El blog de Antonio Piñero

Entre la impostura y la difamación. El mesías davídico de los hermanos de Jesús (2ª y última parte) (616)

29.01.16 | 10:51. Archivado en Jesús histórico, Biblia/Evangelios,

Escribe Gonzalo Fontana

A la vista de los indicios expuestos, no cabe sino concluir que, bien por información directa, bien a través de Hegesipo, autor del que sólo han sobrevivido los fragmentos conservados en Eusebio de Cesarea, Julio Africano tuvo acceso a una tradición judeo-cristiana que daba cuenta de cómo los “hermanos del Señor”, lejos de ofrecer una imagen abstracta y ahistórica del mesías Jesús, apostaron por presentarlo bajo una óptica indiscutiblemente política. Hasta el punto de hacerlo entrar en colisión directa con la familia de Herodes. En contraste con el Jesús de los textos del canon, mucho menos involucrado en cuestiones políticas locales, el Reino del mesías judeo-cristiano sí era de este mundo.

La lectura de los pasajes transcritos revela, sin lugar a dudas, las intenciones teológico-políticas de los hermanos de Jesús —y genéricamente del grupo de sus seguidores— a la hora de difundir esta versión del origen de Herodes. Semejante actividad denigratoria ha de explicarse en el contexto de una campaña de enaltecimiento de su propio mesías, poseedor de mejores credenciales como candidato al trono de Israel. De un lado, denigrar a Herodes y a su familia reforzaba ante amplios sectores del pueblo la figura de Jesús como mesías davídico y, por ende, a ellos mismos como sus sucesores; de otro, la propia teología davídica les confería un prestigio personal adicional no desdeñable en el seno de los primeros grupos cristianos. Por otra parte, es muy posible que la puesta en circulación de relatos de este jaez no estuviera destinada a denigrar la figura de Herodes el Grande, ya una sombra del pasado, sino, más bien, a poner en solfa la legitimidad de sus descendientes, en particular el tetrarca Antipas y su nieto el rey Agripa, hipótesis que concuerda con el área de difusión geográfica de las misiones de estos personajes (Galilea y Judea), lo cual nos ayuda a precisar la cronología en la que desarrollaron su misión (años 30-40), ya que ésta sólo tenía sentido como invectiva contra un herodíada reinante. De hecho, como señala J. Jeremias, estas versiones difamatorias también se hallan en otros contextos cercanos. Así, el Talmud declara a Herodes “esclavo de la familia de los Asmoneos” (Bavli Baba batra 3b).

En cualquier caso, e independientemente del origen del relato, lo relevante para nosotros es el hecho de que la familia de Jesús alentó un proyecto mesiánico diferenciado en el seno del primitivo movimiento cristiano, acentuando, sobre todo, el perfil de Jesús como mesías davídico, lo cual, sin duda, los distinguía y los ponía por encima de la autoridad de “los Doce” y, por supuesto, de advenedizos como Pablo, cuyos enfrentamientos con Santiago, el más conocido de los “hermanos del Señor”, son perfectamente conocidos (cf. Gal 2, 11-14).

Los relatos transcritos por Eusebio, y procedentes de la obra perdida de Hegesipo, no deja lugar a dudas. A fines del siglo I, los miembros de la familia de Jesús estaban persuadidos de estar a la cabeza de un proyecto mesiánico de sesgo davídico. Hasta el punto de que la tradición judeo-cristiana los hizo comparecer directamente ante Domiciano, tal como relata Eusebio. Desde luego, los permenores del relato no son verosímiles en absoluto, lo cual evidencia lo legendario de las informaciones de Hegesipo. Sobre todo, la idea de que los sobrinos de Jesús hubieran sido llamados a Roma. No eran ciudadanos romanos, y las autoridades locales romanas contaban con suficientes medios indagatorios y coercitivos para hacer frente a cualquier situación que pudiera ser entendida como una eventual amenaza. Así lo hizo Ático, gobernador de Judea a comienzos del siglo II, quien envió a la muerte a Simón, otro de los parientes de Jesús con ínfulas davídicas:

“... ‘algunos herejes acusan a Simón, el hijo de Clopás, por ser descendiente de David y cristiano, y así sufre martirio a la edad de ciento veinte años, bajo el emperador Trajano y el gobernador Ático’. El mismo autor [Hegesipo] dice que incluso los mismos verdugos ocurrió que fueron apresados cuando se buscó a los descendientes de la tribu real de los judíos, por serlo ellos también.” (Heges. apud Eus. HE III 32, 3-4)

En cualquier caso, y dejando a un lado el indiscutible contenido legendario de estos episodios, existen fundadas razones para pensar que, bajo ellos, late un fondo de verdad histórica: durante largos años, los familiares de Jesús alentaron un proyecto mesiánico nacionalista del que se considerarían legítimos dirigentes. Según se ve, muy pocas son las noticias que se habrían conservado de lo que quizás fuera un movimiento de más alcance del que hoy podemos suponer. Al fin y al cabo, los judeo-cristianos constituyeron la facción derrotada en el intrincado conflicto que mantuvieron los grupos cristianos de los siglos I y II. La facción gentil, triunfadora en el enfrentamiento, ahogó su memoria y de ellos apenas contamos con otros restos que los que la propia facción gentil quiso legarnos.

Sin embargo, la revisión de estos escasos restos nos ha permitido reconstruir, no sólo su trayectoria, sino, sobre todo, el conjunto de elementos ideológicos que formularon de cara a legitimar su identidad y su proyecto político: más allá del hecho de que la figura del mesías davídico cumplía los vaticinios de las Escrituras, en este caso lo importante es que los hermanos de Jesús —al menos así lo vieron sus sucesores, los judeo-cristianos— tenían un instrumento para desafiar, en el terreno de las ideas, a los descendientes de Herodes. En este caso, el análisis de un texto de Julio Africano, aparentemente anecdótico e irrelevante, nos ha revelado la existencia de una facción cristiana que, lejos de mantenerse al margen de acción la política, formó parte del efervescente ambiente nacionalista judío de los siglos I y II.

Saludos cordiales de Gonzalo Fontana
Universidad de Zaragoza


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Comentarios
  • Comentario por sofía 06.02.16 | 10:58

    Gracias a Enoc por su respuesta enoc 03.02.16 | 18:40 y de acuerdo en que hay pocas certezas, pero hay bastantes probabilidades. Muy de acuerdo con galetel 04.02.16 | 10:59

  • Comentario por sofía 06.02.16 | 10:55

    O sea que según David Mo las enseñanzas de los evangelios son de Platón y Pablo incluso aunque la mayoría de las cosas que se dicen no se parezcan en nada a lo que se atribuye certeramente a Platón y Pablo en escritos que se sabe que son suyos.
    Pues hay una gran mayoría de gente que pasa totalmente de Platón y casi totalmente de Pablo y sin embargo tienen en alta consideración las enseñanzas de los evangelios por su interpretación de la realidad y su propuesta ética. Por algo será.

  • Comentario por galetel 05.02.16 | 12:21

    Decir que “lo que somos” se debe en gran medida a Platón y a Pablo, pero que no se sabe si a Sócrates y a Jesús, es el colmo del escepticismo. Contradice la labor de investigación histórico-crítica.

  • Comentario por David Mo 05.02.16 | 09:06

    LO que debemos a Sócrates no lo sé ni creo que lo sepa nadie. A Platón, sí. Lo que le debemos a Platón es su influencia sobre la Edad Media. En la antigüedad clásica la influencia platónica no fue tanta.
    Lo que le debemos a Jesús de Galilea no lo sabe nadie. Lo que se transmitió fue a partir de Pablo y Constantino, por citar nombres. Ninguno de los dos me gusta nada, por lo que sé de ellos.

    Pero atribuir a Platón o Pablo una influencia decisiva en la marcha de la civilización es exagerar las cosas. El platonismo y el paulismo fueron movimientos colectivos que dieron interpretaciones diversas, y en su mayoría divergentes, a las de sus "fundadores". Sin contar con que los autores, sean cuales sean, son en realidad puntos de confluencia de tendencias culturales que ya existen. Cf. Foucault y Barthes sobre la muerte del autor. Exageran, pero algo de verdad llevan.

  • Comentario por galetel 04.02.16 | 14:58

    De acuerdo, Enoc. Jesús ha aportado muchísimo para que seamos “lo que somos”. No obstante, eso es poco para lo que esperamos. De poco serviría que tuviéramos éxito –más que nosotros, nuestros descendientes remotos- en construir un mundo mejor, incluso “perfecto” (!), si no sirviera también para la felicidad de los seres humanos de todos los tiempos, incluídas las víctimas del pasado. Y aquí es donde estriba el mayor aporte de Jesús. Pero, si no te lo puedes creer, al menos reconoces el aporte menor. Y no es “moco de pavo”, porque el “aporte mayor” de Jesús se realizará a partir de su “aporte menor”, en tanto “cale” en la sociedad humana universal, actual y futura, gracias a nosotros, con ayuda de Dios.

  • Comentario por enoc 04.02.16 | 14:32

    Perdon por el comentario repetido,pero me daba error al enviar.
    Es la primera vez que debato con usted,David,y pienso que todo aquel que ha asesinado en nombre de un dios,una religion,una doctrina politica o cualquier ideologia es un asesino y punto.Para mi no hay excusas.Tengo la misma aversion que usted hacia todo tipo de fanatismo religioso,nacionalismos del tipo que sean o ideologias totalitaris.
    Galetel,suscribo tus palabras completamente.Somos lo que somos gracias a gente que puso el conocimiento y al hombre por encima de nuestra naturaleza animal autodestructiva.

  • Comentario por enoc 04.02.16 | 14:15

    Cuando hablo de empatia en un historiador hacia un personaje historico me refiero a tratar de llegar al fondo de su personalidad en su entorno y contexto,no a simpatizar con el personaje sea quien sea.A mi nuestro Cid o El Empecinado me darian tanto miedo como una cohorte romana o un grupo de zelotas.Pero el historiador debe mirar desde fuera,comprender con la mayor empatia posible a cada uno y relatar los hechos con la mayor objetividad posible,sin sesgos propios o ajenos y sin complejos.
    Un ejemplo es el complejo de superioridad con el que el historiador occidental suele juzgar al resto de culturas que no sean la nuestra y ya que le gusta el mundo griego digame donde comenzaron a civilizarse y a emprender la aventura del conocimiento.
    Que haya habido gente que ha utilizado la religion o cualquier movimiento politico,ideologico,etc para asesinar a sus semejantes ha ocurrido siempre en todo nuestro planeta y en cualquier epoca historica.

  • Comentario por enoc 04.02.16 | 14:10

    Cuando hablo de empatia en un historiador hacia un personaje historico me refiero a tratar de llegar al fondo de su personalidad en su entorno y contexto,no a simpatizar con el personaje sea quien sea.A mi nuestro Cid o El Empecinado me darian tanto miedo como una cohorte romana o un grupo de zelotas.Pero el historiador debe mirar desde fuera,comprender con la mayor empatia posible a cada uno y relatar los hechos con la mayor objetividad posible,sin sesgos propios o ajenos y sin complejos.Un ejemplo es el complejo de superioridad con el que el historiador occidental suele juzgar al resto de culturas que no sean la nuestra y ya que le gusta el mundo griego digame donde comenzaron a civilizarse y a emprender la aventura del conocimiento.

  • Comentario por galetel 04.02.16 | 10:59

    Algunos grandes hombres de ayer, como Sócrates y Jesús, no escribieron nada, pero influyeron enormemente en la posteridad. Algunos pequeños hombres de hoy no saben reconocer lo que deben a esos grandes hombres, porque, como no escribieron nada… no se puede saber nada sobre ellos directamente, y lo indirecto no es fiable. Pero los de hoy viven inmersos en una cultura que no existiría de no ser por aquellos de ayer, y no lo reconocen; o quizá lo reconocen de Sócrates, pero no de Jesús. Piñero ha escrito en este foro que el humanismo moderno se debe en gran medida al influjo de Jesús, a pesar de que hubo y hay muchas traiciones y deformaciones de su pensamiento. Sin embargo, su influencia es patente en el humanismo actual. Los hombres pequeños no saben reconocerlo, aunque se ufanan de ese humanismo.

  • Comentario por David Mo 04.02.16 | 08:33

    Perdón, quise decir "celota" no "ilota". A estas horas ando un poco dormido.

  • Comentario por David Mo 04.02.16 | 08:32

    Tiene razón en que cuando se utilizan categorías generales se omiten los matices. Yo diría, que vistos desde la Luna, los españoles de hoy son fieramente nacionalistas y se comportan muy agresivamente. Al menos si se ve unos cuántos tertulianos en acción y se supone que son la expresión de los españoles medios. Y cuando digo nacionalistas digo catalanistas, vasquistas o españolistas. Me parece que el nacionalismo religioso judío (el actual y el de entonces) es bastante más fanático o violento que el nuestro y me imagino que si nos plantaran delante de las narices a un ilota nos daría bastante miedo. Así que mi empatía con romanos y judíos del siglo I es bastante baja y me sorprendió la delcaración de principios empáticos del Sr. Fontana a favor de los romanos. (NOTA: francamente, si un historiador del fascismo debe empatizar con Hitler, Mussolini o Franco, apaga y vámonos, que hay empatías que matan).

  • Comentario por David Mo 04.02.16 | 08:22

    (Cont). El caso más similar a Jesús de Galilea es Sócrates. Es uno de los personajes históricos de los que nos quedan más testimonios contemporáneos, Y que no escribió nada. Pero los testimonios son contradictorios y apenas podemos suponer con cierta probabilidad dos o tres cosas del Sócrates real. El resto es Sócrates platónico, Sócrates jenofóntico, Sócrates aristofánico, etc. La cosa ha apasionado a muchos historiadores de la filosofía en el pasado, hasta llegar a un cierto escepticismo actual, pero nadie ha quemado a nadie en nombre de Sócrates. Sí de Jesús, el Galileo. Por ahí se ve una gran diferencia en cuánto a las pasiones que despiertan uno y otro y la problemática imparcialidad de los historiadores. Me parece que la gran mayoría de los que se dedican a Jesús son en realidad exégetas. No es el caso de Sócrates.

  • Comentario por David Mo 04.02.16 | 08:14

    Enoc: la equiparación con otros personajes de la historia antigua es y no es pertinente. No es pertinente porque para muchos de ellos tenemos testimonios que no son leyendas, sino intentos de historiadores de contar sus dichos y hechos. Además, puede haber apoyo arqueológico y tradiciones históricas (no míticas) divergentes. Pero es pertinente si hablamos de establecer los dichos y hechos exactos de muchos de ellos. No tenemos ni idea de qué pensaban realmente Alejandro o Aníbal y las biografías más o menos académicas o populares suelen ser inventos parecidos al Jesús histórico. Pero la historia contemporánea va por otros derroteros menos fantásticos que ese tipo de biografías. Y ahi falla el llamado problema del Jesús hisstórico. Para la inmensa mayoría de los que se ocupan de él, es de vida y muerte, literalmente. Es el Maestro como mínimo, ser admirable, si no dios, que garantiza la virtud y vida eterna. No es Aníbal ni Escipión. (Sigo)

  • Comentario por enoc 03.02.16 | 18:50

    Y tomese a bien David el mismo pequeño reproche que le hice a Fontana en una postal anterior.Usted dice que los judios de la epoca eran fanaticos nacionalistas.Imagine que la guerra de indepencia contra el ejercito invasor frances la hubiera relatado un afrancesado que es alojado y cobijado en Paris por la familia Bonaparte,o peor aun un traidor que hubiera luchado contra los franceses y fuera casi el unico relato que nos ha llegado.Conclusion,los españoles de hace 200 años serian fanaticos nacionalistas desde Andalucia a Cataluña,en las Castillas,en Valencia,en el Pais Vasco,etc. ademas de bandidos,bandoleros y ladrones.

  • Comentario por enoc 03.02.16 | 18:40

    Sofia y Fernando,Fontana no se ocupa de los dichos de Jesus como el mismo explica.Con Piñero y Bermejo ya teneis la respuesta:la mayoria los historiadores las a tribuyen al Jesus historico.
    Hoy,para Gonzalo, mi elogio y total acuerdo en lo que un historiador debe hacer.Solo le añadiria a lo dicho por usted la empatia hacia el personaje/es historico/os para encuadrar todo mejor,ya sea Jesus,Socrates,Hitler o quien sea.
    De acuerdo en casi todo con lo que expone David.Llevas razon en que en esta historia apenas hay certezas de casi nada.Aparte de que Jesus el galileo fue crucificado por Poncio Pilato,todo es debatible.Pero si aplica el mismo razonamiento a cualquier personaje historico se encontrara exactamente lo mismo,sea anterior como Imhotep,Buda,Julio Cesar,Socrates,etc o posterior como Rodrigo Diaz de Vivar,el Cid.

  • Comentario por David Mo 02.02.16 | 08:47

    Compongo: El "año 0 al 100" es una expresión incorrecta para decir del año 0 tras la muerte de Jesús al año 100 EC.

  • Comentario por David Mo 02.02.16 | 08:37

    (Sigo) Aunque parece que la interpretación más plausible es que lo fuera, no tenemos más que una breve mención de Pablo y una posible breve interpolación en Josefo. las referencias a la madre al pie de la cruz son con toda seguridad leyendas religiosas, las referencias a los familiares que van a buscarlo, pueden ser reflejo del sentimiento de apropiación del líder muerto por parte de la secta y que fueran ellos, no Jesús, los que quisieran quedárselo en exclusiva. Etc. Se puede dar muchas interpretaciones, atribuir diferentes sentidos a las escenas, sin que padezca la coherencia del relato reconstruido, lo que implica que la respuesta más sincera debería ser la suspensión del juicio.
    Reconozco, eso sí, que la insistencia en mencionar a los familiares de forma negativa en las primeras partes de la historia y la súbita ascensión a los altares de la jerarquía después, sugiere que algún conflicto hubo con la familia. ¿Pero cuál?

  • Comentario por David Mo 02.02.16 | 08:27

    JP: dudo que estemos de acuerdo en lo fundamental. Para mí la historia del cristianismo desde el año 0 al 100 es una historia mítica, por emplear el término de Gonzalo Fontana aquí mismo, que él refería a la familia de Jesús. Podemos eliminar los datos que no parecen coherentes internamente o con el contexto histórico, pero no podemos tener seguridad sobre los otros datos más allá de dos o tres cosas. La literatura evangélica de manipulaciones, manos múltiples y agendas teológicas para ser fiable. Por supuesto, hay grados de inseguridad o de probabilidad, pero no certeza ni siquiera en el sentido de alta probabilidad. Pongo el caso: la historia mítica de la familia de Jesús es muy interesante porque revela que en el primer cristianismo (¿el de la época de Pablo, algo anterior, algo posterior...?) hubo una pugna centrada en el concepto de familiares, apóstoles, discípulos y advenedizos. Pero ni siquiera tenemos certeza de que Santiago fuera hermano carnal... (cont.)

  • Comentario por galetel 02.02.16 | 01:04

    Eso no quita que hubiese además algunos “grupúsculos” que no creyeran en el refrendo de Dios, y sin embargo continuaran el proyecto ético-social de Jesús, a pesar de todo. Creerían que Jesús había sido un justo que resucitaría con los demás justos, al último día. Y proseguirían su ministerio itinerante, en su mismo estilo, proclamando quizá ser sus sucesores para instaurar el reinado davídico.

    Y por otra parte estaba el grupo de familiares de Jesús –su madre y sus hermanos y hermanas- que no habían creído en él en su vida pública y no habían querido seguirlo. Pero después de su muerte/resurrección/exaltación, que también ellos y ellas habrían probablemente experimentado (al menos Santiago), cambiarían radicalmente de opinión y actitud, y se unirían a los discípulos para constituir la Iglesia judeocristiana de Jerusalén, en donde esperaban que ocurriera la Parusía, rezando “¡marana tha!”, y meditando profundamente los dichos y hechos de Jesús que se habían conservado.

  • Comentario por galetel 02.02.16 | 00:29

    la Parusía inminente.

    Más tarde, cuando cambiaban ya las generaciones y la Parusía parecía retrasarse demasiado, recogerían los evangelistas esas tradiciones sueltas para componer en base a ellas sus escritos que sirvieran a las nuevas generaciones cristianas, de judíos y gentiles, para sostener el recuerdo y el conocimiento de Jesús que alimentara su esperanza y promoviera su práctica comunitaria, en medio de las dificultades que arrostraban.

    Así lo veo yo, más o menos.

  • Comentario por galetel 02.02.16 | 00:26

    fuerte y decidido a vencer, con la organización necesaria, como un mesías davídico tenía que ser para ser realmente exitoso.

    Animaban a Jesús a utilizar su carisma para esto; pero Jesús los defraudó. La derrota, el fracaso aparente de su maestro, a quien por lo visto no había querido apoyar ni Dios, los desanimó por completo. Los dichos y hechos que admiraban no habían servido para tener éxito en la lucha. Era una ética demasiado altruista, demasiado blanda, demasiado bondadosa, y a la vez demasiado arriesgada y temeraria, sin armas que la respaldaran ante el poder opresor.

    Pienso que esos dichos y hechos necesitaron imprescindiblemente del refrendo de Dios, como tú has apuntado, para ser nuevamente valorados, ahora en un plano y nivel muy superior, con una clarividencia que antes había sido imposible. Por eso continuarían conservando sus registros, ahora con mucha mayor razón y cuidado, para meditarlos y extraer enseñanzas de ellos mientras esperaban la Par...

  • Comentario por galetel 02.02.16 | 00:20

    Sofía:
    A mí no me cabe duda de que hubo muchos dichos y hechos de Jesús que impresionaron hondamente a sus oyentes, tanto que los registraron y los conservaron con los recursos de esa época, orales y escritos, en vida de Jesús. De manera que, después de la muerte de Jesús existía un acopio de estos dichos y hechos “sueltos”, no en forma de biografía ni ordenados cronológicamente.

    Los discípulos tuvieron que haber estado muy impresionados por todo eso; eran producto del enorme carisma de su maestro, que los subyugaba a ellos y ellas, y arrastraba multitudes. Pienso que fue lo que les llevó a esperar que Jesús fuese el mesías exitoso que liberaría a Israel, según las profecías.

    Pero esas cualidades didácticas, éticas, taumatúrgicas, proféticas, no bastaban. Ellos y ellas registraban sus dichos y hechos, y los valoraban con unción, pero esperaban que sirvieran además para derrotar a sus enemigos, no sólo dialécticamente. Esperaban que Jesús se mostrara fu...

  • Comentario por sofía 01.02.16 | 21:42

    Gracias Galetel, por citar mi pregunta. No caí en la cuenta de que había una respuesta implícita en esa cita. El "todos" naturalmente se refiere a otros.
    Parece que se puede plantear la hipótesis de que los discípulos, por los motivos que fuera (incluído el autoengaño y la autosugestión en la línea sugerida por david), el caso es que creían que Jesús había resucitado y sin embargo pasaban totalmente de sus enseñanzas y no se sabe nada de nada porque esas enseñanzas de los evangelios por lo visto eran en realidad de.......¿de quién? (como preguntó también FernandoP) eso tampoco lo dicen. Pues sin solucionar esas cuestiones sus hipótesis están tan cojas como las que más.
    No sabrán contestar puesto que no contestan. Pues a seguir pensando hipótesis más convincentes que no dejen cabos sueltos por todas partes.

  • Comentario por galetel 01.02.16 | 15:38

    ¿Todos, Sofía? ¡Pero si yo cité tus palabras en 30.01.16 | 01:46!
    En ello había una respuesta implícita de mi parte. Falta la de Gonzalo, claro.

  • Comentario por sofía 01.02.16 | 15:05

    Pero la cuestión es q siguen todos sin contestar a Fernando y sin contestarme a mí respecto a las enseñanzas recogidas por los discípulos de Jesús, al que fuera como fuera de alta o de baja su cristologia, consideraban resucitado y reivindicado por Dios, por aquel a quien llamaba ABBA padre. ¿pasaron de sus enseñanzas?
    ? De quién son entonces?

  • Comentario por galetel 01.02.16 | 13:12

    Gonzalo:
    ¡Ah! Ahora me queda claro que tú hablabas de la "memoria mítica", no de los hermanos reales. ¿Está claro en tu artículo? -Yo no lo vi explícito, por eso no lo entendí. De todas maneras es muy interesante, aunque lo sería mucho más -para mí- si te refirieras a indicios para inferir -con plausibilidad- lo que ellos, los hermanos reales y principales por lo menos, hicieron en el plano histórico.

  • Comentario por David Mo 01.02.16 | 12:57

    Veo, Gonzalo: Si hablamos de hermenéutica y de historia de las ideas, nada que objetar. Pero que conste que los períodos que marcas no eran los que yo tenía en la cabeza. Hablaba de siglo I y siglo II.
    Seguiría objetando algunos datos, como la medición de fiabilidad por párrafos, pero dado que hay acuerdo en lo básico es de ponerse un poco plasta seguir con cuestiones de detalle.
    Un saludo.

  • Comentario por David Mo 01.02.16 | 12:57

    Veo, Gonzalo: Si hablamos de hermenéutica y de historia de las ideas, nada que objetar. Pero que conste que los períodos que marcas no eran los que yo tenía en la cabeza. Hablaba de siglo I y siglo II.
    Seguiría objetando algunos datos, como la medición de fiabilidad por párrafos, pero dado que hay acuerdo en lo básico es de ponerse un poco plasta seguir con cuestiones de detalle.
    Un saludo.

  • Comentario por Gonzalo 01.02.16 | 12:55

    A ver, GAletel, es imposible hablar de estas cosas tan serias en tan poco espacio, y además para dialogar yo me desenvuelvo mejor en el plano oral. No voy a entrar en la naturaleza dle pacto que se describe en Gálatas. Pero, no podemos confundir a los hermanos históricos de Jesús, vivos en el año 50, con su "memoria" mítica tal como se nos refleja en julio Africano y en Eusebio. Estos relatos, independientemente de cómo le llegaran a Julio A., son en realidad memoria mítica de esos personajes, no reflejo de lo que ellos hicieron en el plano histórico.

  • Comentario por galetel 01.02.16 | 12:43

    De acuerdo, Gonzalo. Pero, si aceptamos Gal 2, 9 como reflejo de un hecho auténtico (y creo que esto es lo más plausible), entonces al menos Santiago-el-hermano-del-Señor (el principal hermano de Jesús, con toda probabilidad) y Cefas-Pedro y Juan (los principales discípulos), interpretaban la figura de Jesús de acuerdo con Pablo, esto es, como "el Cristo de la fe" que suponen el "marana tha" y el himno prepaulino de Filipenses. Esto es lo que más nos interesa. Si nos ponemos a generalizar sobre "los hermanos de Jesús", hay que incluir a este Santiago, líder judeocristiano. Seguramente hubo otros grupúsculos de "cristología muy baja" que dejaron otros rastros, como dices, pero son secundarios si no incluyen a estas "columnas" judeocristianas. Me parece muy interesante tu artículo, pero pienso que debería dejar claro esto. Gracias.

  • Comentario por Gonzalo 01.02.16 | 12:11

    A ver, David: las ideologías del redactor y del intérprete, como tú (o Ud) dice(s), son en sí mismas HECHOS HISTÓRICOS. Una de las misiones de la hsitoria es descifrar las fantasías que los seres humanos acuñan sobre sí mismos. en ese sentido, tenemos mucha más inofrmación sobre el siglo I que sobre el siglo II. Basta contar las páginas de texto que tenemos del periodo 50-120 y las páginas de texto del periodo 120-150.
    Ahora con Galetel: tengo la sensación de que tu visión del cristianismo primitivo es la de un grupo unitario y compacto. Yo no lo veo así, y creo que cada grupúsculo tendía a interpretar la evanescente figura del resucitado de forma muy distinta y sumamente elástica. Cada figura mesiánica daba para mucho. Y es muy posible que judeocristianos nacionalistas de cristología muy baja dejaran estos pequeños ratros de los que he tratado de hablar en mi último artículo, al parecer con poca fortuna.

  • Comentario por David Mo 01.02.16 | 10:06

    Sobre la validez. Si el criterio es la coherencia y el respeto a los hechos, ¿cuáles son los hechos del siglo I que pueden establecerse al margen de las ideologías del redactor y del intérprete? Prácticamente ninguno. Esto es algo específico del estudio de los orígenes del cristianismo en el siglo I. Es como si debiéramos juzgar la historia de Egipto por lo que los faraones dicen de sí mismos y de sus éxitos militares. O pero, sus relaciones con Amón-Ra.
    Me quedé sin tiempo.
    Reitero las gracias por su amable y paciente respuesta.

  • Comentario por David Mo 01.02.16 | 09:54

    (continuación)... siempre encuentran el tesoro que habían escondido antes. Sabiendo la tendencia doctrinal del autor, siempre se puede aventurar con un 99% de certeza cuál va a ser la conclusión final. Y el 1% restante siempre causa daños superficiales a las creencias de partida. (Seguramente algo así podrá aducirse de los mitistas y otros no creyentes, pero eso confirma mi hipótesis).
    Esto es un fenómeno que, de manera menos evidentes se encuentra entre historiadores de la antigüedad lacedemonistas y aticistas. Sólo que aquí con menos daños colaterales.
    También los buenos historiadores de Grecia Antigua se ponen de uñas cuando se muestra un poco de escepticismo sobre la vida y milagros de Pericles. Pero ahí hay una corriente que va haciéndose dominante y que estudia otras cosas más seguras que las relaciones de Pericles con Aspasia. No veo lo mismo en el tema del cristianismo del siglo I. Aquí volvemos una y otra vez a lo que "verdaderamente dijo Pedro". La verdad...

  • Comentario por David Mo 01.02.16 | 09:45

    Gacias por la respuesta, Sr. Fontana.
    Sí que me sorprendo, caramba. No se me ofenda, pero lo de que sabemos más del cristianismo del siglo I que del II me parece casi una provocación. Ni siquiera si se toma la literatura evangélica como crónicas históricas, lo que no es el caso. Otra cosa es que del cristianismo del siglo II tampoco tengamos una profusión de fuentes fiables (¿de qué periodo de la Antigüedad?), pero la información colateral que se puede extraer de textos como los de la patrística del II me parece más segura y abundante que la de los evangelios. No hablemos de la atribución autoral y de las conexiones con la literatura no cristiana. Obviamente, esta es una opinión de amateur, y habría que discutirla más detalladamente. Aquí no hay manera.
    Mäs o menos lo mismo sobre su opinión acerca de la "imparcialidad" de los "escrituristas" creyentes (en lo que sea). Discúlpeme, pero ahí no le concedo la autoridad del experto. En lo que llevo leído del tema... (sigo)

  • Comentario por galetel 31.01.16 | 23:36

    Gonzalo, repetiré aquí ese comentario anterior. No es exactamente una pregunta, pero como si lo fuera. Ahí va:

    Creo entenderte, Gonzalo, gracias. Pero esas "fantasías davídicas" tuvieron que ser muy distintas después de la Experiencia Pascual de la resurrección y exaltación de Jesús. Una experiencia que los llevó a dar culto divino a Jesús creyéndolo el Hijo de Hombre de Daniel ("marana tha") y aceptando luego el desarrollo de sus conversos helenistas reflejado en el himno de Filipenses (2, 6-11), con el que tuvieron que estar de acuerdo, según Gal 2, 9. Ya no se trataba de un tipo de mesianismo davídico local, sino de un nuevo tipo de mesianismo, totalmente universal. Y según los evangelios posteriores, eso era acorde a la predicación del Jesús histórico; no creo que debamos atribuirles una deformación tan grande de las tradiciones que habían recogido, por simple táctica política: sería negar la autenticidad de su fe pospascual.

  • Comentario por Gonzalo 31.01.16 | 23:24

    Galetel, por favor, ando ya muy desorientado, cuál es la pregunta que no he respondido? Si no sé responderlo te lo reconoceré ocn total sencillez

  • Comentario por galetel 31.01.16 | 23:03

    Gracias otra vez, Gonzalo. No respondes a mi comentario del 30.01.16 | 10:56. Me habría gustado que lo hubieras hecho; pero comprendo que no puedas hacerlo.

  • Comentario por Gonzalo 31.01.16 | 22:56

    Ah, se me olvidaba: y un saludo muy cordial a todos. Es muy gratificante ver que personas inteligentes y con tan buena formación se molesten en leer mis pequeñas notas. Incluso quienes manifiestan sus mayores discrepancias, me hacen pensar, cosa que es siempre muy de agradecer.

  • Comentario por Gonzalo 31.01.16 | 22:53

    Ah se me olvidaba una parte impotante de su pregunta. Quizás se pueda sorprender, pero sabemos mucho más del cristianismo del siglo I que del siglo II. No le arriendo la ganancia a quien decidiera escribir una historia del cristianismo entre 125 y 190. Y reitero, en este foro, la palabra hipotético suena muchas veces como un reproche. Y dejemos algo en claro, en historia lo importante no es la VERDAD, qeu es cosa de filósofos, ni siquiera la VERDAD FÁCTICA, propia de cronistas cortos de ideas, en historia lo importnate ese la VALIDEZ de la argumentación, validez que depende la la lógica de un relato constuido en el marco de un método riguroso, coherente y fielmante apegado a los mejores datos que tengamos a diosposición en cada momento.

  • Comentario por Gonzalo 31.01.16 | 22:47

    Los escrituristas creyentes tratan de rescatar con seriedad y con minucia de auténticos hsitoriadores la figura del Jesús histórico, porque piensan en la existencia de una continuidad entre la predicación de Jesús y las ideas de quienes dijeron haberlo visto tras su resurrección. Una cuestión distinta, y en eso aquí no entraré, es el del problema de si el Jesús histórico es una realidad necesaria para la construcción del cristianismo. En eso no puedo entrar.

    Yo no me atrevo a enjuiciar el trabajo de reconstucción de esa figura histórica. Mi punto de partida es otro: qué proceso histórico fue el que permitió el desarrollo de unas ideas sobre Jesús, cómo cristalizaron esas ideas en los textos y cómo esas ideas son el resultado de un diálogo muy complejo dcon el mundo circundante.

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