autobús privado durante todo el recorrido.
• Alojamiento en hoteles de categoría Primera Superior (similar a 4 estrellas), en régimen de media pensión (desayunos y cenas). Hoteles seleccionados: Hotel David Mar Muerto; Kibutz Ginossar, Prima Park Jerusalén.
• Entradas y visitas guiadas: están incluidas las entradas y visitas guiadas a todas las áreas arqueológicas, monumentos y museos mencionados en el texto.
• Vuelo ida y vuelta Madrid-Tel Aviv en clase turista con Iberia.
• Transfer ida y vuelta hotel-aeropuerto.
• Dossier de viaje con cuadros cronológicos, planimetrías, alzados, reconstrucciónes virtuales etc.
• Seguro de asistencia y anulación: Intermundial Multiasistencia Plus

Para información más precisa y dudas

Viajes culturales "Pausanias":

Vínculo web directo: http://bit.ly/2dqhccR

Saludos cordiales de Antonio Piñero


Llegamos al final: textos de Gregorio de Nisa. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (700. 19-10-2016)

19.10.16 | 08:22. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Sobre el alma y la resurrección 5,1-2

Los que defienden que nuestra alma, después de haberse separado del cuerpo, nuevamente entra en otros cuerpos, no discrepan ciertamente de la resurrección que esperamos, pues dice nuestra Escritura que nuestro cuerpo consta de los elementos del mundo y que de los mismos elementos ha de constar para constituirse posteriormente. Es el mismo parecer de los filósofos ajenos a nosotros (...). La diferencia y controversia consiste en que nosotros decimos que el mismo cuerpo se constituye en torno a la misma alma y que estará constituido por los mismos elementos. Los otros, en cambio, sostienen que el alma retorna y pasa a algunos otros cuerpos, ya dotados de razón, ya desprovistos de razón y de sentido.

(2) Decir que una misma alma, ahora dotada de razón, de inteligencia y de la facultad de pensar, cubierta por el ropaje del cuerpo, luego habite con los reptiles en las cavernas o se reúna con los pájaros o soporte cargas o coma carnes crudas o se sumerja o degenere en una naturaleza carente de sentido o eche raíces o llegue a ser árbol y produzca ramas y se convierta en flor o en espina o en algo dotado de facultad nutritiva o se haga y llegue a ser perjudicial, no es otra cosa sino estimar que todo es lo mismo y que sea una misma la naturaleza de todo, mezcladas unas cosas con otras en una confusa comunión, indistinta e indivisa, sin que lo uno se distinga de lo otro por alguna propiedad.

Sobre el alma y la resurrección 6, 6,148

La resurrección es la restitución de nuestra naturaleza a su antiguo estado. En la primera vida, de la que Dios mismo fue autor, no había vejez ni infancia, como es lógico, ni sufrimientos debidas a todo tipo de enfermedades ni ninguna otra miseria corporal, pues no era verosímil que Dios creara tales cosas, sino que la naturaleza humana era una cosa divina antes que el género humano adquiriera el impulso hacia el mal.

Sobre la formación del hombre 28, 229b-233b

Algunos de los que nos han precedido, autores del tratado De los principios, han enseñado que las almas preexisten y forman, por así decir, un pueblo en una ciudad aparte, donde estarían situados los modelos de vicio y de virtud, y que mientras que el alma permanece en el bien, no conoce la experiencia de unión corporal, pero si se aparta de la participación que tenía con el bien, se desliza hacia la vida de aquí abajo y se introduce en un cuerpo. Otra categoría de autores se muestran partidarios del orden seguido por Moisés en su relato de la formación del hombre y afirman que en el tiempo el alma ha sido creada después del cuerpo: Dios, en efecto, en primer lugar tomó polvo del suelo para formar al hombre y a continuación lo animó con su soplo. De acuerdo con esta manera de hablar, establecen que la carne vale más que el alma, pues ésta última es introducida en una carne formada anteriormente.

Afirman que el alma existe a causa del cuerpo, a fin de que el cuerpo así modelado no quede sin hálito y sin movimiento. Pero un objeto que existe a causa de otro tiene menos valor que aquél por cuya causa existe (...). Una y otra hipótesis merecen crítica, la que imagina que las almas han tenido una existencia anterior en alguna ciudad particular y la que sostiene que las almas se han formado después del cuerpo. (...). Los adeptos de la primera opinión, que sostienen que la ciudad formada por las almas es más antigua que su existencia en la carne, me parece que no han sido purificados de esas doctrinas imaginadas por los griegos sobre la metempsicosis (...) que el mismo ser que es hombre, se reviste de un cuerpo de mujer, vuela entre los pájaros, se convierte en arbusto y termina por vivir en las aguas (...). La causa de este absurdo es la creencia en la preexistencia de las almas (...). El retorno a un estado mejor es necesariamente imposible para el hombre. Pero ellos la hacen retornar del arbusto al estado humano, sin ver que de esta suerte inducen a pensar que la vida en el arbusto es de mayor valor que el estado de vida incorpóreo (...) si la caída en el vicio ha comenzado en ese estado superior y si desde el estado inferior comienza a retornar hacia la virtud.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

NOTA: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


Dos textos de Basilio de Cesarea. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (699. 18-10-2016)

18.10.16 | 07:39. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Homilías sobre el Hexaemeron (“Los seis días de la creación) 8,2

¿Por qué la tierra produce un alma viviente? Para que aprendas la diferencia entre un alma de animal y una de hombre. En breve sabrás cómo se constituyó el alma del hombre. Pero ahora escucha acerca del alma de los irracionales. Según las escrituras, el alma de todo animal es su sangre pero la sangre, cuando se espesa, se convierte naturalmente en carne, y la carne, cuando se corrompe, se disuelve en la tierra. El alma de los animales es verdaderamente algo terrenal (...). Encontrarás que el alma de los animales no es sino tierra. No pienses que sea anterior a la sustancia del cuerpo ni que permanezca después de su disolución.

Huye de las habladurías de los solemnes filósofos que no se avergüenzan al exponer que sus almas y las de los perros se asemejan, y que dicen que en alguna ocasión han sido mujeres, arbustos y peces del mar. Si ellos alguna vez fueron peces, yo no lo podría decir, pero puedo sostener firmemente que cuando escribieron estas cosas eran más irracionales que los peces.

Homilías sobre el Hexaemeron, 8,8

Quienes no creéis en la transformación de la resurrección, según Pablo ¿qué decís al ver que los insectos del aire cambian tanto de forma?

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


“Poema sobre el alma”. Gregorio de Nazianzo. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (698. 17-10-2016)

17.10.16 | 07:49. Archivado en , CRISTIANISMO

“Poema sobre el alma”. Gregorio de Nazianzo. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (698. 17-10-2016)

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Estamos ya concluyendo nuestra breve antología

Sobre el alma, 22-45

Conozco otro relato, que yo nunca aceptaré,
pues no puedo creer en un alma común, por todas partes repartida,
y que vaga por el aire. Sería semejante
para todos, inspirada y espirada. Entonces en todos
estarían todos cuantos viven, al intercambiarse la respiración.
Y es que la naturaleza del aire es la de fluir de uno a otro en diferentes momentos,
y si [el alma] permanece ¿qué tuvo, qué había en las entrañas de mi madre,
vivo ya, si ella me introdujo cuando estaba fuera?
Y si supusieras una madre de más hijos,
les darías como recompensa aún más almas en proceso de destrucción.
Así es el relato, vanos juegos de libros increíbles,
que también confieren muchos cuerpos semejantes a sus vidas anteriores,
buenas y malas al alma, que cambian constantemente,
ya como premio a su virtud ya como un castigo por sus faltas,
como si con ropas vistieran o desvistieran sin orden a un mortal,
afanándose en vano, llevando una rueda
propia del réprobo Ixión, los dispusieron
como fiera, planta, mortal, ave, sierpe, perro, pez.
A menudo dos veces cada uno cuando el ciclo lo requiere
¿hasta qué punto? De una fiera sabia nunca oí el discurso
ni a un matorral que hable. La corneja siempre grazna
y el pez siempre nada mudo por el piélago ondeante.
Y si hay un castigo final para el alma, como aquéllos cuentan,
es inútil este rodeo de las almas.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


El obispo casi “pagano” Sinesio de Cirene. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (697. 16-10-2016)

16.10.16 | 07:53. Archivado en CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Himno I 550-570

Es cierto que ahora llevo la sombría mancha de la materia y me embargan los deseos, ataduras corporales. Mas tú eres el redentor, tú eres el purificador: libérame de los males, libérame de las enfermedades, libérame de mis grilletes. Tu semilla llevo, chispa de una inteligencia noble postrada en el abismo de la materia. Pues tú en el universo depositaste el alma y a través del alma sembraste la inteligencia en el cuerpo.

Himno III 40-55, 61-67

Que mi alma, sin soportar la huella de las penas, lleve una vida sosegada, fecunda, con sus dos pupilas fijas en tu resplandor, para que, limpio de materia, me apresure yo por senderos sin retorno, fugitivo de los pesares de la tierra, a unirme a la fuente del alma. Una vida tal, inmaculada, facilítamela a mí, tu citarista, cuando, al dirigirte yo mi canto, glorifique tu raíz, altísima gloria del Padre, y también a ese Soplo, sentado a tu vera, en medio de la raíz y del brote, y que, al cantar el poder del Padre, con estos himnos a ti dedicados, culmine el insigne alumbramiento del alma (...).

(61-67) Te saludo, oh potestad del Hijo; te saludo, oh belleza del Padre, y te saludo, Soplo inmaculado, centro del Hijo y del Padre: ojalá quieras enviármelo, de acuerdo con el Padre, para que riegue de vida las alas de mi alma y dé cumplimiento a los dones divinos.

Sobre los ensueños, 7

El alma puede purificarse con el tiempo, con el trabajo y con otras vidas, y subir hacia lo alto. Dado que tiene una doble vida, el alma corre un doble estadio y alternativamente trata con lo peor y con lo mejor. El alma primera, cuando desciende, toma prestada de las esferas al alma pneumática, se embarca sobre ella como en una nave y se une al mundo material. Y emprende esta lucha ya para retornar a lo alto junto a ella o, al menos, para no quedarse abajo con ella. Es difícil pero posible que el alma abandone el pneuma (espíritu) que no la sigue. No es lícito dudar de esto si se conocen los ritos. Y el retorno a lo alto sería vergonzoso para el alma, si no se desprendiera de lo que le es ajeno y no dejara en la tierra lo que tomó prestado de arriba. Y esto puede ser concedido como don de dios y de la iniciación en una única y en una segunda pero es natural que el alma, una vez unida al pneuma, o se mueva de acuerdo con él o lo atraiga o sea atraída por él. De cualquier forma, el alma permanece unida a él hasta el momento de retornar allí de donde vino.

Sobre los ensueños, 10

La sustancia corporal de acuerdo con la naturaleza no tiene otro recurso, cuando el alma asciende, que levantarse de su caída, elevarse con ella y armonizarse con las esferas, esto es, como revertirse a su propia naturaleza.

Sobre los ensueños, 11

El ascenso del alma es el mejor fruto de un pneuma (espíritu) sano, una ganancia realmente sagrada.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

NOTA: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


“Sobre los primeros principios” de Orígenes. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo”. (696. 14-10-16)

14.10.16 | 07:18. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

De principiis III 3,5-6

Me parece lógico investigar por qué el alma humana es movida tanto por lo bueno como por lo malo. Supongo que las causas son anteriores a nuestro nacimiento corporal (...). Hay que decir que ha habido ciertas causas antecedentes que, antes de que las almas nacieran en los cuerpos, les han hecho contraer alguna culpa en sus pensamientos o en sus movimientos, por los que fueron juzgadas por la divina providencia a sufrir esto de acuerdo con su merecimiento.

El alma, en efecto, posee siempre su libre arbitrio, esté en el cuerpo o fuera de él, y el libre arbitrio siempre es movido o hacia el bien o hacia el mal y jamás el sentido de la razón, esto es, la inteligencia y el alma, puede estar sin movimiento alguno sea bueno o malo. Es verosímil que estos movimientos sean causa de los merecimientos incluso antes de que actúen en este mundo. Así, según estas causas o merecimientos, desde el nacimiento o, mejor dicho, desde antes del nacimiento, ha sido regulado por la divina providencia el ser afectado por el bien o por el mal (...). Hay que pensar que a veces hay causas anteriores al nacimiento corporal.

De principiis IV 3,10

A cada una de las que desciende a la tierra se le concede, según su mérito o el lugar que allí ocupaba, nacer en este mundo en diferentes lugares o naciones, con diferentes géneros de vida o enfermedades, engendrados por padres religiosos o por los que son menos piadosos, de modo que alguna vez un israelita puede caer entre los escitas y es posible que un egipcio descienda en Judea.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Seguimos con Orígenes. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (695. 13-10-16)

13.10.16 | 07:16. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Comentario al Evangelio de Juan VI 85-86

(85) Lo primero, entre otras cosas, hay que profundizar más y estudiar más cuidadosamente el discurso sobre la esencia del alma, el origen de su constitución, su entrada en el cuerpo terreno, los elementos de la vida de cada una y su salida de aquí y si es posible que entre por segunda vez en un cuerpo o no y si será en el mismo ciclo y de acuerdo con la misma regulación o no, en el mismo cuerpo o en otro, y, si es en el mismo, si en sustancia permanecerá idéntica a sí misma aunque cambie en cualidad, o si será la misma en sustancia y cualidad, y si se servirá siempre del mismo cuerpo o lo cambiará.

(86) En estos asuntos también habrá que examinar qué es propiamente “reencarnación” (metensomatósis) y en qué difiere de “encarnación” (ensomatósis) y el que habla de “reencarnación” mantiene en consecuencia que el mundo es incorruptible. Respecto a esto será necesario exponer los razonamientos de quienes quieren, de acuerdo con las Escrituras, que el alma sea sembrada en el cuerpo y las consecuencias de ello.

Comentario al Evangelio de Mateo XIII 1

En esto a mi entender se debe decir “Elías” y no “el alma de Elías” para no caer en la doctrina de la reencarnación, ajena a la iglesia de Dios. (...) ¿En cuántos años piensas encontrar un alma totalmente purificada y que no necesite reencarnación? (...) No obtendrán el perdón de sus pecados por la reencarnación sino por el fuego (...). (2) Pienso que necesariamente hay que dedicar un tiempo al estudio del discurso sobre la reencarnación.

Tratado de sobre los primeros principios (De principiis) I 7,4

Si el alma hubiera sido formada al mismo tiempo que el cuerpo, ¿cómo Juan hubiera podido estar lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre y estremecerse cuando la voz de María golpeó la oreja de Isabel?

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Orígenes responde a los ataques de Celso. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (694.12-10-16)

12.10.16 | 08:11. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Contra Celso VII 32

No es cierto, como cree Celso, que nosotros hablamos de la resurrección por haber comprendido sesgadamente la reencarnación (metensomatósis), sino porque sabemos que el alma, que por su propia naturaleza es incorporal e invisible, necesita, cuando se encuentra en un lugar corporal cualquiera, un cuerpo de naturaleza apropiada a ese lugar. Lleva ese cuerpo después de haberse despojado de lo que antes era necesario pero superfluo en un segundo estado y después se reviste con lo que tenía antes porque necesitaba una vestimenta mejor para las regiones más puras, etéreas y celestes.

Contra Celso I 32

¿Era, en efecto, razonable que quien llevó a cabo tamaña hazaña en favor del género humano (...) no tuviera un nacimiento milagroso sino el más ilegítimo y vergonzoso de todos los nacimientos? Yo les pregunto a los griegos y en particular a Celso, que participe o no de sus ideas, en todo caso cita a Platón ¿acaso el que envía para abajo las almas a los cuerpos de los hombres iba a llevar al nacimiento más vergonzoso de todos, al no introducirlo mediante un matrimonio legítimo en la vida de los hombres, al que tantas cosas osó hacer, al que enseñó a tantos y que convirtió a tantos hombres desde la ciénaga de la maldad?

¿Acaso no es más razonable que cada alma introducida en un cuerpo por algunas misteriosas razones –y digo ahora esto de acuerdo con Pitágoras, Platón y Empédocles, a quienes Celso cita con frecuencia– lo sea de acuerdo con sus méritos y sus hábitos anteriores? Es lógico, pues, que esta alma, que al venir a la vida de los hombres ha sido más útil que la de muchos (...), necesite un cuerpo no sólo que sobresalga entre los cuerpos humanos sino el mejor de todos.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


El gran pensador Orígenes. Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo” (693. 11-10-16).

11.10.16 | 09:42. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Sobre el Evangelio de Juan VI 73

Si por una parte no se ignoraba que Juan había nacido de Zacarías y por otra los judíos de Jerusalén enviaron una delegación para preguntar por medio de los levitas y sacerdotes “¿Eres tú Elías?” es evidente que decían esto porque pensaban que la doctrina de la reencarnación era verdadera en el sentido de que estaba de acuerdo con la tradición de sus padres y no era ajena a su enseñanza esotérica.

Comentario a la epístola a los romanos VI 8,8

Si se dice que el pecado ha revivido en el alma, ¿cómo es que a partir de las palabras del Apóstol, donde dice “una vez estuve vivo sin la ley”, cierta gente introduce la doctrina de la reencarnación (metensomátosis), que enseña que las almas de los hombres estuvieron previamente en bestias, aves o peces y después vinieron a los hombres?

Contra Celso III 75

Y si curamos también a los que han sufrido el sinsentido de las reencarnaciones (...) ¿no mejoraremos las almas de los que creen en nuestra doctrina?

Contra Celso V 49

Lo que importa es la diferente causa por la que los discípulos de Pitágoras se abstienen de comer seres vivos y por lo que lo hacen nuestros ascetas. Aquéllos se abstienen de lo animado en razón del mito de la reencarnación del alma:

Y alguien, gran insensato, a su hijo levantando,
lo inmolará entre preces sobre el ara (Empédocles. Fragmento 137 Diels)

Nosotros, en cambio, si algo de eso hacemos es porque abofeteamos nuestro cuerpo y lo reducimos a la servidumbre y queremos mortificar los miembros que están en la tierra (...) y todo en orden a matar las acciones del cuerpo (Rom 8,13).

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Un enlace olvidado

10.10.16 | 07:23. Archivado en

Queridos amigos lectores:

Me he olvidado añadir al final de la postal de hoy el siguiente vínculo que va en una nota del periodista Juanjo Sedeño, de Canarias. Ahí va:

Aquí le adjunto el programa suyo de Gnosis....

Muy agradecido con usted y muy conforme con el programa.

Espero sea de su agrado, muchas gracias.

Atmente:

Juanjo Sedeño Hdez.

https://www.ivoox.com/antonio-pinero-gnosis-cristianismo-primitivo-manuscritos-del-mar-audios-mp3_rf_13227936_1.html

Antonio Piñero-Gnosis. Cristianismo Primitivo y Manuscritos del Mar Muerto-2-10-2016 La Puerta Estelar.
www.ivoox.com

Escucha y descarga los episodios de Podcast La Puerta Estelar gratis. Programa: Podcast La Puerta Estelar. Canal: La Puerta Estelar. Tiempo: 01:00:19 Subido 08/10 a las 03:22:11 13227936


Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo”. Hoy Ireneo de Lyon (692. 10-10-2016)

10.10.16 | 07:10. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Ireneo de Lyon, Contra las herejías I 25,4

Han llegado hasta tal grado de insania (los carpocracianos) que afirman ser capaces de cometer todo tipo de impiedades y sacrilegios irreligioso e impío. (...) y que por medio de las transmigraciones en cuerpos sucesivos conviene que las almas experimenten todo tipo de vida y acción, a no ser que alguien sumamente diligente realice de un golpe en una única venida todo aquello que no sólo no es lícito decir o escuchar, sino que ni tan siquiera viene a nuestra mente (...).

De forma que, según lo que dicen sus escritos, sus almas, experimentadas en toda práctica de vida, al salir no les debe faltar ya nada por hacer, pues de otro modo deben emplearse a fondo en ello, no sea que, faltando alguna cosa a su libertad, se vean constreñidas a transmigrar de nuevo a un cuerpo. Por eso, dicen, Jesús había dicho esta parábola parábola: “Cuando estés en camino con tu adversario, apresúrate a liberarte de él, no sea que te entregue al juez y éste al alguacil y te envíe a la cárcel. En verdad yo te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuadrante”.

El adversario es, según ellos, uno de los ángeles que están en el mundo, al que llaman diablo, creado especialmente para conducir las almas que perecieron desde el mundo al primer arconte, y afirman que éste es el primero de los hacedores del mundo y que entrega las almas a otro ángel que está a su servicio para que las encierre en otro cuerpo; pues el cuerpo, dicen, es una cárcel. Y la frase “no saldrás de allí hasta haber pagado el último cuadrante” la interpretan en el sentido de que nadie escapará del poder de los ángeles que crearon el mundo, antes bien, irá pasando sucesivamente de cuerpo en cuerpo, hasta que haya hecho todas las acciones que en este mundo se puedan hacer; y cuando ya no le falte nada, entonces el alma habrá alcanzado su libertad e irá hacia el Dios que está por encima de los ángeles creadores. De esta manera se salvarán todas las almas, ya sea por haber realizado todas las obras en una sola venida, ya porque, transmigrando de cuerpo en cuerpo e inmiscuidas en toda clase de vida, cumplen su deuda y quedan liberadas de tener que volver otra vez a un cuerpo.

Contra las herejías I 26,2

Los llamados “ebionitas” (...; es decir, judeocristianos) profesan las mismas doctrinas que Cerinto y Carpócrates.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

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NOTA: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo”. Pistis Sophía (9-10-16; 691)

09.10.16 | 08:37. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Pístis Sophía I 7,12-13

Descubrí a Isabel, la madre de Juan el Bautista, antes de que lo hubiera concebido y eché dentro de ella una potencia que había recibido del Pequeño Iao, el Bueno, que está en el Medio, para que él pudiera predicar antes que yo, preparar mi camino y bautizar con agua de perdón (MT 3.11). Ahora esa potencia está en el cuerpo de Juan.

Y así en lugar del alma de los arcontes que debía recibir, encontré el alma del profeta Elías en los eones de la esfera, y la recibí y tomé su alma de nuevo. Se la di a la Virgen de la Luz y ella se la dio a sus recibidores. Ellos se la dieron a la esfera de los arcontes y la pusieron en la matriz de Isabel. Pero el poder del pequeño Iao, el del Medio, y el alma del profeta Elías se juntaron en el cuerpo de Juan el Bautista (...). Y cuando me di cuenta de que no habíais entendido lo que os dije sobre el alma de Elías, que se había unido a Juan el Bautista, os respondí abiertamente al hablar frente a frente diciendo: “Si queréis admitir a Juan el Bautista, él es Elías, del que he dicho que iba a venir”.

Pístis Sophía III 294-296

Si el alma abandona el cuerpo y va por el camino con el espíritu remedador y no ha encontrado el misterio de la liberación de todas las ataduras y de sellos que la atan al espíritu remedador, de modo que deje de estarle asignado (...), el espíritu remedador lleva al alma ante la presencia de la Virgen de la Luz, la juez. Y la juez, la Virgen de la Luz, examina el alma y si encuentra que ha pecado y no encuentra en ella los misterios de la luz, la entrega a uno de los recibidores. Y su recibidor la toma y la mete en un cuerpo, y no abandona los cambios de cuerpo hasta que haya hecho el último ciclo que se le ha asignado.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo”. Textos gnósticos (690. 7-10-16)

07.10.16 | 08:43. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Hoy y el próximo día transcribiremos textos gnósticos.

Tratado sobre la resurrección (Nag Hammadi ) 1,47

Pues si tú no existías en la carne, recibiste carne cuando entraste en este mundo. ¿Por qué no recibirás carne cuando subas al eón? Lo que es superior a la carne es lo que representa para ella la causa de la vida. Lo que existe por tu causa ¿no es tuyo? Lo que es tuyo ¿no existe contigo? Eso es lo que te esforzaste por aprender.

Apocalipsis de Pablo (Nag Hammadi) 5,20-21

Ahora bien, en el cuarto cielo yo vi las cosas según sus clases. Vi, en efecto, a los ángeles que se asemejan a los dioses, a los ángeles que transfieren almas de la tierra de los muertos. La depositaron en la puerta del cuarto cielo y los ángeles la azotaban. El alma levantó la voz diciendo: “¿Qué pecado he cometido en el mundo?” El guardián que reside en el cuarto cielo le respondió diciendo: “Aporta testigos y que [muestren] en qué cuerpo cometí transgresión. [¿Quieres] traer un libro [leer en] él?” Y acudieron tres testigos. El primero tomó la palabra y dijo: “¿No estuve yo en el cuerpo en la segunda hora? Me levanté contra ti hasta que [te sumiste] en ira, en enojo y en envidia”. El segundo habló y dijo: “¿Acaso no estaba yo en el cosmos? Entré en la hora quinta y te vi y te deseé. Y he aquí que ahora te acuso de los crímenes que cometiste”. El tercero habló diciendo: “¿Acaso no me llegué a ti en la hora duodécima del día a la puesta del sol? Te di tinieblas hasta que remataras tus pecados”. Cuando el alma oyó todo esto bajó los ojos con tristeza. Luego miró hacia arriba y se precipitó hacia abajo. El alma que fue precipitada hacia abajo [accedió] a un cuerpo que había sido preparado [para ella]. Y he aquí que terminaron sus testigos.

Enseñanza autorizada (Nag Hammadi) 6, 27,1-35

(23) Lo mismo sucede con el alma espiritual: después de ser arrojada en el cuerpo, pasó a ser hermana de la concupiscencia, del odio y de la envidia, un alma material. Es de saber que el cuerpo vino de la concupiscencia, y la concupiscencia provino de la sustancia material (...)..(31) (El alma) ha entendido su malignidad y se aparta de ella. Entonces adopta una nueva conducta (...).(32) Deja ya los alimentos engañosos y adquiere conciencia de su propia luz. Hace su camino despojándose de este mundo. Mientras la verdadera vestidura la arropa por dentro. Entonces su vestido de novia la adorna con íntima belleza, no ya con el orgullo de la carne. Se percata de lo que hay en ella de profundo y se afana en acceder a la cámara nupcial en cuya puerta aguarda erguido su pastor.

Véase para más textos –consultando el índice del tomo III– la edición de A Piñero, J. Montserrat, y F. García Bazán, (eds.) 1997, 1999 2000 (4ª edición 2011), Textos gnósticos, 3 vols., Madrid. Trotta.

El próximo día pondremos textos del famoso tratado del siglo IV Pistis Sofía

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo. Escritos gnósticos (690. 7-10-16)

07.10.16 | 08:41. Archivado en , CRISTIANISMO

Escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Hoy y el próximo día transcribiremos textos gnósticos.

Tratado sobre la resurrección (Nag Hammadi ) 1,47

Pues si tú no existías en la carne, recibiste carne cuando entraste en este mundo. ¿Por qué no recibirás carne cuando subas al eón? Lo que es superior a la carne es lo que representa para ella la causa de la vida. Lo que existe por tu causa ¿no es tuyo? Lo que es tuyo ¿no existe contigo? Eso es lo que te esforzaste por aprender.

Apocalipsis de Pablo (Nag Hammadi) 5,20-21

Ahora bien, en el cuarto cielo yo vi las cosas según sus clases. Vi, en efecto, a los ángeles que se asemejan a los dioses, a los ángeles que transfieren almas de la tierra de los muertos. La depositaron en la puerta del cuarto cielo y los ángeles la azotaban. El alma levantó la voz diciendo: “¿Qué pecado he cometido en el mundo?” El guardián que reside en el cuarto cielo le respondió diciendo: “Aporta testigos y que [muestren] en qué cuerpo cometí transgresión. [¿Quieres] traer un libro [leer en] él?” Y acudieron tres testigos. El primero tomó la palabra y dijo: “¿No estuve yo en el cuerpo en la segunda hora? Me levanté contra ti hasta que [te sumiste] en ira, en enojo y en envidia”. El segundo habló y dijo: “¿Acaso no estaba yo en el cosmos? Entré en la hora quinta y te vi y te deseé. Y he aquí que ahora te acuso de los crímenes que cometiste”. El tercero habló diciendo: “¿Acaso no me llegué a ti en la hora duodécima del día a la puesta del sol? Te di tinieblas hasta que remataras tus pecados”. Cuando el alma oyó todo esto bajó los ojos con tristeza. Luego miró hacia arriba y se precipitó hacia abajo. El alma que fue precipitada hacia abajo [accedió] a un cuerpo que había sido preparado [para ella]. Y he aquí que terminaron sus testigos.

Enseñanza autorizada (Nag Hammadi) 6, 27,1-35

(23) Lo mismo sucede con el alma espiritual: después de ser arrojada en el cuerpo, pasó a ser hermana de la concupiscencia, del odio y de la envidia, un alma material. Es de saber que el cuerpo vino de la concupiscencia, y la concupiscencia provino de la sustancia material (...)..(31) (El alma) ha entendido su malignidad y se aparta de ella. Entonces adopta una nueva conducta (...).(32) Deja ya los alimentos engañosos y adquiere conciencia de su propia luz. Hace su camino despojándose de este mundo. Mientras la verdadera vestidura la arropa por dentro. Entonces su vestido de novia la adorna con íntima belleza, no ya con el orgullo de la carne. Se percata de lo que hay en ella de profundo y se afana en acceder a la cámara nupcial en cuya puerta aguarda erguido su pastor.

Véase para más textos –consultando el índice del tomo III– la edición de A Piñero, J. Montserrat, y F. García Bazán, (eds.) 1997, 1999 2000 (4ª edición 2011), Textos gnósticos, 3 vols., Madrid. Trotta.

El próximo día pondremos textos del famoso tratado del siglo IV Pistis Sofía

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero


Antología de textos básicos para el tema “Reencarnación y cristianismo primitivo (689: 6-10-16) (I)

06.10.16 | 06:58. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

La historia antigua se construye por medio del análisis de los testimonios que nos han legado los siglos. Estos son textos –bien propios de un personaje, bien ajenos redactados por amigos o enemigos– restos arqueológicos y numismáticos. Muchas veces, la mayoría, estas bases son escasas. Pero no se pueden construir hipótesis interpretativas de lo ocurrido sin algún testimonio/prueba de este tipo. No valen especulaciones fantasiosas sin base alguna. Por ello ofrecemos a continuación los textos más importantes que han llevado a la construcción de la historia del concepto de reencarnación/transmigración en el cristianismo antiguo. El lector puede así hacerse una idea propia del estado de las fuentes y quizás obtener sus propis conclusiones

1. Eusebio de Cesarea, Vida de Constantino 3,13 (hacia el 340; publicada póstumamente y sin revisión por el editor)

“Cuando se hubo determinado la fecha para la apertura del concilio (de Nicea, año 325), en el que se debía buscar solución a temas conflictivos (...) los convocados entraron en la sala central del palacio imperial y (...) fueron ocupando sus asientos según jerarquía. Una vez sentada toda la asamblea en decoroso concierto, la concurrencia guardó silencio a la espera de que apareciera el emperador. Entraron primero, uno tras otro, tres escoltas. Iba precedido, al llegar, de fieles amigos. Se pusieron todos de pie a una señal que indicaba la entrada del Emperador, mientras que éste avanzaba en medio, cual celeste mensajero de Dios, luciendo reluciente vestidura como con centelleos de luz relumbrando con los fúlgidos rayos de la púrpura y adornado con el límpido lustre del oro y las piedras preciosas”.

2. Eusebio de Cesarea, Vida de Constantino 3,21-22

“Por el mismo tiempo se cumplió el vigésimo aniversario de su subida al trono. Mientras que en otras regiones se hacían celebraciones públicas, el Emperador en persona presidió un banquete en homenaje de los ministros de Dios (...). No faltó ningún obispo al festín imperial. El evento resultó de una magnificencia superior a cualquier intento de descripción. Lanceros y hoplitas con las hojas de sus espadas desenvainadas, vigilaban en círculo los accesos al palacio, por en medio de ellos pasaban libres de temor los hombres de Dios y penetraban en la parte más interior de la mansión. Mientras algunos se tendían junto a él, otros se recostaron en los butacones de madera instalados en ambos lados. Uno podría imaginarse que se estaba representando una imagen del reino de Cristo y que lo que estaba ocurriendo era un sueño y no una realidad (...). (22) (Los obispos) hicieron su camino de vuelta con regocijo y desde entonces predominó en todos un único sentir en sintonía con el Emperador, fundiéndose en un solo cuerpo los que desde hacía mucho tiempo se habían mantenido segregados”.

3. Justino Mártir (hacia 150), Diálogo con Trifón 4,4 -5,1

Dime sólo una cosa: –¿Ve el alma a Dios mientras está en el cuerpo o cuando se ha separado de él? (5) –Mientras el alma está en forma de hombre, le es posible, le digo, acceder mediante la inteligencia, pero especialmente, una vez que se ha liberado del cuerpo y ha llegado a ser ella misma según ella misma, alcanza aquello que amó todo el tiempo. –¿Se acuerda también de eso cuando ha vuelto de nuevo al hombre? –Me parece que no, le dije. –¿Qué ventaja hay para las almas que han visto o qué provecho añadido tiene sobre el que no lo ha visto el que ha visto si no se acuerda de nada de lo que vio? (6). No puedo responderte, dije yo. –¿Qué padecen, dijo, las almas que son consideradas indignas de esta visión? –Viven encarceladas en cuerpos de fieras y ése es el castigo. –Y ¿saben que viven en esos cuerpos porque pecaron? –Pienso que no. (7) Según parece éstas no obtienen ningún provecho por el castigo. Diría que ni siquiera sufren un castigo si no toman conciencia del castigo. –Pues no. -Pues ni las almas ven a Dios ni transmigran a otros cuerpos, pues sabrían que de ese modo son castigadas y temerían hacer cualquier tipo de falta en lo sucesivo (...). (5.1) –Pues aquellos filósofos, en efecto, nada saben sobre estas cuestiones pues ni siquiera pueden decir qué es el alma. –Parece que no.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

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Nota: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


Síntesis de resultados. Segunda parte. Reencarnación y cristianismo primitivo (y XIX) (688: 5-10-16)

05.10.16 | 06:45. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

f) La purificación final y la consecución de una vida beatífica es una creencia común a la transmigración y a la resurrección. Para la consecución de esa otra vida contribuyen en ambas creencias una cierta expiación de las culpas, que suele ir acompañada por ciertos ritos, que se consideran llave para acceder a los misterios del Reino. Para pitagóricos y órficos la transmigración era purificadora.

Los Padres cristianos admitieron el fuego como elemento purificador, pero no eterno, sino hasta que el alma quedara purificada y en condiciones de restituir en ella la imagen de Dios. Hasta el IV Concilio de Letrán (1215), presidido por el Papa Inocencio III, quien introdujo la práctica de bulas e indulgencias, no se definió como dogma la eternidad del infierno.

g) La ortodoxia cristiana mostró siempre reticencias, aunque asimilara alguno de sus elementos, frente a la doctrina de la transmigración. Justino pone en boca de su interlocutor Trifón que las almas reencarnadas no son conscientes de que han cambiado de cuerpo como castigo y por tanto la reencarnación se revela ineficaz.

Orígenes piensa que los que se adhieren a esta doctrina es porque no creen en la parusía y porque no saben que el castigo de los pecados es el fuego y no las sucesivas reencarnaciones. Una de las críticas más generalizadas se dirige a la posibilidad de que un alma humana pudiera reencarnarse en el cuerpo de un animal o incluso en una planta; otra, lo absurdo que sería pensar que de la región celestial el alma cayera a lo más bajo y que, sin embargo, desde lo más bajo se elevara a lo superior. Basilio ensaya una explicación “científico-teológica” en un intento de explicar las diferencias entre el alma humana y la de los animales, y la imposibilidad de transmigrar de unos a otros. El Nazianzeno también ridiculizó esta doctrina

h) Entre los Padres latinos fue Tertuliano quien elaboró la más completa refutación de la reencarnación, mientras que entre los Padres griegos fue Gregorio de Nisa el que hizo una crítica más elaborada de la transmigración, sin dejar de lado las más populares. Muestra los puntos comunes entre transmigración y resurrección para pasar a continuación a refutar la reencarnación y a hacer el elogio de la resurrección.

i) La crítica a la reencarnación en autores como Gregorio de Nazianzo es compatible con la adopción de terminología neoplatónica sobre el destino del alma para expresar en categorías filosóficas las doctrinas cristianas sobre el alma (por ejemplo, palingenesia para resurrección).

j) Después del II Concilio de Constantinopla (553), donde se declararon anatemas a quienes sostuvieran la preexistencia del alma, tanto esta doctrina como la de la transmigración y reencarnación dejaron de ser objeto de discusión en la iglesia latina y, en consecuencia, también se acallaron las críticas que se les dirigían. En la iglesia bizantina, en cambio, vivieron, más o menos matizadas, en autores de la talla de Máximo el Confesor, Simeón el Nuevo Teólogo o Gregorio Palamás.

Mañana publicaremos una selección de textos de los autores antiguos citados en los que se han basado estas postales

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

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Nota: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


Síntesis de resultados. Reencarnación y cristianismo primitivo. Primera Parte (XVIII)

04.10.16 | 06:40. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

En conclusión, podemos afirmar:

a) Que la reflexión de los cristianos sobre la transmigración comienza a tomar auge en el siglo II con el platonismo medio y llega probablemente hasta el siglo VI, cuando se declaró anatema a todo el que defendiera las ideas de Orígenes que algunos consideraban propicias a dmitir la transmigración.

b) Que la concepción pagana y cristiana del alma tienen ciertos supuestos comunes, como son la dualidad cuerpo/alma, la pervivencia del alma después de la muerte y la creencia en una vida futura bienaventurada.

c) Que la preexistencia del alma ha sido aceptada por buena parte de los primeros teólogos cristianos, sobre todo por los que estaban más familiarizados con la filosofía de Platón, como Orígenes y los gnósticos, lo que queda de manifiesto tanto en los textos de Nag-Hammadi, como en las referencias que ofrece Ireneo de Lyon. Aparece también en Sinesio de Cirene e incluso asoma en Gregorio de Nazianzo. Esta idea estuvo presente hasta que en el II Concilio de Constantinopla, ya en el siglo VI (553), fueron condenados como anatemas aquellos que la defendieran. Otros autores como Tertuliano y Gregorio de Nisa sostuvieron que cuerpo y alma se originan y se desarrollan simultáneamente.

d) Que la culpa antecedente del alma antes de haber entrado en cuerpo alguno es otro elemento de la transmigración que comparten cristianismo y paganismo, aunque con diferentes matices: así, la culpa antecedente se debe en el orfismo a la parte titánica (herencia de los Titanes como entidades divinas malvadas) del hombre. Los órficos consideraban las sucesivas reencarnaciones como castigo que purificaba la culpa recibida de los Titanes.

Para Orígenes sería razonable que el cuerpo en el que se introduce el alma estuviera en consonancia con los méritos y hábitos previos de ella, que procederían de la dirección que toma el alma movida por algún espíritu externo y por su propia voluntad. Sinesio de Cirene habla de la “huella de las penas”. Sin embargo, en ninguno de estos textos se alude al pecado original, quizás porque no se acuñó el concepto de “pecado original” hasta el Concilio de Cartago del año 393.

e) Que el acceso del alma a otros cuerpos no fue en principio extraño al cristianismo primitivo. San Justino, que vivió a principios del siglo II, habla de ello como de algo asumido y considera que las almas humanas que habitan cuerpos de fieras están como castigo en esa cárcel para purgar sus pecados.

Aparece también esta idea en algunos tratados de Nag-Hamadi, como en la Carta a Regino y en el tratado Exposición sobre el alma. También aparece en el tratado denominado Pistis Sofía. Debió de ser defendida por Basílides y Carpócrates. Parece que el autor del Apocalipsis de Pablo también creía que las almas pecadoras ingresaban en otro cuerpo.

Orígenes, en cambio, censuró la metensomatósis pero aceptó alguno de los elementos que la constituyen y habló de ella como de una creencia muy difundida en su entorno social. La opuso a su concepto de resurrección, según el que, cuando el hombre muere, el alma se despoja de su vestimenta, el cuerpo, y asciende a regiones más puras y celestes para preparar su encuentro con Dios. Basilio de Cesarea y Gregorio Nazianzeno rechazaron la reencarnación.

Sin embargo, Gregorio de Nisa puso en boca de su hermana Macrina que, a fin de cuentas, reencarnación y resurrección no eran tan diferentes, ya que ambas sostenían que el alma después de morir reingresa en un cuerpo: según los cristianos en el mismo al que estuvo unida; en otro u otros según los paganos.

La Iglesia definió como dogma la resurrección de los muertos en el Concilio de Nicea (325), convocado bajo la égida del Emperador Constantino, y lo codificó en el credo niceno. Precisamente a partir de esa fecha empieza a manejarse el argumento de la resurrección en contra de la transmigración.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero
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NOTA: como hemos indicado ya varias veces, esta postal es parte del capítulo del libro editado por Alberto Bernabé, Madayo Kahle y Marco Antonio Santamaría (eds.), con el título “Reencarnación. La transmigración de las almas entre Oriente y Occidente”, Abada Editores, Madrid, 2011.


Finalizamos con las importantes ideas de Gregorio de Nisa. Reencarnación y cristianismo primitivo (XVII) (686)

03.10.16 | 07:06. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Después del análisis realizado en la postal anterior Gregorio de Nisa expone las ideas cristianas sobre la resurrección. Parte de la base de que el alma ni preexiste ni es creada después del cuerpo, sino que cuerpo y alma se originan simultáneamente. Examina pasajes bíblicos relacionados con el tema, que reafirman el concepto de la resurrección. Macrina, su hermana y destinataria del escrito, después de la exposición de los argumentos a favor de la resurrección de los cuerpos, plantea el tema de cuál es el cuerpo que resucita –el de cuando se es joven o el que ya está viejo, el sano o el enfermo–, para concluir que la resurrección consiste en la restauración del ser humano a su condición originaria, esto es, divina, antes de adquirir cualquier impulso hacia el mal, y que el objeto de la resurrección es, cuando se haya completado la plenitud de nuestra naturaleza, la restauración de la imagen de Dios en todas y cada una de las criaturas humanas.

Cree Gregorio de Nisa que llegará el momento en que el género humano finalice y entonces, abandonado el cuerpo como un vestido usado, la vida adquirirá otra dimensión pues no habrá más nacimientos ni, en consecuencia, más corrupción, por lo que la vida futura será inmutable y sin posibilidad de disolución. En ese momento las almas volverán a reunirse y en su plenitud quedarán estables y dedicadas a la contemplación en un cuerpo glorioso, como afirmaba el apóstol Pablo en Primera Carta a los Corintios (15,31-38). Esa restauración de los elementos a su antiguo estado, esto es, a esa vida en la que no había vejez ni infancia, dolor ni enfermedad, es lo que el Niseno llama “resurrección” (6,148).

Cuando todos los seres humanos lleguen a su plenitud, unos purificados durante la vida presente y otros curados por medio del fuego, participarán todos, como también defendía Orígenes, en el encuentro con Dios. Ésta es la apocatástasis o restauración universal imaginada por el Niseno. El punto de contacto con la transmigración es que después de las necesarias purificaciones, sean éstas del orden que sean, llegará la vida bienaventurada, que en el cristianismo consiste en la contemplación de Dios o de su imagen, que no es sino la naturaleza humana.

En síntesis, los Padres capadocios conocieron, pues, y reflexionaron sobre la doctrina de la reencarnación. En la obra de Gregorio de Nazianzo se encuentran manifestaciones a favor de la preexistencia mientras que el de Nisa hace interesantes observaciones en los paralelos que ve entre la transmigración y la resurrección. Todos creen que al final de los tiempos –no importa en cuántos ciclos– todas las almas quedarán purificadas y se alcanzará la restauración universal.

Saludos cordiales de Mercedes López Salvá y Miguel Herrero,
y subsidiariamente de Antonio Piñero

DOS NOTAS reenviadas por Juanjo Sedeño y Genny di Bernardo respectivamente:

Comenzamos el 2º programa del 7º CURSO--ESTA NOCHE
2 de Octubre de 2016

La Puerta Estelar Sedeño Sedeño y

https://www.facebook.com/candelariaradio/?fref=ts
presentamos a Don Antonio Piñero y su obra escrita:

"Gnosis, Cristianismo Primitivo y Manuscritos del Mar Muerto"
Comenzando el 7º curso radiofónico de Juanjo Sedeño.

En esta obra escrita el autor se basará en dos de tres religiones abrahámicas. Se dejaran aparte: el islam, Cristianismo y judaísmo. El libro, no va a tratar en sí de la esencia, historia primitiva o de sus figuras principales como: Jesús de Nazaret, Pablo o alguno de los rabinos famosos, sino de dos fenómenos interesantes que ayudan a comprender algo más ese cristianismo que ha marcado directa o indirectamente las vidas de quienes vivimos en el hemisferio occidental. Primero, de cómo los famosos Manuscritos de Mar Muerto no dicen ni una palabra directa sobre el cristianismo, pero ayudan mucho para comprenderlo como un fenómeno esencialmente judío con sus características peculiares, y segundo, una de las formas de cristianismo más controvertidas e interesantes, la gnosis cristiana y judía de los siglos I y II. Movimiento que no duró mucho en su pujanza, pero que ha dejado rastros en la cábala judía y el misticismo cristiano.

No se lo pierdan.

Mañana a las 22.00 horas desde las Islas Canarias y
a las 23.00 horas desde la España peninsular.

Nos puedes escuchar por:

http://www.candelaria.es/reproductorradio/

En México nos escuchas desde las 4 P.M.--
Venezuela nos escuchas desde las 5 P.M.--

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Profe Morales te ha enviado un mensaje de www.ivoox.com, tu portal de Audio a la Carta, recomendándote el siguiente audio:

Entrevista al Dr. Antonio Piñero 10-02-16

El Profe Morales entrevista al Dr. Antonio Piñero. Es una figura de prestigio internacional en los estudios sobre el cristianismo primitivo. Es licenciado en Filología Clásica, en Filosofía Pura y Filología Bíblica Trilingüe. Doctor en Filología Clásica. Ha editado Apócrifos del Antiguo Testamento; Apócrifos del Nuevo Testamento. Hechos apócrifos de los apóstoles; Biblioteca copto-gnóstica de Nag Hammadi. Es autor de numerosos artículos en revistas nacionales y extranjeras, así como de más de cincuenta capítulos en libros editados por otros, y 16 traducciones de obras científicas del alemán, inglés, francés e italiano.

http://www.ivoox.com/entrevista-al-dr-antonio-pinero-10-02-16_rf_13151193_1.html


Gregorio de Nisa. Reencarnación y cristianismo primitivo (XV) (685)

02.10.16 | 12:36. Archivado en , CRISTIANISMO

Hoy escriben Mercedes López Salvá y Miguel Herrero

Gregorio de Nisa en su tratado Sobre la creación del hombre se plantea si fue primero el alma o el cuerpo o si su creación es simultánea. No le parece adecuada la idea de la preexistencia del alma, y, aunque no lo nombra, señala a Orígenes, pues él mantuvo la teoría de que el alma que cae al cuerpo es la que se ha apartado del bien.

Tampoco está de acuerdo con la teoría de “Moisés” expuesta en el Génesis de que Dios hizo primero el cuerpo del hombre para después dotarle de alma. Gregorio piensa que la creación de cuerpo y alma debió de ser simultánea y gradual en su desarrollo. Argumenta el de Nisa respecto a los que creen en la preexistencia de las almas que lo que les ocurre es que no se han purificado aún de la doctrina de la metensomatosis imaginada por los griegos, lo que le da pie para hacerle la crítica.

Respecto a los que creen que primero se creó el cuerpo y después el alma, les argumenta que nada hay inanimado que tenga la facultad de moverse y crecer, y además que esta postura vendría a decir que el alma se creó en función del cuerpo y que eso es tanto como decir que el cuerpo es más importante que el alma, pues ésta estaría al servicio de aquél, cuando, en su opinión, no es lo espiritual lo que está al servicio de lo material.

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