El blog de Antonio Piñero

EN AQUELLOS DÍAS SALIÓ UN EDICTO DE CÉSAR...: AUGUSTO Y EL MESÍAS PACÍFICO DEL EVANGELIO DE SAN LUCAS ( Y II) (611)

07.01.16 | 09:22. Archivado en Jesús histórico, Biblia/Evangelios,

Escribe Gonzalo Fontana

Universidad de Zaragoza

Hemos advertido de antemano de que sólo vamos a dar cuenta de una parte de la argumentación, podemos pasar a nuestro examen centrándonos sólo en los aspectos que podemos tratar sin recurrir a impertinentes tecnicismos. Y para ello nos vamos a dejar guiar por dos ilustres especialistas, A. N. Sherwin-White y R. Syme, quienes, orillando otras cuestiones, se detuvieron en la datación del famoso censo, problema respecto al cual ofrecieron dos soluciones muy distintas. Así, Syme, (1984), “The Titulus Tiburtinus”, en: A. R. Birley (ed.), Ronald Syme, Roman Papers III, Oxford, pp. 870-886, atribuyó el origen del yerro a la vaguedad con que se recordaban los acontecimientos de la historia del judaísmo palestinense. Se trataría, pues, de un mero error cronológico, fruto del simple desconocimiento; en cambio, según Sherwin-White (1963, “Quirinus, a note”, en: Roman Society and Roman Law in the New Testament, Oxford, pp. 162-171), la fecha lucana se debía a un intento consciente de rechazar “la tradición que sigue Mateo, la cual relacionaba el nacimiento de Jesús con Herodes y Arquelao” ( Mt 2, 22).


Y no es inverosímil que sea así: los textos cristianos primitivos constituyen la materialización de las creencias y las inquietudes de las comunidades que los produjeron; y no sería imposible que, en este punto, la comunidad lucana quisiera marcar su identidad respecto a la de Mateo, caracterizada por un indisimulado judaísmo. En efecto, el autor lucano y los destinatarios de su grupo constituían, a fines del siglo I, una facción excéntrica en el cristianismo de su época. En un movimiento que, inicialmente, había tenido una indudable impronta judía, ellos constituían la avanzada de lo que sería el cristianismo del futuro: una religión formada por gentiles, más sensibles al contexto romano al que pertenecían que al pasado judío de los grupos representados por un Jesús perseguido por Herodes, personaje que, de hecho, no tiene ningún papel en el tercer evangelio. De ahí que ubicaran a su mesías en unas coordenadas completamente distintas a las de los relatos judaicos de Mateo.

Y lo que es más, un mensaje interpretable en términos políticos acaso resultase peligroso, ya que podría despertar el inquisitivo interés de las autoridades romanas. Los fieles de su comunidad, desprotegidos de la protección jurídica de la sinagoga, tenían que transitar por su realidad con más precauciones que sus coetáneos judíos —los fieles del grupo antioqueno de Mateo todavía lo son y gozan de ciertas inmunidades— y tenían que ser más cautelosos en sus manifestaciones ante el poder romano. Así pues, y aunque seguía ostentando el título davídico, de indudables resonancias nacionalistas (p. ej. Lc 1, 32; 1, 69), el mesías de Lucas se manifestaba mucho más capaz de dialogar con Roma que en décadas anteriores.

Y para ello, el autor del tercer evangelio recurrió —así lo he sostenido en algún trabajo reciente— a un argumento de corte histórico muy sutil, pero altamente significativo para sus contemporáneos: subrayar las diferencias entre Jesús y el resto de los mesías palestinenses; en particular, Judas el Galileo, el más importante de los levantiscos insurrectos judíos del siglo I, personaje al que él conoce muy bien, tal como evidencia su propia mención en los Hechos de los apóstoles:

Israelitas, mirad bien lo que vais a hacer con estos hombres. Porque hace algún tiempo se levantó Teudas, que pretendía ser alguien y que reunió a su alrededor unos cuatrocientos hombres; fue muerto y todos los que le seguían se disgregaron y quedaron en nada. Después de éste, en los días del empadronamiento, se levantó Judas el Galileo, que arrastró al pueblo en pos de sí; también éste pereció y todos los que le habían seguido se dispersaron. (Hechos 5, 35-37)

Más allá del craso error de ubicar a Teudas en una fecha anterior a Judas el Galileo —Josefo, mejor informado, lo data entre el 44 y el 46 d. C. (AJ XX 97-99)—, resulta muy significativo que el autor del texto conecte a este Judas con un censo que no puede ser otro que el de Quirino. En efecto, la enfática expresión “en los días del empadronamiento” da a entender que el autor y sus destinatarios no conocían ningún otro censo. Esto es, y según mi hipótesis, el evangelista estableció en su mente un triángulo formado por los siguientes elementos: el mesías Judas, el censo del año 6 (que él, poco escrupuloso con las cronologías, había situado en época de Herodes) y el mesías Jesús. Al fin y al cabo, si fue capaz de desplazar 45 años a Teudas, ¿por qué no iba a mudar 12 o 14 años el censo sirio?

La lectura de la obra de Flavio Josefo evidencia el efervescente estado de agitación política en el que vivía la Palestina del siglo I, agitación que, por supuesto, se canalizaba a través de la periódica actuación de líderes político-religiosos que incorporaban, de una manera u otra, indiscutibles rasgos mesiánicos. La lista de estos personajes es muy amplia y el interesado podrá hallar cumplida referencia sobre la cuestión en el minucioso trabajo de L. Miralles Maciá (“La figura del mesías según los historiadores judeo-helenísticos, Filón de Alejandría y Flavio Josefo”, Sefarad: Revista de Estudios Hebraicos y Sefardíes, 64.2, pp. 363-395). Por supuesto, Josefo jamás los denomina “mesías”; y, en cambio, multiplica contra ellos los calificativos de “salteador”, “embaucador” o “mago”. Sin embargo, lo cierto es que estos individuos asumían en sus manifestaciones y comportamiento las características que las sucesivas profecías del pasado judío habían ido atribuyendo a la misteriosa figura del Salvador, en particular la condición regia. Basten dos ejemplos: así, Manahem, uno de los líderes de la revuelta judía del a. 66, quien era hijo o nieto de Judas el Galileo, “… había subido a rezar [al Templo] con su actitud arrogante y vestimenta real.” (Guerra de los judíos II 444). Y de la misma manera, también es posible que se autoproclamara mesías Simón bar Giora, otro de los jefes de los sublevados en la Primera Guerra Judía, quien se entregó a los romanos en el Templo revestido de la púrpura real (Guerra de los judíos VII 29).

Pues bien, el más importante de estos rebeldes fue, como decimos, Judas el Galileo, hijo del jefe de una banda de insurrectos, que encabezó una revuelta contra Roma que tuvo en jaque a las autoridades durante largo tiempo. Y el motivo que desató su movimiento fue precisamente el censo tributario del año 6 (AJ XVIII 1, 4-5; asimismo, Guerra de los judíos II 56). Según Judas, los judíos no podían reconocer a otro rey que Yahvé, ni debían pagar sus impuestos a los romanos. No sabemos de su fin, pero sí que sus hijos continuaron su lucha y que dos de ellos, Simón y Jacobo, fueron crucificados en 46-48 por el procurador Tiberio Alejandro (Antigüedades de los judíos XX 5, 2). De igual manera, otro de sus descendientes, Eleazar ben Ya'ir, comandó la última y desesperada resistencia en Masada contra los romanos. A poco que meditemos sobre los datos que acabamos de presentar nos hallamos ante una familia que, al menos durante cuatro o cinco generaciones, se halló en el centro de las operaciones mesiánicas destinadas a emancipar Judea del yugo romano.

Así pues, el autor lucano no consideraba el censo augusteo un mero dato cronológico, ni tampoco una simple operación midrásica para dar cumplimento a las profecías veterotestamentarias. Su propósito era, sobre todo, establecer una inequívoca diferenciación entre Judas, el feroz enemigo de Roma, y Jesús, quien comienza su vida sometiéndose al censo, justo al contrario que el maléfico y violento cabecilla galileo. La alusión, pues, está destinada a caracterizar a su mesías, haciendo de él una figura más asumible por sus destinatarios gentiles, poco sensibles a las inquietudes nacionalistas judías; y, sobre todo, menos conspicua ante las autoridades romanas. Así, el tercer evangelio da cuenta de un Jesús mucho más espiritual, humanitario y desligado de los conflictos terrenos y políticos, lo cual no es incompatible con la innegociable radicalidad de su propuesta ética.

Éste es el argumento fundamental que justifica la existencia del extraño, y nunca emitido, decreto de Augusto del tercer evangelio. Cuestión secundaria es si su autor decidió datar el nacimiento de Jesús a sabiendas del piadoso enredo literario que estaba propiciando, o si, como mantiene Syme, su yerro fue fruto de la simple ignorancia, disyuntiva que, en el fondo, es poco relevante. Lo importante es que, con su escueta referencia al príncipe, lograba enviar al “muy poderoso Teófilo” (krátiste Theóphile), esa misteriosa figura que personaliza el poder romano en su obra, un mensaje inequívoco sobre las pacíficas intenciones de su grupo; y, para ello, no dio con mejor expediente que conectar a su mesías con un personaje de cuya voluntad tenemos hoy la constancia más tangible: dos décadas antes de que aquel lejano e ignoto faccioso galileo hiciera frente al poder imperial, al otro extremo del mediterráneo, Gaius Iulius Caesar Octavianus Augustus había fundado —y esta vez sí había mediado aquí un edicto auténtico— la colonia Caesaraugusta, la ya vieja ciudad de Zaragoza.

A este propósito he escrito otro pequeño trabajo que cito por i a alguien le interesa:

FONTANA ELBOJ, G. (2014), “Falsificación histórica y apología mesiánica en el cristianismo primitivo”, en F. Marco, F. Pina, J. Remesal (eds.), Fraude, mentira y engaño en el mundo antiguo, Universidad de Barcelona, pp. 9-37.

Saludos cordiales de

Gonzalo Fontana


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Comentarios
  • Comentario por Xabier 10.01.16 | 10:42

    Estimado Gonzalo:

    Aunque arrieros somos y probablemente nos encontremos cara a cara, puedes preguntar por mi e-mail al profesor Piñero para contactar conmigo.

    Me gustaría conocer los argumentos de que Lc. 1-2 son una adición tardía. Leyendo los capítulos siguientes tengo la sensación de lo contrario, de que forman parte del Evangelio desde el principio.

    Un par de ejemplos. En Lc. 3:23 se dice que Jesús era "según se creía hijo de José". Esto creo que se entiende mejor si antes ha metido los capítulos 1 y 2, en los que Jesús niño llama "mi padre" a Dios.

    Y, aunque puede que cometa un error por usar una traducción en vez del griego original, en 4:14 se dice que "Jesús volvió a Galilea". ¿Cuándo había estado antes en Galilea para "volver"? Si el Evangelio original comenzó en Lc. 3:1, debería decir "fue a Galilea", pues describe el itinerario Jordán-desierto-Galilea.

    Saludos,

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 10:31

    En cualquier caso comparto con usted el párrafo que expone en el último post y que le transcribo y hago mío:
    "Yo creo que sí existe un Dios universal, Redentor y Creador. Creo que se mostró en Jesús de Nazaret".

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 10:24

    El himno es una composición estéticamente muy estimable, y muestra el impacto que causó Jesus en las primeras comunidades helenistas ¿Me adhiero? ¿Se refiere usted a la condición divina de Jesús? Bueno, usted conoce el salmo 82.1: Dioses sois, y sabrá usted su interpretación. Mi pobre entendimiento no es capaz de llegar mas allá, ni en un sentido ni en otro.

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 10:18

    Cambie usted el nombre y resultaría completamente plausible. Lo que quiero decir es que no resulta tan, tan original.

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 10:16

    El himno de filipenses podría estar dedicado a cualquier emperador fallecido.

  • Comentario por galetel 10.01.16 | 00:30

    "si, creo en la resurrección del señor, o mas bien que los discípulos tuvieron signos verdaderos de la presencia de Cristo entre ellos"
    ¿Y adhiere Vd. al HF, compuesto y cantado, plausiblemente, por los primeros que fueron llamados "cristianos"?

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 00:18

    Que lo justificarían arrancando desde unas creencias mesiánicas, claro

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 00:16

    Le he expuesto los tres puntos que justicarían el maranatha, tanto para el creyente como para el que no es.

  • Comentario por galetel 10.01.16 | 00:02

    Sí, FernandoP, le reitero la pregunta: ¿de qué supuestos "mesías" del siglo I se dijeron cosas similares al "marana tha" y al HF, poco tiempo después de muertos?

  • Comentario por FERNANDOP 10.01.16 | 00:01

    ¿Porqué es precisamente Cristo el que resucita?
    1. Debió de tener una personalidad arrolladora.
    2. El fondo de su mensaje “olía" a verdad,aun para los que no lo entendían del todo.
    3.Debió de ser considerado un hombre bueno (en el buen sentido de la palabra), un ebionim cuya muerte se debió percibir como una tremenda injusticia




  • Comentario por FERNANDOP 09.01.16 | 23:49

    ¿Es coherente y lógico un mesías que resucita dentro el pensamiento mesiánico? No hace falta ni argumentar, es obvio que si.

    Y por si me reitera la pregunta Galatel, si, creo en la resurección del señor, o mas bien que los discípulos tuvieron signos verdadwros dw la presencia de Cristo entre ellos, pero desde un plano estrictamente histórico no hay una ruptura con la lógica mesiánica, creo que es evidente.

  • Comentario por J.P. 09.01.16 | 15:15

    Porque, en el libro citado, Yardeni no dice nada de un mesías que resucita (he releído el artículo trres veces, y no encuentro ni una alusión).

    Sí habla de que el texto puede estar refiriéndose al Mesías davídico, a quien apoya el autor de la Visión (línea 16), mientras que podría estar refiriéndose, y oponiéndose, a un mesías de otra genealogía ("bad plant", líneas 21-22) (pp. 19, 24-25). Dice: "[si en la línea 16 puede restaurarse el nombre de Efraín], podría estar refiriéndose al Mesías hijo de José, como opuesto la Mesías hijo de ka tribu de Judá" (p. 19, mi traducción).

    En este punto, recuerda un texto más tardío, el Ma’ase Dani’el alaw ha-Shalom, donde se dice que el Mesías hijo de José será muerto y que ondeará la bandera del Mesías hijo de David (pp. 24-25, n. 26)

    El libro, en Google Books: bit.ly/1RAFiBW

  • Comentario por J.P. 09.01.16 | 14:51

    Y, como dice Henze, Y, como dice Henze, "as there is no other early Jewish text in which an angelc ommands the Messiah to be resurrected [... and] Since Knohl no longer maintains that line 80 refers to the resurrection, however, and since there is no unambiguous reference to the resurrection anywhere else in the Hazon Gabriel, that interpretation, too, is now called into question. (ibid. p.128), me gustaría saber cuál es la reconstrucción de mesías de Yardeni; más que nada, en qué se basa.

  • Comentario por J.P. 09.01.16 | 14:49

    D.Gonzalo: "del mesianismo dle s. I que los mesías resuciten. P. ej. Juan Bautista o el mesías que reconstruye Yardeni."

    Si ese mesías va a ser el de la Visión de Gabriel, no solo es muy dudoso sino que en el libro Hazon Gabriel, Matthias Henze (ed.), SBL, 2011, Yardeni y Elzur, en la famosa línea 80, traducen, simplemente: 80. In three days …, I, Gabriel …[?] (p. 17), y como recuerda Yarbro Collins en su crítica a la tesis de Knohl, "Ronald Hendel has suggested that the word Knohl reads as “live” should be
    read as “sign.”19 Yuditsky and Qimron accept this suggestion" (p. 96), aunque Henze tampoco encuentra satisfactoria esa traducción (p. 128), traducción que, sin embargo, acepta ahora nohl (p. 42, n. 12).


  • Comentario por galetel 09.01.16 | 13:00

    Y, respecto de otros “mesías” del siglo I supuestamente resucitados, ¿hubo judíos, anteriores discípulos o familiares suyos, que les rindieran un culto parecido y que dijeran de ellos algo similar a lo que expresan el “marana tha” y el HF?

  • Comentario por galetel 09.01.16 | 12:41

    Gracias, Gonzalo. Pero pienso que los discípulos y familiares de Jesús estaban completamente decepcionados, por el tipo de muerte de Jesús, de que él fuese el mesías que ellos habían esperado. No tendrían ya esa expectativa mesiánica después de la muerte infligida a Jesús por los romanos a instigación de las autoridades judías.

  • Comentario por gonzalo 09.01.16 | 12:28

    mu brevemente, a Galetel:

    Jesús "resucitó" porque entra dentro del universo de expectativas del mesianismo dle s. I que los mesías resuciten. P. ej. Juan Bautista o el mesías que reconstruye Yardeni.

    Mu brevemente, para Xabier: un día tenemos que hablar personalmente de un montón de cosas, entre ellas de teófilo. REspecto al evidente judaísmo de los relatos de la infancia de juan en lucas, ya sabes que defiendo (y sé que eso es muy discutible) que se trata de una incorporación tardía de origen baptista al tercer. ev.

  • Comentario por galetel 09.01.16 | 12:21

    el emisario exclusivo de Dios en quien se reflejaba de forma singular la gloria del Dios uno y para quien Dios Padre exigía entonces una veneración total como para un Dios” (…) [Este] monoteísmo binitario cabe, también según Hurtado y otros muchos investigadores, en el pensamiento judío de esta época, porque no rompe estrictamente con el Dios único exigido radicalmente por la fe israelita. El diteísmo sería idolatría blasfema. »

    Pero el Prof. Piñero ha dicho otras cosas después que me parecen contradictorias con estas. Me tiene bastante desconcertado. Por eso me gustaría saber tu opinión, Gonzalo. Gracias. Comprenderé que no puedas contestarme, si no lo haces; pero me gustaría.

  • Comentario por galetel 09.01.16 | 12:20

    convertidos al mesías no estarían muy dispuestos a imitar un proceso pagano de deificación. (…)
    También estoy de acuerdo en que no basta con que se produjera una creencia puramente teológica entre los primeros seguidores para dar nacimiento a un verdadero culto, porque en el judaísmo no ocurrió así. (…) la explicación de la génesis de tal culto radica en la constatación de dos hechos históricos comprobables. Primero: los seguidores de Jesús tuvieron notables experiencias revelatorias después de la muerte del Maestro: las apariciones del Resucitado. (…) Segundo hecho: los primeros cristianos llegaron al convencimiento, por diversas señales celestiales (Hurtado tampoco las precisa en este libro), de que el Dios bíblico quería positivamente que se generara tal veneración cultual al mesías. (…) no hay propiamente divinización: “Jesús no se convirtió en un Dios. Antes bien le tributaron una devoción que expresaba el reconocimiento típicamente cristiano de que Jesús era el emisario ex...

  • Comentario por galetel 09.01.16 | 12:19

    Es cierto que el Prof. Piñero ya respondió a estas cuestiones hace tiempo, cuando, comentando un libro de Larry Hurtado, escribió en este blog:

    « ¿Cómo fue posible que un ser humano, el “rabino” Jesús de Nazaret, fuera estimado por sus seguidores, muy poco tiempo después de su muerte, no un simple hombre sino un ser divino? (…) se debe obtener necesariamente la deducción de que el culto a Cristo no fue un proceso evolutivo, que hubo de llevar décadas, sino que explotó como un volcán repentino inmediatamente después de la muerte y resurrección de Jesús. Y en segundo lugar: en esas primeras décadas casi todos los seguidores de Jesús eran judíos. (…) Estoy de acuerdo con Hurtado en la idea de que de las cartas de Pablo debe deducirse que esta veneración a Jesús fue muy temprana; estaba viva ya en las dos primeras décadas tras la muerte del Maestro; los conversos gentiles eran ciertamente pocos en esos momentos como para haber influido notablemente; los judíos convertidos al m...

  • Comentario por galetel 09.01.16 | 11:53

    Y si tú, Gonzalo, respondieras a eso citando mis propias palabras: “unos autores sostienen que Pablo se habría inventado una religión que utilizaba a Jesús de otra manera, para otros fines sociológicos que no había ni imaginado el Jesús histórico. Los evangelistas, y Lucas en particular, habrían sido cómplices de Pablo, presentando a Jesús como un líder espiritual, un maestro de ética trascendente, totalmente pacífico e inofensivo para Roma.” entonces, ¿quisieras explicarme por qué hay ciertos datos plausiblemente pre-paulinos, plausiblemente originarios de la Iglesia judeocristiana de Jerusalén y de la Iglesia cristiana helenista de Antioquía, citados por Pablo (“marana tha” e Himno de Filipenses) pero anteriores a él, que expresan que el “Jesús histórico” era el “Cristo de la fe”?

  • Comentario por galetel 09.01.16 | 11:09

    Gonzalo:
    Comprendo que no puedas contestar a más cosas, y repito que es una pena. Me hubiese gustado que respondieras una pregunta que estimo fundamental:
    Si “lo de Jesús se solucionó con una mera operación policial. En ese sentido, Jesús es un personaje in-trascendente desde el punto de vista histórico, sólo interesante para especialistas en la Palestina del siglo I”, como has dicho, ¿por qué sus discípulos y familiares le rindieron culto y lo predicaron poco después de saberlo muerto derrotado? ¿Por qué lo creyeron resucitado y exaltado? ¿Por qué nació el cristianismo?

  • Comentario por Xabier 09.01.16 | 11:01

    ...destacar que Isabel (se me olvidaba decir que el lector implícito sabe quién era Aaron) y Zacarías eren fieles cumplidores de la ley judía, lo mismo que José y María. También podríamos hablar del Magnificat.

    Lucas quiere mostrar a sus "héroes" como judíos honorables que cumplen fielmente la Ley de Moisés. ¿A quién interesa más eso, a un lector judío -o temeroso de Dios- o a un gentil?

    ¿Y sería del agrado del poder romano que los apóstoles pregunten a Jesús resucitado cuándo piensa implantar el Reino de Israel?

    Se podrían poner más ejemplos, pero creo que hay argumentos de peso para sostener que el lector implícito era judío.

  • Comentario por Xabier 09.01.16 | 10:53

    (¿imaginaba Lucas que el lector implícito se daría cuenta? Yo creo que, como mínimo, es verosímil), se dice lo siguiente:

    " Zacarías, del grupo de Abías, casado con una mujer descendiente de Aarón, que se llamaba Isabel; los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin tacha en todos los mandamientos y preceptos del Señor...Sucedió que, mientras oficiaba delante de Dios, en el turno de su grupo, le tocó en suerte, según el uso del servicio sacerdotal, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la multitud del pueblo estaba fuera en oración, a la hora del incienso. Se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso."

    El lector implícito sabía quién era Abías y el funcionamiento del santuario. ¿Es verosímil que lo entendiese sin explicaciones alguien que no fuese judío? En mi Biblia se explica eso con notas a pie de página. Además, parece que a Lucas le interesa...

  • Comentario por Xabier 09.01.16 | 10:48

    Agradezco al Dr Fontana su esfuerzo en responderme.

    Es cierto que en Hechos se utiliza la palabra kratiste para dirigirse a los gobernadores Felix y Festo. No obstante, aunque no soy filólogo, me suena que ese trato no se dirigía exclusivamente a gobernadores provinciales. Por ejemplo, el kratiste Epafrodito al que Josefo dedica sus Antigüedades.

    Son muchos los que defienden que Teófilo es una ficción literaria. Es una hipótesis solvente, pero yo soy escéptico porque es raro que un cristiano del s. I se dirija a otro llamándole "Su Excelencia". De hecho, creo que no hay constancia de ello hasta en el s. III.

    Y, en cuanto al lector implícito, además de ser efesio (al igual que el Dr. Fontana, tengo un artículo defendiendo esa tesis, a la que llegamos ambos de forma independiente), creo que es claramente judío. Veamos Lc. 1. Además de que la anunciación a Zacarías es un clon de la anunciación del nacimiento de Sansón...

  • Comentario por Gonzalo 09.01.16 | 09:14


    Ya comenté que no puedo escribir mucho (de hecho esta nota la escribe otra persona). Se han dicho aquí cosas de diverso tono a las que no puedo (o no debo) contestar, pero sí quiero hacerle una precisión a Xabier.

    Xabier dice: Por otra parte, según Paul Trebilco, hubo judíos en Asia que ocuparon cargos relevantes. No me parece imposible que Teófilo fuese al mismo tiempo un judío y un funcionario al servicio de Roma.

    Sí los hubo en la administración municipal, en su calidad de judíos estaban exentos del culto estatal y no tenían problema. No obstante, el kratiste parece evocar un individuo del gobierno provincial, algo mucho más importante y que en ningún caso pudo haber sido judío. El staff de la administración provincial (empezando por el procónsul) eran romanos obligatoriamente y dirigían el culto estatal n la provincia. Teófilo es una ficción literaria cuyo sentido aclararé en una revista especizada en unos meses. Tendréis que esperar. Las notas en ...

  • Comentario por enoc 08.01.16 | 19:23

    Don Gonzalo elude pequeñas cuestiones sin importancia para un historiador,como que Judas el galileo y Jesus el galileo nacen en la misma tierra,ven los mismos problemas y piensan probablemente lo mismo.No hay mas rey que Dios.
    Uno intente solucionar los problemas con los metodos guerreros de la resistencia ante el imperio (lo de faccioso como adjetivo tampoco queda muy bien).
    Jesus predica el reino de Dios descubriendo al verdadero Creador del Universo,misericordioso,con un amor infinito por los hijos de su creacion y esperando que sea este quien instaure el Reino.
    Y olvida tambien el pequeño detalle de que los hechos de Judas ocurren donde se cria un Jesus que tendria entre 10 y 13 años,que ve a miles de galileos crucificados.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.01.16 | 17:35

    ....De modo un tanto irónico cuanto simbólico resultará que el rey del mundo en alarde de su poder venga a convertirse en instrumento que propicie el nacimiento, según lo profetizado, del Mesías en Belén, siendo que sus padres residían en Nazareth (segun Mt residirían en Belén).

    El Mesías nace fuera de la villa, sin esplendor ninguno, en un humilde pesebre e ignorado de todos excepto de los también humildes, cuasi marginados, pastores. Dato importante que resalta la contraposición simbólica Jesús- César, las palabras del ángel a los pastores, "os anuncio una gran alegría", calcan la fórmula utilizada para proclamar el advenimiento de un nuevo César, el que proclama el ángel sería el verdadero rey del mundo, él y no César.

    Cuestión al margen. En el Ev de la infancia lucano se da una fuerte impronta y referencialidad judía.Las palabras de Gabriel a Zacarías y María, el " Benedictus" de Zacarías,no digamos el "Magnificat", personajes como Simeón y Ana.

  • Comentario por FERNANDOP 08.01.16 | 17:27

    En occidente las raices de Roma aun sostienen nuestro sistema de creencias y valores.

  • Comentario por FERNANDOP 08.01.16 | 17:23

    Los periodos de crisis no siempre acaban mal. Y el cristianismo supuso ina crisis en el sistema romano que probablemente propició su supervivencia en oriente y, me atrevo a afirmar, en occidente

  • Comentario por FERNANDOP 08.01.16 | 17:18

    Estoy de acuerdo con Javier.Es evidente que el proceso de conversiones se debió dar ante todo entre judios/judaizantes.Y quién estuviera detrás de Teófilo debió ser un alto funcionario.

  • Comentario por FERNANDOP 08.01.16 | 17:15

    Evidentemente, el cristianismo (y el oropio judaismo)representaban un autentico terremoto en el sistema de.creencias romano. Que lo supo adaptar a su cultura, en un híbrido del que todos nosotros formamos parte. Pero es lógico que, a la vez que muchos se convertían los sectores mas conservadores (en el sentido de observantes de lo tradicional)reaccionaran con furor

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 08.01.16 | 16:59

    Muy oportuna la traída a colación por parte de Galetel de las citas del Ev de Lc tantas veces usadas por detyerminadas exégesis para "probar" el mesianismo violento antirromano de Jesús; por cierto,Mt y Mc , Presentarían de hecho en modo diverso a Lc un Jesús con mayores rasgos de "violento antirromano?, por no hablar ya de Jn,claro.

    Respecto al tema en sí del Ev de la infancia lucano. En el caso tanto de Mt como de Lc, aparece una contrafigura del Mesías que nace encarnada por el máximo representante del poder.En el caso de Mt será el rey de Israel, Herodes, quién a su vez remite a Faraón dentro del esquema mateano de Jesús como nuevo Moisés.

    En el caso de Lc será el rey del Mundo,el César, quién decide confirmarse como tal censando el número de sus súbditos (el hecho del censo conlleva un carácter significativo más allá de lo meramente digamo administrativo tal demuestra el que se convirtiera en detonante de la rebelión de Judas el Galileo). De modo....

  • Comentario por Xabier 08.01.16 | 13:19

    El tema del lector implícito de Lucas da para mucho. Teófilo -que yo apuesto a que es un pseudónimo de una persona real- es alguien que ha escuchado algo sobre Jesús y Lucas quiere darle una instrucción completa (algunos lo han comparado, acertadamente, con Apolo en Hch. 18:24-26). Hay argumentos serios para creer que es judío (p.e leyendo Lc. 1 y 2, se ve que el autor da por supuesto que el lector conoce el funcionamiento del Templo y quién era Abías, la fiesta de Pascua...), pero también es cierto que Lucas se esfuerza en presentar a Jesús y a Pablo como inofensivos y víctimas de acusaciones falsas.

    Leyendo Lucas y Hechos parece que el autor pretende defender a los cristianos de los judíos (se esfuerza en presentar a Jesús y Pablo como cumplidores de la escritura y se justifica el universalismo con textos del AT) como del poder romano.

  • Comentario por galetel 08.01.16 | 12:43

    Xabier y J.P.:
    Aunque estuviera dirigido a "Teófilo" -personaje quizá ficticio-, ¿no podría ser leído el evangelio de Lucas por ciertos altos funcionarios romanos, y lo sabría Lucas?

  • Comentario por J.P. 08.01.16 | 12:29

    Sí, Xabier, sería ppsible, pero resultaría un poco extraño que, por más que alto funcionario (aunque ya no solo eso, uno "representante"), le vayan a él con la desjudaización del mesías o, si se prefiere, su universalización. Le resultaría chocante, pienso.

  • Comentario por Xabier 08.01.16 | 11:34

    J.P:

    La hipótesis de Gonzalo Fontana -que me suena haber leído anteriormente- me parece bastante verosímil.

    Por otra parte, según Paul Trebilco, hubo judíos en Asia que ocuparon cargos relevantes. No me parece imposible que Teófilo fuese al mismo tiempo un judío y un funcionario al servicio de Roma

  • Comentario por galetel 08.01.16 | 10:50

    Es muy cierto, a mi parecer, que el Imperio, no digo sólo el romano sino en general, es un mal necesario en esta realidad que conocemos, y que el triunfo sobre él sería utópico y pírrico sin una transformación radical de la realidad. El Imperio es sólo una etapa de crecimiento en el proceso evolutivo histórico y cósmico, que causa innumerables víctimas, inevitablemente. Por eso, el fin de todo imperio se dará al fin de la historia y, para que la victoria no sea pírrica, el triunfo requiere imprescindiblemente del rescate de todas las víctimas del pasado, como cree y transmite el cristianismo gracias a su fe en la resurrección salvífica de Jesús en encarnación de Dios hecho víctima por las víctimas, para la instauración de una nueva realidad.

  • Comentario por galetel 08.01.16 | 09:45

    lo más anti-Imperio que se conoce. Triunfa a la larga –no a la corta- en la sociedad humana en “tiempo público”, y triunfa de otro modo, muy a la corta, en “tiempo personal”. El promotor de este triunfo, que por ahora parece todavía débil pero –así lo creo- será al fin definitivo, fue el verdadero “Jesús histórico”, aquel Maestro que llegó a ser constituido “Cristo de la fe”, no por Pablo, ni por los paulinos como Lucas, sino por el Dios judío, el Único Universal, revelándolo este a los discípulos y los familiares de Jesús, que acabaron convenciéndose de que Jesús era otra cosa y le rezaron el “marana tha” y convirtieron a los helenistas y de ahí a Pablo y a Lucas.

  • Comentario por galetel 08.01.16 | 09:43

    sí que afectan seriamente al poder imperial, a cualquier poder imperial, si se aplican realmente a la sociedad. No son anti-judíos sino absolutamente pro-judíos, pero de un judaísmo auténtico, no-colaboracionista. El cristianismo actúa muy a largo plazo en “tiempo público”, y va minando por dentro y por abajo a la sociedad imperial, lentamente, imperceptiblemente, de manera que en el larguísimo plazo va consiguiendo transformar la sociedad imperialista, acabando con las desigualdades y las esclavitudes, promoviendo el amor al prójimo –un “prójimo” entendido universalmente- y estableciendo así el humanismo, los derechos humanos y las democracias, que van socavando el Imperio –todo Imperio- de una manera muchísimo más efectiva, incomparablemente, que el método brutal e inútil de un Judas Galileo.

    Lucas aportó mucho a esto. Pensemos solamente en la parábola del “hijo pródigo” (que debiera llamarse del “Padre pródigo”) y lo tendremos claro. Esto es lo más revolucionario, lo m...

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